Imagino que estas cosas pueden suceder en cualquier sitio, pero hemos estado y he estado en varios sitios en el Caribe y no ha sucedido, solo aquí. Repito, estábamos advertidas, así que culpa nuestra, y lo cuento para que alguien decida mejor que nosotras.
De nuevo, me desperté temprano, aunque menos que el día anterior, y salí a correr por la urbanización. A las 7:00 ya estábamos desayunando y volvimos caminando a Playa del Carmen para coger el ferri a Cozumel. El vendedor nos dio billetes para el ferri de Xcaret, que es con horario abierto. El viaje es tranquilo y no muy largo. A las 10 y algo ya estábamos en Cozumel. Allí nos espera Ruth, la persona encargada de juntarnos a todos, que nos dice que a las 11:30 nos recogerían para ir al beach club. Iba a ser a las 11:00, así que ya se iba retrasando la cosa... Aprovechamos para dar una vuelta, comprar unos recuerdos y tomar un café (carísimo y malísimo). Se veía muy poco turista y muy poca actividad. Eso en general en Riviera Maya.



Con más retraso, nos recogen para meternos en taxis y llevarnos al Tortugas Beach Club, que está bastante alejado del puerto de los ferris, detalle importante. Casi todo el grupo eran mexicanos y también bastantes italianos; éramos las únicas españolas. Es un lugar para hacer snorkel, no hay arena, son todo rocas. Nos dejaron unas tumbonas hacia el fondo y nos dijeron que esperáramos a que viniera el catamarán. Empezaron los problemas porque nos retrasaban cada vez más la hora de recogida. Iba a ser a la 13:30 y teníamos la comida incluida en el catamarán. En el club no teníamos nada incluido y era muy caro. Había niños bastante pequeños y cada vez hacía más calor. Nos decían que el catamarán había sufrido una avería y que tardarían un poco. Algunas personas decidieron irse, ya que nos mandaron taxis para devolvernos al puerto. La diferencia aquí es que cada uno había comprado la excursión a una persona distinta. Nosotros también pedimos al vendedor que nos devolviese el dinero en varias ocasiones, y nos enviaba capturas de devoluciones a tarjetas que no eran la nuestra. Una conversación de besugos. En estas estábamos cuando llegó el catamarán a las 16:30 de la tarde, teniendo en cuenta que a las 19:00 es de noche. La mitad de la gente se había ido ya. Yo me habría ido en ese momento sin recibir el dinero, porque ya me olía mal, pero mi acompañante no, así que nos subimos. MAL.

El catamarán era un desastre. Sacaron de una nevera de poliespán unos Doritos, unas salchichas para perritos, unos macarrones con mayonesa y "ceviche". Me pareció terriblemente insalubre y asqueroso. Salsas en varios cuencos y todos metiendo las cucharas ahí. El capitán no dejó de beber alcohol en toda la tarde. El guía se puso a explicar cómo funcionaba el snorkel y no se oía nada con los motores. Sacaron todos los equipos del mismo cubo, a saber en qué estado. Por supuesto, que lleváramos crema biodegradable o no era totalmente secundario. La primera parada fue en el arrecife Palancar, y era la primera vez que probaba a hacer snorkel. Se me dio muy bien y me gustó bastante. El sitio es precioso y cierto es que a esa hora ya no había ninguna excursión más. Por la mañana tiene que ser un infierno. El guía se dedicó básicamente a hacer fotos con la GoPro que luego vendería. Ni se le pasó por la cabeza contar a las personas que bajaron al agua para asegurarse de que subían todas. Nos habían dividido en dos grupos para bajar al agua y el capitán dejó a nuestro grupo en el agua y se fue con el barco. Regresó cuando se dio cuenta de que faltaba gente. A la hora de subir al barco, caos total, subiendo por detrás y con los motores en marcha. No se quedó alguien sin pierna de casualidad. Repito: niños pequeños en el agua. La segunda parada fue en el Cielo para ver las estrellas de mar. Son enormes y el sitio espectacular. De nuevo, el guía está para sacarte fotos tocando las estrellas (en fin, menudo espacio protegido) y nada más. Por último, paramos en el Cielito para ver la puesta de sol y las mantas raya. De nuevo, el guía las coge con la mano para dárselas a la gente y sacarles fotos... Hasta que una lo mordió, o lo picó, no sé lo que hacen las mantas. Un espacio con la máxima protección y sin vigilancia, con esta gente llegando a la hora que quieren por allí y sacando bebidas y vasos de plástico del barco. Ningún control. Cuando volvimos al barco, ya era de noche y estaba todo el barco sucio y todo mojado, menos mal que no hace frío en el Caribe. Y lo mejor estaba por llegar.
Como el capitán llevaba todo el día bebiendo, no encontraba el amarre, tenía que volver al mismo sitio y no había luz. Tuvieron que usar el GPS y hacerles señas desde el muelle para que consiguiesen llegar. Nosotras ya llegábamos tarde para coger el último ferri de Xcaret. En algún momento, el guía que sacaba fotos se enfadó con el capitán por llevar todo el día bebiendo y le regaló las fotos a todo el mundo en lugar de cobrarlas. Lo mejor fue que cuando nos bajamos del barco nos estaba esperando otra de las personas que participan de este enredo para enseñarnos una foto que nos habían sacado subiendo al catamarán cuando "ya nos habían devuelto el dinero" y claro, que como no habíamos pagado, no podíamos subirnos en los taxis que estaban esperando. Fue surrealista, pretendían que les volviésemos a pagar la excursión o nos dejarían en un parking a oscuras y lejos del muelle de los ferris. Y esto solo nos pasó a nosotras, a los turistas nacionales no. Lo curioso es que veían lo que estaban haciendo y nadie decía nada, salvo un par de turistas mexicanas que fueron muy agradables con nosotras. Después de impedirnos subir al taxi dos veces, marcamos el número de la policía y, en ese momento, nos dijo "que nos regalaba el tour" y que podíamos subir al taxi. Habíamos perdido el ferri que teníamos pagado y tuvimos que comprar otro de Winjet, que era el último del día. Volvimos andando desde el muelle de Playa del Carmen al hotel porque no nos atrevíamos ni a coger un taxi. Llegamos tan tarde que no pudimos ni cenar en el bufé y tuvimos que ir a los restos del snack bar.
Es posible que pueda pasar en más sitios, pero la inseguridad y el intento de estafa clara solo los he vivido en este país. Es cierto que en Playa del Carmen hay mucha policía e incluso militares, y que se asustan cuando amenazas con llamar a la policía, pero lo lógico sería que no hiciesen estas cosas. Yo puse una queja en un correo que tiene habilitado la Secretaría de Turismo para esto. Quizás no valga de nada, pero lo mínimo es ponerlo en su conocimiento.
Nos echamos a dormir en cuanto llegamos a la cama porque al día siguiente teníamos otra excursión a Tulum, ya temiendo lo peor.
Conclusión: no compréis excursiones en la calle en Playa del Carmen.