Como siempre que voy para ese lado del mundo, a las 5:00 estaba despierta y a las 6:00 salí a ver si veía el amanecer (estaba nublado) y a correr un poco. Lo bueno es que se hace de día mucho más temprano que aquí. La urbanización Playacar es perfecta para correr, es llano, es seguro y a primera hora no hace tanto calor. Además, te puedes encontrar animalitos como sereques, iguanas y coatís. Además, hay ruinas mayas desperdigadas por la urbanización y se puede hacer una parada para verlas.

A las 7:00 ya estábamos desayunando, el desayuno más copioso que he visto en un hotel. La terraza para desayunar es una pasada, si no fuera porque los pajarillos te roban la comida continuamente. A primera hora, teníamos una reunión con la persona encargada de Travelplan para el tema de las excursiones. Travelplan está en todas partes, pero me llamó especialmente la atención la forma de vender en México. Ninguna excursión tiene precio asignado, dicen lo que les parece según las personas que haya y las excursiones que cojas. No sé si es así en todas partes, pero es la primera vez que lo veo tan evidente. Además, nos decían que si hacíamos alguna excursión y no era con ellos, no nos cubría el seguro que venía incluido con el paquete. El seguro del paquete no cubre nada, yo había cogido otro de IATI porque ir con eso es ir con nada. En fin, la pillería en su máximo exponente. No cogimos ninguna porque era carísimo.
Había reservado ya por internet una a Tulum y reservamos también por internet una a Cobá. El consejo que nos dieron que sí era importante y no seguimos para desgracia nuestra fue que NO comprásemos excursiones en la calle en Playa del Carmen. Os recomiendo seguir el consejo para que no os pase lo mismo que a nosotras. Ya veremos por qué.
El hotel está muy bien, el bar dentro de la piscina solo para adultos es una gozada y las hamacas en la playa también. Sí, había mucho sargazo, pero eso no impide disfrutar del clima ideal. Además, se hacen espectáculos frente a la piscina, y también cocinan platos típicos allí mismo que se puede ir a coger y comer en la tumbona.

Al mediodía, la comida se hace en el bufé al lado de las piscinas, es menos espectacular que el desayuno y la cena, pero aún así es un exceso. El chili con carne y los nachos, así como la fruta, están muy buenos.
Por la tarde, decidimos ir a Playa del Carmen a ver el ambiente. Desde el hotel, se puede ir perfectamente caminando. Al salir de la urbanización Playacar, hay una valla y un control de seguridad, pero sales directamente a Playa del Carmen y ya empiezas a ver tiendas. Es un paseo fácil porque además es todo llano.
Aquí cometimos el error: había reservado una excursión a Isla de la Pasión (Cozumel), ya que me hacía mucha ilusión porque la habían nombrado la mejor playa del año en Tripadvisor. La había cogido por internet y era en lancha rápida desde Cozumel a la propia Isla de la Pasión, aunque ese mismo día, la persona encargada nos había advertido que también había sargazo allí, lo cual era inusual. De todas formas, pensábamos ir, por lo que fuimos directas a comprar el billete de ferri a Cozumel para el día siguiente, ya que allí teníamos que llegar por nuestra cuenta. Pues aún no sé cómo, la persona que nos iba a vender el billete, nos enredó de tal forma que le acabamos comprando a él una excursión en catamarán al arrecife Palancar, el Cielo y el Cielito, con los billetes de ferri y entrada a un beach club y comida incluidos. Un chollo al parecer... Cancelamos la excursión de Isla de la Pasión y, muy amablemente, nos devolvieron el dinero de la reserva.
Después de esta gran decisión, fuimos hasta el Parque Fundadores y vimos un espectáculo maya en el Portal Maya mientras se ponía el sol. Dimos un paseo por la Quinta Avenida y tomamos una Corona en un bar. También cambiamos dinero (no cambiar en el primer sitio que hay al salir de Playacar) y vimos la capilla de Nuestra Señora del Carmen. Los vendedores desde las tiendas son bastante insistentes, pero eso tampoco es solo propio de este país. Volvimos caminando al hotel y ya era de noche, son unos 25 minutos. También hay un control para entrar en Playacar y hay que enseñar la pulsera del hotel.



Como opciones de cena, hay cuatro restaurantes más el bufé, que en sí ya es espectacular. Probamos a lo largo de la semana todos los restaurantes, pero ese día cenamos nada más llegar en el bufé y a las 21:30 ya estábamos durmiendo.
