VIERNES 12 DE FEBRERO DE 2010
Después de la paliza de andar del día anterior, hoy por fin suena el despertador a las 07:00 antes de que me despierte. El recorrido también promete ser intenso, así que desayunamos con ganas, y metro hasta South Ferry, en la punta sur de Manhattan. Paseamos por Battery Park hasta el Castle Clinton y la esfera que quedó del WTC y desde allí subimos para tocarle los huevecillos al toro (no pongo esa foto por si hay menores leyendo) y seguimos hasta la NYSE (vamos, la Bolsa).






Todo seguía nevado, pero el frío es más que soportable para pasear tranquilamente, así que

Continuamos el recorrido con dirección al Pier 17.


Casi de casualidad nos topamos con un TKTS en una esquina pero el único inconveniente era que faltaban aún 20 minutos para abrir, así que entramos en el Pier a tomarnos un chocolate calentito y regresaríamos un rato más tarde. Dimos un paseíto por las tiendas, disfrutamos de las vistas de los puentes de Brooklyn y Manhattan y vimos que era en ese Pier donde tienen la exposición de “Bodies”, aunque nosotros no teníamos intención de entrar (a mi me parece interesante).
Ahí fue donde el podómetro dijo basta. Cada dos por tres se reiniciaba, por lo que decidimos jubilarlo.
Cuando volvimos a TKTS, ya había una cola de 20 personas, pero si lo seguíamos dejando nos íbamos a quedar sin tiempo, así que nos pusimos en fila. No tenían entradas para ver el Rey León, y la opción más interesante parecía la del Fantasma de la Ópera, por lo que esa fue nuestra elección final.

70$ por persona después, tocaba algo que era obligatorio desde nuestro punto de vista en cualquier visita a la Gran Manzana: cruzar andando el puente de Brooklyn. El problema estaba en que como buenos guiris incautos, habíamos llegado a la orilla del río pensando que allí empezaba el puente, cuando en realidad lo hace unas cuantas calles más para atrás (ligero error de cálculo en la ruta), pero el paseo fue interesante. Nos acercamos un par de veces a unos policías y no hizo falta ni preguntar. Sólo con vernos las caras nos indicaron donde estaba la entrada.
Cruzar el puente es un rato para disfrutar de las vistas, del lugar, hacer fotos sin parar y tomárselo con calma. Es un camino muy agradable.



Una vez en el otro lado, fuimos a hacer una par de fotos más para el recuerdo, pero el frío (que se sentía más junto al río) más que otra cosa, nos obligó a retirarnos.



Llegamos en metro al hotel a por algo de dinero, y salimos disparados a comer en el Ellen Stardust (1650 Broadway, cruce con la 51)

Plato de pasta, 1 hamburguesa (se nota que estaba a dieta), 1 cheesecake y 1 refresco = 55$.



No es que fuese barato, pero el espectáculo de ver a los camareros cantar bien lo valieron.
A estas alturas yo ya dudaba de si sería más fácil andar o llegar rodando a los sitios (menudos atracones de comida) y, aunque con esfuerzo, proseguimos las visitas del día. Bajamos a ver la zona cero, otra visita fugaz al Century 21 (con mejores resultados que la primera), Winter Gardens y un sitio donde se nos encogió el alma: Saint Pauls Chapel. A Asun le había impactado el WTC, pero a mí esto segundo me dejó sin palabras.


Entre todos los paseos, se acercaba el anochecer, así que cogimos el metro y cruzamos de nuevo a Brooklyn para disfrutar de ese momento. Muy buena elección. Hicimos un montón de fotos y charlamos con unos chicos de Cataluña que nos encontramos allí.



Ya de noche (aunque sólo eran las 19:00), regresamos a Times Square para la función de las 20:00. Hicimos algo de tiempo por los alrededores, y 20 minutos antes nos presentamos en la puerta del teatro, donde había una cola bastante considerable. Todos llevábamos nuestros tickets ya comprados, sólo era para entrar en el teatro.


Estuvimos en la parte más alejada (rear mezzanine lo llaman) y yo hubiese podido verlo bastante bien si el amable señor de delante hubiese dejado de moverse constantemente de lado a lado (él no tenía a nadie delante), pero bueno. En cuanto al musical, a nosotros que no nos va ese rollo, se nos hizo largo y por momentos casi se nos cerraban los ojos. Sé que dicen que es de los mejores y el que más tiempo lleva en cartelera, pero será eso de que la miel no está hecha para la boca del asno.
Tras acabar el espectáculo a las 22:30 (con descansito de 10 minutos) pusimos rumbo a nuestra habitación.

Podómetro roto = No hay distancia específica, pero nuestros pies creen que han sido un montón de km...