Día 2 de Abril de 2010.
Son las 6:45 y suena el despertador (cualquiera diría que estamos de vacaciones, jeje). Trato de convencerme a mí mismo y al resto de que el madrugón va a merecer la pena. Desayunamos bien y salimos en dirección a Covadonga sobre las 7:50 de la mañana. Viendo que el parabrisas del coche está un poco congelado dedujimos que ha sido una noche fría, pero todo eso te da igual cuando miras a los Picos de Europa y ves como empiezan a salir los primeros rayos de sol sobre las montañas repletas de nieve.
De camino a Covadonga nos encontramos con varios coches que parecen ir al mismo sitio que nosotros. De repente… un cartel que nos advierte de que el horario al público es de 8:30 a 20:00 ¡y son las 8:25!
¡¡PERO SI HE LEÍDO EN EL FORO DE LOS VIAJEROS QUE CIERRAN A LAS 9:00!! El “canguelo” se apodera de nosotros hasta que vemos que efectivamente se trataba de un error.
Con todo esto, llegamos a basílica de Covadonga, pero no paramos, pues lo haremos a al bajada. La subida se nos hace dura en algunos tramos por la pendiente que se observa cuando miras por la ventanilla. Llega un momento en el que se nos hace interminable, hasta que por fin… la última pendiente nos deja con la boca abierta al contemplar el asombroso lago Enol y el silencio se hace en el coche. ¡Estamos arriba!
Nos dirigimos a un parking y la gente de seguridad nos dice: “Tenéis que aparcar en el de abajo, el otro está completo” Y es cuando te das cuenta que no estabas sólo en el camino. Nada más bajarnos del coche comprobamos el fuerte viento que sopla allí arriba y si a eso le sumamos que hace un par de noches había nevado, pues no te queda más remedio que abrigarte bien y comenzar la ruta. El camino desde el parking al mirador de Entrelagos, a pesar de que es subida, no se hace muy largo, más que nada porque vas con unas ganas inmensas de ver lo que hay al otro lado de la ladera. Una vez en el mirador no te cansas de mirar a un lado y otro para contemplar el Lago Enol a un lado y el Lago Ercina al otro. Las cámaras echan humo!! jeje.
Una vez vistos los dos lagos nos damos un paseillo por la zona y llegamos a las minas de Buferrera, que están abandonadas por supuesto, pero es interesante de ver. Nuestra siguiente parada es el Centro de Visitantes “Pedro Pidal” en el que se puede ver una exposición muy chula de la fauna y flora de los Picos de Europa. Parece que hemos visto casi todo lo que había que ver arriba, ahora nos toca bajar y ver la basílica.
La bajada se hace con un poco de miedo ya que hay que tener en cuenta que suben multitud de autobuses y lo más normal es cruzarte con ellos. Una vez abajo, visitamos la Basílica y vemos la estatua de Don Pelayo y foto obligada. Por allí tomamos un tentempié porque ya nos va entrando hambre.
Lo siguiente que hay que ver es la Santa Cueva con “La Santina” donde también quedamos impresionados.
Nuestra siguiente parada es el pueblo de Arenas de Cabrales, conocido por su queso. Allí lo primero que hacemos es irnos al río para comer a la orilla del mismo unos bocatas. Pronto comprobamos que esa idea se le había ocurrido a más gente. Tras hacer un descanso tirados en el pasto verde de la orilla, damos una vueltecita por el pueblo para tomar un cafelito y como no, comprar algo de queso.
Toca ponernos otra vez en ruta. Esta vez nuestro destino pasa por Sotres y Tresviso. El camino a Sotres es espectacular ya que se sigue el curso del río Cares que es un río de aguas cristalinas
.La única pega es la cantidad de curvas que hay. Cuando llegamos a Sotres descubrimos que se encuentra colapsado por la afluencia de turistas. Nos damos cuenta que la carretera hacia Tresviso es peor de lo que nos imaginamos y decidimos volver, pero antes un pequeño obstáculo se cruza en nuestro camino: una hermosa vaca, algo que esperábamos que nos pasara y que todavía no había llegado.
Así, emprendemos el regreso a casa después de haber pasado un día genial y comprobar que no nos ha defraudado nada de los que hemos visto. Para cenar una barbacoa acompañada de un buen vino.
Son las 6:45 y suena el despertador (cualquiera diría que estamos de vacaciones, jeje). Trato de convencerme a mí mismo y al resto de que el madrugón va a merecer la pena. Desayunamos bien y salimos en dirección a Covadonga sobre las 7:50 de la mañana. Viendo que el parabrisas del coche está un poco congelado dedujimos que ha sido una noche fría, pero todo eso te da igual cuando miras a los Picos de Europa y ves como empiezan a salir los primeros rayos de sol sobre las montañas repletas de nieve.
De camino a Covadonga nos encontramos con varios coches que parecen ir al mismo sitio que nosotros. De repente… un cartel que nos advierte de que el horario al público es de 8:30 a 20:00 ¡y son las 8:25!
Con todo esto, llegamos a basílica de Covadonga, pero no paramos, pues lo haremos a al bajada. La subida se nos hace dura en algunos tramos por la pendiente que se observa cuando miras por la ventanilla. Llega un momento en el que se nos hace interminable, hasta que por fin… la última pendiente nos deja con la boca abierta al contemplar el asombroso lago Enol y el silencio se hace en el coche. ¡Estamos arriba!
Nos dirigimos a un parking y la gente de seguridad nos dice: “Tenéis que aparcar en el de abajo, el otro está completo” Y es cuando te das cuenta que no estabas sólo en el camino. Nada más bajarnos del coche comprobamos el fuerte viento que sopla allí arriba y si a eso le sumamos que hace un par de noches había nevado, pues no te queda más remedio que abrigarte bien y comenzar la ruta. El camino desde el parking al mirador de Entrelagos, a pesar de que es subida, no se hace muy largo, más que nada porque vas con unas ganas inmensas de ver lo que hay al otro lado de la ladera. Una vez en el mirador no te cansas de mirar a un lado y otro para contemplar el Lago Enol a un lado y el Lago Ercina al otro. Las cámaras echan humo!! jeje.
Una vez vistos los dos lagos nos damos un paseillo por la zona y llegamos a las minas de Buferrera, que están abandonadas por supuesto, pero es interesante de ver. Nuestra siguiente parada es el Centro de Visitantes “Pedro Pidal” en el que se puede ver una exposición muy chula de la fauna y flora de los Picos de Europa. Parece que hemos visto casi todo lo que había que ver arriba, ahora nos toca bajar y ver la basílica.
La bajada se hace con un poco de miedo ya que hay que tener en cuenta que suben multitud de autobuses y lo más normal es cruzarte con ellos. Una vez abajo, visitamos la Basílica y vemos la estatua de Don Pelayo y foto obligada. Por allí tomamos un tentempié porque ya nos va entrando hambre.
Lo siguiente que hay que ver es la Santa Cueva con “La Santina” donde también quedamos impresionados.
Nuestra siguiente parada es el pueblo de Arenas de Cabrales, conocido por su queso. Allí lo primero que hacemos es irnos al río para comer a la orilla del mismo unos bocatas. Pronto comprobamos que esa idea se le había ocurrido a más gente. Tras hacer un descanso tirados en el pasto verde de la orilla, damos una vueltecita por el pueblo para tomar un cafelito y como no, comprar algo de queso.
Toca ponernos otra vez en ruta. Esta vez nuestro destino pasa por Sotres y Tresviso. El camino a Sotres es espectacular ya que se sigue el curso del río Cares que es un río de aguas cristalinas
Así, emprendemos el regreso a casa después de haber pasado un día genial y comprobar que no nos ha defraudado nada de los que hemos visto. Para cenar una barbacoa acompañada de un buen vino.