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BOLIVIA (+ Buenos Aires, Cuzco y Machu Picchu) -Diarios de Viajes de America Sur- Ambior
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Diario: BOLIVIA (+ Buenos Aires, Cuzco y Machu Picchu)  -  Localización:  America Sur  America Sur
Descripción: Crónica de un viaje a Bolivia, con paradas en Buenos Aires, La Paz, Salar de Uyuni, Cuzco, Machu Picchu y Titicaca
Autor:    Fecha creación: 
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Etapa: BUENOS AIRES  -  Localización:  Argentina Argentina
Fecha creación: 12/09/2009 23:02  
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BUENOS AIRES


En agosto de 2009 decidimos organizar un viaje a La Paz (Bolivia) para ver a una hija que está trabajando allí. Como no conocíamos ningún país de América del Sur, nos planteamos aprovechar la ocasión para visitar algo más que La Paz en las tres semanas de las que disponíamos. Decidimos hacer en primer lugar el vuelo Madrid-Buenos Aires (con Iberia) para pasar en Buenos Aires, tres días a la ida y dos días a la vuelta. Pensamos que de este modo el viaje se nos haría menos pesado y aprovecharíamos la oportunidad para conocer la capital argentina que sin duda merece la pena.




El viaje de ida lo hicimos durante el día, salimos de Madrid sobre las 12h. y llegamos a Buenos Aires a las 20h., hora local, con una diferencia horaria de 5 horas con respecto a España. El vuelo dura unas trece horas y se hace pesado, quizá más a la ida que a la vuelta, porque a la vuelta, al hacerlo durante la noche, siempre que se consiga dormir, es más llevadero. No tuvimos prácticamente problemas de jet lag ni a la ida ni a la vuelta porque a la ida llegamos casi a la hora de acostarnos y a la vuelta habíamos dormido durante el vuelo.

Habíamos llevado para el viaje euros y dólares porque no sabíamos qué interesaba más. Yo diría que es indiferente. Se puede pagar con dólares en todos los sitios e incluso con euros, aunque en ese caso te dan el cambio en pesos. Como no sabíamos que admitían dólares en todos los sitios, nada más llegar a Buenos Aires cambiamos en el aeropuerto dólares en una oficina de cambio. No es recomendable porque el cambio fue muy malo. Además, si se quiere coger un taxi, existe una oficina en el mismo aeropuerto en donde dices a dónde vas y te dan la tarifa que tienes que abonar allí mismo, no al taxista. La tarifa cambia, a la ida son unos 90 pesos (sobre 20 €) y a la vuelta sólo 70 pesos. La verdad es que con el euro alto, en este momento los precios resultan baratos. Así que nos movimos siempre en taxi. También porque estaban en el pico de afectados por gripe A y aconsejaban no frecuentar lugares cerrados para evitar el contagio. Llevábamos mascarillas, por si acaso, pero no las usamos. Nadie las llevaba.

Además de no cambiar en el aeropuerto, tenemos que hacer otra recomendación: mucho cuidado con los billetes falsos. A nosotros un taxista nos dijo que el billete de 20 pesos con el que le estábamos pagando era falso, nos miró todos los billetes para comprobar que los demás no lo eran y a partir de ese momento empezamos a tener problemas, los billetes que teníamos eran falsos. Nos había dado el cambiazo y nos dio dos billetes de 100 pesos y dos de 20 pesos falsos. Al principio pensamos que había sido en el aeropuerto donde habíamos cambiado, pero nos confirmaron mediante un vídeo que sus billetes eran correctos. Nos preguntaron si alguien nos había tocado nuestro dinero y caímos en la cuenta: el taxista! Así que ¡ojo! Debe de haber mucha falsificación porque cuando pagas miran los billetes con atención.

En Buenos Aires nos había reservado una habitación en el Hotel Mariposita (www.mariposita.com.ar) otra hija que también había hecho escala en Buenos Aires antes a ir a La Paz para ver a su hermana. Ella lo había localizado por Internet, le había gustado y nos lo recomendó. El Hotel Mariposita en realidad más que un hotel parece un B&B. Pero lo que es de verdad es una escuela de tango con unas pocas habitaciones que alquilan a bailarines extranjeros que vienen a perfeccionar su técnica en la escuela de baile. Leti, su propietaria, nos contó durante los amenos desayunos, cómo había recorrido durante dos años la ciudad buscando un local que se adaptase a lo que estaba buscando. Ella, arquitecta de profesión, quería acondicionar una sala de baile donde su hija, Carolina Bonaventura, bailarina profesional de tango, pudiera ensayar con su compañía y dar lecciones, siempre que no estuviese de gira. Esta actividad que, según su madre, podría prolongar durante mucho más tiempo que la de bailarina profesional, le daría una seguridad económica. Leti fue quien reformó la casa que compraron en el barrio de San Telmo, una casa antigua en la que se había instalado una imprenta, para convertirla en lo que es hoy: una sala de baile, cuatro habitaciones que alquilan y las dependencias privadas que ellas ocupan.




El ambiente no podía ser más auténtico. Desayunábamos escuchando a Leti que nos hablaba de su Buenos Aires y al volver al hotel nos quedábamos un rato viendo los ensayos. Sólo viendo porque, aunque los huéspedes pueden participar en las clases si lo desean, nosotros nos contentamos con mirar.

El precio de la habitación que nos había reservado nuestra hija eran 60 dólares con desayuno. Se trataba de una habitación en la parte antigua de la casa, con techos altísimos y un balcón a la calle que dejaba pasar todos los ruidos y toda la luz del mundo. Sin tapones y sin antifaz no hubiéramos podido dormir. Sin embargo, a la vuelta estuvimos en otra habitación, en la parte nueva, que daba al patio y era silenciosa y relativamente confortable. No era por supuesto un hotel de lujo, pero estaba bien.

El barrio de San Telmo donde se encuentra el Hotel Mariposita es la zona vieja de Buenos Aires. Su plaza principal -la plaza Dorrego- es la más antigua de la capital. Aunque en sus orígenes se instalaron aquí las familias más adineradas, hoy es un barrio un tanto decadente, más bien modesto, pero con fachadas de interesante arquitectura que recuerdan épocas mejores. Es además el barrio de los anticuarios. Está lleno de tiendas de anticuarios y los domingos en la plaza Dorrego se monta un mercadillo de antigüedades al aire libre lleno de color y animación. Además de antigüedades, por las calles adyacentes continúan los tenderetes con todo tipo de cosas. Merece la pena dar un paseo y tomar algo en la plaza.




Buenos Aires es una ciudad de contrastes. Es sin duda una ciudad muy europea con zonas en las que se ve el alto nivel de vida que tuvieron en la primera mitad del siglo XX. Por ejemplo en la avenida de Mayo, que une la Casa Rosada con el Parlamento, los edificios son impresionantes. Es obligado hacer un alto para tomar un café en el clásico Café Tortoni. Está situado en la acera derecha yendo de la Casa Rosada hacia el Congreso. Se trata de un local estupendo de principios del siglo XX, frecuentado por literatos, con decoración Art Nouveau y cuyas mesas llevan el nombre del escritor que solía ocuparla.




En la acera de la izquierda, en el nº 1370, poco antes de llegar a la plaza del Congreso, hay un edificio muy original que también merece la pena visitar. Es el palacio Barolo, también de principios del XX, de arquitectura singular –la guía dice que es un edificio expresionista- , aunque a mí me recordaba algo la arquitectura Art Decó. Tiene visitas guiadas determinados días, pero a nosotros, como no era día de visita, uno de los conserjes nos ofreció visitarlo pagando el equivalente a 3€ por persona. Merece la pena. El interior es magnífico: escalera, balaustrada, vidrieras y ascensores preciosos. Nos llevaron hasta el último balcón, que rodea todo el edificio, y desde allí la vista de Buenos Aires es impresionante. Se veía toda la ciudad que se extendía a nuestros pies sin solución de continuidad




Los barrios de Retiro -que recuerda a Madrid- y Recoleta –de ambiente más bien parisino-, son muy elegantes y muy agradables para pasear. Palermo Chico es otro barrio todavía más exclusivo, con numerosos palacetes, muchos de ellos convertidos en embajadas. El otro Palermo, el Palermo Viejo, está lleno de bares, restaurantes, librerías y comercios de diseño. Es una zona comercial especial, no son las típicas cosas que puedes comprar en cualquier ciudad. Los locales son originales y están decorados con gusto. Algunas de las casas recuerdan las casas de San Telmo. Quizás porque la burguesía bonaerense, que dejó el barrio de San Telmo en 1870 a consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla para instalarse en Palermo, una zona alta más saneada, trasladó aquí la arquitectura de su anterior barrio. Pasearse un sábado por Palermo Viejo es muy agradable, vas descubriendo el barrio con su ambiente, lleno de gente y actividad. La plazuela Julio Cortázar, es un ejemplo. Tomar algo en una de sus numerosas terrazas atestadas, mientras escuchas la música de algún artista callejero merece la pena.




Otras zonas son sin embargo anodinas. Corrientes es una calle larguísima de edificios modernos sin ningún interés. Y Corrientes 348 -la del tango- hoy no es más que un garaje con un cartel en el que aparece “Corrientes 348” enmarcado en lo que se llama el “fileteado argentino”, un grafismo que se puede ver en muchos establecimientos de San Telmo.




La calle comercial de Florida tampoco tiene ningún interés especial. Sí lo tiene la nueva zona de Puerto Madero donde se acondicionaron los antiguos muelles con bares y restaurantes y al otro lado del río están construyendo edificios de apartamentos modernos y caros. Y la zona de Boca, en donde está la famosa calle de Caminito, que casi no vemos porque Leti nos había dicho que era una zona poco segura, está atestada de turistas. Yo creo que hay que verla, aunque sea un montaje para turistas. Tiene mucho color y no deja de ser un icono para los que conocemos la canción. Está también llena de tiendas con cosas de recuerdos, bares y restaurantes con espectáculos de tango, todo de cara al turista, claro.




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Etapa: LA PAZ  -  Localización:  Bolivia Bolivia
Fecha creación: 12/09/2009 23:28  
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LA PAZ


De Buenos Aires nos fuimos con Aerosur a La Paz, vía Santa Cruz de la Sierra. No existen vuelos directos a La Paz, parece ser que por el problema de la altitud. Durante el vuelo pedimos un mate de coca porque nos dijeron que es excelente para el mal de altura -soroche, como dicen ellos- porque La Paz está a casi 4.000 metros. Nos habíamos preparado también con unas pastillas EDEMOX, que al final resultaron ser simplemente diuréticos. Llegamos por la noche. En el aeropuerto ya ves mujeres indígenas vestidas a la forma tradicional. Te llaman mucho la atención. También el aspecto de la gente: bajita, muy morena y con pelo lacio negrísimo. Vimos a poquísimas personas con canas, aunque sí a muchas muy arrugadas, pero sin canas.





La vista de La Paz desde El Alto por la noche es espectacular. Como un nacimiento que va subiendo por las laderas. La Paz es una ciudad inmensa, aunque sólo tiene 800.000 habitantes. Digo “solo” porque El Alto, que no es un barrio de La Paz sino una población distinta que fue extendiéndose en el altiplano que corona La Paz, tiene 1.000.000 de habitantes. O sea que entre La Paz y El Alto son casi dos millones de habitantes en un país de poco más de diez millones y que además es inmenso: más de dos veces España. La Paz creció en una hondonada, rodeada de riscos áridos sin ninguna vegetación y dominada por el Illimani, de nieves perpetuas, cuyos más de 6.000 metros se ven desde muchos sitios de la ciudad. Yo diría que La Paz es como una estrella con su parte central en la hondonada y los picos subiendo por los cerros. Giras sobre ti mismo y ves casas, casas, casas… Si estuviesen pintadas de blanco sería un gigantesco pueblo blanco andaluz. Pero no, las casas no sólo no están pintadas sino que, salvo en el centro y los barrios buenos que están en la parte baja de la ciudad, los edificios están sin terminar, son de ladrillo rojo, sin revocar. Parece ser que mientras no estén acabadas no se pagan impuestos, por eso, y porque tienen poco dinero, se quedan así eternamente. El Alto -que está a 4.000 metros- es una población caótica y fea, con un tráfico imposible y una manera de conducir que te pone los pelos de punta. La mayoría de la población va temprano a trabajar a La Paz. Más bien a vender porque La Paz es como un enorme mercado, lleno de puestos regentados por “cholitas”, es decir las mujeres campesinas que vienen a la capital pero siguen conservando su forma de vestir con sus polleras, su chal, su aguayo (esa especie de refajo que llevan en la espalda para guardar sus cosas o llevar su bebé), su pequeño bombín (símbolo de estatus), que no entiendes cómo se arreglan para que se mantenga en la cabeza ladeado y no se les caiga, todo ello lleno de colorido. Como llevan tanta ropa todas parecen gordas pero, como nos decía un amigo boliviano, “habría que verlas sin ropita”.




En La Paz puedes encontrar de todo en plena calle, desde fruta, ropa, bebidas hasta teléfonos móviles, CDs vírgenes (ellos dicen “sidís”) o material informático. Como el 70% de La Paz es población indígena te sientes realmente en otro lugar. Es diferente a todo lo que no sea esto. En el Alto y en el centro de La Paz a las ocho de la mañana la actividad ya es frenética, supongo que se levantan pronto porque se acostarán pronto: allí en invierno oscurece a las seis, pero en verano a las siete! Se ven pocos coches particulares, la mayoría es transporte público, desde los taxis que son baratísimos (allí todo es barato para un europeo), hasta los autobuses, pasando por los “trufis” que son los taxis compartidos y los micros que llevan unos carteles enormes en el cristal delantero con los nombres de los barrios a los que van, pero además llevan a una persona que, con la cabeza fuera del vehículo, va cantando los nombres de los barrios. Al principio piensas “pero éste qué dice”, después ya entiendes. Es un buen sistema porque la ciudad es extensísima y con mucho movimiento de gentes y además porque es muy barato. Todo el mundo viaja en trasporte público, salvo naturalmente los privilegiados que viven en los barrios de la parte baja, sólo a 3.200 metros. Son barrios residenciales en los que viven personal de embajadas y bolivianos con alto nivel económico. No tienen nada que ver con el resto de La Paz. Podrías estar en cualquier sitio de Europa.

Un consejo con relación a los taxis. Conviene moverse siempre en taxi, sobre todo por las noches. Como los precios son tan baratos nosotros nos movíamos siempre así. No hay taxímetro, los precios están determinados según las zonas. Así que cuando no se conoce la tarifa hay que preguntar antes. Mi hija tomaba siempre ciertas precauciones, procuraba no cogerlos en la calle. Si estaba en casa llamaba un taxi antes de salir o si estábamos en un restaurante pedía que le llamasen un taxi. En la calle sólo cogía los oficiales, los que ponían Radio Taxi, que se identifican porque llevan un panel luminoso en el techo con un número de teléfono. Es una medida de precaución. Parece ser que a veces ocurre que un falso taxista retenga al cliente y le hace ir al cajero para agotar el saldo de su tarjeta. En ese caso nunca debe uno oponerse a dar el nº PIN de la tarjeta lo antes posible. Por eso nuestra hija nos dijo que no llevásemos encima más de una tarjeta. Y por supuesto, en un país pobre como Bolivia, conviene no llevar encima nada ostentoso que pueda provocar. Sin embargo en ningún momento tuvimos la impresión de inseguridad. Nos movimos por la ciudad relajadamente sin ninguna sensación desagradable. No hay demasiada mendicidad, la gente te pide que les compres, sin agobiar, pero no suelen pedirte limosna.


Como nos alojamos en casa de nuestra hija no podemos recomendar hoteles ni hablar de los precios en La Paz. Sí podemos recomendar algunos restaurantes como el Villa Serena -su preferido- (Ecuador, 2582), El Consulado (F. Bravo, 299) o Delicatessen (Sopocachi, c/ Jauregui, 2248). En cualquiera de ellos tres personas comíamos por el equivalente a unos 20€ y eso que se trataba de los mejores restaurantes de La Paz.

En La Paz descansamos un día completo, que aprovechamos para adaptarnos a la altitud, conocer la zona baja, despacio, porque recomiendan caminar lentamente y no hacer esfuerzos para evitar el mal de altura. Es verdad que te cansas más fácilmente. Es curioso que, aunque era invierno, el cielo estaba completamente azul y el sol calentaba muchísimo. Eso sí, si te pasabas a la sombra hacía frío y en cuanto oscurecía había que abrigarse bien. Ese mismo día, por la tarde, fuimos hasta El Valle de la Luna, cerca de La Paz. Es un paisaje lunar, absolutamente desértico, de formas caprichosas. Me encantó ver a un indio en el pico de un cerro tocando la quena y cantando temas andinos. Era una estampa preciosa. Pensé que después pasaría la gorra pidiendo, pero en realidad lo que quería era vender instrumentos musicales, sin mucho éxito porque no había apenas turistas.




En el centro de la ciudad alternan edificios modernos, algunos casi rascacielos, con los edificios coloniales de la época española. Hay edificios bonitos y calles como la antigua Calle Real que serían muy bonitas si los edificios estuviesen un poco más cuidados. Necesitan una capa de pintura y que desaparezcan las madejas de cables que los afean. La calle Jaén es la única que está totalmente restaurada, con fachadas de diferentes colores, balcones, portones y patios como podrías encontrar en la zona vieja de una ciudad española del sur. Es realmente bonita.




La Plaza Murillo, con el Palacio Quemado, sede del gobierno y otras casonas coloniales es también interesante. En esta plaza está también la catedral que es más sobria que la iglesia de San Francisco, en la plaza del mismo nombre. Se trata ésta de una plaza atestada de gente, cholitas sentadas en las escaleras, charlando y pasando el rato. La fachada es muy bonita pero lo que impresiona es la riqueza del retablo. Después veríamos muchos más retablos como éste, decorado todo él con panes de oro, lleno de imágenes y elementos sorprendentes, mezcla de las dos culturas.




Merecen la pena el Museo de Etnografía y Folclore cuya sala de máscaras, llena de colorido, resulta espectacular y el Museo Nacional de Arte, que tiene una muy buena colección de pintura Cuzqueña.




Tampoco hay que dejar de ver la calle Sagárnaga, animadísima, que es la zona donde se encuentran los comercios con artesanía. Está llena de tiendas con todo tipo de cosas apetecibles y a buen precio. Se puede regatear algo aunque te rebajan muy poco. Es mejor empezar la Sagárnaga por arriba e ir bajando porque si no es muy cansado. Bajando hay que ver también la primera calle a la izquierda, la del mercado de las brujas, llena de tenderetes con cosas esotéricas, desde amuletos, yerbas, pócimas hasta fetos de llamas que utilizan para algunos rituales.




En esta zona se encuentra uno de los restaurantes más originales El Ángelo Colonial (Linares, 922), tanto por el lugar que ocupa, un edificio colonial, como por la decoración de las salas llenas de una colección objetos antiguos de lo más diverso.





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Etapa: SALAR DE UYUNI  -  Localización:  Bolivia Bolivia
Fecha creación: 13/09/2009 08:48  
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EL SALAR DE UYUNI




Nuestra primera visita importante en Bolivia fue al salar de Uyuni, que se encuentra a unas 9 horas de coche de La Paz. Hasta Oruro se atraviesa el Altiplano, con paisajes muy bonitos y después de Oruro se hace por pista y es muy incómodo. El problema de Bolivia son las comunicaciones. El país tiene muchísimos lugares apetecibles pero el problema es llegar hasta allí.




El salar sólo se puede visitar en 4x4, aunque hasta Uyuni puedes coger primero un autobús desde La Paz hasta Oruro y después un tren hasta Uyuni. En Uyuni, que es la población más cercana al salar, hay hoteles para alojarse. Además, dando una vuelta por el pueblo, hay muchas agencias que te proponen los tours que te organizan la visita del salar. Fremen Tours es una de ellas, pero ésta trabaja con los hoteles Taika que tienen calefacción y todo tipo de lujos. Luego con esta agencia resuelta más caro. Con las otras, normalmente por 100 dólares incluyen dos noches de alojamiento, en albergues y pensión completa, visitando, además del salar, las lagunas verde y colorada, entre otras cosas. Es un poco de tute, además en los albergues no hay calefacción y en el salar por la noche la temperatura puede descender en invierno hasta -20º. Pero los jóvenes pueden hacerlo. No resulta nada caro haciéndolo en plan mochilero. Sin embargo si buscas más confort hay que pagarlo bien. Por ejemplo una habitación doble en el Hotel Luna Salada en el salar cuesta 110 dólares. No es mucho objetivamente, pero teniendo en cuenta el nivel de vida del país es muchísimo.

Nuestro viaje fue hecho a medida por nuestra hija. Nuestros guías fueron un amigo suyo boliviano, Ángel, propietario del 4x4 (chatorocha@hotmail.com) y un japonés afincado en Bolivia desde que abandonó su tesis doctoral sobre ese país para quedarse a vivir allí, de esto hace más de veinte años. Toshi es guía turístico y organiza viajes al salar para turistas japoneses. Conoce la carretera y el salar como la palma de su mano. Nos alojamos dos noches en el Hotel Luna Salada (www.lunasaladahotel.com.bo/) que, además de tener calefacción (estufas de gas), es un hotel hecho enteramente de sal. Sus paredes, sus mesas, sus camas, sus sillas están hechos con bloques de sal. Está además decorado con mucho gusto. Es realmente sorprendente.




Desde allí salimos en el 4x4 a pisar el salar. Es un antiguo lago que quedó encerrado entre las montañas de los Andes hace millones de años. La evaporación lo convirtió en una planicie blanca de unos 12.000 kilómetros cuadrados (mayor que Asturias), cubierta por una malla de hexágonos irregulares.




Ver la puesta de sol en el salar, caminar por esas profundidades blanquiazules, contemplar la Vía Láctea y los millones de estrellas que, al estar tan cerca y no haber ninguna contaminación lumínica, parece que las vas a alcanzar con las manos, es una sensación inolvidable.




En el salar hay además algunas islas. Cuando llegas a una de ellas, Incawasi, conocida también como la Isla del Pescado, te quedas sin aliento. Te encuentras con cientos de cactus gigantescos, algunos con más de mil años, que crecen entre fósiles coralinos.




Es impresionante. Y la vista desde lo alto es mágica. Un desierto blanco, plano, redondo, que se extiende casi hasta el infinito, con un cielo azul purísimo, rematado todo ello por montañas azuladas. No te cansas de mirar.




Yo, mientras los demás hacían fotos, intentaba caminar por el salar para grabar para siempre esas imágenes bellas y puras que espero que no se me borren nunca.




Esta maravilla de la naturaleza es además la mayor reserva de litio del planeta. Se calcula que la mitad de las existencias se encuentra allí. Teniendo en cuenta las necesidades de litio para la fabricación de baterías eléctricas, esto puede suponer para Bolivia una fuente de ingresos importantísima para el desarrollo del país en los próximos años, dada la demanda que generará la fabricación de coches eléctricos. Ojalá que el país se beneficie sin destruir la belleza del paisaje.

Un consejo importante: en el salar la luz es tan intensa y el aire tan seco que hay que llevar unas buenas gafas de sol como para la nieve, de lo contrario puedes tener una conjuntivitis bastante molesta.




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  Últimos comentarios al diario  BOLIVIA (+ Buenos Aires, Cuzco y Machu Picchu)
Total comentarios 15  Visualizar todos los comentarios

Default https Avatar  celine721  22/09/2009 09:59   
Muy buen diario, las fotos son preciosas, y los datos muy interesantes.
Gracias por compartirlo.

Sandy_su81  sandy_su81  01/03/2010 20:40   
Me gusta mucho como lo cuentas todo y las fotos son espectaculares. Leyendolo, creo que encontre un fallo y es que dices que la entrada al recinto de machu pichu son 100 dolares. Es cierto que la entrada es cara pero 100 dolares es excesivo. ¿no seran 100 soles?
Un saludo y te dejo mis estrellitas.

Default https Avatar  lapatri00  08/11/2010 17:57   
Enhorabuena por tu diario, se nota que lo has escrito con el corazon, desde le respeto y la cordura que conlleva hacer un viaje de estas caracteristicas, sin exigencias que superen las posibilidades del pais visitado y con un total respeto por al cultura y sus gentes.
Hace tres años yo hice un recorrido muy parecido, y el año que viene, sin duda, repito.
Felicidaes y gracias por tu relato.

Beche  beche  10/04/2011 15:35   
Enhorabuena por tu diario. Me ha gustado mucho. Te dejo mis estrellas.

Melrosario  melrosario  11/05/2011 02:25
FELICITACIONES POR EL BLOG ! REALMENTE MUY LINDO SU RELATO ! PERO PRINCIPALMENTE MUYYY LINDAS FOTOS ! SON PRECIOSAS !
PERDON POR LA CURIORISIDAD PERO CON QUE CAMARA ESTAN SACADAS? SI ES CON UNA REFLEX, SINTIO MIEDO EN LLEVARLA CON UDS EN ALGUN MOMENTO?

OTRA VEZ, FELICITACIONES !

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