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COSTA RICA SELVATICA -Diarios de Viajes de Costa Rica- Apuertas
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Diario: COSTA RICA SELVATICA  -  Localización:  Costa Rica  Costa Rica
Descripción: Recorriendo el pais
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Etapas 1 a 3,  total 8
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Etapa: DE SAN JOSE A TORTUGUERO  -  Localización:  Costa Rica Costa Rica
Fecha creación: 21/01/2010 12:11  
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Hola a todos, el objetivo de estos diarios que escribo, es por si os sirve de guía para aquellos que quieran visitar el país.

Tambien lo tengo en formato LIBRO-PDF a todo color y con mas fotografías, por si alguien esta realmente interesado, que me envíe un mensaje y se lo envío. Espero que os sirva para algo.

Visita tambien mi nuevo diario:

25 Dias por Colombia

JUNIO 2009


CAPITULO 1
De San José a Tortuguero


Despegamos en Barajas según hora prevista, en el IB 6313 de las 12:05. Como siempre había dejado que embarcara casi todo el pasaje, cuando ya casi siendo la ultima, me encamine hacia el avión, quería evitar así las eternas colas que se forman y los empujones que incomprensiblemente la gente protagoniza una y otra vez, a pesar de que cada uno tiene previamente establecido su asiento.

El vuelo iba bastante completo y se podía oír desde el “finger” 1, el bullir de gentes y maletas intentando coger el mejor sitio para estas. Ubique mi asiento rápidamente ya que casi todo el pasaje estaba sentado y además estaba situado en la fila 9, justo al terminar la clase Business.

Si todo marchaba según previsto, en 11 horas estaríamos llegando a San José, capital de Costa Rica. Lo mas temido para cualquier viajero que tiene que aguantar tan largo viaje, es siempre su compañero desconocido de viaje, en mi caso fue Francesca, una catalana de unos 55 años, que viajaba sola dentro de un paquete de Mundicolor, que resulto ser una compañera casi muda durante todo el vuelo, lo cual siempre es de agradecer cuando uno quiere dormir.

El vuelo transcurrió casi sin imprevistos, hasta que sobrevolábamos Venezuela. La ruta era un tanto peculiar, salíamos de Madrid hacia Portugal, volando directamente hacia Venezuela, sobrevolando Aruba y finalmente hacia Costa Rica, pero en ese momento el capitán anunciaba que debido a una fuerte tormenta, nos desviaríamos ligeramente del rumbo inicialmente previsto y sobrevolaríamos Panamá, para luego dirigirnos a mar abierto y por fin entrar en Costa Rica.

El canal de Panamá desde el aire es casi tan espectacular como atravesarlo en barco, aunque se veía infinitamente mas pequeño.

1 La palabra finger hace referencia al tubo extensible utilizado en los aeropuertos para conectar los diques del aeropuerto con las puertas de los aviones y así permitir a los pasajeros el acceso directo desde la terminal hasta el avión.

La desviación del vuelo, había surtido efecto, pues apenas se dejaron sentir unas leves turbulencias en el avión, antes de que el capitán anunciara que estábamos llegando a destino, el desvío supuso un retraso de 30 minutos sobre la hora prevista de llegada 1505 horas.

El aeropuerto Juan Santamaría era bastante pequeño para ser un aeropuerto internacional, así que nos dejaron en mitad de la pista y avanzamos caminando hasta el terminal, eran las 15:35 hora local.

A nuestra llegada nos esperaban los trámites de inmigración, así como un comité sanitario que observaba, si alguien del pasaje presentaba síntomas febriles.

Una vez pasado todos los controles nos encaminamos ansiosos hacia la cinta que portaría nuestras maletas ¡o eso esperábamos!, pero Costa Rica es otro mundo, aquí, al igual que en otros muchos países del Caribe, el tiempo se detenía, así que las maletas empezaron a salir a las 16:50, mas de una hora para recorrer los apenas 100 metros que distaban hasta el avión.

20 minutos mas tarde recuperaba mi equipaje y me dirigí hacia la salida para abordar un taxi, ya había perdido el bus de las 1630 hacia Cariari, así que tendría que darme prisa en coger el siguiente que salía a las 18 horas, no sabia si era el ultimo y me quedaría en tierra una noche mas.

En la salida se agolpaban decenas de taxistas oficiales y otros tantos piratas, además de todos los conductores de vehículos contratados para transportar gentes hacia todos los lugares, era un amasijo de Ticos 1, negociando e intentando venderte el mejor precio y el mejor vehiculo, ya que según algunos, había vehículos que literalmente “volaban”.

Como no disponía de demasiado tiempo, cogí el primer taxi pirata que encontré, no sin antes y con cara de “mi no entender”, pedirle que llamara al hotel para confirmar que estarían abiertos a la hora prevista de llegada, las 2030, ya que es una hora poco habitual y además bastante tarde para ellos, así que cogió su móvil y llamamos al hotel.


1 Gentilicio no oficial que se usa para definir a los Costarricenses.
Una vez todo confirmado, salimos disparados hacia la terminal los Caribeños, que se encontraba al norte de la ciudad, desde donde salían los autobuses hacia Cariari. El tráfico en San José a esas horas era terrible y además había que unirle la forma peculiar de conducir de los lugareños.

En unos 30 minutos llegamos a la estación del Caribe, compre el billete de bus y espere hasta que saliera, aun faltaban 20 minutos para las 18 horas.

Cariari era un distrito del cantón de Pococi, aunque para mi eran apenas un puñado de casas y de supermercados, parecía tener una gran actividad comercial y agrícola centrada en la producción y exportación de bananos 1.

El viaje hasta Cariari demoraría unas 2 horas, en las cuales habría que atravesar la cordillera central, un espectacular paisaje montañoso de bosque tropical, salpicado de volcanes.

A las 18 horas en punto, salio el bus que iba repleto de ticos que regresaban a sus hogares. Después del viaje demoledor de casi 12 horas, caí rendida en los brazos de Morfeo en un duerme vela, que me hacia despertar a cada parada, para vigilar que mi equipaje no se trasladaba involuntariamente de lugar.

El viaje se me hizo eterno, quizás por el cansancio acumulado y por la sensación de llevar las piernas encogidas durante días. Cariari era la última estación así que no habría forma de despistarse.

A las 20 horas llegamos a la estación de Cariari y como andaba algo desubicada, pregunte al chofer por mi hotel. Enseguida me dijo que ese hotel no existía y que debería ir al hotel Central que es donde se quedan todos los “visitantes”, esto es una técnica habitual para desviar turistas hacia lugares donde se tengan mas afinidad o amigos, pero como no me dio mucha confianza, agarre mi equipaje y me dispuse a caminar hacia el norte, que era la única referencia con la que contaba.

1 En Costa Rica el banano es lo que nosotros llamamos plátanos, para ellos el plátano es un fruto agrio que solo comen los animales o se usa para freír.


Había bastante gente por la calle, unos comiendo y otros viendo algún partido de futbol, un puñado de taxistas me abordaban para ofrecerme sus servicios, pero aquel pueblo apenas tenia 1 km de longitud, así que cargada con la mochila de unos 18 kg, me dispuse a encontrar el hotel.

Cariari es una ciudad “in crescendo”, pero no tiene mucho interés para el turista. Para la mayoría de viajeros independientes, tan solo es la puerta de entrada a Tortuguero.

Era noche cerrada y había jóvenes que revoloteaban de un lugar a otro y que me miraban con asombro. Cuando ya había caminado unos 8 minutos, decidí preguntar por la ubicación exacta del hotel, pues ya había pasado el pueblo y caminaba por una carretera a oscuras. El hotel apenas estaba al girar la curva.

El hotel Tropical era un hotel sencillo, casi en exclusiva destinado a Ticos que se alojaban allí por largas temporadas en la recogida de bananos o trabajos similares.

El recepcionista que me estaba esperando, me indico mi habitación y me dijo, que el guarda me despertaría a las 5 am para que cogiera el primer bus hacia la Pavona.

Dicen que la primera impresión es la que queda, pues bien, mi primera impresión del lugar fue, que me recordaba a los moteles de carretera que suele frecuentar el alcalde Quimby de los Simpson, para llevar a sus conquistas fugaces, o sea, un antro, aunque el aspecto exterior rodeado de jardines y verde, maquillaba lo cutre que era por dentro.

La habitación contaba con 2 camas, un baño y un cuarto “oscuro” de extraño uso, que parecía como un desagüe de dios sabe que, de apenas un metro cuadrado y lleno de bichos, afortunadamente tenía una puerta, aunque no cerraba bien.

Lo único que me pedía el cuerpo en ese momento era una ducha y dormir al menos 8 horas seguidas, tras visitar el baño, desestime la primera opción.

No hacia tanto calor como pensaba, así que me quite la ropa y me metí en la cama. Previamente había deshecho la maleta y la había reorganizado según preferencias y necesidades de los próximos días.

Cuando apagas la luz en Costa Rica, la diferencia es prácticamente nula, pues la falta de persianas o cualquier otro objeto que evite la entrada de luz exterior es nula, tan solo hay una cortina de color claro, así que, así escuchando y viendo todas las luces del exterior caí en un sueño pesado y profundo a las 21 horas.

Desperté sobresaltada y sin saber donde estaba, rápidamente ubique mi situación y me asalto la sensación de haberme quedado dormida ¡perdí el primer bus! Mire mi reloj y a penas eran las 0:10 horas, y lo que me había despertado, no era otra cosa que una tormenta de dimensiones descomunales.

El 95% de las casas y hoteles modestos en Costa Rica eran casas prefabricadas, construidas con maderas de aspecto viejo y techos de chapa fina, las ventanas son un recuadro de madera con una tela mosquitera y en el mejor de los casos unos cristalitos abiertos para ventilar.

El estruendo del agua rebotando en el techo de chapa era tal, que había conseguido sacarme de mi profundo sueño, el cuarto oscuro comenzaba a acumular agua de forma preocupante, y así pensando que la próxima vez que despertara estaría surcando los mares del pueblo encima de mi cama, volví a dormirme.

A las 3:30 am volví a despertarme, para mi sorpresa la tormenta se había tornado mas violenta, y ahora era un compendio de rayos y truenos unidos a la incesante lluvia. Me levante para asomarme por las cortinas que hacían de persianas y observe como el suelo encharcado, engullía y engullía litros de agua, parecía increíble pero de momento nada flotaba aun, aunque se había ido la luz en todo el pueblo.

Con un gran cansancio acumulado aun en mis huesos, volví a dormirme hasta que alguien golpeo mi puerta con tanta violencia que casi me engancho del ventilador del techo.

Al mirar el reloj vi que eran las 5 am, y supuse que seria el guarda que venia a despertarme, ¡por dios! podía ser algo mas delicado pensé, pero en fin, conseguí desperezarme y asearme un poco y metiendo las cosas en la maleta, me fui levantando.

A las 05:30 estaba lista y como en este lugar no parecía haber nada para desayunar, me quede esperando en el hall del hotel hasta que fuese la hora. No había rastro de la brutal tormenta que había oído apenas unas horas antes.

Al cabo de 10 minutos apareció José, que era el guarda, un antiguo miembro del gobierno con cara de pocos amigos y menos ganas de trabajar aun.

Me hizo el primer cuestionario para ponerse en situación antes de indicarme donde tenía que posarme para coger el bus.

A las 5:55 am me salí del hotel hasta la carretera principal por donde pasaría mi bus. Las explicaciones de José me habían dejado un poco fuera de juego, “usted póngase allí que el chofer del bus, con la pinta que lleva le parara”. No sabia exactamente que significaba eso de “con la pinta que lleva”, claro que no llevaba la camisa abierta y la panza cervecera fuera como el, pero salvo eso, yo no me veía nada anormal.

Resulta que este bus en temporada alta (Enero-Mayo) era frecuentado por cientos de turistas que llevábamos la “misma pinta”, o sea una mochila de montaña que decía claramente “soy giri”.

Pararse a pie de una carretera a las 5:55 am frecuentada por obreros temporeros no era precisamente mi idea de un buen comienzo, pero no me quedo otra que aguantar las cosas que decían, que en ningún caso fueron malsonantes, pues sencillamente no entendían lo que decían.

Efectivamente a las 06:10 paso un bus que se paro. El chofer hizo un gesto con su mano para que avanzara, arranco a toda velocidad antes incluso de que pudiera decirle mi destino.

Una vez comprobado que se dirigía hacia el lugar denominado “La Pavona”, me ubique en primera fila intentando no estorbar demasiado pues había subido con la gran mochila y la bolsa de mano, casi 18 kg de equipaje en medio de un pasillo.

El bus apenas llevaba una decena de personas, pero en el camino iría subiendo más gente. En ese momento averigüe porque a pesar de las miles de hectáreas que hay en Costa Rica, todos sus habitantes construían sus casas a pie de carretera, y es que cuando no se tiene coche (la mayoría de los Ticos no disponen de ellos), el único transporte es el bus publico, por eso hay que vivir cerca de donde pasan.

El bus público en Costa Rica, llegaba a casi cualquier lugar remoto, y se usaba tanto para uso público como para transporte escolar, así pues, todo el trayecto que transcurrió por un inmenso prado lleno de bananeros, iban subiendo y bajando decenas de estudiantes apostados en las carreteras.

Su coste era muy barato, y aunque eran vehículos viejos, no eran tan incómodos como en otros países.

Llevábamos apenas 45 minutos cuando desembarcaron casi todos los estudiantes y proseguimos el camino hacia La Pavona. En breve se nos acabaría el asfalto y seguimos el viaje por un camino de tierra, que mas parecía el camino que lleva a una finca particular abandonada hacia años, que hacia lo que se suponía era un puerto de embarque.

La Pavona, era el embarcadero de entrada hacia Tortuguero. Al final de aquella carretera que parecía no llevar a ningún lugar, de repente encontramos un restaurante de madera que hacia las veces de punto de salida de los barcos con destino Tortuguero.

Las lanchas están coordinadas para que cuando llegue el bus salgan dirección Tortuguero, así que nada mas bajarme del bus y cargando de nuevo el equipaje, seguí a un tipo que gritaba sin parar “Tortuguero, Tortuguero, Tortuguero”.

Cuando a uno le dicen que tiene que coger una lancha en un embarcadero, no siempre espera encontrar algo parecido a Puerto Banus o Mallorca, pero tampoco lo que yo me encontré allí.

El embarcadero no era otra cosa, que la orilla del río, ¡y ya! no había, ni dique, ni orilla, ni nada, te subías como podías en las lanchas que se encontraban medio varadas en la arena y rezando por no caerse a aquellas aguas color chocolate, infectas de cualquier cosa.


En Tortuguero no hay carreteras así que la única forma de entrar al pueblo es en lancha. Estas lanchas públicas se usaban tanto para el transporte de pasajeros como de mercancía.

En temporada alta era frecuente ver a decenas de turistas “aventureros” que hacían este camino por su cuenta, en lugar de coger los cómodos transportes privados en San José, pero en temporada baja era otro cantar, así que mi presencia extrañaba y causaba indeferencia casi por igual.

El trayecto tomaría una hora hasta llegar al embarcadero de Tortuguero, entre canales infectados de todo tipo de animales, principalmente aves y caimanes.

En el bote me hice amiga de Raúl un empresario lugareño de unos 55 años, bastante majo y muy educado, que me acogió bajo su protección. Se dedicaba junto con su hijo a la construcción y llevaba sacos para dragar arena del río, a Tortuguero y posteriormente a Parismina.

Raúl me estaba explicando las curiosidades que cualquier turista tiene sobre un país al que acaba de llegar, como salarios, tipo de vida etc.

A las 8:30 am estábamos arribando al embarcadero de Tortuguero, como no había desayunado me fui directa a un restaurante a desayunar un Gallo Pinto 1, mientras Raúl hacia la ronda por el pueblo.

1 Gallo Pinto, desayuno típico a base de arroz y frijoles aderezados con especias como culantro que se sirve con tostadas




El pueblo de Tortuguero se había asentado dentro del Parque Nacional del mismo nombre. Este parque debe su nombre al desove de las tortugas (Verde, Baula, Carey y Caballera), que se da con mayor actividad entre los meses de julio y octubre.

Es un parque de bosque tropical muy húmedo, que registra una gran cantidad de precipitaciones durante todo el año y se encuentra atravesado por multitud de canales y lagunas.

El pueblo contaba con varios hoteles y cabinas 1, además de restaurantes y miles de agencias donde organizaban Tour y visitas guiadas al parque.

Todo en Tortuguero se basaba en la visita de las tortugas y sus canales, solo vivían del turismo. A primera vista había demasiada gente en un espacio muy reducido, confiriéndole al pueblo un aspecto de pueblo africano sobre habitado y desarrollado sin orden ni concierto.


1 Son pensiones baratas que generalmente son casas prefabricadas con los servicios básicos y que se encuentran por todo el país y son muy populares.

Una vez había repuesto fuerzas, me fui en busca de Raúl, en un medio islote como era Tortuguero, no era difícil hallarlo, así que lo encontré dando orden a unos obreros de piel oscura y aspecto rastafari. Como en cualquier país civilizado, los obreros hacían lo que les daba la gana, en lugar de lo que se le había encomendado.

Después de rectificar el rumbo de las obras, nos encaminamos hacia el embarcadero donde cogeríamos un bote hacia donde me dirigía.

A consejo de Raúl no había cogido el tour por los canales pues decía que era una excursión de 2 horas por los canales y que nosotros haríamos lo mismo pero durante 4 horas y me saldría mas barato. Además como el lanchero era amigo suyo, me iría parando en los lugares emblemáticos y me enseñaría las tortuguitas y demás animalitos, y todo a un mejor precio.

La próxima parada seria Parismina, un pequeño pueblo que estaba creciendo bastante y donde se estaban construyendo numerosas casas y cabinas y donde Raúl tenía obras, el se bajaría allí.

El trayecto hasta Moin, mi destino final, se demoraría durante 4 horas, atravesando los canales, y donde podría ver animales.


La parada en Parismina fue breve, dejamos unos sacos y seguimos hacia Mohin, aun nos quedaban 3 horas mas.


Aquellos canales presentaban en determinados tramos, entradas de agua provenientes del mar con bastante corriente. De repente en uno de los canales encontramos una maquina que estaba dragando el exceso de arena en un tramo del canal, consecuencia de un derrumbe de parte de las orillas del río, causado por el exceso de lluvia de la tormenta de la noche anterior, dejando parte del canal innavegable tal y como comprobaríamos 500 metros mas adelante.

Como era de esperar, nuestro bote encallo por la escasez de agua en el río y nos vimos obligados tras varios intentos fallidos del lanchero, a bajarnos y entre todos mover la lancha hacia aguas mas profundas, por un momento pensé que nos quedaríamos allí varados a merced de nuestra suerte, pero por fortuna pudimos salir y seguir navegando.

En este tipo de situaciones, la imaginación juega un papel importante, pues yo solo pensaba en los caimanes que había visto unos metros atrás, y ya me imaginaba con mi cuchillo entre los dientes y luchando a brazo partido con el caimán, dando vueltas en el agua como en la peli de Cocodrilo Dundee, pero por suerte no fue así.

Finalmente tras 4 eternas horas de viaje entre canales, sorteando troncos, oleaje y demás, a las 13:50 llegamos al Puerto de Moín que contaba con un pequeño embarcadero, atestado de taxistas ansiosos por coger americanos y engañarlos como chinos.

Tras una breve negociación cogí un taxi hacia Limón, pretendía coger el siguiente bus hacia mi destino final, Cahuita que salía a las 14 horas.

Cuando el taxista me dejo en la estación de buses, que no era otra cosa que una calle, el bus estaba justo saliendo, pero al verme “con mi característica pinta”, decidieron esperar a que me sacara el billete y así fue, ya una vez en el bus, me esperaba una hora hasta Cahuita.

El trayecto transcurrió sin novedades, me coloque en la parte trasera del bus para no molestar con la mochila, mientras iban subiendo y bajando gentes por el camino, situados al borde de la carretera y en paradas imaginarias, bastaba con levantar el brazo.

Cahuita aunque se encontraba cerca de San José y de la cultura Tica, era una región particular y única, ya que cuenta con la mayor diversidad cultural del país debido a la migración de trabajadores asiáticos, afro caribeños, italianos, mestizos, indígenas, y costarricenses del interior, que son minoría y que llegaron a trabajar en las plantaciones de banano y en la construcción del ferrocarril que sería la vía para la exportación de los productos costarricenses durante el siglo XIX.

A pesar de su gran importancia, Cahuita no dejaba de ser un pequeño pueblo de estilo caribeño, lleno de negros rastafaris o surferos y con un ambiente muy peculiar.

El pueblo contaba con 2 calles principales sobre las que se aglutinaban, cabinas, bares, discos, supermercados y demás.

Di un par de vueltas antes de encaminarme hacia Cabinas Palmer, para soltar el lastre que llevaba. Finalmente tras preguntar, encontré las Cabinas. Dentro de las mismas encontré un negrito de unos 17 años que no sabia que habitación estaba libre y limpia, mas tarde descubrí que no había diferencia entre limpia y sucia, así que me dijo que cogiera “una” y desapareció.

La primera impresión de las cabinas fue buena, tenía un patio central con un lugar comunitario con sillas y pequeñas terracitas con hamaca, además de parqueo 1.

1 Así denominan los ticos al parking.


Entre a la habitación nº 16. Aquello olía a tugurio, una tremenda bofetada a humedad impacto en mi mejilla. Tenía 2 camas, y un baño. El baño era sin duda lo peor, los azulejos de la ducha no se habían limpiado desde su fabricación.









La puerta de la mampara apenas se movía, de la mugre acumulada en el rail, y el agua que salía del grifo olía a pozo, que se quedaba impregnado en la piel, así que preferí no investigar mucho más.

Estaba cansada del viaje eran las 15 horas y tenia hambre, así que me fui directa a comer algo, a una soda 1 que había justo enfrente.

1 La Soda es un bar donde puedes comer por muy poco dinero

Una vez que termine de comer un casado 1 con una pinta buenísima, me fui a dar un paseo por la costa.

Cabinas Palmer se encontraba bien ubicada, a tan solo 100 metros del mar. Desde donde desembocaba la playa se veía la costa caribeña y la entrada al Parque Nacional Cahuita.


1 Casado, plato típico de costa rica compuesto por arroz, frijoles, verdura, ensalada y se puede elegir de pollo, pescado o carne, es bastante barato y se puede tomar tanto en cena como almuerzo.

Di un paseo por la playa hasta que anocheció y me fui al hotel a darme una ducha antes de cenar. Entre en la ducha rezando para no encontrarme un bicho que fuese mayor que yo, cosa que no sucedió, termine la ducha fría 1, y me fui a cenar justo al lugar donde había almorzado, y me fui a dormir.

Estaba metida ya en la cama cuando de repente empecé a oír una música que indudablemente procedía de algún lugar de aquel pueblo. Lo que parecía al principio un concierto al aire libre, se convirtió a los pocos minutos en unas cancioncillas que me atormentarían toda la noche. Resulta que la música procedía de una iglesia, y los cánticos no eran otra cosa que la gente rezando, ¡si! Parece que es algo normal rezar cantando.

El párroco que debía de tener mucha fe, pero muy poco oído, gritaba al son de la música: ¡dios me ama!¡dios esta en ti!, ¡ayúdame, señor ayúdame….!. No daba crédito a lo que estaba escuchando, estuve a punto de levantarme, vestirme y grabar en video semejante hazaña, pero desestime la idea, por si acababa en la secta del señor. Desde luego las letras eran pegadizas y horteras, parecían compuestas por el mismísimo Leonardo Dantes y su archi conocido “El baile del pañuelo”. Cuando me repuse de las carcajadas, intente dormir un poco, pensando que terminarían pronto de canturrear.

Se había pasado toda la noche lloviendo así que a las 5 am cuando sonó el despertador, aun llovía muchísimo, así que me quede en la cama un rato más hasta que escampara.

Me quede profundamente dormida hasta las 7 am, así que me vestí rápido y fui a desayunar unos huevos revueltos con tomate, cebolla, jamón, pimientos y tostadas, el típico desayuno caribeño. En el desayuno estuve hablando con una americana que viajaba sola, aunque justo estaba volviéndose a San Jose.

Una vez cargada de energía me dirigí hacia la entrada del parque, me registre en la caseta del guardaparque y a las 8 am comencé la tan ansiada caminata, después de 2 días entre aviones, buses y lanchas.


1 En Costa Rica casi ninguna cabina tiene agua caliente

El principal atractivo del Parque Nacional de Cahuita eran las arenas blancas y un sinfín de árboles de cocos en la playa, acompañado de un mar de aguas tranquilas y cristalinas, con arrecifes de coral cerca de la orilla.

Todo el sendero transcurría paralelo al mar y no presentaba desnivel alguno, aunque el sol que ya quemaba bastante dificultaba avanzar con soltura.

A los 5 minutos de comenzar a caminar ya sudaba como un pollo, tanto que observo como la camiseta me destiñe en el cuerpo, llevo solo 2 litros de agua y algunas barritas energéticas, para un sendero de 7 km solo ida, lo cual supondrá unas 6 horas de caminata ida y vuelta.

El sendero aunque llano en su totalidad, se hace bastante pesado por la humedad y el calor, aunque sin duda, que transcurra paralelo al mar es una ventaja, ya que te permite refrescarte en cualquier momento.

El camino esta lleno de cangrejos de todos los colores y tamaños que se ocultaban bajo tierra o entre las raíces de los árboles que crecían fuera de la superficie y no bajo esta.


También había cientos de mariposas, la mas llamativa y conocida la mariposa Morpho que tienen un tamaño descomunal, como mis 2 manos juntas.

En Cahuita se pueden encontrar, hábitats como bosques mixtos inundados y selva litoral en la costa. Todo el sendero transcurre por arena blanca de playa y se encuentra salpicado de hojas húmedas.

Avanzar por el sendero se hacia relativamente rápido y sobre todo de forma silenciosa, tanto que cuando llevaba 1 hora caminando, pude observar muy de cerca monos cara blanca, desayunando.

Unos metros mas adelante, encontré un mapache cangrejero buscando también el desayuno. El pobre animal que no me oyó acercarme, al girarse se dio un susto que casi le borro la mancha blanca de su cara. Rígido como un palo, se quedo inmóvil sin saber bien que hacer, si moverse y correr o quedarse rígido a modo de defensa, como empezó a emitir unos gemidos que desaprobaban mi presencia, me aleje despacio.

Cuando ya llevaba 4 horas caminando, decidí hacer un alto en el camino para darme un bañito en agua coralina y bastante caliente. No hay nadie a la vista en kilómetros y el paisaje caribeño es espectacular.

Después del merecido descanso emprendo la vuelta, ya son las 13 horas y recién comienzo a ver los primeros turistas. Me cruzo de nuevo con monos y un coati o pizote, mamífero parecido al mapache pero con cuerpo ligeramente mas grande y cola mas larga.

El resto del camino lo hago caminando descalza por la playa, aunque parecía una ruta sencilla, después de 7 horas caminando, tengo las piernas molidas, caminar por esta arena es matador, mañana toca día de descanso.

Ya en el hotel y duchada, voy a la soda de enfrente a cenar. En mitad de la cena, aparece una americana de unos 50 años que se sienta justo al lado de mi mesa, junto a un señor que no le presta nada de atención y visiblemente mayor que ella, unos 20 años muy mal llevados. La americana que se le ve visiblemente bebida, empieza a darme conversación, Había vivido unos años en España y se emociona hablándome en español, Tras una larga conversación, justo cuando estoy terminando se levanta y a voz en grito, y en ingles, le espeta al caballero “esta claro que hoy no quieres mi compañía así que me iré a buscar a alguien que me haga mas caso”, y cogiendo su perro y su bicicleta, desaparece calle arriba.

Una vez que termine la cena me marche al hotel, para hacer de nuevo la maleta y dormir. Eran sobre las 20 horas, cuando de repente y al igual que la noche anterior, empezaron los cánticos religiosos, eran las mismas canciones desafinadas, cantadas por aquel sujeto imitador.

Como estaba agotada, finalmente me dormí, necesitaba descansar para la jornada siguiente, próximo destino Panamá.
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Ver Etapa: DE SAN JOSE A TORTUGUERO




Etapa: DE FRONTERA A FRONTERA - COSTA RICA - PANAMA  -  Localización:  Costa Rica Costa Rica
Fecha creación: 21/01/2010 12:13  
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CAPITULO 2
De frontera a frontera-Panamá


El primer autobús que salía hacia Sixaola, último pueblo Costarricense antes de cruzar la frontera hacia Panamá, salía a las 6 am, así que me levanté a las 5 am para desayunar con tiempo y arreglar la maleta. Esta iba a ser una jornada tranquila en uno de los lugares más turísticos y paradisíacos de Panamá, llamado Bocas Del Toro.

Mi madrugón fue infructuoso, pues todas las sodas abrían a las 6 am, así que cogí la maleta y me fui paseando hasta la estación, pero antes tenía que pagar los 2 días que había estado alojada en Cahuita. Desde mi llegada, salvo el chico que me dijo que “cogiera la llave que quisiera”, no había visto a nadie en las cabinas, pese a estar entrando y saliendo todos los días.

No tenía intención de quedarme a esperar a que apareciera alguien, así que había decidido largarme sin más. Estuve un tiempo meditando si pagar o no la habitación, pues la verdad es que era un antro asqueroso, pero finalmente dejé 10 $ por noche en lugar de los 15 que pedían, y me pareció mucho.

Puse rumbo a la estación mientras mordisqueaba unas galletas, como el pueblo era minúsculo, en apenas 7 minutos había llegado a mi destino, y aún eran las 05:40.

La estación, como era de esperar estaba desierta, ni siquiera estaba abierta la oficina para comprar el billete, tendría que pagárselo al conductor.

Cuando faltaban tan solo 10 minutos para las 6 am, aparecieron los primeros pasajeros que iban a Puerto viejo a trabajar. A las 06:05 apareció el bus con destino Sixaola.

El trayecto del bus iría parando en varios pueblos principales como Hone Creek, Bri Bri, Puerto Viejo y Sixaola, lo cual me llevaría unas 2 horas llegar hasta la frontera. La ruta era bastante bonita pues a la izquierda iba bordeando la costa caribeña y a la derecha atravesábamos la cordillera de Talamanca, la zona montañosa más alta del país, conocida por ser el último resquicio donde habitan los indígenas autóctonos del país, como antaño.


Al llegar a Puerto Viejo uno descubre una ciudad más habitada y civilizada, con extensas playas y mucha actividad a esa hora de la mañana. Seguimos avanzando hacia Paraíso, un par de pueblos más y por fin estamos llegando a Sixaola, donde en este punto, la carretera ha sido literalmente engullida por el mar y el bus tiene que pasar por lo que queda de ella, que es bastante poco.

Por fin a las 8 am entramos en Sixaola, un pequeño pueblo que ha crecido en torno al paso fronterizo, lleno de comerciantes y vendedores ambulantes.

El pueblo no está asfaltado, así que como ha llovido toda la noche, todo es un barrizal enorme, no sé bien donde tengo que ir pero dejándome llevar por el instinto, subo unas escaleras hacia lo que parece la carretera principal y efectivamente a lo lejos, se divisa el famoso puente Fronterizo.

El puente de Sixaola fue construido en 1908 por la empresa estadounidense Baltimore Bridget Company, sirviendo como hito entre dos naciones hermanas. Más de 100 años después, los trabajos de conservación han sido tan escasos, que en la actualidad el puente es una trampa mortal para los transeúntes y los cientos de camiones que lo cruzan a diario, ya que la falta de mantenimiento y el abandono lo convierten en presa fácil de la corrosión, lo que permite que esta gigantesca obra de ingeniería, se esté cayendo literalmente a pedazos.

Si a todo esto, le unimos la emoción de saber que el río Sixaola cuyas aguas pasan por debajo, están infectadas de caimanes y dios sabe qué, pues hace que más de uno cierre los ojos mientras lo cruza.


Mochila a cuestas, me encaminé hacia el otro extremo del puente, rezando para que mientras lo cruzaba, no pasara un camión de 18 ruedas, que exportaba bananos hacia algún lugar de Sudamérica.

Había oído todo tipo de historias sobre Panamá y su famosa corrupción, así que iba sobre alerta de todo lo que me rodeaba. Nada más terminar el puente, a mano izquierda veo unas oficinas de inmigración donde, apenas si hay 5 personas por delante de mi, aún es temprano para el desembarco de turistas masivos.

En mitad de la calle hay unos señores con pinta de mafiosos, que en realidad son policías de inmigración sin ningún tipo de identificación, ni ningunas ganas de que se les moleste.

Cuando llega mi turno, me dice la señora de inmigración que me falta el sello de salida de Costa Rica, cosa que era cierto, en algún momento entre Costa Rica y Panamá y ese puente, había un puesto fronterizo costarricense que no había visto.

Me armé de nuevo de valor, para volver a cruzar el puente. Cuando llegué al final, metido en un costado casi oculto, se hallaba el puesto fronterizo de Costa Rica. Me pusieron el sello, después de rellanar varios formularios y emprendí el regreso de nuevo sobre el centenario puente, hasta Panamá.

Como ya eran las 08:30 am y no quería perder más tiempo, me fui directamente a comprar el billete de bus de vuelta de Panamá a San José, requisito imprescindible para que te sellaran la entrada, disponer de un pasaje de salida del país, aunque luego no lo usaras, como iba a ser mi caso.

Según había leído en los foros, te obligan a comprar el billete y punto y te sacaban por ello 22 $, lo cual allí es una burrada. Mi sorpresa fue, que al comprar el billete solo me pidieron 11$, que es el valor real del billete, la diferencia es lo que se reparten entre ellos, esto no parece mucho, pero en temporada alta, acababan pasando cientos de turistas a diario, lo cual suponía una importante fuente de ingresos extra e ilegal, teniendo en cuenta que el salario medio mensual de un funcionario en Panamá es de unos 300 $.

Billete y pasaporte en mano, me dirigí de nuevo hacia la oficina de inmigración donde esta vez si, me sellaron la entrada al país.

Ya estaba en suelo Panameño, concretamente en Changuinola, donde debería coger un taxi colectivo hacia Almirante, pueblo desde cuyo embarcadero salían botes cada 30 minutos hacia Bocas del Toro.

Antes de poder ubicar donde estarían los taxis, me abordó un militar que con un Zecmec cruzado en el pecho y con cara amenazante me preguntaba si ya había pagado “el billete de vuelta”. Lo que quería decirme con eso, es que si había abonado ya los 22 $ de los cuales el, se llevaría una parte.

Avance sin detenerme frente al individuo y dejándolo a un lado, seguí caminando, afirmando que ya tenia “todo en regla”.

En ese momento un taxista con pinta de gitano traficante se dirigió hacia mi ofreciéndome sus servicios, tras negociar con el, emprendimos camino hacia Almirante.

Básicamente existían 2 formas de llegar a Bocas del Toro, una era desde Changuinola, el pueblo donde me encontraba y otra desde Almirante que estaba más alejado. Desgraciadamente el muelle de Changuinola, que era un canal artificial construido para tal uso, estaba cubierto de arena, tras el terremoto que sufrió Costa Rica y Panamá en Enero de este año, así que mi única opción era bajar hasta Almirante.

Dejamos varios pasajeros que se subieron conmigo y emprendimos viaje de 40” hasta Almirante. Las carreteras en Panamá eran otro mundo, todas estaban asfaltadas y eran de muy buena calidad, lo cual permitía desplazamientos más rápidos.


El taxista era un hombre bastante educado y cultivado, pese a la pinta que tenia, que francamente hasta a mi me daba miedo, era como un primo de los Chunguitos, pero el más chunguito de todos. Me estuvo explicando muchas cosas interesantes relativas a los indígenas del país.

La población indígena en Panamá representa el 10%, muchos de ellos viven en condiciones infrahumanas, aunque el gobierno les proporciona agua de forma gratuita, la mayoría no tiene luz, ni otras necesidades básicas, pero es su forma de vida y ellos parecen encantados.

La frontera albergaba una amplia comarca 1 llena de indígenas que vivían en chabolas cerca de las carreteras.

El taxista cuyo nombre era Ampersan, me comenta que el salario medio de un panameño está entre 300 y 400 $, y que trabajan todos los días, aunque el alquiler de una casa esta en unos 50$ al mes. Así mismo me comenta, que a las poblaciones indígenas el gobierno no les cobra impuestos.


1 Comarca. Es el nombre que se le dan a las zonas, sobre todo las rurales, donde habitan los indígenas.
En Panamá hay una hora más que en Costa Rica, así que llegue al embarcadero de Almirante a las 10:30 hora local, justo para coger la siguiente lancha hacia Bocas del Toro.

El embarcadero era mucho más que modesto, pero sus botes, eran rápidos, seguros y relativamente cómodos para los 30 minutos que duraba el trayecto.


Bocas del Toro fue el primer parque nacional marino del país, y es un archipiélago formado por varias islas. La región de Bocas cuenta con mares tranquilos y limpios, grandes áreas de selvas y bosques lluviosos así como manglares.

La población, con sus casas construidas sobre pilotes a la orilla del mar, de techo de zinc rojo y negro, es un atractivo para todo visitante. Sus habitantes se dedican al cultivo del banano y a la pesca de tortugas, ostiones, almejas y demás mariscos que abundan en ella, aunque muchos de ellos se han unido al carro del turismo por la cantidad de dólares que les deja. Su población es predominantemente negra e indígena.

A las 11 am arribo a la ciudad de Bocas, situada en Isla Colon, denominada así por Cristóbal Colon cuya última visita fue en 1502.

Al igual que en otras partes, hay cientos de “busca vidas” que se pelean para que les contrates los tour, o por llevarte a sus hoteles, que siempre son los mejores y más baratos.

Conseguí zafarme de todos ellos, no sin dificultad, y emprendí mi huida por la calle principal de Bocas. Llevaba casi 6 horas en pie y sin nada en la panza, así que decidí antes que nada, alimentarme.

Bocas presentaba un gran bullicio a esa hora de la mañana, un ir y venir de gentes que hacían sus negocios o simplemente paseaban y es que en esos países el estrés no abunda, de hecho, en la ciudad que había estado la noche anterior, Cahuita, se había rodado el famoso anuncio de Malibu “Me están estresando”.

La comida Panameña, no distaba mucho de la Tica, el plato principal seguía siendo el casado aunque con nombre distinto, así que de nuevo engullí, arroz, frijoles, pescado, ensalada y vegetales, todo en el mismo plato.

Ya con la panza llena, todo se veía de otro color, en ese momento me abordó Raúl, un joven buscavidas panameño que intentaba formar un grupo para hacer un tour por las islas. Como no disponía de mucho tiempo, (pues el paso por Bocas era solo fugaz para llegar hasta el puesto fronterizo que me llevaría a mi destino final de nuevo en Costa Rica), accedí negociando un precio más bajo de lo habitual, pues tenia la intención de estar cogiendo un bus hacia el otro extremo de Panamá a las 15 horas.

Dejamos la mochila en unas cabinas cercanas de un familiar de Raúl y emprendimos camino al embarcadero. Una vez dentro iríamos a buscar a los otros 3 gringos 1 que vendrían conmigo.

1 Gringo. En forma general el término se aplica a extranjeros que hablan en un idioma que no se entiende por personas que hablan español.

Cogimos la lancha y tras 5 minutos de navegación fuimos a recoger a los
3 gringos que había buscado Raúl. Fisonómicamente hablando, hubiese jurado que eran alemanes, había conocido a tantos que podía olerlos en la distancia y no tendrían más de 18 años.

Me saludaron, subieron al bote y volvimos al punto de salida, pues querían comprar algo de agua, tabaco, fruta y sobre todo cerveza. Mientras tanto pasaba el tiempo y yo me desesperaba, pues tenía que coger el bus de las 15 horas, aunque según Raúl “hay tiempo muchacha no se me estrese, llega siempre o va siempre”1.

Una vez cargados con provisiones emprendimos el viaje hacia Bahía Delfines, una isla donde se avistaban delfines. Aunque los 3 gringos hablaban en español, lo hacían en un acento y forma que no conseguía distinguir.

Fueron ofreciéndome diversas bebidas que yo educadamente iba rechazando, lo curioso es que desde que había desembarcado en Costa
Rica, todo el mundo se dirigía a mí en ingles, debía tener cara de gringa.

A pesar de contestar siempre en español, los gringos seguían hablándome en ingles hasta que uno de ellos, el más parlanchín, me preguntó de donde era, y tras la oportuna contestación, estallaron en risas y júbilo.

Como si a cualquier católico que se precie, le dijeran que yo era el mismísimo Papa, saltaron las 2 hileras de asientos que nos separaban y se pusieron tan cerca de mí, que podía distinguir las pecas más pequeñas de sus blancas caras.

Resulta que eran 3 estudiantes de intercambio que estudiaban español en un pueblo de Panamá, Bugaba, sin duda el lugar menos atractivo para encontrar actividad cultural o nocturna para unos extranjeros.

Pero allí estaban ellos, Nicolai (Danés), Monty (Alemán) y Paúl (Austriaco) emocionados de encontrar “un español autentico”, como el que divisa un mono endémico del lugar y así, emprendimos una larga charla, donde me contaron que adobaran el español y toda su cultura.

1 llega siempre significa si estas llegando y te quedas y vas siempre si te estás marchando.
El dato curioso es que el padre de Nicolai que había vivido en España unos años, había sido invitado por un amigo español a pasar unos días de vacaciones en el 2008 en España, concretamente en Almería, así que cuando le dije a Nicolai de donde era, la sorprendida fui yo, cuando me dijo que lo conocía ¡que pequeño es el mundo!

Así que allí nos enzarzamos en una apoteósica conversación pro hispana, hablando de las diferentes palabras y acentos hispanos. Nicolai había aprendido castellano correcto, pero un año en Bugaba, le había calado profundo, y hablaba una mezcla de español Cubano- Colombiano-Panameño “ehi mi hermano usted me esta robando toda mi platica”.

Tanto nos habíamos emocionado con el encuentro, que el lanchero que había detenido la lancha, hacia ya varios minutos, nos observaba divertido, mientras los delfines, que era lo que supuestamente habíamos ido a ver, revoloteaban a nuestro alrededor intentando llamar nuestra atención, y por supuesto nosotros seguíamos a lo nuestro.

Nos lanzamos al agua a nadar con los Delfines, que pueden llegar a ser bastante “mimosos” con sus hocicos, pues te dan pequeños golpecitos en el cuerpo, a modo de llamar la atención.

Una vez de regreso a la lancha, emprendimos camino hacia Cayo Coral, una isla conocida por sus aguas cristalinas y sus increíbles corales duros, convirtiéndolo en el mejor lugar para practicar snorkel, por la transparencia de sus aguas, que se verían contaminadas por los 3 gringos que ya habían ingeridos unas 4 cervezas cada uno, y procedieron a vaciarlas.

Según se definían ellos mismos eran, “Panameños adoptivos” lo cual tanto a lugareños como a mi, resultaba desternillante, porque casi todos los habitantes de isla colon eran negros, negros como petróleo, así que ver a 3 gringos rubios de piel blanca y ojos azules, decir que son panameños, resultaba muy divertido, sobre todo cuando hablaban con ese peculiar acento, más propio de narcos que de turistas, tan divertido era oírles que la gente se daba la vuelta para observarlos, de hecho acabé por grabarles en video en varias ocasiones, y el video es buenísimo.


Después de hacer snorkel emprendimos la huida hacia Isla Rana Roja, en Isla Bastimentos, que como su nombre indica, esta habitada por cientos de estas ranitas venenosas por toda la isla.

En la antigüedad los indígenas usaban sus toxinas venenosas para impregnar las puntas de las flechas y hacerlas mortales. Llegamos al embarcadero y pagamos los 3 $ de entrada, donde un indígena con un taparrabos, nos pone una pulsera como si de un Resort todo incluido se tratara y empezamos a cruzar la isla.




En 5 minutos habíamos cruzado toda la isla, hacia una playa paradisíaca que apenas tenia 100 metros de longitud. Los chicos que recién habían puesto un pie en la playa, fueron disparados hacia un chico que vendía refrescos y como no, cervezas.

El lugareño que se presentó pero no recuerdo su nombre, era un joven vividor de raza negra de lo más peculiar y con muchas tablas, que vendía las cervezas a 2$ unidad, y esto a Nicolai le pareció de escándalo, así que intentó negociar hasta que se las dejó a 1.5 $. El lugareño al igual que yo se moría de la risa de ver a 3 tipos tan rubios hablando un panameño de lo más charro: “pero mi hermano, si compro estas balboas (cerveza panameña) en cualquier cantina, me cobran 50 centavos, no podría usted hacerme una rebajita, que no me queda mucha platica”…

Además habían aprendido una canción típica panameña de lo más peculiar, que venia a decir algo así: “loco, que crees que estas haciendo, con la pobre muchacha, ehi loco”… y así canturreando nos dimos un baño.

Volvimos a cruzar la isla y observamos los millones de ranas que habitaban en aquel lugar. Las había de muchos colores, rojas con puntitos negros, rojas con patas azules, rojas con puntitos blancos, esta última en concreto le faltaba la peineta y los zapatitos para ser La Martirio.

Habíamos quedado con el lanchero a las 14:50 y ya eran las 15:15 horas, definitivamente había perdido mi bus. Los chicos insistían una y otra vez en que me quedara un día más, pero tenia contratado un vuelo en avioneta que no podía perder.

A las 15:20 conseguí reunir a la tropa medio borracha y nos dirigimos hasta Cayo Zapatillas y después a un islote donde abandonamos a los 3 gringos a su suerte, mientras el lanchero me dejaba en Isla Colon para coger la lancha hacia Almirante y el volvería más tarde a buscarlos.

Sin duda ésta había sido la excursión más absurda, irreal y cómica de todas las que había hecho hasta el momento, pero me lo pasé pipa, con los 3 sujetos tan peculiares.

Llegamos al embarcadero y me dirigí al hotel a recuperar mi mochila y puse rumbo al embarcadero. Había perdido el bus de las 15 horas y el de las 16, pero con suerte cogería el último que pasaba a las 17 horas, sino me quedaría atrapada en Almirante.

Cogí la lancha en Bocas Marine a las 16 horas. Me metí en la lancha y empezó a llover bastante, el viaje fue un poco pesado por la lluvia y por los gritos de los 4 iraníes que viajaban en ella.

Como era de esperar, el muelle estaba atestado de taxistas ansiosos por llevar turistas, todos intentando cazar el grupo más numeroso, ya que estos resultan más rentables. Los taxistas permanecen inmóviles frente al dique, bloqueando cualquier salida, hasta que consiguen lo que quieren.

Como pude, me libre de los taxistas, y salí a la calle donde seguía lloviendo, por suerte estaba justo llegando un taxista que abordé, pidiéndole que me llevara hasta “El Cruce”, así era como se denominaba el lugar donde paraba el bus que iba hacia David.

Estaría en el cruce a las 16:45, con tiempo suficiente para comprar agua, vaciar mi cantimplora y coger el bus. Nada más salir del taxi, y casi en volandas, un señor con un polo azul de la compañía de buses, me agarró por el brazo y gritando como un poseso “David, David, David”, agarró mi mochila y la metió en el bus antes de pestañear.

En menos de 1 minuto el bus salió de Almirante hasta David. Panamá tenía 2 fronteras con Costa Rica, una Sixaola-Changuinola (que ya había cruzado) y la otra Paso Canoas (que tendría que cruzar). Para llegar a esta última tendría que cruzar todo Panamá a lo ancho para volver a entrar en Costa Rica, de esta forma me ahorraría un día completo para llegar a mi destino final, Parque Nacional Corcovado.

Me encontraba a 4 horas de camino de David, sin agua, sin comida, y con una necesidad imperiosa de vaciar mi cantimplora de agüita amarilla.

Los autobuses en Panamá al igual que en Costa Rica, iban parando por la carretera a cualquiera que hacia señales, aunque los buses en Panamá eran menos frecuentes y más pequeños, como microbuses. En Panamá la gente estaba acostumbrada a usar taxis colectivos que salían igual de baratos. Algo que me llamó la atención de los buses de Panamá, es que uno paga cuando se baja del bus y no antes.

El paisaje era increíble, a diferencia de CR en Panamá la vegetación era más variada y menos densa, intercambiando bosques, plataneros y valles lisos.

Teníamos que cruzar toda la cordillera de la provincia de Chirriquí, sembrada de numerosos y caudalosos ríos y montañas.

En Panamá solo existe una estación, por lo que es posible que haga un sol de justicia y 5 minutos más tarde una tormenta, y además esto puede ocurrir incluso dentro de la misma ciudad.

Tras el terremoto de enero, muchas carreteras permanecían aún semi cortadas y en la ruta encontramos tramos totalmente destrozados y que daba miedo cruzar. Las montañas habían sido engullidas y/o arrastradas por las corrientes de agua, desapareciendo por completo.

Cuando llevábamos 1,5 horas de viaje ¡por fin! hicimos una parada en una soda del camino. Tenía muy buen aspecto, compré agua y me dirigí como loca al baño.

Unos 20 minutos más tarde, reemprendimos la marcha encontrando más partes de la montaña desaparecida. A las 18:40 el camino ya comenzaba a ser muy pesado y aún quedaban casi 2 horas.

A las 20 horas se divisa a lo lejos algo de civilización, aun así aun me quedan 30 minutos minutos todavía, que se tornaban ya insoportables por el cansancio y todavía tenia que llegar a David y procurarme un alojamiento para pasar la noche, aún no había dejado de llover.

A las 20:30 entramos en David, por fin se divisa la estación de autobuses, que está bastante oscura y repleta de gente comprando ticket para salir en el primer bus hacia Panamá City al día siguiente.

Mientras entrábamos en nuestro andén, no daba crédito a lo que veía, ¡había un hotel justo encima de la estación!, por muy cutre que fuera no tenia intención de moverme de allí, me había levantado a las 5 am, y estaba agotada.

Pregunté en el hotel si tenía habitaciones y cuanto valíanprecios y sorprendentemente era más barato incluso, que el que yo tenía pensado coger, además estaba al lado de la estación, así que no tendría que madrugar tanto, así que cojocojo las llaves y desaparezco subo las escaleras arriba..

El pasillo que distribuía las habitaciones daba miedo. Parecía un motel del Bronx de cualquier película, donde mientras las “Chatis” hacen su trabajo, en la habitación de al lado se dispara a un narco.

Afortunadamente por dentro no estaba tan mal, salvo la falta de ventilación, la habitación era amplia y tenía además aire acondicionado.

Había venido todo el día en el bus con A/C así que tenia algo de frío y mal cuerpo, me meto en la ducha y ¡sorpresa! tampoco hay agua caliente en este país, así que no me resisto, me ducho y me voy a la cama.

Me meto en la cama y ¡alucina vecina! el colchón es una esponja viscosa que se va tragando tu cuerpo. Cuando ya no podía ser engullida más, miré a mi alrededor y apenas lograba ver el horizonte de la cama, como cuando te metes en la bañera llena y asomas sólo los ojitos, cual cocodrilo, pero estaba tan cansada, que no tenia intención de moverme de allí, si es que era posible salir de aquel colchón movedizo.

Agarré la almohada y la metí bajo mi descuartizada nuca y algo debajo ella empezó a crujir, parecía que estaba abriendo un caramelo dentro de una sala de cine. Me giré para averiguar que era lo que armaba tanto jaleo y me quedé estupefacta al descubrir, que la almohada era hinchable cual colchón de playa.

Cuando me recuperé del shock, decidí que estaba demasiado cansada para pequeñeces semejantes, así que agarré a mi muñeca hinchable y la metí bajo mi nuca, esperando que no hablara demasiado.

Eran las 5 am cuando sonó el reloj,5 am, suena el despertador y no soy capaz de averiguar donde demonios están las luces. Después de tropezar con las botas, la mochila y la silla, encuentro la luz. Mme arregloé y salgoí a la calle. No había dejado de llover en toda la noche y aun llovía un poco. Pregunté a un guarda la ubicación exacta del bus que me llevarían hasta la frontera.

La estación de buses de David era enorme y estaba bastante bien organizada. Me subí al bus a las 5:30 am dirección Paso Canoas, esto nos llevaría una hora y media.

Después de pasar por todos los pueblos entre David y Paso Canoas, llegamos a la frontera, y observé horrorizada que acababa de llegar un Ticobus con más de 50 pasajeros, así que el paso fronterizo seria lento, muy lento.

La espera es insoportable, la cola no se mueve absolutamente nada y ya son las 07:10 y sin desayunar, en ese momento aparece un señor con un bicicarro, lleno de cafés, chocolate y algunos arreglados 1.


1 Arreglado. Un sándwich


Nos lanzamos en picado hacia el señor, pero sólo le pido un chocolate porque la comida tiene pinta poco higiénica, en condiciones normales la hubiese comido, pero aún tenía horas de viaje hasta mi destino y no me podía permitir el lujo de ir con diarrea.

A los 15 minutos aparece un policía fronterizo vestido de paisano, cuya función principal era poner una pegatina en tu pasaporte para agilizar el trabajo por el módico precio de 1 $.

La pegatina en cuestión, bien podría ser sacada de un Happy Meal del Mcdonald, o de cualquier calcamonía sacada de una bolsa de patatas, daba risa.

Las 7:30 y estoy en el mismo lugar. Por fin a las 8 am después de 1 hora, llega mi turno, contesto a las preguntas de rigor y me sellan la salida, total tiempo del tramite 35 segundos, ¡por que cojones han tardado tanto los demás!, en fin agarro mi mochila y cruzo andando hasta Costa Rica.

Paso Canoas esta mejor organizado que la frontera de Changuinola, aunque al llegar a Costa Rica, está todo lleno de camiones bananeros que bloquean y hacen la vista caótica.



Me dirijo a la oficina de inmigración de Costa Rica y en apenas unos minutos obtengo mi sello de entrada.

Pregunto a algunos conductores por el bus hacia Palmar Norte, y me mandan a una especie de estación de autobuses, lúgubre y oscura, donde espero a que salga el próximo bus, por suerte sale a las 07:30 horas, y con la hora que tengo que restar al estar de nuevo en Costa Rica, solo tendré que esperar 10 minutos.

Al cado de un rato, llega un bus dirección Ciudad Nelly, como no sé bien donde tengo que ir le pregunto al conductor, y para mi sorpresa no hay un bus directo sino que tengo que hacer un transbordo en Ciudad Nelly hacia Palmar Norte.

Me subo en el bus que tardaría en llegar 1 hora hasta Ciudad Nelly con un cansancio mortal. Este bus pasaría por un millón de pueblos antes de llegar a destino, pero afortunadamente la carretera está asfaltada.

A las 8:30 llego a la estación de Ciudad Nelly y por fortuna en 3 minutos sale el bus para Palmar Norte, que tardara como 2 horas, si todo va bien llegaré a tiempo para coger la lancha que me llevará a mi destino final, Bahía Drake. Sólo hay una al día, si la pierdo, mal asunto.

Hemos tardado más de 2 horas en llegar a Palmar Norte, así que nada mas bajarme del bus, agarro un taxi que me llevaría hasta Sierpe. El trayecto seria unos 20 minutos.

Sierpe es el principal acceso para quienes desean ir al Parque Nacional del Corcovado. El pueblo de Sierpe se encuentra en el esplendoroso Valle Diquis y es un puerto ribereño clave, usualmente utilizado por los turistas que desean explorar la espectacular Península Osa. Sierpe contaba con numerosos servicios comerciales, tales como hoteles, sodas y varios tours.

En Sierpe se encontraba el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, situado donde las bocas de los ríos Sierpe y Térraba se unen y contiene algunos de los manglares más grandes del mundo. Es un hábitat de una extensión impresionante de animales indígenas, pájaros y reptiles que incluyen tortugas, cocodrilos, micos, caimanes, sapos y muchos más.

Llegué a Sierpe a las 11 am y las lanchas no saldrían hasta las 11:30 horas, así que aproveché para desayunar unos huevos revueltos con tostadas, y adquirir agua y algunos víveres, pues en Bahía Drake no había supermercados, ni agua ni nada.

A la hora en punto, nos subimos a la lancha de Dago camino de Drake, navegando por los inmensos canales de humedales. El viaje en lancha se demoraría una hora.

El viaje para llegar hasta aquí me había llevado 9 horas, cogiendo Tras 3 autobuses, 1 taxi y 1 lancha, y 9 horas después, pero por fin estaba en mi destino: Bahía Drake, puerta del parque nacional más inaccesible y salvaje de Costa Rica: Corcovado.


1 Perezosos. Hay 2 tipos de perezosos, los de 2 y los de 3 dedos. Estos mamíferos, los mas lentos del mundo, siempre están en lo mas alto de los árboles, porque necesitan la luz del sol para sobrevivir. Son animales herbívoros con unas bacterias en el estomago que necesitan del sol para realizar la fotosíntesis y poder hacer así la digestión. Solo bajan una vez a la semana de los árboles para defecar, instante que aprovechan sus predadores para comérselos. Duermen una media de 18-20 horas al día.
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Etapa: PENINSULA DE OSA: CORCOVADO  -  Localización:  Costa Rica Costa Rica
Fecha creación: 21/01/2010 12:20  
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CAPITULO 3
Península de Osa


Después de una hora en bote atravesando los canales de Sierpe, llegamos a Bahía Drake. Este lugar fue descubierto por el pirata Francis Drake durante su viaje alrededor del mundo, dándole su nombre, ya que le servia de refugio en muchas ocasiones.

Esta bahía virgen, forrada por árboles de palma, está localizada al norte de la Península de Osa, a unas 12 millas de la entrada del Parque Nacional Corcovado, estación San Pedrillo.

Una gran parte de la Península la forma el Parque Nacional Corcovado, que era mi objetivo principal y que cuenta con el área de mayor extensión de cualquier bosque tropical lluvioso en Centroamérica, aparte de ser uno de los más altos bosque lluvioso del mundo.

Corcovado había sido catalogado por el National Geographic como "el lugar de mayor intensidad biológica del mundo”, es decir, en este lugar había mas bicho por centímetro cuadrado, que en cualquier otro lugar del planeta, y os aseguro que tuve el placer de comprobarlo.

Este parque conserva el bosque primario1 más grande del Pacífico americano, junto con uno de los pocos remanentes de tamaño considerable, de bosque tropical húmedo del mundo.

La abundancia en vida silvestre se puede explicar en parte por la variada vegetación, hay 13 tipos, incluyendo bosque de montaña (ocupa mas más de la mitad del parque), manglar, bosque de pradera, bosque aluvial de planicie, bosque de pantano y otros, que en conjunto contienen 500 especies de árboles, como el Espavel. Otra razón para la diversidad, es que se ubica en un corredor biológico de flora y fauna


1 Un bosque primario, o bosque virgen en el lenguaje corriente, es un bosque intacto y con un alto grado de naturalidad que nunca ha sido ni explotado, ni fragmentado ni directamente o manifiestamente influenciado por el hombre. El bosque secundario, es aquel que se encuentra en proceso de regeneración natural después de una tala total, quema u otra actividad de conversión de la tierra, sin que se haya recuperado completamente.
A las 12:30 estábamos desembarcando los diferentes pasajeros que íbamos en el bote, un grupo de alemanes, unos lugareños que trabajan allí y yo. Antes de llegar a la playa de Drake, Drago el lanchero avisa al dueño de las cabinas donde me voy a alojar, para que fuera a buscarme.

En Bahía Drake, no existía puerto o embarcadero, por lo que te soltaban
en mitad de la playa y te avisaban que te mojabas los pies, pero lo cierto es que a mi el agua me llegaba por el muslo, ¡vale esta bien! a los alemanes les llegaba por debajo de la rodilla ¡es cierto!, pero es que a veces el tamaño importa.

Había una treintena de botes anclados en la bahía, casi todos turísticos y algunos de pesca tradicional que abastecía los hoteles del lugar. El pueblo de la bahía no tenia supermercados, tan solo una pulpería 1 donde podías adquirir lo básico.

Disponían de los servicios básicos como luz (gracias a un transformador que funcionaba hasta las 22 horas) y agua, bombeada y desalada de una forma muy rústica, y poco recomendable para consumo.

Aunque a Drake podías acceder en avioneta y por carretera, estos 2 medios generalmente solo estaban practicables en temporada seca, pues con las lluvias las carreteras quedaban anegadas por ríos, imposibles de cruzar.


1 Pulpería. Es algo así como un ultramarinos aunque mucho mas modesto.
El nombre del pueblo donde desembarcábamos era Aguijitas y apenas contaba con unas decenas de casas, donde vivían unas 50 familias, lo que hacia un total de unos 200 habitantes, aunque contaba con una modesta escuela y algún que otro servicio básico.

En 5 minutos Manolo, dueño de Cabinas Manolo, estaba esperándome en la playa con su ranchera 4x4, lo cual fue un alivio porque había que subir una cuesta de aupa, por una carretera de tierra con la mochila a cuestas.

Cuando uno se aloja en un lugar que vale unos 13 € la noche, piensa que dormirá con los pollos bajo el sobaco, pero no, Cabinas manolo, tenia pequeñas cabañitas de construcción local, amplias, bien ventiladas y con terracita y baño privado de lo mas acogedoras.







De momento son las mejores Cabinas en las que he estado, y el baño está limpio como una patena.


Dejé la mochila y me cambié de ropa, y me fui directa a la playa, había quedado con un primo de Dago (el lanchero que me trajo de Sierpe) que tenia una pequeña embarcación y se dedicaba a pescar, tenia curiosidad por saber como pescaban en aquellas aguas.

Para mi sorpresa no nos alejamos mucho de la costa, no había muchos pescadores por la zona, así que había peces por todos lados. La embarcación era modesta y daba la sensación de que David se pasaba allí media vida.

Pescamos unas 10 piezas de no sé que pez, parecía una panga, se usaba principalmente para hacer casados de pescado, y todo lo vendía a los lugareños que tenían cabinas. La Pesca no podía ser mas tradicional, consistía en lanzar un trozo de sedal con un pequeño cebo, y así iban saliendo una a una nuestras víctimas.

Casi todos los del pueblo habían nacido y se habían criado allí, por lo que la mayoría vivía del turismo en todas sus ramas, lancheros, cabinas, hoteles, sodas, guías etc.

Sobre las 14:30 horas estoy de vuelta en la playa de Drake y fui directa a Corcovado Expeditions, una empresa que organizaba excursiones por la zona. Desde España le había reservado hacia más de un mes una excursión que por lo aparatosa que era, era necesario hacerla con tiempo.

Consistía en que te lanzaban en avioneta en mitad del parque Corcovado, cerca de la Estación Sirena, sobre su pista de aterrizaje o bien en la orilla de la playa. Me habían dicho que ya teníamos un grupito de 4, así que estaba emocionada con semejante actividad.

Cuando encontré el lugar, era una cabaña de madera muy bonita y bien conservada, para mi sorpresa cuando entre sólo había 2 sujetos navegando en un portátil apoyado sobre una caja, y eso era todo lo que había, resulta que la empresa había quebrado hacia tiempo.

Se me vino el mundo encima porque era la única excursión que tenia contratada de antemano en todo el viaje, por lo complicado de organizar, seria imposible organizar algo para dentro de 2 días, además Drake estaba medio vacío, apenas había turistas por la zona, no había mucho que hacer, lo asumí y me marché, por lo menos no la había pagado.

Me di un paseo por la bahía y exploré la zona, para ubicar lugares y encontrar el comienzo de la ruta que haría al día siguiente, tenía intención de hacer unos 36 km hasta la estación de San Pedrillo en Corcovado, un reto agotador en un sendero que marchaba dentro de la selva y paralelo al mar.

Dando un paseo alrededor de un Lodge 1 encuentro algo insólito, es lo último que uno espera encontrar en un lugar así. Junto a un acantilado, hay una escalera muy empinada, de esas que uno se lo piensa 2 veces antes de subir y que se pierde dentro de la selva, la curiosidad fue superior al esfuerzo.

Pasmada me quedé al ver que al final de la escalera había unas pesas, y un poco a la izquierda un saco de Pelea y lo que parece una barra para hacer dominadas, ¡vamos que estaba en un gimnasio en mitad de la selva!, desde luego tenia las mejores vistas del lugar, aunque la escalera de bajada da miedo.


1 Lodge. Termino ingles que significa Alojamiento. Se usa para referirse a un hotel









Como empiezo a quedarme sin luz, emprendo el regreso hacia las Cabinas, mañana tengo previsto ir desde Aguijitas a San Pedrillo, lo cual supondrá una caminata que yo pensé que me llevaría unas 8 horas ida y vuelta, aunque mas tarde descubrí, que caminar por montañas en Europa no es lo mismo que caminar por la selva.

Ya en Cabinas Manolo, me ducho y me dispongo a cenar prontito, así que a las 18 horas estoy en el comedor que tengo justo en el porche de la casa, que es bastante acogedor.

Manolo su dueño, tiene bastantes empleados para ser un negocio puramente familiar. Manolo se encarga de gestionar los temas de las excursiones, desplazamientos etc, su hija Ingrid, que se encarga de limpiar las cabinas y de cocinar ayudada por su marido (son jovencísimos), Javier, el guía naturalista, y Mauricio, que no se bien que hace pero también trabaja para Manolo.
En Costa Rica amanece sobre las 5 am, así que aprovechando las horas de luz, me levanto a esas horas y tomo un desayuno fuerte, acompañado de un bicho de proporciones enormes, que no tiene intención de moverse de mi silla.

Me guardo el arreglado que me ha preparado Ingrid y mochila en mano emprendo el camino hacia la bahía. Como era de esperar a esas horas, la playa esta completamente vacía.

Comienzo el camino por un sendero que sale desde la playa bordeando toda la bahía dirección punta San Pedrillo. Cruzo un puente colgante que se mueve bastante más de lo que desearía y encuentro justo un cartel que te avisa que hasta San Pedrillo se tardan 6 horas.

Me vengo un poco abajo, porque eso significa que no podré hacer la ruta completa en un solo día, podría llegar pero o me quedaba a dormir en mitad de la selva o tendría que darme la vuelta a la mitad.

En Europa una persona normal puede caminar en torno a 5-6 km/hora, en la selva tropical eso desciende drásticamente, se puede caminar con suerte a unos 2-3 km/hora, esto se debe principalmente a la humedad relativa, el calor y sobre todo, a lo irregular del terreno.

En todas las selvas de bosque lluvioso, buena parte de las raíces de los árboles crecen por fuera de la tierra y se extienden a lo ancho, se trata de “contener” entre los huecos que se forman, la mayor cantidad de agua posible.

Esto se debe a que en la selva hay mucha pendiente y así cuando llueve, el agua se precipita a gran velocidad hacia los riachuelos que se forman, perdiendo así los árboles, su alimento básico, por ello han desarrollado este sistema peculiar de almacenar agua.
Lo mejor de madrugar para adentrase en la selva, es que encuentras a todos los animalitos buscando su desayuno. No tarde ni 10 minutos en ver el primero, una ardilla silvestre con muy mal carácter que me plantaba cara emitiendo un sonido muy desagradable.

El sendero esta bastante despejado, de momento avanzo bien, con la costa todo el tiempo a mi derecha.

Son casi las 9 am, llevo 3 horas caminando y estoy bastante cansada, aunque afortunadamente no hace sol y pese a eso, la camiseta esta empapada de sudor y no he encontrado ningún ser humano todavía.

Desde luego el paisaje es espectacular, y los animalitos que voy viendo también. Caminas dentro de la selva, bordeando decenas de pequeñas bahías y playas.

De repente pierdo el sendero, en algún momento me he despistado y me encuentro atrapada entre la selva y un río de considerable caudal y con un aspecto asqueroso, dudo mucho que esto se pueda cruzar sin tener que nadar, parece bastante profundo.

Intento volver tras mis pasos, pero me veo metida en la pura selva y no veo rastro de sendero alguno.

Entonces comienzo a ascender la montaña entre ramas y árboles, pero es inútil, la abundante vegetación del lugar, y el suelo tan húmedo y resbaladizo, lo hace bastante peligroso. Llevo 1 hora intentando avanzar apenas unos metros, así que me detengo a pensar en la orientación solar para volver al sendero.
Es imposible que este sea el camino correcto, en algún momento he tenido que despistarme, así que decido retroceder hasta que doy con una salida al mar.

Era mas sencillo de lo que pensaba, el sendero simplemente se había acabado y había que cruzar por una pequeña playa para reemprenderlo unos metros mas adelante. Esto pasaría varias veces a lo largo de la ruta y lo descubrí preguntando a los primeros Ticos que me encontré en la zona.

El problema que veo, es que generalmente este tipo de playas no son otra cosa que las desembocaduras de un río y cuando hay marea alta en muchos de ellos, el agua te llega por encima de la cintura.

El primer Tico esta pescando y otro va a caballo y me confirman que tengo que cruzar el río. Aunque el río es en apariencia pequeñito, la sorpresa viene cuando me meto dentro.

Por suerte llevo a Sticky 1 conmigo y el será el primero en medir la profundidad del río.

Y menos mal que así lo hago, porque para mi sorpresa el agua me llega al muslo, la marea estaba subiendo, así que me quito la parte baja de mis pantalones desmontables, me saco las botas y cruzo el río.

Por suerte el agua esta cristalina y aunque tiene bastante corriente, puedo cruzar sin problemas. Otro problema que tienen estos ríos en la desembocadura del mar, es que la arena que los rodea se derrumba enseguida nada mas pisarla y que la marea hace subir el caudal varios metros, miren la foto de la derecha, tendré que esperar que baje la marea a la vuelta para cruzarlo.

1 Bastón telescópico de caminata de carbono ultra ligero y que podía alcanzar hasta 1.40 metros de longitud.







El caso es que yo me había informado y hasta pasar San Pedrillo no había ningún río que cruzar, pero no fue así, supongo que para los Ticos, esto no es un río, teniendo en cuenta la verdadera dimensión que tiene el río Llorona en la ruta San Pedrillo- La Sirena, pues igual esto solo es un charco para ellos.

Sigo avanzando por el sendero selva adentro, tropiezo a unos metros con un señor muy peculiar que vive allí desde hace 35 años y completamente solo. Se dedica a organizar Tour y bajadas por los cañones de los ríos. El gobierno le paga por estar allí protegiendo el ecosistema, es algo así como un vigilante silvestre.

Para entretenerse hace trabajos artesanales con las semillas de los frutos secos que se va encontrando por el camino, tallándolos y dándoles forma de ranitas, mariposas etc. Lo realmente sorprendente es ver que hasta allí, en aquel lugar tan remoto, hay luz, TV digital y ¡una Dremel! 1 alucine en colores.

Por supuesto el sujeto me ofrece todos los tipos de Tour que hace antes de dejarme ir.

Continuo el sendero que vuelve a ser por la selva hasta que a mi izquierda entre los árboles escucho una sacudida en lo alto de las ramas, a juzgar por el ruido tiene que ser algo bastante grande. Rápidamente saqué mi cámara y me encuentro lista para “cazar” lo que sea que fuese aquello.

1 Herramienta eléctrica rotativa de alta velocidad con múltiples accesorios ideal para trabajos manuales.
Pero nadie esta preparado para algo así, al menos yo no lo estaba.

Dicen que cuando estas a punto de morir, pasa toda tu vida por delante, que se suceden en una serie de imágenes, pues bien, yo estaba viviendo algo parecido. Me había caído “algo” desde lo alto de los árboles, golpeándome fuertemente entre mi hombro izquierdo y el cuello.

En 14 microsegundos, analizo todos los millones de bichos posibles que pueden haberme caído encima, con un peso aproximado de 2-3 Kg , pero lo cierto es que todas las imágenes se resumían en una: una serpiente terciopelo.

Estas serpientes venenosas que son grandes y nerviosas pueden causar la muerte o en el mejor de los casos, amputación del miembro donde muerda, generalmente la pierna. Como regla general no suelen atacar a los humanos, pero son bastante agresivas si se sienten amenazadas y disfrutan mordiendo a sus presas. Pueden llegar a medir hasta 2.5 metros y pesar unos 6 kg.

Yo había escuchado historias de turistas que habían sido mordidos por Terciopelos y había sido uno de mis peores temores, así que tomaba mis precauciones, había traído a Sticky con tal motivo, para tocar ciertas zonas llenas de hojas húmedas, donde en ocasiones se esconden estas u otras serpientes peores.

Reacciono, y miro ligeramente a mi izquierda y vi un bicho que colgaba de mi hombro de piel dura, escamosa, de color verdoso oscuro y con una cola.

Los primeros temores están descartados, eso no es una serpiente, así que como un acto reflejo y aun algo aturdida del golpe, lo lanzo hacia la derecha donde hay una pequeña calita que da al mar.

Corro unos metros hacia adelante y me paro en seco, me miro el hombro para confirmar que no hay nada, como cuando uno se pellizca para ver si esta despierto después de un mal sueño, pero efectivamente allí había habido algo, porque tengo restos biológicos en mi camiseta.

Me doy la vuelta para ver que es esa cosa y entonces en lo alto de un árbol veo un ave, parece un águila o una Caracara Cabecigualdo (me lo confirman mas tarde), que observa lo que yo he lanzado por los aires, que resulta era su presa.

Al parecer mientras caminaba por el sendero, había asustado a la Caracara y ésta temiendo por su vida, soltó la presa que acababa de cazar, dejándola caer sobre mí (bendita casualidad).

l bicho que yace muerto en la playa, aunque esta desfigurado por las garras del ave, se ve que es una iguana de considerables dimensiones, para ese ave tan pequeña.

Yo he elegido susto pero la iguana había elegido muerte, ¡a quien se le ocurre!, mala suerte para ella.

Me tiemblan las piernas, así que avanzo un poco mas por el sendero hasta una playa bastante grande, creo que es San Josecito, llevo unas 5 horas de caminata, así que es hora de hacer una parada y comer algo, además de reponerme del susto.

Saco mi arreglado de pollo y empiezo a comérmelo, en la selva tienes necesidad de comer, pero apenas apetito, lo que se acusa bastante es la deshidratación.

Hay un montón de almendros a pie de playa, son almendros de mar, muy diferentes a los que conocemos nosotros y suelen ser muy frecuentados por aves y monos por sus codiciados frutos.

Después del descanso avanzo un poco más por el sendero, concretamente 1 hora mas, estoy en Punta San Pedrillo, apenas me faltan unas calas y llegare a mi destino, pero ya son las 12 am, y aun tengo 6 horas de caminata de vuelta, tengo que regresar rápido o se me hará de noche en la selva. La vuelta siempre es mas rápida, no sólo porque conoces el sendero, sino porque apenas te paras a fotografiar bichos o paisajes. En el camino de vuelta ya veo algunos turistas que han sido trasladados en bote hasta la playa de San Josecito, y algunos que caminan.

Son las 17:40 horas y estoy entrando en Bahía Drake, estoy muerta de cansancio y me duele todo pero ha sido genial, afortunadamente la vuelta ha sido sin incidentes.

Aunque en el mapa la distancia recorrida se ve casi ridícula, al final han sido casi 30 km ida y vuelta y casi 11 horas caminando, que para mí por supuesto, han merecido la pena.

Ya en el hotel me doy una ducha larga, muy larga. Mientras espero la cena, le doy toda la ropa sucia a Ingrid para que me la lave, incluida la que tiene restos de iguana, yo he intentado lavarla pero hay tanta humedad que lo único que consigues es que la ropa huela a podrido, así que es mejor una lavadora y secadora, instrumento este ultimo, tan indispensable en Costa Rica, como las tapas en España.

El hotel está un poco mas animado hoy, han venido nuevos huéspedes, entre ellos un matrimonio español con su hijo, que parecen sacados de un cómic, y varias parejas de gringos.

Cuando termino de cenar, entablo conversación con Mauricio que me cuenta cosas interesantes sobre el país, como por ejemplo que hace pocos años que han instaurado la Riteve 1 según el modelo español, lo cual

1 RITEVE. Es la empresa que pasa la RTV siglas de Revisión técnica de vehículos, la ITV

irrita a los Ticos. Pero tienen una gran diferencia y es que todos los vehículos la tienen que pasar todos los años, y con las carreteras tan malas que tienen, eso supone cambio de amortiguación anual, incrementado el coste de un vehiculo muchísimo.

Le voy a preguntar a Manolo, si conoce algún lanchero que me lleve mañana hasta la Sirena y vuelva a buscarme mas tarde, pero me comenta que no es posible, que tienen que ir al menos 4 personas, porque sino me saldría como unos 340 $.

Son las 19 horas y en este momento aparece Javier el guía, que acaba de llegar de un tour nocturno, le comenta a Manolo que igual pueden llamar a no se quien para juntar alguno mas. Comienza una tanda de llamadas a todos los hoteles de la zona para ver si alguien quiere ir hasta la Sirena.

Resulta que todas las familias de agujita tenían una emisora de radio con la que se comunicaban, el móvil tiene poca cobertura, y si alguien se pone enfermo o hay una emergencia, pues con esto se apañan bien, así que en pocos minutos el pueblo entero estaba movilizado buscando gente para armar mí ansiada excursión.

Poco a poco iban contestando todos de forma negativa, no había mucha gente en toda la Bahía, y con tan poco tiempo, las probabilidades eran casi nulas.

Ya me he hecho a la idea, de no ir a La Sirena, así que mañana pagaré a un lanchero para que me lleve a San Josecito y seguir mi ruta justo donde la he dejado hoy, eso me permitirá adentrarme en el parque Corcovado bastantes kilómetros adentro, hasta el río la Llorona, que en su desembocadura al mar, forma una cascada digna de ver. No creo que pudiera avanzar mas, porque tengo que tener en cuenta la marea, y este río era realmente bravo.

A las 20:30 me fui a mi cabaña, a preparar todo lo que necesitaba para el día siguiente y a leer un rato tumbada en mi hamaca. Entonces alguien llama a la puerta, abro y es Manolo, ¡el milagro se había producido!, han encontrado algún lunático más, mañana saldré hacia Sirena.

La Estación de Guardabosques de Sirena se sitúa en el corazón del Parque Nacional Corcovado. Su ubicación esta más o menos a 60 minutos en bote desde Bahía Drake.

Después de estar tumbada un rato en la hamaca, me voy a la cama a leer un rato. En la cama de matrimonio donde duermo hay un mosquitero, la ultima vez que use uno de esos fue en África y no lo recordaba tan peligroso, ¡si si peligroso!, y es que cuando me metí en la cama lo extendí para que no me picaran los bichos y me quedé dentro del recinto leyendo.

Unos minutos mas tarde, olvidé por completo donde estaba, de tal forma que cuando quise ir al wc, me levanto como mapache que ha visto un fantasma y me llevo puesta la mosquitera, la arranco literalmente del clavo del techo, ¡imagínate! mi cara, después de volver del wc, y con el trauma todavía en el cuerpo, tengo que ponerme manos a la obra para poder colgarla de nuevo, lo primero es poner el clavo en su sitio.

¡Bien! no parece tarea difícil, salvo el pequeño detalle de que el techo de la cabina está un " poquito alto para mi cuerpo gitano", así que cojo una silla de las típicas de jardín de plástico blancas y la coloco encima de la cama, que se mueve como un flan.

Con bastante habilidad aunque no sin riesgo, consigo subirme a la silla, como vieja con espasmos musculares, de lo que aquello se mueve, finalmente consigo enganchar el clavo tras varios y fallidos intentos.
Me declaro victoriosa, allí arriba mientras el clavo me mira, convencido de que aún no ha dicho su última palabra, ¡y así fue!, porque claro una silla encima de una cama pues muy estable no es que resulte, así que la gravedad y mi estabilidad harían el resto.

Pierdo el equilibrio y reboto en la cama, como esas pelotas de goma que usan los niños que al golpearla contra las paredes, rebotan un millón de veces antes de pararse, y salgo disparada hacia el suelo de la cabina que es de madera, por suerte la caída es frenada en seco por mi pómulo, así que ahora por fin, tengo los pómulos de igual tamaño, un pómulo hinchado por el golpe y el otro hinchado por la picadura de un mosquito ¡ya estoy homogénea!

Recuperada de la hazaña, consigo colgar el maldito mosquitero, meterme dentro y dormir toda la noche. A la mañana siguiente me siento como un hamsters jarto de pipas con mis mofletes inflamados y sonrosados como cuando Heidi vuelve de la montaña con mucho frío.

Tengo que estar en la playa, frente a la pulpería a las 6:15 am, donde un bote llamado “Las Caletas” vendrá a buscarme para ir a la estación Sirena, así que a las 05:30 estoy desayunando unos magníficos huevos revueltos con tostadas, esta vez no necesitare víveres, pues el Tour incluye todo.

A las 06:15 estoy en la playa, hace un día buenísimo y aun no veo a nadie. A las 6:25 por fin aparece Isaac con el bote, tenemos que ir a la playa Las Caletas a recoger a los 2 dos Gringos y al guía, como hay marea alta, se puede acercar bastante a la orilla, aun así me mojo por encima de las rodillas, además de llevarme un par de golpes.

Recogemos a Stefan y Nicole una pareja de Alemanes bastante jóvenes y a Erick el guía y emprendemos la marcha hacia La Sirena, nos llevara mas o menos 1 hora de bote, cruzando todo el Pacifico Sur y a unos 200 metros en línea a la costa.






Durante el trayecto en bote, tenemos bastante suerte, porque hemos visto muchos delfines y aves, además vemos una de las serpientes marinas mas peligrosas del mundo, no tiene antídoto porque en 5 minutos estas muerto.


Seguimos el viaje y llegamos a la orilla sobre las 8 am, el mar esta bastante revuelto así que el desembarco con todo el material se complica un poco.

Nos cambiamos las chanclas acuáticas y nos ponemos un calzado mas adecuado y comenzamos el sendero hacia la Estación La Sirena, por un bosque secundario, hay que registrarse para poder acceder a sus senderos, y que alguien sepa que estas por allí, dentro de la selva.


Tras una breve caminata de apenas 30 minutos llegamos a la estación de los Guardaparques. Es un barracón donde puedes alojarte, aunque su estado no es precisamente muy aseado, esta lleno de bichos, no hay sabanas y los colchones…mejor no sigo.


Nos encontramos en un bosque primario aunque la vegetación es menos densa que en otros parques, este lugar tiene mas bicho por centímetro cuadrado del planeta, así que aventurarse a salirse del sendero supondría un riesgo importante, pues los animales que aquí habitan podrían huir o sentirse amenazados y atacarte, la mayoría de ellos no han visto un humano en su vida.

Vemos un montón de animales pero son imposibles de fotografiar, huyen o se refugian en lo alto de los árboles, árboles de más de 10 metros de altura, aun así los observamos con el telescopio que lleva Erick o con mis prismáticos.



Seguimos avanzando por el sendero Espaveles, y vemos bastantes animales: perezosos, tucanes y pavas.




Caminar por aquí no es tan sencillo, pues ahí un millón de zanjas naturales producidas por la violencia con la que bajan las aguas en la temporada de lluvia, de hecho hay un montón de ríos que no puedes cruzar en temporada de lluvia, por su caudal y corriente.


Cambiamos de sendero y nos dirigimos hacia la estación Los Patos, que se encuentra en el lado este del parque. Seguimos avanzando y vemos monos endémicos del lugar los monos titi y otros como los monos arañas además de aves, que son bastante escurridizas.

Continuamos este sendero hasta que nos topamos con el río Sirena, aunque es temporada seca, lleva muchísima agua, además hay que tener en cuenta que en este río hay cocodrilos, y en marea alta incluso hay tiburones, que nadan al estuario en busca de alimento.

Efectivamente vemos unos cuantos cocodrilos, algunos en el agua y otros en la orilla. Lo divertido es que tenemos que pasar por donde están ellos para llegar hasta la playa.

Erick bromea y nos cuenta que muchas veces salen corriendo tras los humanos, así que Nicole sale a 100 por hora, yo no tengo tan claro que sea una broma, he visto suficientes documentales como para saber que algunos de ellos son muy veloces fuera del agua.

Paso al lado del coco pero con las piernitas arrancadas por si hay que salir corriendo, el cocodrilo me mira con indiferencia, estoy a 2 metros del bicho, que es enorme ¡menudo bolso!.

Como la marea esta baja, nos acercamos a la desembocadura del río para ver si vemos tiburones toro pescando y ¡si! efectivamente se ven las aletas a 1 metros de la orilla, les he sacado un video que da miedito ¡como para bañarse ahora!





Caminamos por la playa para ver si vemos animales, cuando hace mucho calor, muchos de ellos se acercan a la orilla cuando esta subiendo la marea para refrescarse co la brisa del Pacifico, y hoy podría ser un buen día, el calor es sofocante.

En la arena se ven rastros de animales, huellas y heces que se adentran en la selva así que debe de haber algo por aquí cerca.

De repente vemos un Coatí enorme, esta buscando su comida, concretamente cangrejos, que los hay por miles.


Le estoy grabando en video, Nicole que no para quieta, se acerca por detrás para sacarle una foto de cerca, en ese momento oímos un ruido que viene justo detrás del Coatí, entre los árboles, Nicole grita y sale corriendo, justo lo que hay que hacer cuando se ve un puma, este sale huyendo, creo que le hemos estropeado el que iba a ser su almuerzo.

A esta chica le dan miedo hasta las mariposas, no sé que demonios hace aquí. Continuamos por la playa, ya camino de encontrarnos con el lanchero para regresar, son las 13 horas, está por subir la marea y hay que marcharse ahora o nos quedaremos atrapados hasta la próxima marea.


Después de 5 horas caminando, llegamos al punto de partida, comemos algo y reponemos fuerzas y esperamos que vengan a buscarnos con el bote. Vemos al lanchero anclado a una milla de la orilla, parece que se ha quedado dormido.

Erick sale caminando playa adelante gritándole para ver si lo despierta y tras 20 minutos, creo que da resultado, la lancha comienza a moverse, el oleaje es espectacular.

Erick regresa de su incursión, mientras yo me adentro de nuevo en la selva, necesito vaciar la cantimplora. Cuando regreso al punto de encuentro, todos se quedan pálidos al verme, y me preguntan, que me ha pasado, yo no se de que me hablan, pero aparezco con la cara manchada con bastante sangre, como Rambo cuando entra en acción.

Lo cierto es que no recuerdo nada especial, supongo que he matado un bicho sin darme cuenta, pero por la cantidad de sangre que tengo, no podía ser un mosquito. Acaba de llegar la lancha, así que procedemos a abordarla, con bastantes dificultades.

El primer europeo que contempló la inmensidad del océano Pacífico desde la orilla americana, fue el explorador español Vasco Núñez de Balboa y le puso el nombre de Mar del Sur, no se porque cojones Fernando de Magallanes, explorador portugués, rebautizo este mar como Pacifico, aunque se supone que porque durante su expedición alrededor del mundo al servicio de la Corona de España, estaba completamente en calma, porque de Pacifico no tiene nada.

El oleaje es acojonante, olas de 2 y 3 metros, subirse a la lancha se complica un poco y desde luego Isaac, el lanchero, tiene una pericia alucinante, va subiéndose en la cresta de la ola a toda velocidad y pasando de una ola a otra con la misma agilidad que el mejor surfista del mundo, pero lo cierto es que todos vamos agarrados con uñas y dientes y aun tenemos travesía para rato.


Llegamos a la bahía sobre las 15:30 y me voy dando un paseo por la misma hasta el hotel. Como no tengo mucha hambre esperare hasta la hora de la cena. Es pronto y no estoy cansada, así que me voy a dar un paseo hacia el interior del pueblo que aun no lo conozco.

A las 17:30 estoy de regreso, me ducho y me voy a cenar, como hoy es Domingo, Ingrid se tomó el día libre y llega tarde, así que ya somos unos cuantos los que estamos esperando la cena.

A las 19:30 aparece Ingrid y su marido y en apenas 15 minutos está la cena lista. Cuando termino aprovecho y pago la cuenta y sorprendida observo que comer en este sitio que esta perdido de la mano de dios, es mas barato que en muchas ciudades mucho mas civilizadas.

Para mañana he contratado una avioneta que me lleve de vuelta a la civilización, el vuelo sale a las 9:20 am desde el aeropuerto de Drake, como aun no esta lloviendo mucho está abierto, cuando empiece la temporada fuerte de lluvia este aeropuerto será inaccesible.

A las 6 am ya estoy en pie puse el reloj mucho mas tarde, pero la naturaleza es lo que tiene, haber como le explicas tú a los pollos que no pueden hacer ruido hasta las 9.

A las 8 am viene el taxi que me llevara al aeropuerto, que no es otra cosa que un muchacho de unos 18 años con un 4x4 que parece que no sabe hablar.

Cuando emprendemos camino al aeropuerto me quedo estupefacta, la carretera de acceso es un camino de tierra entre fincas que tienen pinta de estar abandonadas hace siglos, ya me estoy imaginando lo que será la pista de aterrizaje.

¡Efectivamente! el aeropuerto da risa, es una finca privada vallada y la pista de aterrizaje es un camino de tierra. Lo que es la terminal en si, da mas risa todavía, una cabaña de maderita que mas parece un puesto de venta de helados y tiene exactamente ese tamaño.

La verdad es que no entiendo porque te hacen estar 1 hora antes en un aeropuerto como este. A las 8:45 aparece un chico en bicicleta que se supone es el encargado del chiringuito.
Espero sentada en los cómodos asientos de tronco de madera a que llegue algo que vuele, porque son las 9:15 y aquí no hay nada. 9:20 sigue sin llegar un avión, de repente se oye un zumbido como de una abeja, y aparece en 4 segundos una avioneta.

La primera impresión no está mal pero cuando me acerco, veo que tiene las alas completamente chamuscadas y las ruedas del tren de aterrizaje mas usadas que Madonna en su adolescencia.

Sale todo el pasaje del avión, que son como 10 personas y subo yo sola, parece que hacemos escala en Puerto Jiménez y de allí directos a San
José.

Lo cierto es que el despegue se produce casi sin darme cuenta y aunque a esta avioneta se la llevaría un viento flojo de Almería, aquí parece bastante estable.

Las vistas de la bahía por un lado, el parque Nacional de Corcovado por otro, y los canales de Terraba-Sierpe, son alucinantes.
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  Últimos comentarios al diario  COSTA RICA SELVATICA
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

Ajota  Ajota  24/01/2010 02:33
Alucinante este diario, me ha encantado y sobre todo la cantidad de detalles, tiempos, citas y lugares que dejas para los que sigamos tus pasos. Gracias, muchas gracias

Montaraz  Montaraz  25/01/2010 20:32   
Joder, apuertas, me ha encantado tu diario. Me lo llevo este viernes a CR conmigo ya que llevo la idea de liarme por los mismos sitios que tu has estado y que tan bien has explicado. Lo de cruzar Panamá después de visitar Bocas para pasar a CR por Paso Canoas e ir a Corcovado no lo había pensado y es lo que pienso hacer. Ya te digo, me lo llevo como guía. Felicidades. Pura Vida, Mae!!!.

Lawrens  lawrens  22/04/2010 12:56
Hola Apuertas, más que una casualidad, creo que ha sido una causalidad, lo de leer tu diario, yo soy el español, que conociste en cabinas Manolo, que iba con su pareja y, su hijo, muchas veces me pregunte, que habria sido de tí, ya que me llamo la atención que una mujer haga sola este tipo de viajes, aunque yo también he viajado bastante, y me he dado cuenta alo largo de todas mis experiencias, que las mujeres, en la actualidad, y no en la actuatlidad, soys mucho mas decididas que los hombres, cosa que me congratula mucho, pues me considero un gran defensor de la mujer, en todos los aspectos, y creo que ya es hora, de que ocupeis el puesto que se os ha sido negando a traves de la historia, seria un placer para mi, volver a charlar contigo, pues siempre es bueno intercambiar experiencias, y como buen viajero ya estoy preparando otro viaje.
Un saludo, mi email es jorge.morenolassantas @ yahoo.es

JESPLOS  JESPLOS  17/05/2010 20:06
ENHORABUENA POR EL DIARIO, me lo voy a llevar yo tambien para Costa Rica que voy a finales de julio
saludos viajeros

Xaca  Xaca  01/07/2013 15:53   
¡¡Que aventurera eres!! Yo me voya CR y Panamá en octubre. Gracias por tu diario.

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Fecha: Dom Sep 15, 2019 03:27 pm    Título: Re: Viajar a Costa Rica

[quote="aeroflot"]
Ariza Escribio:
Yo estuve tres semanas y viajé solo y todos los traslados los hice en bus.

Eso sí, 8-9 días es poquísimo..

si, eso mismo le he dicho yo a mi jefe ...[/quot

jajajajajaja ánimo!! Si te organizas y lo haces por libre en 4x4 seguro que te da tiempo a ver muchas cosas. Las conexiones por carretera son mucho mejores de lo que suelen decir. Nosotros fuimos en abril y quedamos sorprendidos en positivo. Te va a dar tiempo a ver muchas cosas. Mejor eso que nada!
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Sep 15, 2019
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Fecha: Dom Sep 15, 2019 03:38 pm    Título: Re: COSTA RICA - ITINERARIOS

Sin duda, alquilar coche es la mejor opción ya se vaya más o menos días. Las carreteras no son tan malas como se dice y una vez se sale de San José no hay demasiado tráfico.
SandraMunozCarvajal
SandraMunozCarvajal
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Fecha: Dom Sep 22, 2019 09:24 pm    Título: Re: COSTA RICA: PASAPORTE, VISADO Y TASAS

Buenas noches a todos!!! Es posible que viajemos el año que viene a CR, ya tenemos más o menos el itinerario para un viaje de 12 días, lo vamos a contratar organizado con una agencia y el itinerario sería: Tortuguero-Caribe Sur-Arenal-Guanacaste. Para visitar Monteverde tendríamos que meterle a eso 2 días más o quitar Caribe Sur... Y Guanacaste se puede cambiar por Manuel Antonio... Lo que pasa que tenemos 3 días en Guanacaste y nos gustaría visitar el Rincón de la Vieja. Y cuando estemos en Arenal queremos ir a Volcán Tenorio a Rio Celeste. Que haríais con respecto a...  Leer más ...
ANGEMI
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Ago 09, 2009
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Fecha: Dom Oct 27, 2019 06:35 pm    Título: Campaña "StopAnimalSelfies" - Costa Rica

La Oficina de Turismo de Costa Rica nos ha enviado esta noticia:

Costa Rica lanza la campaña #StopAnimalSelfies

· Con la campaña #stopanimalselfies, el país quiere proteger a los animales silvestres de fotos y selfies inadecuados y promover una fotografía responsable a una distancia segura, que respete el hábitat animal y sus comportamientos naturales.

· La campaña está en la línea del compromiso asumido por Costa Rica con el turismo sostenible.

· Casi el 40 % de los turistas internacionales indican que la observación de flora y fauna es una de las principales razones para viajar Costa Rica, según una encuesta realizada por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).


Más información en
Campaña "StopAnimalSelfies" - Costa Rica
macazg
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Nov 12, 2019
Mensajes: 1

Fecha: Mar Nov 12, 2019 10:46 am    Título: Re: Viajar a Costa Rica

Buenos dias, necesito de vuestra ayuda, mi novio y yo nos casamos el 20 de junio de 2020 y estamos mirando viajes para la luna de miel. El destino que mas nos ha gustado hasta el momento es Costa Rica + Cuba (la Havana y Cayo Santa Maria o Cayo Coco) pero no sabemos si la fecha para ir alli es buena o no...hemos leido que la epoca de los tciclones tropicales y lluvias es de mayo a noviembre pero en otros sitios hemos leido que solo septiembre y octubre son los meses que hay que evitar....nosotros nos iriamos del 22 de junio al 6 de julio. Podriais aconsejarnos si hacemos bien en esa fecha...  Leer más ...
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