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9 días por Polonia. Gdansk, Varsovia Y Cracovia. ✏️ Blogs de Polonia
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9 días por Polonia. Gdansk, Varsovia Y Cracovia.
Diario: 9 días por Polonia. Gdansk, Varsovia Y Cracovia.  -  Localización:  Polonia  Polonia
Descripción: 9 maravillos días por un pais apasionante.
Autor: Txemarizgz   Fecha creación: 
 
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Etapas 1 a 3,  total 4
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Etapa: 9 días en Polonía, paso 1: Gdansk, una maravilla por conocer.  -  Localización:  Polonia Polonia
Fecha creación: 19/08/2010 18:43  
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Aquí comienza mi diario sobre el viaje a Polonia que he realizado en el mes de Agosto. Lo he ido confeccionando día tras día en momentos puntuales en trozos de papel que me iba encontrando por ahí. Está hecho sobre la marcha, apuntando cosas que me resultaban curiosas en el momento. Es posible que encontréis ciertas contradicciones, porque mi visión de las cosas iba cambiando como cambia el clima en Polonia, ahora hace sol, ahora llueve.

Polonia me parece un país increíble, lleno de contrastes, de un pasado muy marcado por unos hechos terribles, pero que no debe oscurecer su magnifica historia de años atrás.

También deseo que este diario sirva para próximos viajeros que vayan a visitar aquel país, con datos que antes de tomar el avión asustan y que te crean dudas. Espero pues que sirva como ayuda.

Mi viaje comienza un 9 de agosto desde Zaragoza, con parada en Barcelona para tomar el autobús al aeropuerto de Girona. Es un aeropuerto casi en su totalidad copado por Ryanair. Lo primero de todo, lo que nos hace temer por nuestra cartera es el hecho de subir las maletas al avión, si se excede de peso o de tamaño, si nos van a controlar los líquidos, etc.

Hay unas básculas que te ayudan a conocer todos estos detalles. A mi personalmente no me miraron ni el tamaño de la mochila, ni los kilos y no me abrieron nada para ver si llevaba o no líquidos, así que con cara de satisfacción tomo el avión rumbo a la preciosa Gdansk.

El aeropuerto de Gdansk es bastante pequeño, con un aire un tanto cutre. La ciudad me recibe con lluvia y aunque en un principio pensé tomar la línea 210 que te lleva al centro, el hecho de no llevar Zlotys sueltos y el agua que caía me decanto por tomar un taxi que al cambio no me cobra mucho. El albergue en el que me alojo es el happy Seven, cerca del Hotel Hilton de Gdansk, a 2 minutos de Rybackie Pobrzeze. Realmente no me alojé en ese albergue. No recordaba bien las fotos del hostal, y el taxista me llevó a una dirección que yo pensaba equivocada. Ante la duda, pregunté a la chica que regentaba el local si ese era el albergue, ya que no ponía cartel. Bueno, el tema es que una vez en España me he dado cuenta que no era ese, pero la chica dijo que sí, así que…dudarlo en esos momentos estaba fuera de lugar. ¿La primera en la frente?, bueno, si cuando vas al extranjero te tienen que hacer una, a dios gracias que solo fuera esa.


Estación de Gdansk y el Westerplatte

No hay bien que por mal no venga y allí conozco a Ray y a Juanlu, dos chicos que venían desde Berlín con la idea de visitar Kaliningrado. Me fui con ellos pues a tomar contacto con la ciudad, bajo la incesante lluvia nos topamos con unas carpas donde servían cerveza y daban de comer, el lugar perfecto, un oasis en una ciudad tan apagada por la tormenta que estaba cayendo. Cerveza de trigo de medio litro, Vigos, unas salchichas enormes y la compañía de un polaco que con la excusa de pedirme tabaco se juntó con nosotros en una agradable conversación sobre Polonia, su idioma y porque no, sobre sus mujeres. Nos echaron de la carpa por su cierre, así que bajo la lluvia seguimos buscando un lugar para seguir charlando y beber cerveza. Encontramos el pub que mas tarde, días después sería mi favorito en Gdansk y posiblemente en toda Polonia recorrida, Pub Duszek, ul. Świetego Ducha 119/121. Un pub ucraniano, ambientado de una manera muy Kitch, con un increíble surtido de cervezas y un violinista que todas las tardes tocaba versiones de los Beatles, un maravilloso lugar para descansar donde también dan de comer. Con una terraza de piedra dando a la calle donde se podía mirar y observar a la inmensa cantidad de gente que ha salido a curiosear por los cientos de puestos callejeros que en verano invaden Gdansk. Nos bebemos unas cantas cervezas rusas y ucranianas de medio litro y el cansancio nos lleva a la cama, nos despedimos de Piotr y espero ansioso el nuevo día que ya de una manera relajada me enseñará la ciudad.



Me despierto pronto y me voy a dar una vuelta por el muelle. La visión de las casas con colores varios me hace sentir bien. Gdansk es una ciudad preciosa, llena de colores, como digo, cargada de decoración con piedra gris y ladrillo rojo. Su calle Mariacka, llena de patios de piedra dando a la calle me parece excepcional. Dlugi Targ, Dluga, en definitiva, su camino real es precioso, me deja totalmente alucinado. Gdansk no es una ciudad especialmente grande, así que todo se concentra cerca de esos lugares, dejarte llevar por esos callejones llenos de vida es fantástico.

Nadie me supo explicar porque estaban esas carpas ahí, dando comida y bebida, el hecho es que disfruto sobremanera con el Golonka (codillo con guarnición) y con el szazslik (brocheta de carne con cebolla a la plancha y guarnición) por muy poco dinero. Nunca pagué mas de 40 zloty por un plato de esos y medio litro de cerveza, ni 10 euros y salía de allí sin muchas ganas de cenar. De vez en cuando volvía al Pub duszek para escribir este diario y sobre todo para disfrutar del violinista y de la cerveza AbBIBCbKE…tal cual.

Ese mismo día fui al Westerplatte, lugar donde comenzó la segunda guerra mundial. Un lugar de peregrinación para muchos polacos, donde puedes encontrar Bunkers, torres de vigilancia, memoriales por los caídos allí, edificios destrozados por las bombas y una escultura gigantesca en forma de tótem que simboliza los héroes del sitio. Para los fans de la segunda guerra mundial es casi obligatorio si se acercan por la ciudad. Es fácil llegar, muchos barcos, entre ellos réplicas de veleros piratas te llevan al lugar y te devuelven tal como te han llevado por un precio un poco mal alto que el plato de comida que esperaba comerme cuando acabó la excursión. Durante el viaje pasamos por los mastodonticos barcos que están atracados en los muelles y por los famosos astilleros de Gdansk. Imagino que conocéis su historia.

Antes de todo eso, por la mañana me despido de mis amigos de albergue, Juanlu y Ray, que se encaminan a Kaliningrado, con los avisos de Piotr de que tuvieran cuidado por esas tierras. Me gustaría saber como les fue la experiencia, aunque realmente lo doy por perdido ya que no nos dimos ninguna dirección o teléfono para volver a hablar entre nosotros, espero que les fuera todo genial.

Esa misma tarde hago una pequeña incursión en la estación de tren a ojear como puedo sacar los billetes para Malbork. En un principio me da cierto temor el hecho de que no me entiendan, pero al día siguiente, cuando debía ir a ver el castillo me di cuenta que tampoco es tan difícil cuando la señora de la ventanilla, una mujer de no menos de 50 años, me habla en inglés y me facilita no solo los billetes a Malbork si no los billetes para mi próximo viaje a Varsovia.

Me gustaría añadir que viajar solo por Polonia tiene un peligro y es el hecho de salir a tomar cervezas tú solo. Salir a echar unas cervezas es llenar tu cuerpo con 1 o 2 litros por el tamaño que tienen, así que es casi obligación decir que normalmente me iba algo cieguete a dormir, no sin antes pasear por el muelle disfrutando en ese estado del ambiente con el que te encontrabas, que no es poco.

Día pues para viajar a una nueva ciudad, Malbork. Está a una hora y media desde Gdansk, camino a Varsovia, el tren, no es que sea muy cómodo, pero los paisajes son preciosos. Cruzo el Wisla por un puente de hierro gigante que me encanta, que nunca se acaba y me topo de morros con una enorme construcción de ladrillo rojo. La estación está algo alejada del castillo, pero con un sentido de orientación normal enseguida lo encuentras, luego vereis que no fue tan fácil volver. La ciudad está llena de edificios del estilo socialista, todos iguales. Otro de los peligros en Polonia es no conocer su comida. Como digo, he tenido bastante suerte, pero por la mañana, esperando el tren he visto una pastelería con productos apetitosos. Elegí uno al “tun-tun” y al darle el primer bocado, con ansías, como el que va a morder la mejor tarta del mundo, me doy cuenta que es de remolacha, y yo odio la remolacha, o al menos metida en hojaldre…, risas…vaya por dios. Bueno, en Malrbork me pasa algo parecido. Al bajar del tren la sed era descomunal, oh! Una máquina de refrescos…agua…primer trago como si fuera por el desierto…, oh! Con gas! Y yo odio el agua con gas, mas risas. Y es que decir agua sin gas en polaco es algo complicado, al menos decirlo de tirón sin equivocarte.


La visita al castillo no me defrauda, 35 Zl la entrada y mucho turista. Me topo con muy pocos españoles y disfruto como un enano de su magnifica construcción, de sus detalles, de su historia, aunque después de 2 horas de ver ladrillo rojo llega un momento que el hambre me gana y decido dejarlo por hoy, es demasiado grande para continuar con el estómago vacío y el calor que hace.

Sigo el camino de vuelta, el camino que yo pensaba era el acertado hasta la estación de trenes. Tenía como referencia unos edificios, pero todos me siguen pareciendo iguales. Doy por hecho que me he perdido, así que al primer chico joven con el que me topo le pregunto. Pone cara de extrañeza cuando le pregunto si voy bien y él me dice que voy en dirección totalmente equivocada o mejor dicho, vas bien si lo que quiero es volver a Gdansk andando. Darek (toma ya) que así se llama el buen chaval dice que me acompaña hasta la estación. Hablamos sobre España, su clima…cosas sin importancia, pero que hacen que el camino a la estación sea ameno y no resulte incomodo, porque había un buen trecho desde el punto en el que yo había perdido la pista y la estación de trenes. Cuando me despido y le digo que ha salvado mi vida me pregunta si tengo billete y si lo sabré sacar, yo dudo un poco y él hace todas las gestiones. De verdad darek, estés donde estés, te ganaste el cielo, porque según me dijo, él no vivía ni remotamente cerca de donde estábamos. La vuelta a Gdansk es un horror, la hora, con el sol cayendo sobre nosotros , la lentitud del tren, en resumen que lo único que la salva es de nuevo ver aquellos maravillosos paisajes. Todo me parece que tiene un encanto especial, tan “usado”, es algo que realmente me apasiona.


Así pues, de nuevo en Gdansk, lo primero que me viene a la mente es volver a mi pub favorito, a beber mi cerveza rusa favorita. En cada esquina me enamoro, literalmente. La belleza de las mujeres polacas es espectacular, puede sonar mal decirlo, pero vas girándote cada pocos metros porque ves auténticos bellezones por la calle. Ayer terminé borracho y hoy me da la sensación que acabaré igual.

Por cierto, como nota anecdótica, me doy cuenta que los polacos no conocen los calcetines tobilleros.

La tarde antes de irme siento una tristeza enorme al tener que dejar la ciudad. La excitación de saber que mañana conoceré una ciudad como Varsovia, ver el concierto del grupo inglés The Cult y encontrarme con Sabina, mi amiga polaca, no pueden luchar contra la precoz melancolía que supone recordar estos 3 días en la joya del báltico. Así que intento exprimir a tope el poco tiempo que me queda y salgo al muelle con ganas de vivir esos instantes. Sentado en una banco de piedra escucho una música. Es un vagabundo con una guitarra cantando una y otra vez la misma canción. Me acerco, me pide un cigarro y me pregunta de donde soy. Al conocer mi nacionalidad, obviamente, hablamos de fútbol, mejor dicho, él habla de fútbol, aun mejor dicho todavía, balbucea alguna palabra en inglés intentando hablar de fútbol. Le doy un cigarro, charlamos como los dos mejor podemos y me dedica la misma canción y por el estribillo yo imagino que se llamaba “victoria”. Me siento en otro banco de piedra, al lado de dos señoras polacas y disfruto como un enano de sus extrañas artes sinfónicas. En poco tiempo se va acercando mas gente y entre todos creamos un ambiente de lo mas divertido.

Unas horas mas tarde y una cuantas cervezas mas, paseando por el muelle descubro a otros músicos. Estos, encima del barco pirata, van tocando versiones con sus guitarras acústicas y creedme, fu un momento mágico porque el lugar y el momento también lo eran. Tras unas cuantas canciones y muchos aplausos decido que ya es hora de ir a dormir, aunque si no hubiese sido por mi grado de borrachera me hubiese quedado mas tiempo disfrutando del momento.

Gdansk es una ciudad estupenda, se ve muy rápido y muy fácil, pero ese ambiente no lo he conseguido encontrar en ningún otro punto de Polonia que he visitado, sin duda, el lugar que mas me ha gustado de mi viaje por esas tierras.
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Ver Etapa: 9 días en Polonía, paso 1: Gdansk, una maravilla por conocer.



Etapa: Paso número 2: Varsovia, entre los símbolos y el Hard Rock Cafe.  -  Localización:  Polonia Polonia
Fecha creación: 20/08/2010 09:56  
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Ha llegado el día de dejar Gdansk y tomar rumbo a Varsovia. Aunque tengo la sensación de haberme dejado algo, me siento bastante satisfecho porque la sensación que tengo es que Gdansk se vive y si me he dejado algo de ver no lo voy a echar de menos, su ambiente, sin duda, es lo mejor de todo. Además, el hecho de saber que esa noche voy a ir de concierto hace que la excitación por llegar rápido a la capital esté por las nubes.

Tomo el tren de segunda clase, son compartimentos de 6 personas y me preparo para 6 horas de tren. Hace muchas paradas en infinidad de pueblos, a veces las paradas son excesivamente largas. Veo por el cristal que están reformando muchos tramos de vías, así como acicalando su entorno, supongo que será por la próxima Eurocopa que se va a realizar conjuntamente con Ucrania… ¿una excusa para volver al país? Posiblemente si, sin duda.
Llego pues a la gigantesca Varsovia y me recibe uno de los puntos fuertes de mi viaje, el palacio de la cultura de la ciudad. Un autentico símbolo del comunismo, grande, recargado del que no te cansas al mirarlo, el que ahora quieren tirar abajo pugna con los carteles del Hard Rock cafe y los centros comerciales futuristas.


Es un espectáculo increíble ver semejante edificio plantado en medio de una plaza gigante, con ramificaciones de avenidas también enormes, Emilii Platter, Al, jerozolimskie, Marszalkowska…gigantescos paseos muy diferentes a la pequeña y recogida Gdansk.

Con decisión empiezo a andar hasta la nowe miasto que es donde tengo mi hotel y voy disfrutando de las maravillosas vistas que la ciudad me depara y haciendo un plan mental de las cosas que me apetecen ver, aunque el día de hoy lo tengo ya mas que completo, he quedado con mi amiga sabina y tengo que ir al club Stodola, en pole mokotowskie para ver a The Cult en un festival llamado Open Mind. El hotel es el Ibis Stare Miasto ( Ul, General We. Andersa ) , con una relación calidad precio extraordinaria. Pensaba que ib a llevarme una decepción pero todo lo contrario, muy recomendable a 40 euros la noche en habitación doble.



Monumentos a los caidos en el este y el Umschlaplatz


Quedo pues con Sabina, una guapa polaca que me enseña la ciudad vieja, me lleva al mejor lugar para comer Pirioggi de toda Varsovia, según ella, y recorremos tras la comida, krakowskie przedmiescie y nowy Swiat, dos de las arterias principales de Varsovia, que se unen para crear un boulevard lleno de vida, de tiendas, de cafeterías antiguas y de bonitos edificios con monumentos o la visión del palacio real, invadido en sus puertas aquellos días por personas que reclamaban los derechos para las personas muertas en el accidente que dejó huérfana a la política polaca y que no habían recibido aun compensaciones ni reconocimientos. Unos días después, vi en la televisión polaca como la policia, en algunos casos con violencia, los echaban de la puerta del palacio presidencial en el que estaban protestando.



Antes de eso, callejeamos por la ciudad vieja, la barbacana de Varsovia, el castillo real y sus coloridas casas, algunas de ellas con un aire antiguo y falta de restauración que a mi personalmente me parece encantador.

Había comprado mi billete de 3 días que sirve tanto para tranvías, autobuses o metro. El metro de Varsovia solo tiene una línea, pero para los trayectos que tenía pensados en mi plan era perfecto, ya que te olvidas de trasbordos y perderte entre colores y líneas. El bono de 3 días puedes comprarlo en cualquier kiosko y no costaba mucho, no recuerdo el precio exacto, pero para lo que ofrece y sus posibilidades, era un chollo.

Visitamos los jardines Saski, el monumento al soldado desconocido y alucino con la mega construcción de la opera nacional de Varsovia, un edificio también muy cargado que te hace recordar la historia mas cercana de la ciudad y sus conexiones con la Unión Soviética.


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Tomamos después el metro a la sala, a recoger los tickets comprados por Internet y compruebo que en Polonia la seguridad está por encima de todo. Unas buenas decenas de seguratas custodian el recinto, una sala cerrada, enorme con varios locales unidos y que ya desde muy pronto presenta un gran ambiente. Yo me vuelvo al hotel, porque realmente solo me interesan los cabezas de cartel y ahí, como en casi todo el país pecan de algo que me ha tenido estupefacto, el aire acondicionado brilla por su ausencia, y ya sabéis lo que es un concierto de rock de tantas horas, o quizás no, yo si, sin aire y con miles de tipos con pelos largos por ahí, el olor a chotuno siempre es la nota importante del acontecimiento. Así que con una cama blandita, una buena ducha para mi solo y el canal internacional español en la televisión, opto por volver a la habitación hasta el momento de que empiece el grupo que quiero ver. Me despido de Sabina, mi guía durante todo ese día y espero ansioso que sean las 10 de la noche.



The Cult estuvieron algo flojos, quizás al final del concierto dieron mas de sí, pero bueno, ya los había visto y aunque disfruto con el show, la curiosidad me mata y doy unas vueltas por el recinto tomando nota de el ambiente polaco en un concierto de estas características. Evidentemente acompañado por unas cervezas de medio litro, que aun siendo una sala, su precio no excede de 3 euros, que vayan tomando nota en nuestro país, donde beber en los conciertos es mas caro que llenar el tanque de gasolina a un Hummer.

Termina pues el concierto y para que nos vamos a engañar, camino algo borracho buscando el metro de vuelta, muy eficaz, rápido y limpio.

Me despierto sin resaca. Es algo que he comprobado a mi vuelta, la cerveza en Polonia no te llena tanto y no te deja tan resacoso, amigos, aquí nos están tomando el pelo. La primera cerveza que me he tomado en España en un sitio un poco especial me sentó como un navajazo en el corazón, ni tan rica, ni tan barata, ya echo de menos Polonia.

Así que, dándole gracias a dios de no tener resaca lo primero que hago es ponerme las pilas para llegar pronto al monumento del levantamiento de Varsovia, en la nowe miasto camino del viejo.

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El día hoy fue largo, muy largo, con una interesante caminata por el antiguo ghetto judío del que ya no queda mas que una sinagoga y algunos restos de el muro. Además, visité la cárcel de pawiak y algunos que otros monumentos, pero comencemos por el principio, como dios manda.

De nuevo visito la ciudad vieja, el monumento del levantamiento me parece extraordinario, si, con ese toque comunisti de las esculturas mas realistas. El castillo real, las callecitas coloreadas, fotografío una y otra vez esas bellas esquinas y es que Polonia es un paraíso para los fotógrafos, no hay duda de ello.

Visito la iglesia de la santa cruz y confirmo lo que día tras día me tenía en ascuas, si son realmente tan beatos los polacos como dicen. Lo son, lo confirmo, jamás había visto unas colas tan grandes para confesarse. O son muy religiosos o cometen muchos pecados a lo largo del día, porque buscando el corazón de Chopin, escondido en una de las columnas de la iglesia, me topo con una fila esperando que el cura de turno o de guardia les de la bendición y el perdón.

Bajo por Al, Jerozolimskie, arteria principal de la ciudad, gozando con la visión del centro y de nuevo alucinando con el palacio de la cultura, es algo soberbio. Músicos, puestos callejeros, puestos en los que venden de todo. A mi me da por comer un trozo de pizza y mientras lo voy acabando me topo con el músico mas maravilloso que mis ojos han visto nunca, un tipo tocando con dos palos una silla en medio de la calle. Si pensáis que el tío lo hacía bien, que era un virtuoso, estáis muy equivocados, de allí no salían mas que los ruidos que pueden hacer dos palos pegados contra una silla, pero el tío lo hacía con ganas y cariño y ahí seguía, bajo un sol de justicia dale que te pego al “instrumento”.

Caminando llego hasta la sinagoga nozyk, en la calle Twarda, comienzo del ghetto judío. Me doy cuenta que lo único que queda son los edificios baratos de la época socialista. Me encuentro parte del muro, dos trozos pequeños adornados con flores y velas, algo muy común ya en mis visitas a lugares de interés.
Deseoso de encontrar la cárcel de pawiak acelero el ritmo porque además de que tengo hambre, hace mucho calor. La cárcel está en la calle Dzielna, pero tened cuidado, esa calle es larguísima y os podéis confundir. Está al comienzo de la calle, en la parte mas cercana a la avenida del general Andersa.


La visión de su pequeño museo es estremecedor. Miles de documentos con el membrete nazi, fotos de caídos en la prisión, brazaletes judíos, trajes de rayas y objetos personales de los presos. No se puede hacer fotos, pero uno con gran maestría hace unas cuantas, esto no puede quedar así. Me meto donde las celdas, con mas documentos, un traje de un guardia de la época, un traje de un SS funcionario de prisiones y las propias celdas en si, que te dan a entender lo que pasaron los pobres ahí dentro en su día. Fuera del recinto tenemos un árbol, la réplica de un árbol, con la réplica de las chapas que los familiares colocaban ahí a modo de homenaje. Una alambrada que quedó en pie, ya que la prisión casi en su totalidad fue tirada abajo y unas placas conmemorativas a los fallecidos en aquel agujero de injusticia.


Siguiente paso la umschlagplatz. Otro monumento a los judíos llevados a los campos de concentración. Este es el lugar exacto donde embarcaban a las personas que luego acababan en Treblinka. Un monumento que de pararte a pensar te hace incluso daño mirar. Unos cuantos nombres de personas que fueron llevadas a las cámaras de gas, unas cuantas velas y flores a sus pies y la visión del edificio donde estaban las oficinas.

Después de tanto andar, lo único que necesito es por este orden, una ducha, una piwo y unos pieroggi. La ducha la consigo, la piwo la consigo y los pieroggi, Ay! Los pieroggi los devoro!. Vuelvo a Zapiecek, el restaurante de ayer, pido un plato de mixtos y por algo mas de 10 euros me como un plato con 11 enormes pieroggi, medio litro de cerveza y un café riquísimos, en la calle Dluga, al lado de la barbacana. Un placer para el paladar. La zona, el sitio, la comida y las camareras hacen que me sienta increíblemente bien.

Salgo de allí lleno, satisfecho y feliz y justo enfrente tengo la barbacana, con pintores, vendedores y una chica cantando como los ángeles, tirada en el suelo, canciones en polaco. Me siento, me fumo un cigarro, escucho 5 o 6 canciones y decido ir a la ciudadela, bordeando el Wisla.

Pronto me doy cuenta que la misión es casi imposible. La lejanía, el que va cayendo la noche y la imposibilidad de cruzar por un lugar que el plano me indicaba peatonal me hacen desistir y vuelvo al hotel, no sin antes sorprenderme con un montón de policías. Y es que duermo al lado de un campo de fútbol. Mas y mas policías, gritos y gritos en las gradas. Le pregunto a un policía que si es el campo del Legia de Varsovia, y me responde negativamente, es el campo del Polonia de Varsovia. Por un momento la curiosidad me hace pensar en comprar un ticket, pero el sentido común aquí si ha trabajado al 100% y lo dejo pasar. En la habitación del hotel pongo la televisión y veo que ha comenzado el partido. Polonia de Varsovia contra el legia de Varsovia, toma ya!. Durante un instante creo ver a José María Baquero como entrenador de uno de los dos equipos. Bajo al bar del hotel, pido la correspondiente piwo y pregunto al camarero si es partido oficial de liga, como respuesta recibo un “superderbi!” y me confirma que Baquero es el entrenador del Polonia.

Hoy hay muchos españoles en el hotel, prefiero guardarme los comentarios que tengo escritos en los papeles.

Sigo viendo el partido y charlando con los dos camareros. Hablamos de fútbol, obviamente y de lo grandes que son ahí las cervezas. Por cierto, el Polonia ganó 3-0.

Me voy a la cama bastante tocadito por las piwo a esperar un nuevo día, mañana toca Cracovia, aunque antes de coger el tren me paso por el museo del ejercito polaco a ver la chatarra que tienen fuera de él, ya que no me da tiempo a entrar dentro del recinto.


El resumen es que Varsovia no es fea, es lo que pasa con los hombres polacos, no son feos, pero ante tanta belleza femenina, los pobres se quedan en ná. Pues con Varsovia lo mismo, Gdansk es tan bella y Cracovia es tan especial y encantadora, que la pobre Varsovia se queda en una gran urbe con muchos sitios que descubrir si tienes ganas de hacerlo.


Txemarizgz[i]
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Ver Etapa: Paso número 2: Varsovia, entre los símbolos y el Hard Rock Cafe.



Etapa: 3er paso: Cracovia. Viviendo bajo la lluvia.  -  Localización:  Polonia Polonia
Fecha creación: 21/08/2010 12:55  
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Aquí comienza la tercera parte de mi viaje, posiblemente la mas intensa de todas, la parte de mi viaje mas cargada de emociones y sentimientos cruzados. Por una parte me encuentro con una ciudad llena de encanto, pero destartalada, gris por los tres días de lluvia pero llena de ambiente de bares y licorerías abiertas hasta bien entrada la noche.

Cracovia es una ciudad que no te deja indiferente, porque sentirse indiferente en esta ciudad es la peor de las injusticias.

Salgo en un rato de la estación de Varsovia, estación centralna. La noche anterior me había pasado con la cerveza y tenía por delante otro de esos largos viajes que vives cuando decides ir en tren por Polonia.

Hay un tren que sale a la una que cuesta tres veces menos que el que en un principio iba a tomar. Hablando con la mujer de la taquilla no consigo entender cual es la diferencia, pienso que hay gato encerrado, pero el sentido común me falló, digo yo que quizás por la leve resaca que aun llevo. Espero pues la llegada del tren y nada mas ver entrar los vagones por el andén me doy cuenta cual es la diferencia. Unos vagones cargados de personas, de trastos por los pasillos, con un calor sofocante, sin asientos, llenos de mochileros que van a hacer el trayecto de una manera mas barata. Durante lo que me cuesta pasar de la entrada del vagón hasta el final de este pienso que me he equivocado y que así va a ser difícil pasar las 3 horas que tarda el tren en llegar a Cracovia, así que pido permiso a unas españolas que tenía delante y decido bajar, pagar el otro billete y tomar el siguiente tren que sale tres cuartos de hora mas tarde. Bien, he perdido diez euros, pero aunque llevo una mochila en la espalda no tengo porque sufrir aquello.


El siguiente tren es igual al que tomé al venir a la capital, es otro cantar, aunque el compartimento que me toca no tiene aire acondicionado, o quizás estuviera estropeado y a esas horas el sol pega bien fuerte por las ventanillas.

Como es normal, durante el trayecto el tren para varías veces, así que aprovecho para salir y fumar un cigarro, siempre al lado de los revisores, por supuesto. Era gracioso porque cuando se oía el pitido del tren todos subíamos escopeteados de nuevo al vagón.

Una vez en Cracovia me cuesta encontrar el camino al albergue y mira que es fácil, pero estoy totalmente descentrado. La avenida de Westerplatte es una de las calles principales del centro de la ciudad, pero el hecho de que empalme en ese mismo punto con otra avenida y la manía de los polacos en hacer pasillos subterráneos por muchas de sus calles para cruzarlas me hace estar un buen tiempo buscando la calle adecuada. Una vez que la encuentro todo va rodado y llego al albergue. Está en el Kazimierz, cerca de la calle Miodowa, que con el tiempo será mi calle favorita de la ciudad. El albergue se llama Good Bye Lenin, con un intento, a veces un poco cutre de crear un ambiente de época comunista, pero lo importante es que está limpio, es grande, con bar y una terraza en la que tomar una cerveza nocturna o desayunar escuchando el tren pasar a unos pocos metros de allí.

En la habitación, mixta, me encuentro con seis irlandesas que están viajando por Europa, que no se cortan un pelo en medio desnudarse delante de un extraño y que van dejando las bragas tiradas por el suelo. Tras la ducha, nos presentamos, hacemos bromas sobre nuestros idiomas y obviamente les invito a tomar unas cervezas en la terraza. Me invitan a ir a un pub cercano, pero estoy tan cansado que desisto y me quedo tomando piwo en la terraza, mezclado por una cantidad enorme de franceses e ingleses que invaden el hostel.

De nuevo me despierto pronto, las irlandesas ya están en pie y veo que se van en taxi a tomar un tren para Viena, salvo Sara que tiene que volver a su país y ahí que nos quedamos los dos charlando de cosas sin mucha importancia, aunque el rato es muy ameno.
Hoy he decidido que voy a visitar el barrio judío, pasar hasta podgorze y volver por el puente por donde pasaban los deportados al ghetto. La excursión puede que sea la que mas me motiva desde que estoy en Polonia y no me defrauda, desde la plaza Bohaterow, donde está el homenaje a los deportados, con las sillas alineadas marcando direcciones concretas, hasta la fábrica de schlinder o el fragmento de muro que aun queda. La plaza Bohaterow era el punto exacto donde salían los judíos a campos de concentración como el de Belzec o Plazow. En esa misma plaza se ejecutaron a muchos de ellos en plena calle, a la vista de todos y algunas sillas de la plaza indican esos lugares. Uno de los callejones mas famosos aun conserva impactos de bala. Me enfrento al callejón y entro, no es ni un callejón casi. Al dar el primer paso dentro empiezo a escuchar unos gritos desde una casa, no son a mi, eso está claro. Son unos gritos desgarradores de alguien y mi permanencia en el callejón se hace mas agobiante. Miro, fotografío los impactos de bala, quedo allí durante un rato pensando la trascendencia de seméjate lugar y cuando ya empieza a convertirse en algo duro salgo de allí escopeteado porque entre los gritos y el mal rato la situación empieza a ser escalofriante.


La apteka pod orlem, es una farmacia museo, que estaba cerrada el día que fui yo, que se puede visitar. En aquellos días miles de judíos fueron ayudados por los regentes de este lugar y una placa conmemorativa lo indica en su fachada. Fue una pena que estuviera cerrada, así como la fábrica de Oskar Schlinder, no sé si es que el día 15 de agosto también se celebra en Polonia, el hecho es que casualidad o no, me quedé con las ganas de ver dos puntos importantes en mi viaje.


No me queda otra opción pues que visitar el trozo de muro que aun queda en pie. El muro está perdido por callejuelas (Ul, Lwowska 25-29), entre edificios antiguos bastante dejados, con falta de reforma, pero que a mi se me antojan maravillosos, porque aunque se piense que no queda nada del ghetto judío, su propia esencia está en esas mismas calles. No hay que buscar símbolos, ni trozos de muros, el ghetto en su totalidad se expone ante nuestros ojos y no hay que imaginar mucho para que te vengan a la mente supuestas escenas de lo que allí mismo, ante tus ojos, debajo de tus pies pasó.


El poco muro que queda es imponente, su forma fue claramente una amenaza para los propios judíos, con su parte superior imitando a las lápidas de sus antepasados, con una clara intención en tal ejecución. Por la mañana había estado en el cementerio nuevo judío, que de nuevo no tiene nada y obviamente entiendes el significado. En ese cementerio puedes toparte de morros con muros hechos a base de las propias lápidas. Los nazis obligaban a los judíos a exhumar a sus muertos y con las placas hacer una calzada y unos muros. El cementerio está muy dejado y no deja de ser un cementerio, pero las malas yerbas se lo están comiendo todo, aun así, si estáis por allí os podéis acercar.


Caminando por Podgorze me topo con la iglesia mas bonita que he visto en Polonia, Kosziol Jozefa, está en la plaza Podgorski, una impresionante construcción de ladrillo rojo, con dos torres menores que una inmensa de color verde que al ser Domingo está llena, pero llena de feligreses.

Cruzo el famoso puente que viene de la avenida de Krakowska, del centro del Kazimierz, un puente que podéis ver en la lista de Schlinder y que era por el que cruzaban los deportados. Un puente de hierro, antiguo, como los que a mi me gustan, por donde cruza el tranvía de una punta a la otra. Otro punto histórico de la ciudad. Ya que estoy allí me acerco a la calle Jozefa 12, donde Spielberg grabó una de las escenas mas famosas de la película. No sé si recordáis aquella imagen cuando los nazis entran en el ghetto para llevar a los judíos al campo y un niño pequeño avisa a los soldados de que nadie hay en el edificio. Realmente no fue el lugar exacto, porque no está en el ghetto, pero es lo de menos, es un patio interior, ahora lleno de mesas y bares para comer y que al entrar hace que sueltes una pequeña sonrisa, porque te suena mucho de haberlo visto en infinidad de veces. Saliendo por la parte contraría te topas con el mercado donde cientos de puestos se juntan entre ellos para vender sobre todo ropa. Como ya es hora de comer me voy a la calle Miodowa, calle llena de restaurantes y decido entrar en uno donde sirven pieroggi. Todos a mi alrededor son polacos, de hecho, lo normal ahí es sentarse en la mesa con desconocidos si no hay mas sitios en otras. Así que unas buenas señoras me piden permiso y se sientan a comer en mi mesa junto a mi. No es caro comer, y las raciones son suficientes, algo mas que suficientes.


De allí, a un paso, tenemos el castillo Wawel, una mega construcción que utilizaron los nazis mientras estuvieron en Cracovia. No voy a contar nada de él, es tan grande, tan inmenso, podría llevar tanto tiempo…

Es sin duda una parte fundamental de la ciudad y las vistas tanto interiores como exteriores son preciosas, pero tengo la mala suerte de que empieza a llover y me coge en medio de la tormenta sin saber donde ir ni que tranvía tomar, así que como tenía el propaganda tan cerca decido hacer una visita (Miodowa 20). El interior está cargadísimo con objetos del antiguo régimen. Tocadiscos, cuadros, placas, cámaras, radios, etc. Por la tarde lo regenta una cincuentona y su clientela no es la que esperaba encontrar, pensaba que iba a estar lleno de gente joven y extranjera, pero nada mas lejos de la realidad, parece viendo a los clientes que sea un bar de barrio mas. Entre tanto “trasto” y con un ambiente excelente, sonando de fondo blues polaco, rock setentero y algún clásico de los ochenta me siento a disfrutar de mi piwo, cerca de una ventana viendo como llueve y escribiendo mi diario, a veces creo que soy un intelectual del tres al cuarto viendo las escenas que yo mismo me preparo en el bar…ni de coña!.

Una vez en el albergue me doy cuenta que estoy perdiendo el tiempo, que la lluvia no puede fastidiar mis planes, así que en el túnel de la estación de trenes, esquivando a un grupo de punkies me compró un paraguas de 3€. También compro papel de liar, ya que fumo tabaco de ese tipo y me pregunto que es lo que me voy a encontrar, efectivamente no es el mejor papel del mundo, pero hace sus funciones, al menos con el primer cigarro, el segundo, ejem…prefiero gastar el poco que me queda que me llevé de España.

Me voy al barrio viejo, y con la lluvia no se admira bien el esplendor de la plaza. Digo lo mismo que con el castillo Wawel, hay tantas cosas por relatar y contar, tantos detalles que dejo al viajero que lo descubra por él mismo. Como nota apuntaré que durante mi estancia en Cracovia no me había cruzado con ningún español, cosa que no ocurre dentro del mercado donde los puestos están totalmente copados por cientos de españoles, imagino que va en nuestra naturaleza.

Quizás mis interés en la ciudad sean totalmente diferentes a los turistas que vienen de mi país, porque no es esta la zona que mas me ha gustado, ni creo que es la mas interesante de Cracovia, pero bueno, cada uno fabrica su viaje según sus gustos.

La plaza está llena de lugares donde poder comer algo. Esos bares a su vez están lleno de camareras preciosas y pienso que debo entrar en uno donde las camareras sean así, pero como todos tienen camareras preciosas no me decido por ninguno, aunque me hubiese gustado entrar en todos. Pasaba de largo uno y el siguiente aun tenía una carta mejor, bueno, no me fijaba precisamente en la carta.

De vuelta por Miodowa entro al habana, un bar con música latina, pero sin llegar a ser un bar de baile. Está ambientado como si del caribe se tratara, pero con una camarera polaca, claro. Me tomo la cerveza de rigor y vuelvo hacía el albergue, no sin antes parar en el BoraBora a tomar una hamburguesa.

Si alguna vez vais a Polonia y en especial a Cracovia, veréis miles de licorerías por sus calles.

En el albergue me encuentro dos parejas de catalanes que estaba haciendo el InterRail. Enseguida hacemos migas y decidimos salir a tomar algo juntos, les recomiendo el propaganda, por supuesto. Allí, alucinados por el precio de la ronda que nos tomamos, muy barata, charlamos sobre nuestros viajes, durante poco tiempo, porque se nos junta un suizo, joven él, para deleitarnos con sus artes en los idiomas.

Aun así nos vamos pronto a dormir, aunque si os soy sincero, yo no tenía muchas ganas, el hecho de no tener en la habitación a las irlandesas y tener como nuevos compañeros a un grupo de portugueses, secos como la pechuga de pollo mal hecha, un poco guarretes y desordenados, me da algo de mal rollo.




Próximo paso Auschwitz-birkenau.
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Ver Etapa: 3er paso: Cracovia. Viviendo bajo la lluvia.


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  Últimos comentarios al diario  9 días por Polonia. Gdansk, Varsovia Y Cracovia.
Total comentarios 17  Visualizar todos los comentarios

Txemarizgz  txemarizgz  28/04/2011 14:39   
A mediados de agosto en Varsovia había un sol que parecía Sevilla. Como puedes leer en Cracovia me llovió costantemente y en gdansk había incluso niebl apor la mañana (en pleno agosto) así que no puede decirte nada sobre el tiempo.
Si bebes cerveza en Gdansk no olvides ir al bar ucraniano que recomiendo, algo fuera de lo normal su terraza Sacando la lengua
Saludos

Buzodepolonia  buzodepolonia  25/10/2011 14:50
CRACOVIA! El Hostel Atrakcyjny Kazimierz, esta en el centro del barrio juido! Los precios son muy bajos (solo 35zł - la cama), buen servicio, muy cerca de la Plaza Principal! Vodka tasting cada viernes! La zona es muy tranquilla, muy bonita, con muchas restaurantes y cafeterias! Recomiendo!!!!!!!

Zzepe  zzepe  02/11/2012 18:49
Me ha encantado tu diario. Tomaré nota para mi próxima visita a Polonia. Un saludo rockero!!

Txemarizgz  txemarizgz  14/12/2012 00:43   
Gracias por leerlo, me alegro que te gustara:)

Mandrinero  mandrinero  03/07/2014 17:03
Gracias por el diario, me ayuda en mi próxima visita, además lo salpicas con anécdotas graciosas que lo hacen muy divertido

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pinkiwinki
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May 20, 2014
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Fecha: Jue Sep 16, 2021 09:46 am    Título: Re: Viajar a Polonia: Qué ver, ciudades, rutas e

Sí, seguramente eso haré, tengo pensado hacer esa excursión que por la mañana visitas Auschwitz y por la tarde las minas de sal. También tengo pensado hacer el free tour por el caso antiguo y el que hay por el barrio judío, que suele ser a las 15 horas. Lo que no tengo muy claro es cuando/como visitar la fábrica de Schindler, he leído que sin guía no se aprovecha mucho la visita porque la mayoría de carteles y datos están en Polaco, pero la hora de los tours que he visto es siempre a las 10.15 y no me encaja con el resto de cosas que quiero hacer, tendré que mirar a ver si hay posibilidad...  Leer más ...
MOLKO
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Ago 25, 2013
Mensajes: 33

Fecha: Jue Sep 16, 2021 07:16 pm    Título: Re: Viajar a Polonia: Qué ver, ciudades, rutas e

Ya tenía la ruta medio montada pero ahora me has metido las dudas… Riendo Todo el mundo me habla tan bien de los Tatras que estoy considerando dedicarle una semanita. Qué pena no tener tiempo infinito…

Gracias!
Abdelkrim
Abdelkrim
Dr. Livingstone
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Abr 03, 2008
Mensajes: 6928

Fecha: Jue Sep 16, 2021 07:27 pm    Título: Re: Viajar a Polonia: Qué ver, ciudades, rutas e

Yo me lo pasé bien en los Tatras, y en montes más bajitos como los Pienniny. A lo mejor los paisajes son normalitos en comparación con otras cordilleras de Europa, pero… ¿donde se comen unos costillares y unos codillos asados como en las karczmy del sur de Polonia? Mr. Green
xansolo
Xansolo
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Sep 25, 2014
Mensajes: 5478

Fecha: Sab Sep 18, 2021 07:13 am    Título: Re: Viajar a Polonia: Qué ver, ciudades, rutas e

Si, esas 4 excursiones yo también las hice. Muy interesantes.
La fábrica de Schindler yo no la visité por dentro. No recuerdo por qué. si por falta de tiempo, si por no coincidir horarios, o cual fue el motivo. Solo la vi por fuera
carlidis
Carlidis
Experto
Experto
Mar 09, 2008
Mensajes: 117

Fecha: Sab Sep 18, 2021 08:16 am    Título: Re: Viajar a Polonia: Qué ver, ciudades, rutas e

La fábrica de Schindler es un museo espectacular. Nosotros lo vimos con guía, y por supuesto que se disfruta mucho más.
Para mi , es una visita imperdible.
Incluso sin guía. Y yo no soy muy de museos..
Yo intentaría visitarla SI o SI
Saludos
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