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MSC Splendida: una vuelta por el Mediterráneo (Octubre 2010) -Diarios de Viajes de Mediterráneo- JOTAEME
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Diario: MSC Splendida: una vuelta por el Mediterráneo (Octubre 2010)  -  Localización:  Mediterráneo  Mediterráneo
Descripción: Una semana de crucero por el Mediterráneo
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Etapas 1 a 3,  total 9
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Etapa: MSC Splendida: una vuelta por el Mediterráneo  -  Localización:  Mediterráneo Mediterráneo
Fecha creación: 30/10/2010 09:19  
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Prologo:

El crucero se iniciaba en Barcelona, a bordo del MSC Splendida, el lunes 11 de octubre a las 2 de la tarde. Tras unas 24 horas de navegación se llegaría a La Goulette, en Túnez, un poco después de las 2 de la tarde del martes. Solo cinco horas después estaba prevista la salida rumbo a La Valleta, en la isla de Malta, puerto en el que el Splendida atracaría a las 9 de la mañana. En Malta dispondríamos de 9 horas para conocer parte de la isla. A las 6 de la tarde partiríamos con destino Messina, Sicilia. A Messina llegaríamos el jueves a las 7 de la mañana y dispondríamos de 7 horas ya que a las 2 de la tarde el viaje continuaría con rumbo a Civitavechia. Esa sería la escala más larga: 11 horas, con llegada a las 8 de la mañana y salida a las 7 de la tarde. El destino natural de esa escala, Roma, se merecía el máximo tiempo posible. El sábado, Genova, desde las 9 de la mañana hasta las 6 de la tarde. El domingo llegada a Marsella a las 8 de la mañana y partida rumbo a Barcelona a las 6 de la tarde. Finalmente, el lunes 18 de octubre a las 7 de la mañana se llegaba al puerto de origen y finalizaba el crucero.

No sabía nada de MSC ni, por supuesto del MSC Splendida. Descubrí que mis conocimientos de las escalas eran demasiado básicos o incluso nulos y, seguramente tópicos. De Túnez sabía que tiene bonitas playas, desierto con dunas inmensas y las ruinas de Cartago. Se trataba de la escala más corta del trayecto y teniendo en cuenta los tramites de llegada y la hora en la que hay que estar a bordo, normalmente 30 minutos antes de la partida, nos iba a permitir una estancia de menos de 4 horas. Muy poco tiempo para casi cualquier cosa. De Malta sabía que era tierra de cruzados o templarios y que tenía ruinas más o menos interesantes. Sicilia me sonaba a mafia, Italia profunda y turismo rural. Civitavechia es el puerto de Roma que está a una hora en coche. De Civitavechia no sabía nada, de Roma tanto que en un día era imposible acabársela. Genova me sonaba a cuna de navegantes y a palacios. Marsella a puerto y delincuencia. Barcelona al ser el puerto de salida y llegada no contaba como escala.

EL BARCO: MSC SPLENDIDA

Un gran barco en todos los sentidos. Mucho más si lo comparaba con el viejo conocido Holliday Dream de Pullmantur.
137.936 toneladas
333,3 metros de eslora
37,92 metros de manga
66,8 metros de altura

Ya empezaba a tener una cierta experiencia en cruceros y sabía que la eslora es el largo y la manga el ancho. Lo que no tenía tan claro es lo de babor y estribor. Pero la wikipedia me lo aclaró al instante: babor es la izquierda si nos ponemos mirando hacía la proa y estribor la derecha. (Por cierto proa es lo de delante y popa lo de detrás. La derecha es la mano con la que escribimos los diestros y la izquierda la otra; me refiero a escribir no a pulsar las teclas de un teclado). Sigamos:

18 cubiertas, de las que 13 son para los pasajeros repartidas entre camarotes y zonas comunes.
25 ascensores, 15 para pasajeros (2 de ellos panorámicos y 1 exclusivo para los que tienen pasta suficiente para acomodarse en el Yatch Club).
22,55 nudos de velocidad máxima. (De nuevo la wikipedia para saber que un nudo es una milla marina por hora, esto es 1,852 kilómetros por hora. Entonces la velocidad máxima del barco es de 41,76 kilómetros por hora).
3.274 pasajeros (sí la ocupación fuera de 2 pasajeros por camarote).
1.637 camarotes.
1.332 tripulantes.

Ya empezaba a marearme, 4.600 personas ahí metidas. 3.274 de las cuales querrían comer en restaurantes y buffets, bañarse en las piscinas, recorrer el barco, disfrutar de sus instalaciones, ser las primeras en bajar cuando el barco hiciera escala ... ¿Habría para todos? Más o menos 5 veces más gente que en el Holiday Dream. ¿No sería agobiante? ¿No habría colas para todo? ¿Habría suficiente papel higiénico?. Sigamos:

27.000 metros cuadrados de zonas comunes.
5 piscinas, una de ellas con cúpula acristalada móvil, otra para niños, otra exclusiva para los pasajeros del Yatch Club, un tobogán acuático.
12 hidromasajes.
Una pista de jogging, una de squash, una de tenis, una de baloncesto, un gimnasio suspendido sobre el mar.
2 buffets: el Bora Bora y el Pago Pago.
2 restaurantes principales: La Reggia, dividido en dos cubiertas y el Villa Verde, panorámico.
2 restaurantes de pago: el Santa Fé, con especialidades mexicanas y L’Olivo, de cocina mediterránea.
13 bares, 3 de ellos exteriores.

Un teatro de 1.603 plazas, una pista de baile, un salón de naipes, un casino, una discoteca, un cine en 4D, un simulador de fórmula 1, un cine exterior, una zona de juegos.
10 tiendas, de ropa, joyas, tabaco, licores, gafas, relojes, golosinas, juguetes MSC, perfumes, fotografía, moda de baño, galería de arte.
Una escalera con 72 peldaños de cristales de Swarovski. Cada uno costó 40.000 $, un total de 2.880.000 $, algo más de 2.200.000 € (unos 370 millones de las antiguas pesetas).
Un techo transparente.

Zona infantil y juvenil.
El Aurea Spa, con salas de masaje, cabinas de talasoterapia, solarium, saunas, baños turcos, bañeras de hidromasaje. Probablemente todo de pago.
El Yatch Club, zona de lujo con una asistencia personalizada y exclusiva.

Además se publicita como “ecológico” diciendo que:
“Posee una avanzada planta de tratamiento de agua que puede procesar 1.500 metros cúbicos de agua y residuos líquidos por día. El sistema purifica el agua mediante un proceso de 5 etapas dejándolo tan pura que puede reutilizarse o desecharse al mar sin peligro de contaminación.

Una innovada tecnología en las cabinas y zonas publicas que permite el ahorro de energía del barco un 25%, gracias a un sistema de monitoreo constante que detecta presencia humana, apertura de puertas y ventanas para controlar el clima y aire.

Incineradores de residuos de papel, compactación de residuos que reducen el volumen. Separación de residuos de vidrio y aluminio que se guardan para luego ser reciclados.
El casco del barco posee un tratamiento de pintura anticontaminante.”

En cuanto a las actividades las hay para todos los gustos: música, baile, juegos deportivos, juegos de mesa, concursos, competiciones, clases de baile, aeróbic, karaoke, ... Difícil encontrar un momento para aburrirse.
Obtuve los planos de las cubiertas y me estudié lo que se encontraba en cada una. Algunas exclusivamente contenían cabinas de pasajeros, otras estaban vedadas al publico y destinadas a la tripulación, el resto dedicadas a zonas comunes.

De abajo a arriba, la cubierta 4, denominada Fiume, contiene el centro médico y los accesos a los tenders (pequeñas embarcaciones utilizadas para el salvamento o para el traslado de los pasajeros en aquellos puertos en los que el barco no pudiera atracar en el muelle). El Canaletto o cubierta 5, donde se encuentra la recepción, el Splendida bar, la sala de reuniones y conferencias, la cyberlibreria donde se ubica la sala de lectura y los accesos a internet y finalmente el primer nivel del restaurante La Reggia. La cubierta 6 o Modigliani, ofrece el Royal Palm Casino, La Piazzetta con orquesta cafetería y heladería, rodeada de pequeñas tiendas de joyas, caramelos, gafas de sol y ropa, la oficina de excursiones, la Poker Room para jugar a cartas, el Cigar Lounge para los fumadores de puros, la tienda libre de impuestos, l’Aperitivo bar, el segundo nivel del restaurante La Reggia y el restaurante panorámico Villa Verde. La cubierta 7 bautizada como Tiziano (va de pintores, pensé), la parte exterior por la que se puede dar largos paseos (quizás por eso la llaman Promenade) y la interior ocupada por la galería de arte, La Prua Piano bar, el Purple Jazz bar, el Sports bar, el Espresso Coffee Bar (fácilmente deduje que se trata de la cubierta de los bares), la perfumería y la tienda dedicada a la venta de objetos relativos al barco y a la naviera, la Enoteca para degustar vinos, el restaurante Santa Fe Tex Mex, de pago y dedicado a comida mexicana, la galería fotográfica y finalmente The Aft Lounge, bar con espectáculos, música y pista de baile. Siempre subiendo, un pequeño salto hasta la cubierta 14, también conocida como Raffaello, aloja el MSC Aurea Spa, para los que rinden culto a su cuerpo y disfrutan con un buen masaje o machacándose en el gimnasio, la piscina con cubierta acristalada móvil y con su tienda de ropa de baño y accesorios y su bar, el Aqua Park, piscina principal con 150 fuentes, los bares Tartaruga y Riccio y los buffets Bora Bora y Pago Pago. Llegamos a Leonardo da Vinci o cubierta 15 para encontrar la zona exclusiva del MSC Yatch Club, el circuito de jogging, los hidromasajes, la piscina para niños y su zona de juegos, la discoteca infantil y el Teen’s Toboga o tobogán para adolescentes, finalmente L’Olivo Mediterranean Restaurant, comida mediterránea de pago y el Movida Bar, para terminar a popa en la Playa del Sol con su Zen Area, teóricamente una zona tranquila con piscina, hidromasaje y solarium a la que los niños tienen prohibido el acceso. Llegamos a Michelangelo, cubierta 16, donde se ubica el Club 33 (la discoteca), los videojuegos, el cine en cuatro dimensiones, el simulador de formula uno, la pista de squash, el MSC Arena Sport Center con pista de tenis y baloncesto, el Shuffleboard (juego en el que se empujan pequeños discos planos). Y finalmente, lo más cerca posible del cielo, si excluimos la chimenea), la cubierta 18 o Sun con solarium e hidromasaje.

Lo dicho al principio: un gran barco; con mucha gente, eso sí, pero con tanto espacio disponible que difícilmente iba a sufrir agobios o aglomeraciones. ¿O no? Eso era algo que descubriría muy pronto.

EL EQUIPAJE

Llegó el momento de preparar las maletas. La peor parte de mis viajes. Aunque la ventaja de este crucero era que no había que desplazarse en avión para embarcar por lo que no tendríamos que preocuparnos de pesos ni volúmenes de las maletas (siempre dentro de un orden claro: una maleta que sobrepase los 25 kilos, más que una maleta es un castigo para quien tiene que llevarla, por muchas ruedecitas que tenga).

La experiencia en anteriores cruceros era un grado, así que fue relativamente fácil hacer la lista de cosas imprescindibles. Muchas, para mí, eran solo necesarias o incluso accesorias, pero la lista de las cosas imprescindibles la supervisaba Marga y no dejaba de ampliarla:

1- Documentación: DNI, pasaporte, tarjeta sanitaria europea, pasajes, mapas (de Túnez, Malta, Messina, Roma, Génova y Marsella), horarios de trenes y autobuses, guías de las ciudades e informaciones varias.
2- Dinero: la VISA para pagar en el barco y euros para las escalas.
3- Botiquín: pomada para las picaduras, analgésicos, antihistamínicos, antidiarreicos, laxantes, tiritas, biodramina con cafeína, medicación habitual.
4- Ropa: mudas de ropa interior, calcetines, camisetas, polos, pantalones cortos y largos, vaqueros, blusas, camisas, cinturones, joyas y abalorios, un jersey por si refresca, chaqueta impermeable, calzado de vestir y calzado cómodo, ¡ah si! y un par de camisas elegantes, el traje, la corbata y un pantalón de vestir y una chaqueta para mí y vestidos de fiesta para Marga (para las cenas de gala).
5- Ropa de baño: bañadores, chancletas, toallas (dudé entre llevarlas o utilizar las del barco), protector solar por si en octubre aún picaba el sol en el Mediterráneo, crema para cuando el protector solar no ha sido suficiente.
6- Neceser: peine y cepillo, pasta dentífrica y sus cepillos, gel, champú, desodorante, colonia, útiles de afeitado para mí y cremas, maquillajes y pinturas varias para ella.
7- Accesorios varios: libros por si disponemos de algún momento en que no sepamos que hacer (aunque dudo que lleguemos siquiera a abrirlos porque la idea es acostarse cuando cese la música en el barco y durante el día no creo poder disponer de tiempo suficiente), gafas de sol y las de leer por si acaso, gorras con visera, un par de mochilas, teléfono móvil, cámara de video, cámaras de fotos (una normal y otra acuática, muy útil si llueve), tarjetas de memoria, baterías y cargadores, papel y bolígrafo, chubasqueros (de esos que ocupan menos que un pañuelo), pañuelos de papel, caramelos, chicles, hilo y aguja.

Las maletas, abiertas sobre la alfombra del comedor, se fueron llenando. Ropa para más de dos semanas sin necesidad de pasar por la lavandería. Lo asumía como un pequeño tributo que tenía que pagar cada vez que se iniciaba un viaje, daba lo mismo que se tratara de Australia o de Peñiscola: maletas repletas de ropa que no llegaríamos a usar. No digo que haya que llegar al extremo de darle la vuelta a la ropa interior para que dure el doble, pero seguro que hay un término medio y no pierdo la esperanza de, en algún momento, llegar a conseguirlo. Las maletas no se cerrarían hasta el lunes, minutos antes de la partida. Definitivamente nos encontrábamos en la recta final y los acontecimientos se sucederían de forma vertiginosa a partir de ese momento.
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Ver Etapa: MSC Splendida: una vuelta por el Mediterráneo




Etapa: Lunes, 11 de octubre de 2010 / Barcelona  -  Localización:  Mediterráneo Mediterráneo
Fecha creación: 30/10/2010 09:20  
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El día amaneció frío y lluvioso, la intención que había tenido de utilizar las piscinas nada más embarcar dejó de tener sentido. Desayunamos, cerramos las maletas y nos dispusimos a esperar al minibús que haciendo un recorrido no turístico por nuestros domicilios, nos dejaría en el punto donde estaba atracado el MSC Splendida.

Finalmente formamos un grupo de 16 personas. Marga y yo, mis suegros: Maribel y Manolo, mis padres: Isabel y Pedro, nuestros consuegros: Maria y Manolo, nuestros amigos: Roser, Frederic, Carol y Víctor, la ex jefa de mi suegro con una amiga: Mª Pilar y Mª Ángeles y finalmente una pareja amiga de Carol y Víctor: Concha e Ignacio.

Embarcamos alrededor de las 11 de la mañana. Nos despedimos de las maletas entregándolas al personal del barco con la esperanza de que fueran llevadas hasta nuestros camarotes y nos pusimos a la cola de los que, como nosotros, estaban ansiosos por conocer el barco. Atravesamos el control de seguridad y fuimos repartidos en una multitud de mostradores donde nos identificamos y facilitamos nuestra tarjeta de crédito; a cambio recibimos la que nos iba a permitir entrar y salir del MSC Splendida, abrir la puerta del camarote y, sobre todo, pagar lo que no estaba incluido en el precio del crucero.

A continuación nos fueron entregando información sobre las excursiones (con la indicación de que hiciéramos ya la reserva de las de Túnez y Malta), los packs de bebidas y las ofertas en el SPA. Las excursiones, pensábamos hacerlas todas por nuestra cuenta (no me había pasado horas leyendo como se podía ir por libre a los sitios para a la hora de la verdad ir como corderitos en los autocares organizados por MSC), el ahorro en los packs de bebidas resultaba ridículo (por ejemplo 2,30 € en el pack de 14 botellas de agua, es decir poco más del precio de una botella y sin tener claro si las íbamos a consumir todas) y en cuanto al SPA, después de ver los precios, consideramos que un barco no es el mejor sitio para disfrutar de una sauna o de un masaje.

Finalmente accedimos al barco donde fuimos recibidos por dos filas de camareros y camareras que se fueron haciendo cargo de nosotros para llevarnos hasta la puerta del camarote. Una de las tarjetas no abría la puerta, por lo que ya teníamos una primera tarea: pasar por recepción para que nos la cambiaran. La otra funcionó correctamente y entramos en la que iba a ser nuestra habitación durante la próxima semana.

Se trataba de una cabina interior en la cubierta 12 ó Caravaggio, ubicada en la zona de la proa. Al entrar, a la derecha se encontraba el baño, una cajita de poco más de un metro cuadrado con la ducha, la taza y el lavamanos con su espejo y sus armarios y estantes para depositar los útiles de aseo. Siguiendo a la derecha nos encontramos una mesa rectangular adosada a la pared y donde se ubicaba la nevera con sus bebidas (de cargo, por supuesto), sobre la mesa y en la esquina un par de estantes y en la parte superior la pantalla plana de la tele. El resto de la pared frontal de la mesa estaba ocupado por un espejo. Al final un butacón y una pequeña mesa ovalada. A la izquierda quedaba la cama de matrimonio formada por dos camas de 90 centímetros unidas, con sus mesitas a los lados y un gran espejo en el cabezal. La profusión de espejos sirve para darle una gran amplitud al pequeño camarote. Finalmente el armario con tres puertas, dos con colgadores y un estante superior y la tercera con cajones y estantes y con la caja fuerte en uno de ellos.

Estábamos curioseando la documentación depositada sobre la mesa, desplegando el plano del barco y leyendo el diario de a bordo del primer día cuando oímos ruidos procedentes del pasillo. Discretamente, en cuanto cesaron, abrí la puerta del camarote para descubrir que nuestras maletas ya habían llegado. La información de que disponía indicaba que el equipaje tardaba bastante en llegar a las cabinas; probablemente fue por ser de los primeros en embarcar, pero la cuestión era que ya teníamos nuestras maletas y nos dispusimos a distribuir nuestras ropas y enseres en sus perchas y estantes. No habíamos finalizado la tarea cuando María nos llamó por teléfono para empezar a recorrer el MSC Splendida.

Lo primero que hicimos fue dirigirnos a recepción, en la cubierta 5, donde nos cambiaron la tarjeta defectuosa. Después nos dedicamos a pisar los peldaños de las escaleras de Swarovsky y nos hicimos las primeras fotografías en ellas. Accedimos a la cubierta 6 para echarle un ojo al casino, a la Piazzetta, a las tiendas que la rodean y a los salones y bares estratégicamente distribuidos. Finalmente tuvimos una primera toma de contacto con la cubierta 7 ocupada básicamente por bares y cafeterías, una perfumería, la tienda de objetos relacionados con el barco y el salón de baile The Aft Lounge.
La primera impresión había servido para admirar la espectacularidad de la recepción dominada por las lujosas escaleras y flanqueada a un lado por los ascensores acristalados, el encantador espacio ocupado por la Piazzetta, con su embaldosado que evocaba las plazas de los pequeños pueblos italianos, la serenidad que desprendían los salones de los bares y cafeterías.

Nos habíamos ido encontrando y poco a poco nos reagrupamos. Se acercaba la hora de nuestra primera comida a bordo. De todo lo leído en los foros deduje que el buffet no era el mejor sitio para comer así que nos dirigimos al restaurante, pero no nos dejaron entrar. Nos informaron que los recién embarcados, ese día, disponíamos de un buffet de bienvenida. Pensé que se trataría de un aperitivo previo a la comida y nos dirigimos hasta la cubierta 14 para ver de que se trataba. Pronto descubrimos que se trataba, simple y llanamente, del buffet común a todos los pasajeros. Posteriormente averiguaría que el lunes, el restaurante, estaba abierto para los pasajeros que habían embarcado en las escalas anteriores. Probablemente si hubiéramos accedido a La Reggia separadamente y de forma decidida, hubiéramos entrado sin problemas, pero todos juntos, con cara de pardillos y más perdidos que un pedo en un jakuzzi resultábamos tan evidentes que nos facturaron de inmediato hacia la cubierta 14.
Sentarnos los 16 juntos era tarea imposible, así que nos disgregamos en grupos de cuatro para disfrutar por primera (y última vez) de las exquisiteces del buffet. No es que la comida fuera mala ni escasa, lo que hacía detestable el buffet era la gente que deambulaba con sus platos repletos de comida, que nos empujaba para hacerse una porción de carne o de pescado, las bandejas toqueteadas, las voces y gritos. Por cierto, escondidos en un par de rincones se encontraban los dispensadores de agua y de hielo. Fue la única comida en la que dispusimos de agua gratis.

A las 2 de la tarde el barco se puso en movimiento. Desde la zona del Aqua Park contemplamos como lentamente el barco se alejaba del puerto de Barcelona. Atrás dejamos el paisaje conocido, por haber sido mil veces visto, de la montaña de Montjuic, del monumento a Colón, la línea de árboles de la Rambla, la silueta de la Sagrada Familia, las nuevas construcciones entre la Barceloneta y la desembocadura del río Besós.

Un leve balanceo nos confirmó que estábamos saliendo del puerto. Las previsiones meteorológicas no eran especialmente buenas: olas de 4 a 5 metros entre las Baleares y Cerdeña. De hecho el temporal había dejado olas de 6 a 8 metros la noche anterior en el Golfo de León, el personal del barco nos informó que la noche había resultado movida. En todos mis cruceros he pasado una velada recluido en el camarote victima del mareo, así que decidí que era mejor prevenir y me tomé una biodramina, a pesar de confiar en que la envergadura del barco haría que la travesía resultara lo suficientemente placida como para no marearme. Cuando la línea de la costa empezó a difuminarse nos separamos para terminar con la tarea de vaciar las maletas.

De nuevo salimos a deambular por el barco. Nos encontráramos con quien nos encontráramos descubríamos que estaba buscando a alguien.
De 6 a 7 estaba previsto el cóctel de bienvenida, a las 7:15 la presentación del capitán y sus oficiales, a las 7:30 el espectáculo para los pasajeros que cenaban en el segundo turno (nosotros, por ejemplo), después la foto con el Capitán y a las 9 la cena de gala.
A las 6 el barco empezó a moverse. La piscina cubierta formaba unas espectaculares olas para disfrute de bañistas y mirones. Poco a poco fui siendo consciente de que tanto movimiento no era bueno, por lo menos no para mí.

Mi experiencia me ha hecho descubrir que la mejor posición para los propensos al mareo, cuando el barco hace algo más que avanzar en línea recta, es la horizontal y con los ojos cerrados. La biodramina no estaba haciendo el efecto esperado así que me dirigí al camarote y me tumbé en la cama. Mi día de mareo había llegado. Justamente el primer día y con la cena de gala en perspectiva.
El barco no dejaba de balancearse y la hora de la presentación se iba acercando. Marga se vistió y me preparó la ropa. Pero no pude ponérmela. En cuanto me incorporé las nauseas se adueñaron de mi estomago y tuve que regresar a la posición horizontal. En estas ocasiones Marga me deja arropadito en la cama y acude a los acontecimientos sociales como una viuda cualquiera para emparejarse, si procede, con algún viudo del grupo que haya dejado a su pareja arropadita en la cama.
Ya solo, hice tres intentos de levantarme para vestirme, pero todos fueron fallidos y tuve que regresar de inmediato a la cama.

A las 8:30 recibí la visita de Marga acompañada por Roser para ver si tenía suficientes ánimos como para bajar a cenar. La respuesta fue negativa y me dejaron con la indicación de que estarían en la Piazzetta hasta la hora de la cena.
No me resignaba a pasar la cena de gala enclaustrado en el camarote. En un momento determinado tuve la sensación de que el barco se movía menos y decidí aprovechar el instante. Me levanté y me vestí lo más rápido que pude. Conseguí llegar hasta la Piazzetta sin contratiempos para ser recibido casi con aplausos. Faltaban Ignacio y Concha que no habían tenido tanta suerte y estaban sufriendo los rigores del mareo. Alguien de los demás había depositado la suculenta comida del día en la taza del water pero se encontraba dispuesto para la cena.

Después de una breve sesión fotográfica para inmortalizar nuestros vestidos de gala, nos dirigimos al restaurante y ocupamos las mesas asignadas. La lectura de la carta facilitada por Ashley, nuestro camarero hindú, me provocó una arcada y decidí pasar de la cena pero permaneciendo en el comedor junto al grupo. Al indicarle a Ashley que no me veía capaz de cenar me ofreció un poco de fruta. Esa fue mi cena; en el tiempo en que los demás disfrutaron de sus tres platos más el postre yo dispuse de dos trocitos de kiwi, dos pequeñas tajadas de melón y dos porciones de piña. Bocadito a bocadito fui dando cuenta de mi plato para finalizar al tiempo en que los demás terminaban con el postre.
Nos reunimos a la salida del restaurante para decidir cual sería nuestro siguiente paso.
La sensación de mareo se volvió a apoderar de mí y anuncié que, muy a mi pesar, me veía en la obligación de abandonarles. Marga decidió quedarse con ellos para disfrutar de un poco de sexo. Me refiero a “sex on the beach”, el combinado del día que se ofrecía en The Aft Lounge desde las 23:00 hasta las 00:30 horas al precio especial de 5,70 €.

Me desvestí y me tendí en la cama para quedar dormido de inmediato. El martes no hacia falta madrugar y estaba convencido de que cuando me despertara el movimiento del barco, una vez atravesada la zona del temporal, sería imperceptible y el mareo habría pasado a la historia. Por el momento, claro, ya que era consciente de que las probabilidades de que durante la última noche el golfo de León nos deparará un nuevo baile, eran bastante elevadas.
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Ver Etapa: Lunes, 11 de octubre de 2010 / Barcelona




Etapa: Martes, 12 de octubre de 2010 / La Goulette, Túnez  -  Localización:  Mediterráneo Mediterráneo
Fecha creación: 30/10/2010 09:21  
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Apuntes culturales:
La república presidencialista de Túnez es el país más pequeño del Magreb, ubicado entre las estribaciones orientales de la cordillera montañosa del Atlas y el mar Mediterráneo. Limita al oeste con Argelia y al sureste con Libia. Tiene una superficie de 162.155 km2 y cuenta con más de 10.300.000 habitantes. La ciudad de Túnez es su capital. El idioma oficial es el árabe, pero es frecuente el uso del francés, inglés, alemán, italiano y algo de español. La moneda oficial es el Dinar Tunecino (1 Dinar = 0,53 €). Su religión es el Islam sunita en convivencia con las comunidades Judía y Cristiana.
Su pueblo está formado por fenicios, romanos, judíos y árabes que se establecieron en las costas del norte del país y también en la zona sur, el desierto. A ellos se les sumaron, tiempo después, musulmanes de España y turcos otomanos. A lo largo de su historia han sido frecuentes los intercambios culturales con el resto de los pueblos mediterráneos. La mezcla cultural se refleja en su arte. Los estilos arquitectónicos, por ejemplo, abarcan desde los aportes púnicos y romanos hasta las casas alpinas de tejas rotas de Ain Draham, la arquitectura islámica de las medinas árabes y los habitáculos subterráneos de los bereberes del sur.

Fundada en el año 814 antes de la era cristiana, Cartago, metrópoli brillante y dinámica, prosperó tanto que terminó atrayendo las codicias del imperio romano, entonces en plena expansión. La caída de Cartago en el siglo II antes de la era cristiana señaló el comienzo de la dominación romana que duró cerca de 700 años.

Los numerosos sitios arqueológicos, esparcidos por todo el territorio tunecino, y conservados con mucho esmero, dan prueba del lugar preeminente que ocupaba Túnez en el antiguo imperio romano. En el transcurso del los siglos V y VI de la era cristiana, la influencia romana dejó sitio a los Vándalos, y más tarde, a los Bizantinos.

En el siglo VII de la era cristiana, la conquista islámica se extendió a Túnez. La ciudad de Kairuan fue el centro de la vida religiosa y la sede de una de las mezquitas más antiguas y más veneradas en el mundo islámico. En el transcurso de los siglos siguientes, la civilización islámica aportaba a Túnez, bajo el reino de cinco dinastías sucesivas, riqueza y prosperidad. Los acontecimientos sobresalientes durante aquella época correspondieron a la fundación, en Túnez, de la Gran Mezquita y de la Universidad islámica Ezzeituna, y a la aparición de grandes pensadores, como Ibn Jaldún (ilustre historiógrafo y padre de la sociología moderna, cuyas obras siguen inspirando hasta hoy en día la enseñanza de dicha disciplina), así como la llegada de inmigrantes andalusíes musulmanes procedentes de España.
En el siglo XVI, Túnez cayó bajo la dominación del imperio otomano y a partir de aquella época, el país fue gobernado por una dinastía de beyes.

En el siglo XIX, Túnez llegó a ser el primer País árabe que se dotaba de una Constitución y que iba a abolir la esclavitud. Sin embargo, los problemas económicos, los abusos de los beyes y las codicias extranjeras se conjugaron para desestabilizar el país. En 1881, Francia estableció en Túnez su protectorado, provocando violentas reacciones anticoloniales en todo el país.
En 1920, un grupo de nacionalistas tunecinos fundaron el Partido Liberal Constitucionalista Tunecino o Destur. En 1934, a consecuencia de una escisión en el seno del Destur, un nuevo partido (el Neodestur) se impuso rápidamente como el partido que llevaría a Túnez a la independencia. Después de un combate áspero y largo, Túnez accedió a la independencia el 20 de marzo de 1956. El 25 de julio de 1957, fue proclamada la Republica y Habib Burguiba fue elegido Presidente de la Republica Tunecina. El 1º de junio de 1959 fue adoptada la primera Constitución de la Republica. El 7 de noviembre de 1987, basándose en un informe medico establecido por los siete médicos habituales del antiguo presidente Habib Burguiba, este fue declarado incapacitado para seguir asumiendo los cargos de la magistratura suprema, y en aplicación del articulo 57 de la Constitución, el Primer Ministro Zine El Abidine Ben Ali accedió a la presidencia.

La web www.destino-tunez.com lo define como:
“Un destino con opciones múltiples para disfrutar de una estancia inolvidable:
Turismo cultural: por la riqueza de su patrimonio milenario y prestigioso y la peculiaridad de su pasado.
Un lugar de ensueño con maravillosas playas, donde los hoteles construidos en armonía con el medio ambiente, ofrecen todo tipo de actividades náuticas, y están preparados para recibir familias, ya que disponen de espacios donde el niño es protagonista.
Numerosos centros de Talasoterapia hacen que sea uno de los países mejor dotados en esta especialidad.
El buceo y submarinismo, son actividades en pleno desarrollo, para descubrir la riqueza de sus fondos marinos.
Zonas deportivas en todos los hoteles para la practica del tenis, gimnasia etc., y varios campos de Golf en activo, para satisfacer los gustos
de los golfistas más exigentes
En el sur, es también desierto con infinitas dunas de arena, unos oasis de cientos de miles de palmeras, y un murmullo de agua que surge de mil y un manantiales. Un impresionante decorado de montañas ocre amarillo, equipado con una infraestructura hotelera de alta calidad, para acoger a los visitantes ávidos de exotismo.”

No obstante en una escala tan exigua (menos de 5 horas reales) hay pocas opciones turísticas y se basan en la capital con visita obligada a La Medina (grupo de callejuelas y pasadizos cubiertos en el centro de la capital donde se ubican toda clase de comercios), Cartago (ruinas de la que fue la cuna del imperio cartaginés) y Sidi Bou Said (preciosa villa con todas sus casas pintadas de blanco con puertas y ventanas de azul, cuya calle principal es un gran zoco de souvenirs).
Las ofertas más atractivas de MSC cruceros son un “Recorrido histórico y cultural” visitando Cartago y Sidi Bou Said de una duración de 4 horas por 52 € y “De compras en Túnez” con visita a La Medina y a Sidi Bou Said durante 4 horas por 48 €.
Las mismas visitas en los taxis que aguardan a la salida del puerto cuestan 10 € por persona.
Los más aventureros pueden desplazarse en tren (poco más de 1 € por trayecto).

La escala:
No había que madrugar pero a las 8 ya estábamos despiertos. Además me encontraba hambriento, la frugal cena de la noche anterior era la culpable. Tal como, más que esperar, deseaba, el barco no se movía en absoluto. Quizás un leve balanceo, pero algo para nada preocupante. El diario de a bordo informaba que el buffet estaba abierto de 6:30 a 10:00 y los restaurantes La Reggia y Villa Verde desde las 7:30 hasta las 9:30. Nos aseamos, nos vestimos y nos dirigimos, por supuesto, al restaurante. Cuando llegamos a la puerta de La Reggia descubrí con horror que el mismo camarero que el día anterior nos había enviado al buffet, se encontraba bloqueando el paso y desviando a los pasajeros. Me tranquilicé cuando averigüe que esa zona del restaurante estaba completa y que se limitaba a indicar que había que acceder a otra zona de La Reggia o al Villa Verde. Finalmente terminamos en el Villa Verde.

Optamos por un desayuno ligero: una tortilla de queso, un plato de salmón ahumado con una tostada con mantequilla, un cruasán, una magdalena y un bollo relleno de chocolate, acompañado por un par de vasos de zumo y un café con leche. Decidimos dejar el bacón, las salchichas, el tomate frito, la fruta, el yogurt, los cereales,... para otro día.

El barco es grande y la gente de nuestro grupo se encontraba dispersa. Subimos a la piscina. La mañana era soleada, pero la brisa persistente. Había gente en el agua pero a nosotros no nos apetecía para nada un baño. La piscina cubierta estaba más llena, con los jakuzzis abarrotados. Continuamos nuestro paseo por las zonas que aún no habíamos recorrido: el simulador de formula 1, el cine en 4 D, la piscina infantil, el tobogán para los jóvenes, el restaurante mediterráneo de pago L’Olivo, la Playa del Sol en la tranquila y vedada a los niños Zen Area.

Cuando nos encontramos con los demás, descubrimos la necesidad de establecer un punto de encuentro y decidimos que ese sería La Piazzetta, donde nos acostumbraríamos a degustar un buen café durante las esperas.

A la una de la tarde nos dirigimos al restaurante para comer. La llegada a Túnez estaba prevista a las 14:30, se trataba de la escala más corta y queríamos aprovechar el tiempo al máximo. Nos repartimos en varias mesas y nos dispusimos a degustar los platos incluidos en la carta del día. La oferta culinaria del restaurante siempre nos resultó variada y apetecible. La cantidad en cada plato resultaba la justa. Así se podía disfrutar de un entrante, un primero y un plato principal y aún quedaba sitio para el postre. No había ningún tipo de restricción, los muy comilones podían pedir tantos platos como el cuerpo les admitiera. La bebida, toda de pago: una botella de litro de agua por 2,07 € (1,80 + 15% de servicio), una Heineken por 4,48 € (3,90 + 15%), una copa de 400 c.c. de cerveza por 5,41 € (4,70 + 15%), una botella de tres cuartos de litro de vino desde 15,00 hasta 28,00 € (+ 15%). En los bares y cafeterías, un café o un cortado por 1,26 € (1,10 + 15%).

Durante la comida anunciaron por megafonía, en un montón de idiomas, que debido a las inclemencias meteorológicas sufridas durante el trayecto, la llegada a La Goulette, el puerto de Túnez, se retrasaría hasta las 4 de la tarde; la duración de la escala seguiría siendo de cinco horas por lo que el “todos a bordo” se retrasaba hasta las 8 y media y la partida hasta las 9 de la noche. Todo sería una hora y media después de la hora prevista. Ya no había prisa. Terminamos de comer, nos tomamos un café en la Piazzetta, aprovechamos para rellenar tranquilamente la hoja que se nos exigiría para entrar en Túnez y a las tres y media nos dispusimos a contemplar, bajo un espléndido sol y a una temperatura de unos 27º, la llegada al puerto.

En el muelle aguardaban unas bailarinas que amenizaron nuestra entrada con sus bailes, unos camelleros con sus camellos y unos tunecinos disfrazados de romano que aguardaban el desembarco de los turistas para las típicas fotos.

Nos juntamos en la Piazzetta y salimos del barco. Atravesamos el muelle para entrar en la zona comercial previa al control policial. Tal y como esperábamos contratamos un recorrido por Cartago y Sidi Bou Said en taxi por 10 € por persona con una duración de 3 horas. Pasamos el control mostrando el pasaporte y el impreso cumplimentado en el barco. Una parte de ese impreso quedó en poder del único agente dedicado a ese menester, la otra parte fue sellada y debía permanecer en nuestro poder hasta el regreso. Me hacia gracia tener en el pasaporte el sello de Túnez, así que se lo puse abierto por una hoja en blanco junto al impreso para que también lo sellara. Me miró como preguntando ¿qué diablos quieres? pero lo selló. Víctor hizo lo mismo que yo, sin embargo el agente debió pensar que era demasiado trabajo para un mismo día porque le devolvió el pasaporte sin sellar.

A la salida nos esperaba una hilera de taxis, la mayoría coches de turismo pero también algunas mono volúmen. Nos repartimos en dos vans de nueve plazas incluido el conductor e iniciamos nuestro recorrido tunecino. Cartago está muy cerca de La Goulette, unos 10 minutos después de la partida las vans aparcaban a la entrada de las ruinas. Segundos después estábamos siendo asediados por multitud de vendedores que nos ofrecían sus productos a los mejores precios.

El acceso a las ruinas y al museo costaba 7 €. Si hubiéramos dispuesto de más tiempo esa hubiera sido nuestra opción, pero no era el caso así que nos limitamos a hacer unas cuantas fotos a través de la reja de la puerta para después dedicar unos minutos a visitar la basílica anexa, previo pago de 3 € por cabeza. Para ver Cartago se precisa de un día entero; no solo hay que ver las ruinas púnicas y el museo, además están el teatro y las villas romanas, la Basílica Damous El Karita, las termas de Antonino, el puerto, el anfiteatro romano, el circo, ...
Nos limitamos, pues, a visitar el templo denominado Ex – Cathedrale de Sant Louis, una basílica cristiana que ya no se utiliza para el culto religioso sino para actos festivos y culturales y que necesita de una buena restauración, pues parece que se cae a pedazos. Admiramos los frescos de las paredes y los vitrales de los ventanales. Desde la balconada del primer piso gozamos de una extraordinaria vista del golfo de Túnez.

Sin perdida de tiempo y sin hacer caso de los moscones, retomamos el camino, para llegar poco después a Sidi Abu Said. Acosados todo el tiempo, intentamos pasear entre los tenderetes para perdernos por las típicas callejuelas de la localidad. Fue lo mejor de la escala: cuando dejamos atrás los puestos de venta disfrutamos de la verdadera esencia de Sidi Abu Said, paredes blancas, puertas azules, ventanas enrejadas y también pintadas de azul, suelo enlosado.
Al regresar a la zona comercial nos saltamos la degustación, casi obligada, de un té con menta y piñones y en su lugar nos dedicamos a buscar algo que comprar. Comprobamos en nuestras propias carnes el placer que les produce a los tunecinos el arte del regateo: nos daban un precio, decíamos que no, bajaban un poco, seguíamos diciendo que no, nos pedían que pusiésemos nosotros el precio, nos negábamos alegando que quien tenía que poner el precio era el vendedor, insistían en que dijéramos lo que estábamos dispuestos a pagar, entonces dábamos un precio muy por debajo del inicial, se mostraban ofendidos por nuestra oferta diciéndonos que ellos también tenían que comer, nos despedíamos, a los pocos segundos nos perseguían acercando un poco su último precio al nuestro, si aceptábamos todo eran sonrisas, si definitivamente nos íbamos no. En nuestro caso la compra se limitó a un imán para la nevera y a un par de polos falsificados de Ralph Lauren, que conseguimos bajo manga de un tunecino, que nos arrastró hasta el fondo de su tienda y nos los ofreció a mejor precio del que nos pedían en los tenderetes vecinos, con la condición de que no se lo dijéramos a nadie. Debido a la insistencia de otro de los vendedores, a punto estuvimos de cambiar el reloj que Marga lucía en su muñeca por un camello de cerámica, pero finalmente la transacción no se llevó a cabo.

Pasaban unos minutos de las 7 cuando nos encontramos todos de nuevo en el punto acordado con los taxistas. Cuando llegamos junto a ellos lo primero que hicieron fue ofrecerse a llevarnos hasta La Medina de Túnez por solo 5 euros por persona. El grupo no estaba por la labor, la mayoría quería volver al barco para ducharse y tumbarse un rato antes de prepararse para la cena, así que iniciamos el regreso.

Al llegar al puerto pasamos por un, ahora, desierto control policial y los que quisimos nos entretuvimos curioseando por las tiendas de la zona comercial libre de impuestos.

Embarcamos, nos duchamos y cambiamos de ropa, cenamos y luego tomamos un café en la Piazzetta. Esa noche el horario de la cena se había retrasado, además no había espectáculo. En su lugar una ruidosa Fiesta de Disfraces a las 12 de la noche en el Aft Lounge, el cóctel del día a 5,70 € era el Coco Loco, finalmente nos acostamos tras la que había resultado una intensa jornada.
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Ver Etapa: Martes, 12 de octubre de 2010 / La Goulette, Túnez



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  Últimos comentarios al diario  MSC Splendida: una vuelta por el Mediterráneo (Octubre 2010)
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JOTAEME  JOTAEME  24/05/2012 12:37   
charucag, no entiendo la pregunta ¿a que te refieres?

Charucag  charucag  24/05/2012 14:01   
La pregunta está contestada en tu diario, no la estoy haciendo.
Me refiero a que muchas veces el puerto está lejos de la ciudad y hay que coger un transfer si o si, o un bus.
Muchas gracias por tu interes.

JOTAEME  JOTAEME  25/05/2012 09:49   
Ok charucag, ahora entiendo el sentido de la frase.
A veces el barco te deja a pie del centro de la ciudad, otras (Marsella, por ejemplo) la distancia es acongojante.
Espero que disfrutes al máximo de tu crucero.

Mayte71  Mayte71  18/07/2012 20:54   
¡¡¡ Me ha encantado tu diario¡¡¡¡........¡¡¡ y que razon tienes con lo de las maletas,alguna vez conseguiré poner solo lo justo¡¡¡

JOTAEME  JOTAEME  19/07/2012 08:40   
Gracias, Mayte71.
Respecto a las maletas yo no lo he conseguido y creo que nunca lo conseguiré.

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Fecha: Jue Ene 16, 2020 04:59 pm    Título: Re: Excursiones Cruceros Mediterraneo

Hola a todos, después de mucho rebuscar por el hilo y no encontrar lo que busco... os pregunto.. uno de los puertos que visitamos en nuestro próximo crucero es la spezia, y queremos aprovechar para ver portovenere, sabe alguien de visita guiada con alguna empresa de la zona??? por mas que rebusco en internet no encuentro nada, se que se puede hacer cómodamente por libre (en bus desde la spezia) pero si existe la posibilidad de hacerla con un guía (en grupo o privado) para no perdernos nada, seria interesante contemplar esa opción

gracias por vuestra ayuda.
Angegaca
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Fecha: Jue Ene 16, 2020 07:36 pm    Título: Re: Excursiones Cruceros Mediterraneo

Portovenere se puede ver por libre sin problema, hay muchos datos de historia y arte en internet, es muy pequeño como para sacar partido de una visita guiada Ojos que se mueven es mi opinión, claro Guiño
Saludos Amistad
Ángeles
jajifer
Jajifer
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Feb 23, 2017
Mensajes: 57

Fecha: Vie Ene 17, 2020 10:48 am    Título: Re: Excursiones Cruceros Mediterraneo

Angegaca Escribio:
Portovenere se puede ver por libre sin problema, hay muchos datos de historia y arte en internet, es muy pequeño como para sacar partido de una visita guiada Ojos que se mueven es mi opinión, claro Guiño
Saludos Amistad
Ángeles

Gracias por la información Ángeles, aprovecho que veo que lo conoces para preguntar una duda...se donde tengo que coger el bus en la spezia (me han dicho que enfrente de la catedral), pero una vez en Portovenere y para volver a la spezia… ¿se coge el bus de vuelta en el mismo sitio de llegada??? gracias. Confundido
Angegaca
Angegaca
Willy Fog
Willy Fog
Sep 11, 2008
Mensajes: 10769

Fecha: Vie Ene 17, 2020 11:33 am    Título: Re: Excursiones Cruceros Mediterraneo

jajifer Escribio:

Gracias por la información Ángeles, aprovecho que veo que lo conoces para preguntar una duda...se donde tengo que coger el bus en la spezia (me han dicho que enfrente de la catedral), pero una vez en Portovenere y para volver a la spezia… ¿se coge el bus de vuelta en el mismo sitio de llegada??? gracias. Confundido

Muy feliz
Por si te viene bien, mi experiencia en La Spezia-Portovenere (11 de octubre)
Saludos Amistad
Ángeles
angiedel
Angiedel
Dr. Livingstone
Dr. Livingstone
Mar 04, 2013
Mensajes: 6719

Fecha: Vie Ene 17, 2020 11:39 pm    Título: Re: Excursiones Cruceros Mediterraneo

La mayoría de las excursiones las puedes hacer por libre,por no decir todas,si las preparas un poco
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