En el AVE. Nocturna de Chopin (que siempre me ayuda a relajarme). Nos dirigimos a Madrid desde Barcelona para tomar el avión hacía Punta Cana. Hemos reservado el viaje con Viajes El Corte Inglés. Volaremos con Pullmantur y nos alojaremos en las Royal Suite del Palladium. Será la segunda vez que nos alojemos en esta cadena hotelera; la primera vez fue un año atrás en la Riviera Maya. Nos encantó y por eso, y gracias a los comentarios del foro, hemos vuelto a reservar este hotel
Miedo a volar
Dentro ya del avión miro la pantallita que muestra cómo el avión acaba de salir de Madrid y se dirige hacia el paraíso.
La pastilla que me he tomado para no pasar tanto miedo en el avión me permite dormirme casi enseguida, pero al rato me despiertan las turbulencias: “Abróchense los cinturones” dice la azafata. Me lo abrocho fuertemente, pero al mismo tiempo pienso que igualmente no me serviría de nada en caso de que el avión cayera al vacío…
Las turbulencias paran y me vuelvo a dormir. Me despiertan para comer y luego, con la ayuda de otra pastilla, me vuelvo a dormir. Me despierto cuando quedan cuatro horas y media para llegar a Punta Cana…y, desafortunadamente, ya no me volveré a dormir.
Tendré que aguantar estoicamente más de cuatro horas de vuelo en medio del Atlántico con ideas catastrofistas rondándome por la cabeza (cualquiera que tenga miedo a volar entenderá perfectamente a qué me refiero)….
Intento distraerme mirando una película, leyendo, escuchando música. Ya queda menos de una hora para llegar y las ansias de aterrizar casi no me dejan respirar. Sólo pienso que todo este sufrimiento es por una buena causa: disfrutar del cálido paraíso una semana, huyendo del frio invierno español.
Llegada
Al llegar, palmeras ennegrecidas por la oscuridad, humedad y viento del este.
Tras recoger el equipaje, tal y como he aprendido en este foro, ignoramos a los chicos con carritos que pretenden llevarte las maletas hasta el autobús a cambio de una propina. Sólo te tienes que dirigir al mostrador de tu compañía de vuelo que está justo a la salida y allí te indicarán dónde está esperando tu bus. Ya en el bus nos dirigimos hacia el hotel, llueve a cántaros.
Pero por fin estamos en tierra y camino hacia una semana de libertad…esa lluvia tropical no me molesta.
Llegamos al hotel Royal Suite Turquesa. En un minuto ya hemos hecho el check-in y nos ponen en la lista de espera para una habitación ‘swim-up’. Son habitaciones con acceso directo a la piscina y cuestan un extra de $16 al día. Vale la pena intentarlo, no sabemos cuándo podremos regresar aquí. El día empieza a despertarse y el sol empieza tímidamente a aparecer desde detrás de los árboles.
Empiezan las vacaciones
Justo al amanecer nos damos un paseo por la playa.
El mar está embravecido, pero es de una belleza que quita el aliento.. Después de desayunar (que bueno está el zumo natural de papaya y piña) pedimos unas toallas y empezamos a recorrer piscinas varias.
Al final decidimos quedarnos en la piscina UVA pero no queda ninguna hamaca libre con un poco de sombra y el sol está descargando toda su furia contra los que venimos blanquitos. Hay poca gente, pero todas las hamacas están ‘reservadas’ con toallas (y eso que está prohibido…menos mal).
Al final decidimos ir a la playa y encontramos un sitio entre la piscina y el mar (poco práctico porque está lejos de ambos). Nos untamos de protección 50 aunque ya noto que me he quemado la piel sólo en el rato que hemos estado buscando sitio!
La calma es inmensa, el libro parece más bueno desde aquí y llega la hora de probar el famoso Coco-Loco, así que nos dirigimos a la barra húmeda. Tras varios lingotazos de piñas coladas, Mamajuanas y mojitos, nos tomamos unas mini-pizzas que un chico va repartiendo.. Qué bien sientan!
Al cabo de un rato decidimos salir a pasear, a ver las tiendas del Cortecito que están situadas justo saliendo a la derecha del las Royal, pero los vendedores nos empiezan a agobiar y seguimos camino por la orilla del mar. Ya vendremos mañana cuando estemos más habituados al lugar.
Llegamos a la zona del hotel Carabela,
nos damos un bañito y regresamos a nuestras hamacas.
Después de comer nos toca dormir una larga siesta, de esas que sólo se duermen en el Caribe! Sobre las 21h salimos a cenar al Gourmet la famosa langosta.
Después de cenar fuimos a ver un espectáculo de Michael Jackson que ya estaba empezado (para mí fue un coñazo, pero parecía que mucha gente lo disfrutaba).
Sobre las doce de la noche el cuerpo ya no aguanta más y decidimos que es hora de poner fin al día, ¡mañana volverá a salir el sol!
Me desperté a las 4:30 de la madrugada...mi reloj biológico va a su aire. El dolor de cabeza me recordó la norma número 1: no mezclar bebidas alcohólicas, pero parece que, de repente en el paraíso, esa norma se te olvida. A partir de hoy me propongo beber sólo Vitamina R.
El plan de hoy es parecido al de ayer: no hacer planes. Aunque eso sí, esta vez iremos a ‘reservar’ nuestras hamacas cerca de la barra húmeda. A las 7:30am nos dirigimos hacia la piscina y buscamos el sitio perfecto para dejar las toallas, pero la mitad de ellas ya están reservadas. Una señora bostezando en pijama, zapatillas y legañas se pasea por la piscina para reservar su sitio. ¡Foto que lo prueba!
Me parece un poco exagerado todo el tema de la reserva de hamacas cuando además está explícitamente prohibido hacerlo.
Desayunamos en el Gourmet unos huevos florentina y unos a la benedictina.
Están deliciosos. En la terracita del restaurante suena a todo trapo música española. Sigo el ritmo de ‘Nunca te olvidaré’ de Enrique Iglesias, ‘No te aferres’ de la Pantoja y del ‘Yo soy aquel’ de Perales (lo que pasa en Punta Cana…se queda en Punta Cana).
Tras un largo paseo por la playa para quemar las calorías extras que hemos metido al cuerpo (y las que meteremos) nos vamos a descansar (siii, vaya día duro de trabajo…).
Tras un par de Coco-Locos nos animamos a ir al Cortecito a ver que podemos comprar de recuerdo. Una chica X se ofrece a hacerme una trencitas. Le digo que no, y no insiste (se lo agradezco). Entonces seguimos hablando de otras cosas. Me siento con ella y nos pasamos un montón de tiempo charlando.
Vienen compañeros suyos del puesto y nos unimos todos en conversaciones triviales (y otras no tanto). Nos invitan a unas cervecitas. La alegría de vivir que desbordan es contagiosa. De repente, quiero las trencitas (he vuelto a mezclar el alcohol…).
El jefe del puesto número 5 nos ofrece una excursión. Nos apetece hacerla, así que entre trencitas nos explica en qué consiste mientras nos bebemos un vino dominicano. Nos vamos a comer y a la tarde, tras una mini siesta, nos vamos de excursión con el guia.
Nos lo pasamos genial. Salimos justo del puesto del Cortecito donde tiene sus barcas y yo conduzco nuestra lanchita. Cada pareja va con su propia barquita. Nos paramos a hacer un poco de snorkel, es impresionante lo que hay por ahí abajo: peces de colores, coral negro,... pero yo me cago porque me da miedo que venga un tiburón (soy así de mona…).
Los demás siguen buceando mientras yo me bebo un agua fresquita tomando el sol desde mi barca en medio del mar Caribe. La felicidad es inmensa. Seguimos la excursión hasta llegar hasta una piscina natural que me hace preguntarme si estoy en el cielo (no me llevé la cámara para no mojarla, pero es que además es indescriptible la belleza del paraje, hay que vivirlo).
Al cabo de dos horas regresamos a la arena con la sensación de que realmente este viaje ha valido la pena aunque sólo haya sido por estas dos horas. Con el pánico que le tengo a volar, ¡volvería a subir al avión cien mil veces aunque sólo fuera para disfrutar de esta excursión!
Al regresar al hotel, tenemos una nota que nos comunica que ya tenemos una habitación swim-up, ¿Puede el día ir mejor?
Pasamos lo que queda de tarde leyendo, tumbados en la hamaca -dentro de la piscina-. Tras un rato vamos a cenar algo ligerito y a dormir que el día ha sido larguísimo (pero excepcional).
Día siguiente
Me despierto a las 4:30h, como siempre. Me pongo a leer esperando a que amanezca. El amanecer desde la swim-up es maravilloso. La espera no se me hace larga, porque, después de muchísimo tiempo, me siento completamente relajada y soy capaz de disfrutar de cada segundo.
Desayunamos en el Gourmet y nos tomamos el día con calma. Paseamos un rato por la playa y nos volvemos a nuestra terraza a ‘descansar’.
Cuando nos entra el hambre, vamos a comer y luego a dormir una siesta (vaya vida más dura…).
Al despertar, nos vestimos ‘de noche’ (o sea, igual pero sin el bañador) y nos vamos a pasear por los lobbys. Hay música en directo en el Lobby Punta Cana y nos tomamos una copita antes de ir a cenar al Chanterelle y comer un enorme ‘chateaubriand’. Increíble.
Otra copita en el bar de la piscina y a descansar, que ha sido un día durísimo de trabajo jejejeje.
El día siguiente se presenta un poco lluvioso. Al cabo de un rato la llovizna se convierte en tormenta tropical.
Vamos a desayunar. Llegamos chorreando al restaurante. La lluvia no para y decidimos quedarnos en ‘casa’ a leer mientras la lluvia y el viento arrasan con hamacas y sombrillas.
Hacia el mediodía para la lluvia y nos vamos a pasear por la playa y a visitar a nuestros amigos en el Cortecito. Después de tanto sol fue de agradecer un poco de fresquito…
Ese día pasó sin ninguna preocupación. Nos dimos cuenta de que realmente habíamos conseguido desconectar de nuestro día a día en España.
Por la noche nos fuimos a cenar al restaurante Mexicano ‘Cantina Mariachi’. Nada del otro mundo.
De vuelta hacia las Royal nos vamos parando en los distintos lobbys para ver que se cuece… Llegamos al bar de la piscina de las Royal (zona nueva) y Ramón nos sirve un par de cócteles.
Debo decir que esa noche estaba llena de americanos groseros y borrachos tratando al camarero como si fuera un ‘mono de feria’. Había un tipo gordo y con un pedal de órdago que empezó a gritar a Ramón porque decía que su mujer quería un coctel sin alcohol y que la bebida que le servía llevaba alcohol.
Le preparó 3 (tres!) cócteles sin alcohol delante de él que el americano llevaba a su mujer y luego éste devolvía al camarero cada vez más cabreado. El americano (que no veía tres en un burro) le dijo a Ramón: Stop winking at me! (¡Deja de guiñarme el ojo!).
Ramón, desconcertado, le decía que no le estaba guiñando el ojo y volvía a preparar un coctel sin alcohol. Fue una situación muy desagradable y me sentía indignada, pero no sabía qué hacer. Aquel tío y sus amigachos iban muy borrachos. Al final el ‘gringo’ se calmó y Ramón se acercó a nosotros y empezamos a charlar. Nos dijo que esa noche se iba a ‘fiestear’. Un chico encantador.
El sábado fuimos a desayunar y luego a la playa. Sorprendentemente me desperté alas 7:15h. Esa noche había descansado de verdad por primera vez en tres meses. Mi cuerpo estaba lleno de energía y mi mente pletórica. Después de desayunar nos pillamos un par de hamacas y nos tumbamos al sol. Intervalos de nubes y claros gobernaron la mañana. Una vez que abrí los ojos me di cuenta de que estaba justo delante la web-cam del hotel y me acordé de todas las veces que miré la playa en directo desde mi casa en Barcelona. Y ahora yo estaba ahí…
Sobre las 12h se levantó un viento bastante molesto que nos llenaba de arena y nos fuimos a nuestra preciosa terracita con piscina. Allí el sol te quemaba sin concesiones. Ya habían pasado los intervalos de nubes y viví uno de esos ‘momentazos’: el sol abrasándome la piel en pleno febrero, tumbada en mi hamaca con un pie dentro de la piscina, escuchando a Leonard Cohen en el i-pod y con un Coco-Loco en la mesita. Fue una de esas epifanías de los sentidos a las que se refiere Joyce. Uno de esos momentos privilegiados de felicidad profunda pero etérea y efímera. Uno de esos momentos que tienes que recordar cuando las cosas se tuercen.
Después de comer el viento ya había parado y regresamos a la playa. El agua estaba calentita y la arena fresquita. La arena del Caribe siempre está fresca porque según me explicaron, está compuesta de coral y conchas que no transmiten el calor. Es un placer caminar por esa arena fresca y sedosa, es una caricia a los pies.
Sobre las 17h nos fuimos a ver a nuestros amigos del ‘Cortecito’ Y nos pasamos con ellos hasta la hora de cenar.
De camino hacia nuestra habitación nos paramos en los ordenadores del lobby (este tema necesitaría un apartado entero). Te dicen que tienes wi-fi en las habitaciones Royal. Mentira. Si de vez en cuando pillas una raya de recepción es que has tenido suerte. Los ordenadores del lobby (4 y uno de ellos roto) están siempre plagados de gente. Hay quien, en vez de utilizarlos 5 o 10 minutos para ver email, facebook, prensa, etc…, se pasa horas jugando a juegos online. Es bastante frustrante.
Por la noche nos vamos a pasear por las tiendecitas del Palace. Está todo carísimo y además ya hemos hecho todas nuestras compras en el Cortecito. En el Lobby del Palace hay música en directo y nos tomamos un par de cócteles.
Al día siguiente, después de desayunar, decidimos dar un largo paseo por la playa hacia la zona de la izquierda (dirección opuesta al Cortecito).
Son las 9h de la mañana y el sol ya quema con mucha intensidad y me pongo protección 30. Caminamos, observábamos, disfrutamos, saludamos, nos bañamos, hacemos fotos…
y al cabo de una hora de caminar con el sol en la espalda, llegamos al mercadillo de los Guineos (por cierto, para quien no lo sepa, ‘guineos’ son nuestros plátanos españoles).
Nos merecemos una buena cervecita en ese barito lleno de encanto que está a ras del agua: momentazo. Bachata sonando y dominicanos bailando. Una litrona Presidente bien merecida para calmar la sed tras una hora de sol de justicia y el mar de fondo con su susurro caribeño.
De vuelta al hotel, el sol nos quema la cara (o sea, hemos hecho vuelta y vuelta). Una hora después llegamos al Palladium donde nos paramos en el primer chiringuito para refrescarnos con un coco-loco con su punto de canela.
Estoy quemadísima. La piel me pica y nos tumbamos bajo de una sombrilla para descansar. Después de comer en el Bohio nos vamos a ‘casa’ a nuestra terracita.
Los días que quedan transcurren con normalidad: descanso, paseos, literatura, Vitamina R, amigos del Cortecito, charlas divertidas y felicidad absoluta.
Hasta que llega el día del adiós. Salimos a las 8pm de un lunes y llegamos a Barajas sobre las 9am. El viaje ha sido largo, pero he podido descansar mejor que a la ida.
Se nota que la tranquilidad de estos días en Punta Cana me ha ayudado a sentirme más relajada a la hora de viajar.
Lo único que no puedo evitar es una lagrimilla cuando el avión despega.
Volveré, lo juro.
Y algunas fotos más...sólo para recordar
Acabo de leer tu diario....y con estos días lluviosos que tenemos aquí en Galicia...me has teletransportado a mi querido Palladium!!!! Verdad que allí se "cargan las pilas" para todo el año????? Me encantaron los "momentazos"....
Después de leer tu diario, como bien dice sinita, me he teletransportado al Royal Palladium... una mezcla de tristeza y a la vez un impulso a las ganas de volver... La verdad es que desconectas totalmente de las miserias diarias y de la dificil vida de aqui en España...
Ahi van mis puntitos supermerecidos.
Santo Domingo y Samaná a nuestro aire.Diez días por libre visitando la Ciudad Colonial de Santo Domingo y la península de...⭐ Puntos 4.64 (11 Votos) 👁️ Visitas mes actual: 118
Foro Punta Cana y República Dominicana: Foro de República Dominicana: Punta Cana, Playa Bávaro, Bayahibe, Isla Saona. Playas, excursiones, hoteles, principales atractivos turísticos y contactar con otros viajeros.
Somos pareja gay de 37 y 43 años y queremos buenas vacaciones en Punta Cana por si coincidimos con gente del 28 de octubre al 5 de noviembre aunque nos veremos en avión jejeje
Hola @Pedroymanuel traslado tus mensajes a este foro de repubica dominicana.
Hola voy a Punta Cana del 13 al 22 de diciwmbre del 2025 al hotel royalton splas Punta Cana. Si alguien estara por esas fechas nos podriamos reunir. Voy en familia marido e hijo de 8 años
Buenos días, quiero ir a Punta Cana el próximo año (marzo, abril o mayo). Somos 2 adultos, 1 niño de 3 años y un bebe de 1 año. He visto algunos hoteles que recomendáis, pero no se si con los niños es mejor unas zonas u otras. Muchas gracias!
niness Moderador de Zona 16-08-2007 Mensajes: 27734
Yo opino que de zonas lo mismo Punta Cana que Bayahibe están muy bien. Más oferta hotelera tienes en Punta Cana-Bavaro. Y las cadenas hoteleras grandes tienen zonas muy bien preparadas para niños, seguro que encuentras algo que se adapte a lo que buscas.
Te dejo unos enlaces que te pueden venir muy bien:
Buenos días, quiero ir a Punta Cana el próximo año (marzo, abril o mayo). Somos 2 adultos, 1 niño de 3 años y un bebe de 1 año. He visto algunos hoteles que recomendáis, pero no se si con los niños es mejor unas zonas u otras. Muchas gracias!
Hola Ess9! Yo he estado en las dos zonas con una niña de 8 años. Me decanto por Bayahibe, tiene de todo pero me transmite mas seguridad y menos aglomeraciones. Si quieres noche y más bullicio Punta Cana, menos explotado y familiar Bayahibe, mi opinión claro