![]() ![]() 15 días en Brasil: Río-Ilha Grande-Iguazú-Salvador-Morro ✏️ Blogs de Brasil
Viaje a Brasil por nuestra cuenta: zona Río y BahíaAutor: Amidala Fecha creación: ⭐ Puntos: 4.6 (12 Votos) Índice del Diario: 15 días en Brasil: Río-Ilha Grande-Iguazú-Salvador-Morro
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Etapas 10 a 12, total 17
Nos levantamos con toda la calma del mundo a las 10:45. Evelina ya no nos daba de desayunar a esas horas, así que como estábamos muertas de hambre, emprendimos la marcha a buscar un sitio para desayunar. No parecía que hubiera nada cera y, además, era domingo, por lo que la situación no auguraba nada bueno. Nos acercamos a un bar con la ilusión del mundo, pero cuando llegamos, el tío nos dijo que no tenía nada de nada. Parecía que nos estaba indicando otro sitio, el hombre estaba entregado en explicarlo, Pero como no entendíamos muy bien lo que nos decía,con toda su buena voluntad decidió acompañarnos al sitio que él conocía. A lo tonto, nos recorrimos medio pueblo hasta que dimos con el sitio que él decía que además estaba genial. Es que aquí la gente es extremadamente maja (o tampoco tenía otra cosa que hacer…).
Tras el megadesayuno que nos metimos entre pecho y espalda y ya a avanzadas horas de la mañana, nos cogimos el autobús urbano en dirección Parque Nacional de Iguaçu, a la parte brasileira,. El tiquet de bus, 3 BRL por cabeza y unos 40 minutos de trayecto. La entrada a la parte brasileña son unos 18€. Una vez dentro, hay que tomar un bus gratuito que te lleva desde la entrada del parque hasta donde empiezan las pasarelas. Habíamos quedado con nuestros amigos los ingleses que habíamos conocido el Isla Grande, para ver la parte brasileña, ya que justo hacían el mismo recorrido (aunque luego continuaban hacia Buenos Aires). Dimos un paseo con ellos súper agradable. Las vistas también son increíbles, aunque no estás tan cerca, pero merece mucho la pena ver el panorama. Luego comimos un tentempié y nos despedimos de nuestros amigos. A las 17:00 cierran el parque, por lo que regresamos a Foz. Nos duchamos y fuimos a cenar a Pacova, un restaurante que nos había recomendado Evelina, que tiene una terraza muy agradable y está cerca del albergue. Nos gustó mucho la comida: calabacín con gambas y una salsa de queso, una brandada de salmón buenérrima y carne a la piedra. Todo por 150 BRL las 5 y no tardan un siglo en servir, muy interesante para cuando vas con hambre. Como al día siguiente era el cumple de Alicia, le habíamos preparado una sorpresilla: le habíamos comprado unos pasteles y unas velas que habíamos escondido estratégicamente en el restaurante y que los camareros nos sacaron en el postre. No tardamos en irnos a casa, estábamos cansadas y al día siguiente había que madrugar. Etapas 10 a 12, total 17
A las 6:30 nos levantamos. Evelina nos había adelantado la hora del desayuno para que lo pudiéramos aprovechar (a ver, al final la mujer era muy maja) y nos fuimos al aeropuerto en el mismo bus que va a las cataratas. Teníamos el vuelo a las 9:30 rumbo a Salvador de Bahía, con escala en Río.
A las 14:30 llegamos a Salvador de Bahía (es una hora menos que en Río). Tomamos un bus al centro de la ciudad, Pelourinho, que es donde tenemos el albergue. Según la Lonely, el bus tarda entre una y dos horas en llegar al centro, dependiendo del tráfico. Nosotros tardamos 1,5 horas, pero merece la pena el trayecto porque ves toda la ciudad, vas pasando por varias playas, la playa de barra, el faro, los rascacielos… en fin, no está mal el paseíto. El Pelourinho es el casco antiguo de la ciudad, ubicada en un alto. Es muy pintoresco, lleno de casa coloniales de colores, el ambiente de los bahianos vendiéndote las pulseras de colores del Señor Don Bomfim da Bahía, las bahianas vestidas con sus trajes regionales, calles empedradas, algunos chicos bailando capoeira, el mercado… Eso sí, es un sitio muy turístico. Hay una zona cercada de la que no puedes salir por la noche, hay policías por todas partes y una iluminación intensa por la noche… en fin, que aquí se puede respirar algo más la inseguridad que en Río, aunque claro, también se puede ver de otra manera, lleno de policía igual respiras más seguridad! Nos alojamos en la Pousada Meson Dos Romanos que está en pleno Pelourinho. No es nada barata, 20€ por persona y noche y no es nada del otro mundo. Es más, al principio da hasta miedo: cuando entras, parece un almacén, pero resulta que luego te topas con una especie de recepción donde hay un tío muy agradable, no hay muchos más que trabajen en la pousada. Hay que subir unas escaleras infernales para llegar hasta la habitación, pero están muy bien, son muy amplias (el baño no tanto) y tienen aire acondicionado. Dejamos las cosas y damos un paseo nocturno (anochece a las 17:00) por el Pelourinho. Es un poco extraño que cuando llegas a la zona cercada veas “fin de la zona segura”; cualquiera sobrepasa los límites, menudo cague! Fuimos a cenar a un restaurante que nos recomienda el del Albergue que se llama Mao Dupla que, al parecer, era todo casero y muy rico. Te invitan a una caipiriña si cenabas ahí, así que, ¿para qué queremos más? Cenamos en la terraza muy a gusto. Cenamos un pescado con verduritas, un “bobo” de camaraos, que es como un puré de mandioca con gambas, buenísimo, y unos boliños de queso. La dueña del restaurante era encantadora, se llamaba Zandra. Estuvimos de charleta con ella después de cenar. Tuvimos un rato muy agradable hablando con ella, contándonos sus aventuras allí… nos contaba su vida con una sonrisa de oreja a oreja y desprendía muy buen rollo. En la terraza del bar de al lado había música en directo, así que allá fuimos con nuestra amiga Zandra. En realidad, en el bar no habría más de 10 personas en la terraza, así que los músicos estaban tocando en petit comité. Y no podían faltar los dos polis armados con su escopeta. A veces tenías la sensación de que se perdía un poco la esencia de allí, con tanto policía, tanta valla cercada y tanto turista, pero supongo que es fruto de la inseguridad. Zandra se puso a bailar samba y nos intentó enseñar, pero es que creo que eso se lleva en la sangre, porque es muy complicado. En fin, un momento para recordar, estar en pleno pelourinho en una terraza, con música en directo y bailando con nuestra nueva amiga Zandra. En esta ciudad hay música por todas partes. Todos los bares, por pequeños que sean o por poca gente que haya, hay música brasileña a todo volumen, por lo que vas paseando y escuchas música animada por las calles. Al dar un paseo, encontramos que salía música animada de un piso de una casa, se llamaba Afrikan Bar. En realidad era reagge, muy guay. Ahí nos quedamos un rato echando algún baile y a dormir. Etapas 10 a 12, total 17
Nos levantamos prontito para visitar la ciudad. Pensábamos que en nuestro albergue/almacén, no había nadie más, pero cuando desayunamos encontramos a dos españolas que andaban por allí de viaje igualmente. Intercambiamos impresiones mientras desayunábamos, poniéndonos hasta arriba de fruta de la tierra, buenísima.
Damos un paseo por Pelourinho de día. Los vendedores bahianos que deambulan por el Pelourinho no tardaron mucho en ponernos las pulseritas de colores de Bonfim, pides tres deseos, te hacen tres nudos y hasta que no se te cae la pulserita se supone que no se te cumplen (yo aún la llevo puesta). Visitamos las calles principales, hicimos algunas compritas, fuimos al elevador de Lacerda (porque hay que recordad que Pelourinho está en un alto) y desde ahí bajamos al mercado modelo. Estuvimos haciendo unas cuantas compritas y comimos ahí. Al lado del mercado Modelo está el puerto desde donde salen los catamaranes a Morro de Sao Paulo, nuestro siguiente destino. Fuimos a preguntar horarios para el día siguiente. Ida y vuelta en catamarán son 140 BRL aunque se puede regatear y dejarlo en 120, porque hay varias taquillas que no corresponden a la misma compañía de catamaranes y que tratan de captarte, en fin, la competencia perfecta. A la vuelta de Morro, el sábado, tendríamos que ir directamente al aeropuerto para coger el vuelo que regresaba a España. Lo que pasa es que el último catamarán llega a las 17:00 y nuestro vuelo es a las 12 de la noche. Así que contratamos un servicio de taxi (quien dice taxi dice un tío que está allí mismo que se ofrece a quedarse con las maletas en su coche y tú simplemente te fías) que nos guarda las maletas hasta que nos lleve al aeropuerto, por 20 BRL por persona. Una vez informadas de todo esto volvemos a nuestro mercado modelo a seguir con las compritas. Lo mejor de Salvador de Bahía, según nos habían contado, es la batucada que hay todos los martes del año y de siempre. Es un fiestón que organizan a base de bandas tocando en la calle,, gente animada, chiringuitos, al más puro estilo de una fiesta de un pueblo. Nosotras estábamos en martes y se auguraba un buen fiestón, hasta que a las 17:30 se pone a llover, ¿qué digo llover? Diluviar. Era algo que podía pasar y estaba en las previsiones, pero no pensábamos que fuera a ser verdad. Si llovía, no había batucada. Nos pusimos nuestros chubasqueros de confianza y subimos a Pelourinho por el elevador con la esperanza de que en el trayecto parara. Como lo típico antes de ir a la batucada es ir a la misma de las 18:00, allí fuimos, caladísimas. Es una misa de lo más animada, había hasta una batucada dentro! Era una banda con tambores, todos cantando, algunos medio bailando… No dejaba de llover, así que fuimos a un bar a esperar a que parara. Como no cesaba, nos fuimos a cenar. Fuimos hasta el restaurante de Zandra a saludarla, pero como llovía, habían cerrado y no pudimos hablar con nuestra amiga. En su lugar, fuimos a un bar local a tomar una moqueca, buenísima. Y mientras cenábamos, por fin vimos la luz, dejó de llover. La música volvía de nuevo a la calle, con su tambores y sus ritmos regionales, como en una verbena: qué poco tiempo le hace falta a la gente para salir a la calle en cuanto deja de llover y animarse. Ya era demasiado tarde para empezar la batucada clásica de los martes en condiciones, pero se oía la música alta de todos los bares con mayor animación incluso que la noche anterior. Nos fuimos al Afrikan Bar a ver cómo estaba el ambiente. Parecía que iba a haber una fiesta de salsa, pero estaba todo el mundo en la calle bebiendo y escuchando música. Así que allí nos quedamos un rato y a dormir. Etapas 10 a 12, total 17
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