Nos levantamos para dar una vuelta por Samobor antes de que nuestros amigos vinieran a buscarnos para ir a Plitvice. Ésta es una foto del Ayuntamiento:

Nuestro hotel:

Un parque:

Al salir, la primera parada fue en la ciudad de Karlovac, donde visitamos un museo de guerra al aire libre. Ahí se pueden ver un par de casas derruidas, tanques (algunos construidos a partir de un simple tractor) y un avión que fue a bombardear la ciudad y entre todos consiguieron derribarlo.



Por el camino decidimos que antes de ir a Plitvice, iríamos a Bihac (Bosnia) y allí comeríamos. Pero antes paramos en el pueblo de Slunj, que es la antesala de los lagos de Plitvice, y con razón, porque es muy muy bonito.

Al final llegamos a comer a Bihac. El cambio entre Croacia y Bosnia es brutal, empezando porque en Croacia, las minas antipersona que aún quedan están señalizadas y valladas en su mayoría, y en Bosnia no, tan sólo hay un cartel con una calavera roja sobre fondo blanco que avisa que el terrenos tiene minas (aviso: nada de parar por el campo); y continuando por la presencia constante de mezquitas, ya que Bosnia es un país de mayoría musulmana.
La ciudad de Bihac está bastante desolada en el sentido de que los edificios afectados por la guerra no se han reformado aún y pudimos encontrarnos con muchos sitios "comidos" por las balas o la metralla.

Decidimos comer en el único hotel de la ciudad: sopa de arroz, ensalada de col y cevapi, todo buenísimo y aquí sí, realmente barato. No aceptan tarjetas porque no son corrientes, pero sí aceptan euros, aunque hay que tener cuidado con el cambio, porque lo traen en moneda bosnia, marco convertible. También aceptan kunas croatas, pero igualmente, cuidado con el cambio.
A la ciudad la atraviesa un río en el que se practican deportes de agua, aunque no vimos nada.
Definitivamente, acabamos ya en Plitvice: precioso. Elegimos el recorrido más corto, de 2 horas. Primero hay que coger un autobús dentro del propio recinto que lleva al inicio del recorrido.

Los lagos son muy bonitos, impresionantes, pero nada de meterse dentro del agua, ni meter un dedo: los peces que tienen dentro deben ser como pirañas, porque a lo mínimo que se mueva en la superficie del agua, a por ello van.

Una vez abajo y habiendo visto parte de los lagos, se coge un barco que cruza al otro lado del lago en una travesía muy agradable. Para hacer más corta la espera al barco, hay una tienda de regalos y tienen peluches de los distintos animales del parque, son muy bonitos, yo compré un osito pardo.

En la vuelta a Samobor, paramos a cenar en Jaska (el nombre completo es Jastrebarska) donde una vez más, cenamos cevapi, y de nuevo, buenísimo.
[IMG]