DIA 7 DE AGOSTO:
Hoy es el gran día: la subida al Prekestolen. También conocido con el nombre de "El Púlpito" es una plataforma que sobresale de la pared de roca que está a unos 600 y pico metros y es muy popular entre los aficionados al salto en caída libre; la vista que ofrece desde la cima a la que se llega por un sendero dificultoso es vertiginosa, así lo pudimos comprobar. Tras la ducha y el desayuno nos dirigimos andando al puerto para coger el primer ferry, el de las 8h de la mañana-uff el madrugón ha sido el más bestia del viaje, despertador a las 6'30h-, pero muy recomendable ya que sino se sube demasiado tarde y aquello se llena de gente. Hoy descansamos de coche todo el día, se queda aparcado en el hotel. De hecho creo que la gente aquí no debe dormir mucho ya que oscurece tardísimo –hasta las 23h no es noche, es increíble, vamos con las gafas de sol hasta súper tarde- y amanece muy temprano, en fin… Dentro del ferry se compran los tickets para ferry y bus por 200nok persona ida y vuelta. Llegamos y nos espera un bus de la misma compañía Tide y nos deja en el inicio del camino. Ya no hay vuelta atrás. El principio parece normalito, hay piedrecitas por donde pisar y vas haciendo, pero poco a poco se va complicando, las piedras en el tercer tramo son casi rocas, y hay trozos que parece que tienes que escalar.



Una vez arriba al principio muy bien, suerte que no había nada de niebla, no me impactó demasiado el precipicio, mi marido se sentó colgando los pies y ya al final hacia mucho aire. Comimos los bocatas y bajamos poco a poco. En total dos horas estuvimos para subir y otras dos para bajar.



Ahora que he subido estoy en condiciones de opinar, es fabuloso y ha merecido la pena pero es muy duro para personas no deportistas como nosotros, las cosas como son. Ahora no lo repetiría pero nos ha encantado. Me sorprendió la fortaleza de gente muy mayor, abuelos, que subían sin problema alguno, montañeros de toda la vida. Creo que la bajada es peor me ha costado mucho más, suerte que el día nos ha acompañado y ha estado nublado que nos ha venido genial para no sudar más de la cuenta y el camino se ha hecho algo más llevadero. La bajada la hemos visto más peligrosa, además hay que vigilar porque algunas piedras estan mojadas. Con lluvia no subo ni loca!!. Una recomendación: llevaros botellas de agua -podéis recargarlas en cualquier sitio, el agua de Noruega es buenísima- y bocatas para coger fuerzas una vez arriba.

Lo dicho, suerte que ha merecido la pena, mañana y en los próximos días seguro agujetas... pero podremos decir YO estuve ahi, jejejeje..
Ha sido la guinda del viaje sin lugar a dudas.
Ya en la bajada esperamos al bus de vuelta, vemos la tienda de souvenirs y compramos una camiseta. Ferry de regreso al puerto, vueltas por el mismo y nos sentamos a ver el ambiente de tarde. Ya de noche cenamos y de vuelta al hotel. Mañana será un día largo.
