Hemos salido del hotel a las 9 para ir al palacio de Schönbrunn. Se llega muy bien en metro, hay línea directa (U4) desde Karlsplatz.
Nada más salir de la estación de metro te indican perfectamente cómo llegar al palacio, y si no con seguir al resto de turistas se llega sin problema, ¡está lleno de gente!
Nosotros hemos entrado directamente, sin pasar la cola para comprar los tickets, ya que teníamos la entrada combinada que compramos ayer en el Hofburg.
Este palacio también tiene audio-guía, que está fenomenal porque te va explicando todo. El palacio es espectacular, y lo tienen precioso puesto por dentro, parece que vivieran allí los emperadores todavía. Tampoco se pueden hacer fotos, una pena… En visitar el palacio tardas como una hora ó así. Si se hace el “Grand Tour”, el recorrido largo vamos, además de las habitaciones usadas por Francisco José y Sisi también te muestran otro ala del palacio con las habitaciones de la época de la emperatriz María Teresa (cada emperador adaptaba un área del palacio como su “apartamento”).
Hemos comprado algunos souvenirs y hemos salido a los exteriores del palacio a disfrutar de los increíbles jardines que tiene, son los más espectaculares que hemos visto, y probablemente de los más bonitos del mundo, de hecho Schönbrunn es patrimonio de la humanidad.
Hemos cogido el metro de vuelta a Karlsplatz y hemos comprado tickets para el guided tour en castellano de la Ópera de Viena. Para hacer tiempo hasta que empezara (14 h) hemos comido en un Subway que hay enfrente de la Ópera, y en ese rato se ha puesto a llover un montón, y ya se ha quedado el día con un bochornazo increíble.
El tour por la ópera ha sido genial, es súper bonita, y las explicaciones han sido muy interesantes. Nos ha sorprendido mucho la visita al escenario, que es enorme, tiene 50 metros de profundidad y 24 de ancho, realmente impresionante. La pena es que la temporada empieza en septiembre y finaliza en junio, así que ahora el patio de butacas estaba medio en obrillas, y no había función hoy, por lo que el escenario estaba sin decorado. En esta ópera nos han contado que hay asientos de pie que sólo se pueden comprar el día de la función desde 1 h y media antes, y que cuestan ¡4 €!
Una vez hemos salido de la ópera hemos ido a la iglesia de los agustinos, que es donde están enterrados los corazones de los emperadores muertos, y también donde se supone que hay las mejores misas cantadas de Viena.
Después hemos ido a la plaza Neuer Markt a ver la iglesia de los Kapucinos, que es donde están enterrados los cuerpos de los emperadores (la cripta se puede visitar, pero hemos pasado). Esta iglesia en sí misma no vale nada.
En esa misma plaza nos hemos tomado nuestra última Sachertorte del viaje, con unas coca-colas, en la cafetería del primer día.
Más tarde hemos vuelto a pasear por el centro, hemos entrado a ver la Annakirche, que es muy bonita y pequeñita por dentro (dicen que la iglesia barroca más bonita de la ciudad).
Y nos hemos dirigido a ver el museo de la Secesión, que la verdad es que no es nada especial…
De paso hemos paseado por el Natch Markt, que está justo al lado, y que se supone que es un mercado de tiendas tipo gourmet, con un montón de restaurantes entre los puestos también, estaba animadillo.
Toca paradita en el hotel para ducharnos que estamos hechos una pena después de andar todo el día, y a las 20:15 ¡concierto en el Konzerthouse!
Y a la salida el diluvio universal, y corriendo (literalmente) al hotel… Cenamos algo en la cafetería y a descansar.