Por fin llegó el día. Aunque como siempre que viajamos la noche anterior nos acostamos demasiado tarde, a las 4.15 a.m. ya estábamos en pie para estar en el aeropuerto sobre las 5.30 a.m. El día anterior ya habíamos hecho el check-in en la página de Iberia, por lo que tan sólo teníamos que entregar el equipaje facturado. Concretamente Iberia permitía 23 kg. facturados y 10 Kg. en el equipaje de mano, más que suficiente para unos días en Bruselas. De todos modos, con la excusa de que "aún cabe más" nos llevamos ropa para unos mesecitos...
En el aeropuerto no hubo problemas, salimos puntuales a las 7.00 a.m. hacia Madrid, llegando a las 8.00, donde esperamos tan sólo media hora hasta embarcar en el siguiente vuelo de Iberia dirección Bruselas. Paradójicamente los asientos eran bastante más pequeños en el vuelo hacia Bruselas que duraba 2,15 horas (9.00-11.15 h).
Una vez en el aeropuerto de Bruselas la zona de recogida de equipajes está a unos 15-20 minutos andando, así que no os preocupéis si pensáis que nunca aparece la cinta de recogida de equipajes, tarda... pero llega...
En la planta 0 y nada más salir, nos encontramos el autobús de la línea 12 (express) a punto de salir, por lo que decidimos cogerlo directamente para evitar el trasiego de maletas entre el tren y el metro. Además, tiene espacio disponible para colocar las maletas y viajar cómodamente sin tener que preocuparte por ellas. En apenas 20 minutos ya estábamos en la parada de Schuman, junto a la sede de la Comisión Europea, a tan sólo 3 minutos de nuestro hotel. Cabe recordar que si sacas el ticket en la máquina habilitada junto a la parada del bus, el precio son 3 €, mientras que si lo sacas directamente en el autobús, cuesta 5 €.
Una vez en el hotel, la apariencia externa no fue demasiado llamativa: un hotel muy normalito. Sin embargo, una vez que entramos en las habitaciones asignadas de la 7ª planta, la opinión nos cambió por completo: habitaciones muy amplias, con espacio habilitado para dejar las maletas, amplios ventales con buenas vistas y muy soleadas, cómodas camas, mesa, silla, sillón, escritorio, aseo completo... además de lo básico (nevera, TV, aire acondicionado). Pero sobre todo, amplias, limpias y cómodas. De hecho, no sabemos muy bien si estan eras las habitaciones que reservamos a través de Booking ya que era una oferta de habitación estándar con desayuno y, por lo que estuvimos investigando, hasta la 5ª planta las habitaciones eran más pequeñas, además de tener peores calidades el pasillo y las puertas de esas plantas. De todos modos, obviamente no preguntamos por si acaso...
Una vez dejadas las maletas, salimos caminando hacia el centro a fin de ir conociendo Bruselas. Sin embargo, no merece la pena caminar por la avenida Rue de la Loi, ya que es tan sólo una calle de negocios donde aparte de altos edificios, tráfico y gente, no hay nada que merezca la pena.
A los 5 minutos de salir del hotel comenzó a llover, luego sol, luego lluvia más intensa, aire... vamos, que decidimos comer en una pizzería de esa calle hasta que se apaciguase un poco el tiempo. Cabe destacar que la pizza buenísima, al igual que la cerveza (Leffe en este caso). Sin embargo, pedimos unos chupitos de Limoncelo al acabar por los que nos cobraron 5 € cada uno. Recordad por tanto que aquí no se sigue la tradición española de regalar los chupitos al acabar, se pagan, y a precio de oro.
Desde aquí, y ya con sol, pasamos junto al Parlamento de la Nación, situado frente al parque de Bruselas. Un poco más adelante, encontramos uno de los edificios que merece la pena visitar: La catedral de San Miguel y Gúdula

Fachada principal de la catedral
Data de 1226, aunque fue construida sobre otra ermita del año 1000. Su altura de 65 m. la hace espectacular, aunque se recomienda sobre todo visitar su interior con sus impresionantes vidrieras del s. XVI, así como el púlpito barroco (1698).

Púlpito Barroco
Merece la pena sentarse frente al púlpito y contemplar la imagen de Adán y Eva, la serpiente que se retuerce por todo el púlpito, la muerte a mano derecha... Actualmente la catedral es sede de ceremonias oficiales. Se recomienda visitarla sobre todo después de comer debido a la menor afluencia de gente.
Horario de visitas:
- Lunes a viernes: de 7 a 18 horas.
- Sábados: 8,30 a 15,30.
- Domingos: 14,00 a 18 horas.
El coste es gratuito, salvo que se entre al tesoro o la cripta, que se abona 1 € o 2,5 € respectivamente, aunque aquí los horarios varíen un poco.
Nos dirigimos desde aquí hacia el centro y, a la altura de Grasmarkt, encontramos la entrada de las famosas Galerías Reales de Saint-Hubert. Construidas en 1847, supusieron la 1ª galería comercial cubierta de Europa.

Galerías Reales de Saint-Hubert
Se pueden encontrar desde exclusivas joyerías, tiendas de alta costura, firmas de “prêt-à-porter”… hasta paragüerías, marroquinerías o cuchillerías… Sorprende encontrar incluso una "champanería", donde puedes tomarte un champagne en la puerta, aunque eso sí, de pie apoyado sobre una mesa, algo un poco raro para nosotros... Encontramos también la tienda original “Neuhaus”, una de las pioneras en el chocolate belga. Antiguamente era una farmacia y dispensaban chocolate como tratamiento al suponerlo bueno para la salud. Tuvieron la idea de rellenarlo de diferentes sabores, originando así el tan conocido chocolate belga.
Justo a mitad de las galerías, parte una de las calles más conocidas para poder sentarse a comer o cenar: la rue de Bouchers (o de los carniceros), donde, entre otros, se encuentra el famoso Chez Leon, aunque siempre estaba lleno de gente. En su web podéis obtener un descuento de 5 € para el Chez completo (bebida, mejillones y patatas fritas).

Rue de Bouchers
Al salir de las galerías, nos topamos de frente con una de las cervecerías más conocidas de Bruselas, A La Mort Subité.

A La Mort Subite (de noche)
El origen del nombre viene del juego de dados al que los oficinistas de la zona (se encuentra junto al Banco Nacional belga) jugaban en el descanso del trabajo y, al no poder acabarlo, se jugaban a muerte súbita quien perdía y pagaba las cervezas. Cierra a las 00:00 h. Aunque decidimos dejar la visita para más tarde...
Un poco más adelante, se encuentra la Place de la Monnaie, donde se encuentra el Teatro Real de la Monnaie, o lo que es lo mismo, el teatro de la ópera.

Teatro Real de la Monnaie
Data del s. XIX y es de los más antiguos teatros de Ópera en funcionamiento. En este emplazamiento se dice que fue donde estalló la revuelta que logró la independencia belga en 1830.
Caminamos desde aquí hacia San Nicolás, una pequeña iglesia situada detrás de la Bolsa. Es importante que no confundáis la fachada posterior de la Bolsa con la principal. La fachada que mira hacia San Nicolás, es la posterior y no tiene nada que ver con la fachada anterior, mucho más impresionante y ornamentada, aunque esto fue algo que descubrimos en días siguientes.
Desde aquí, en tan sólo dos minutos se encuentra posiblemente uno de los más bellos lugares de Bruselas, la Gran Place. Esta plaza de 110 x 68 m se dice que es la plaza más bella de Europa, aunque los belgas dicen que es la más bella del mundo. Realmente cuando entras en la plaza entiendes el porqué... Una plaza con suelo irregular, rodeada de bellos edificios como el Palacio de los condes de Brabante, las numerosas casas de los distintos gremios, el grandioso Hotel de Ville (Ayuntamiento)... Merece la pena detenerse y contemplar toda la plaza, siempre llena de gente hasta rebosar...
La Grand Place es Patrimonio de la humanidad (1998). Antiguamente era escenario de las ejecuciones públicas de los reos. Anteriormente era un mercado eirigiéndose como centro mercantil y social. En sus edificios podemos apreciar distintos estilos arquitectónicos, así como las casas de los distintos gremios que habitaban la ciudad:
- Le Roy d’Espagne: Maison des Boulangers (1697) - (casa de los pasteleros) con un busto de Carlos II delante.

Le Roy d'Espagne
- La Brouette: artesanos que fabricaban grasas y aceites.
- Le Sac: Maison du Sac - artesanos carpinteros fabricantes de armarios y muebles.
- Le Louve: La Loba, con un relieve de Rómulo y Remo. Con un Ave Fénix emergiendo de las cenizas, conmemorando la reconstrucción de la plaza tras el bombardeo.
- Le Cygne: 1698, Maison du Cygne, gremio de carniceros. Karl Marx escribió aquí su “Manifiesto Comunista”.
- Maison de l’Arbre d’Or: s. XVII. Museo cerveza.
- Palacio de los duques de Brabante (1968).
- Le Pigeon: Victor Hugo se exilio en 1852.
Existe un mercadillo de flores y plantas de 8 a 14 horas, y los domingos también de pájaros.

Mercadillo de flores
El Ayuntamiento fue construido en 1402, reformado tras el bombardeo francés de 1695, sobrevivió milagrosamente a la II G. Mundial.

El Ayuntamiento
Su torre con flecha de 96 m. de altura alberga una estatua de San Miguel. (Conocida como Torre inimitable). Se dice que es uno de los más bellos del país. Está abierto de 9 a 18 horas, y su visita cuesta 3 €.
Bajando desde la Gran Place por la Rue de L'Etuve, encontramos a mano izquierda al monumento héroe Everard’t Serclaes, que murió defendiendo en 1356 a Bruselas del conde de Flandes.

Everard't Serclaes
Se dice que tocarlo trae buena suerte, así como que si es acariciado por las solteras de arriba hacia abajo se casarán, si es al revés te separas. Se puede ver siempre un tumulto de gente tocándolo. Asimismo, todo el monumento está oscuro, salvo las zonas que se deben tocar que brillan con un color dorado de tanto tocarlo la gente.
Bajando por esa misma calle se encuentran numerosas tiendas de souvenirs, chocolaterías, gofres… hasta llegar a un tumulto de gente contemplando una esquina tras una reja. Justo detrás de esa reja se encuentra uno de los símbolos más conocidos de Bruselas, el Manneken Pis. Es conocido por los belgas como el petit Julien.

El famoso Manneken Pis
Aunque el original data de 1619, el actual es tan sólo una réplica ya que el original fue robado en 1960.
Son 3 las leyendas que hablan de su posible origen:
- Es una escultura de Godofredo II de Brabante, dueño de las tierras con sólo 2 años. Lo colgaron en una cesta de un árbol en una batalla para protegerlo, y el niño se dedicó a mear a los enemigos que pasaban por debajo.
- Otra leyenda dice que cuando la ciudad fue sitiada en el s. XIV, los invasores colocaron unas mechas explosivas junto a las murallas. El Petit Julien se percató de ello y orinó encima apagándolas y salvando a la ciudad.
- Quizá lo opción más creíble sea que era el hijo de un famoso escultor que se perdió y fue encontrado en esta esquina orinando. Agradeciendo que encontró al hijo, el padre eirigió la estatua en el mismo lugar.
Llama la atención que desde que Maximiliano Emmanuel regaló una túnica al Petit Julien en 1698, numerosos trajes han sido regalados, hasta alcanzar un total de 654 trajes, expuesto en la Maison du Roi, en la Grand Place. Muchas veces se puede ver a la estatua con alguno de estos trajes, sobre todo en días festivos.
Junto al Manneken Pis encontramos una de las gofrerías más famosas de Bruselas, Le Funambule Waffels .
Evidentemente caímos en la tentación y nos hicimos un gofre con helado y chocolate caliente...
No podéis perderos la escultura que se sitúa junto al Delirium, conocida como Jeanneken Pis y que se dice que es la hermana del Manneken Pis, aunque es una escultura creada en los años 80 como reclamo turístico.

Jeanneken Pis
Tras hacernos unas cervezas en el Delirium, nos fuimos hacia la Mort Subite a probar su conocida Kriek, una cerveza con sabor a cereza que merece la pena probar. Salimos para hacernos uno de los famosos conos de patatas en un puesto junto a la iglesia de San Nicolás y, antes de volver al hotel, volvimos a pasar por la Mort Subite...
Ya en el metro, decidimos sacar un bono de 10 viajes para poder aprovecharlo en días posteriores. Sin embargo, una vez que entramos, no encontramos ningún revisor ni nada que comprobase si habíamos pasado el ticket o no. De hecho, fue a la salida cuando encontramos una máquina naranja donde pasar el ticket. Por tanto, como podréis comprobar, no hace falta tener ticket para entrar al metro.

Máquina para pasar el ticket del metro, en este caso bien visible, no como otras veces
Es tan sólo la buena conciencia de la gente la que hace que pases el ticket. Si bien es cierto que a veces hay revisiones y multas elevadas, lo normal es que nadie controle que pases el ticket o no... Desde aquí no animo a nada, sólo informo...
Por fin llegamos al hotel donde reponer fuerzas de un día tan ajetreado...