Antes de salir de España habíamos reservado la excursión a Gante y Brujas en la página de Viator por 42 € cada uno. Incluía la recogida en el hotel y luego de nuevo te dejaban en la puerta del mismo, aunque quedaba supeditado al hotel que fuese. Tan sólo debes llevar el DNI con foto y el bono que te envían al email para confirmar la reserva, previo pago al momento de realizarla, claro está. Cómo sólo habíamos tenido la oportunidad de hablar con ellos por email y no nos aseguraron que en nuestro hotel hubiera recogida, quisimos contactar con la empresa encargada de realizar la excursión en Brusela, Brussels City Tour ya que su sede se encuentra junto a la Grand Place. Sin embargo, al estar cerrada no pudimos hablar con ellos, por lo que no sabíamos muy bien si teníamos que ir a la sede a coger el bus o bien nos recogían en el hotel...
Con esta incertidumbre, a las 7.00 ya estábamos desayunando planeando qué haríamos para saber si nos recogían o no. Cómo dije, el desayuno buffet estaba incluido en el hotel. Sinceramente, muy normalito: croissants pequeños y mini-napolitanas de chocolate, algo de fiambre, algo de pan, yogur (aunque según se acaban los sabores no reponían), fruta (peras, sólo vimos peras en todos los días que estuvimos), zumo de naranja artificial bastante malo, bacon y huevos revueltos...

Parte del buffet del desayuno

Nuestra elección...
Pero, aunque hubiera variedad aceptable, el problema radicaba en el servicio. Una "tranquila" camarera se paseaba de cuando en cuando, pero no reponía lo que se iba acabando. Al ser pequeña la mesa del buffet, rápidamente se iban terminando las cosas... y les costaba reponerlas... vaya sí les costaba!!! De hecho, alguna vez tuvimos que pedírselo y, siempre amablemente te traían... 1 unidad para ti, pero reponer... era harina de otro costal...
Una vez con el estómago lleno (a pesar de la camarera) decidimos hablar con el recepcionista por ver si nos podía ayudar con la empresa de la excursión. Sin casi decirle nada, llamó a la agencia y nos confirmó que nos recogían en el hotel. Sinceramente, en todos los días que estuvimos sólo tenemos palabras buena para el servicio de recepción del hotel: muy amables y efectivos.
Por tanto, sólo nos quedaba esperar hasta las 8'30 que nos recogía un mini-bus en el hotel. De ahí nos llevó al punto de reunión donde varios autobuses esperaban para salir. En el nuestro íbamos unas 50 personas españolas, francesas e inglesas. Aunque el guía hablaba español y era muy majo, también llevaba el autobús un equipo de audio donde tú conectabas unos auriculares que te daban y elegías el idioma, mientras que una locución te contaba la historia de Gante y Brujas.
En una hora más o menos llegamos a Gante, con unos 250.00 habitantes. Estuvimos una hora visitando la ciudad mientras el guía nos explicaba lo más relevante de la catedral, del Castillo del Maligno (un conde que mató a a 5 esposas, siempre para casarse con otra...), las casas de los gremios junto al canal...

Catedral de Gante
Sinceramente, nos sorprendió muy gratamente porque es precioso, aunque ahora mismo está todo en obras: iglesias, castillo, monumentos... por lo que la imagen queda bastante afectada si un andamio o un grúa salen de fondo en tu foto... Me resultó curioso un comentario del guía ya que la casa del verdugo en la época medieval se situaba junto al mercado de carne... paradójicamente... Tal y cómo decía el guía: el 1er Mc Donald's de la historia... (humor negro).




Gante
Apenas tuvimos 20 minutos de tiempo libre en el que poco pudimos ver por nuestra cuenta, antes de coger de nuevo el autobus a las 12.00
Salimos hacia Brujas (con 125.000 habitantes) tardando 40 minutos. Nada más llegar, pasamos junto al Minnewater o Lago del amor, donde muchas parejas se hacen sus reportajes fotográficos el día de su boda.

Lago del amor
Seguidamente visitamos el barrio del Beguinaje, donde, todas las mujeres que durante las guerras habían perdido a sus esposos, se reunían para vivir en lugar de irse a un monasterio. En definitiva, llevaban un vida muy tranquila, como la de las monjas, pero sin hacer votos, lo que se llamaban Beatas. De hecho, en todas las paredes todavía sigues viendo letreros de silencio. Actualmente ya no quedan beatas en Brujas, sino que las casas han sido ocupadas por monjas reales.
Después paramos para comer en el Restaurante Brasserie Vivaldi, el que nos recomendó el guía. De hecho, como negocio que es, siempre que van a Brujas llevan a los clientes a ese restaurante... comisión para todos, supongo.

El restaurante no estaba mal: buena decoración, limpio y con buena comida. Había algunos menús a partir de 20 € (sin bebida). Nosotros pedimos de primero unas croquetas de queso (2 unidades) y ensalada Vivaldi (con beicon y 2 langostinos, pero algo escasa). De segundo pedimos Estofado flamenco (ternera estofada con cerveza) que estaba algo fuerte, pero sabroso; y también los famosos mejillones con patatas fritas, muy buenos y abundantes.

Estofado flamenco

Los famosos mejillones con...

... patatas fritas, ¡cómo no!
De postre una mousse de chocolate de máquina. Y, por supuesto, cerveza para acompañar, una copa de 500 ml. Al final cada uno 30 €... bastante caro a nuestro juicio para lo que comimos. Por tanto, os recomiendo que elijáis vuestro restaurante porque había muchos alrededor y más baratos algunos de ellos, aunque no estuvo mal....
Desde aquí, quedamos todos de nuevo para realizar el famoso paseo en barco, que tenía un coste de 6,90 € (no incluído en la excursión) y que pagamos en el autobús al guía todo aquel que quería hacerlo.


Parte del recorrido del paseo en barco
Sinceramente, fue penoso. En barcas con unas 20-25 personas, nos llevan por los diferentes canales mientras te lo explican en holandés, francés y un inglés con tal acento que para inexpertos como nosotros resultaba indescifrable (al menos en nuestra barca). Por tanto, no deja de ser un paseo en barca, pero que no te llega a quedar claro que estás viendo en cada momento... Para colmo estuvo todo el rato haciendo intento de llover, paraba, volvía... En cuestión de 25-30' ya estábamos de vuelta.
Desde aquí, llegamos a la plaza del Mercado, donde nos dejaron tiempo libre para recorrer Brujas, aunque menos de una hora. Contemplamos la belleza de la plaza, donde encontrábamos el edificio de Correos (lugar hasta donde llegaban antiguamente los canales para permitir el comercio en el mercado).

Junto a la plaza del mercado, se encuentra otra más pequeña, donde podemos encontrar la Basílica de la Santa Sangre, donde "teóricamente" se encuentran gotas de la sangre de Cristo. Entramos a curiosear y pudimos apreciar la curiosa decoración interior de la iglesia, muy diferente de lo habitual. Murales románicos pintados daban una curiosa imagen interna. En un lateral, una larga cola nos llamó la atención. Entonces vimos que había un pequeño altar con una señora con cara de pocos amigos custodiando un pequeño frasco de cristal. Dentro del mismo se encontraban las supuestas gotas de la sangre de Cristo y la gente podía venerarlas, previo pago en taquilla de la voluntad, ya que otra señora a los pies del altar se encargaba de recaudar el dinero. Una forma más de rentabilizar cualquier cosa, sin el más mínimo indicio de veracidad... ¡en fin!

Altar con la Sangre de Cristo...
Desde ahí callejeamos un poco alrededor de la plaza del mercado, hasta que llegó la hora de irse, al tiempo que comenzaba a llover, algo que en todo momento nos iba acompañando. Desde aquí, el guía nos llevó a una tienda de chocolates a comprar si queríamos. Unos 20' tardó esta parada. A nuestro juicio, mucho más sensato hubiera sido dejarnos más tiempo para recorrer Brujas que para comprar chocolates. Más fácil hubiera sido quedar algo más tarde y quien quisiera chocolate lo comprase y quién no hiciese turismo real...
En una hora y media estábamos de nuevo en la puerta de nuestro hotel. Aunque Brujas y Gante merecen realmente la pena, recomiendo que los visitéis por libre ya que ir como borregos hace que no puedas disfrutar realmente de los sitios que visitas. Además, 50 personas por un guía lo considero excesivo, ya que te costaba enterarte de las cosas si te descuidabas un poco...
Llegamos al hotel a descansar un poco y pegarnos una ducha, y salimos a cenar por las calles próximas al hotel. Descubrimos un pub inglés llamado The Old Oak al que entramos casi por casualidad. Nos tomamos unas cervezas (Grimberger en este caso) y decidimos cenar allí mismo.

Nos comimos una de las mejores hamburguesas y unas "sausages and mash" (salchichas con puré de patatas y cebolla caramelizada). Buenísimo.... y muy bien de precio. Después de tomar una Kriek y una Framboise (cervezas de cereza y frambuesa) de postre