Después de conseguir levantarnos de la cama y arrastrarnos hasta La Catedral para desayunar, nos fuimos a la playa, era tarde, con lo que nuestro rinconcito a la sombra de la palmera estaba ocupado. Menos mal que teníamos a los chicos de Valencia, que se habían levantado muy temprano en su último día para ver amanecer y habían reservado cuatro tumbonas para que los chicos de Talavera y nosotros pudiésemos disfrutarlas con ellos y todo el día una vez que se fuesen. Los de animación (un 10 para ellos, de lo mejor del hotel) intentaron reclutarnos para los estiramientos, pero mi tobillo seguía bastante mal o peor (los bailes del carwash se notaban) así que sólo consiguieron engancharme para un juego de tirar anillas en el que, por supuesto, no di ni una (y eso que había ron de regalo pero era Barceló, si hubiese sido Brugal otro gallo cantaría jajaj). A mi chico lo engancharon para los bailes y él se lo pasó muy bien, pero yo viéndolo me lo pasé infinitamente mejor jejej.

A las dos llegó la hora de la primera despedida, los de Valencia se iban… qué penita, la verdad que compartes momentos muy buenos con la gente que conoces allí y, cuando se van, ves muy cerquita el fin de estos días maravillosos. No obstante, nos quedamos con el firme propósito de hacer un encuentro en Madrid para recordar estos momentos y ponernos al día. También se iban con ellos pepa y su hijo y las Martínez, pero no los vimos ese día porque por lo visto andaban buscando a loli jejej, de todas formas ya nos habíamos despedido el día anterior al volver del carwash, previendo que sería difícil que nos encontrásemos esta mañana, ya que íbamos a zonas de playa diferentes.
Por la tarde decidimos ir al spa, porque estaba bastante nublado y no apetecía mucho estar en la playa. Para los comentarios tan negativos que habíamos leído, nos sorprendió gratamente. Hay dos jacuzzis de diferentes temperaturas, cuatro duchas con distintas temperaturas y funciones, una sauna seca y otra de vapor, y una piscina grande con chorros. Además hay unas tumbonas con colchón gordito, muy cómodas, había mucha gente echándose la siesta allí. El spa es de uso libre y no te preguntan nada al entrar ni te piden el número de habitación, por lo menos a nosotros.


Después de la relajación nos fuimos a la habitación a ducharnos y vestirnos para la cena, hoy tocaba en El Quijote (temático español). De este restaurante lo que más nos gustó sin duda, aparte de las lámparas, fue el buffet de entrantes, el mejor de todos los temáticos. Pongo una foto del plato de tapitas que me cogí, la tortilla, el jamón y el queso, sorprendentemente, estaban muy buenos.


Después pedimos gambas al ajillo los dos, muy ricas, y cochinillo, craso error. No se os ocurra pedir cochinillo en el Caribe, no sé cómo se nos ocurrió. El trozo que nos pusieron parecía cualquier cosa menos cochinillo y desde luego no sabía como tal, qué decepción, es que tengo que decir que soy totalmente adicta al cochinillo y claro ya iba salivando y cuando me trajeron eso pues… bajón. De postre pedimos mousse (no recuerdo de qué pero estaba muy rica) o lo dicho, merengue con sabor.
Después nos fuimos al lobby a compartir los últimos cócteles con los chicos de Talavera, que se iban al día siguiente.