La noche no fue buena, a mi madre la dió una migraña fortísima y la pobre a las 5 de la mañana estaba malísima. Sobre las 7 salí en busca de un café/deli para llevarla una manzanilla (camomile tea, por si acaso lo necesitais) y de paso un café para mi. La sensación al salir del hotel y cruzar la 5ª avenida por primera vez fue increible, a pesar de la prisa por encontrar un deli no podía dejar de mirar alrededor con cara de "aún no me lo creo".
Mi madre se tomó una pastilla y la fue remitiendo el dolor así que antes de las 9 ya estábamos en la calle. Nuestro hotel estaba en la 38 con Madison Avenue y fuimos paseando hasta Times Square. Aunque lo más llamativo es de noche de día es también increible, no dejábamos de mirar alrededor. Por cierto que allí hicimos la primera de muchas paradas en la farmacia
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tal y como había previsto en el planning decidimos ir hacia el Downtown y nos dispusimos a buscar la entrada del metro. Madre mía! yo pensaba que me había quedado alelada porque la gente me decía está ahí y yo sin verla, hasta que mi madre se dió cuenta, era el bajo de un edificio y yo buscando la típica boca de metro. Pasado el pequeño problema nos lanzamos a nuestro primer viaje en el tan temido metro de Nueva York, he de decir que la experiencia no fue mala. Quizás porque me habían dicho tantas veces que era complicadísimo y muy fácil equivocarse, así que yo iba con todo el cuidado y no nos confundimos ni una vez, a aquellos que vayan "acongojados" por el metro ¡ánimo! que no es para tanto.
Después de dudar un poco, nos bajamos en City Hall. Allí, en el parque, vimos nuestra primera ardilla (triste es ver más ardillas en una semana en Nueva York que en toda mi vida). Bajamos dando un paseo hacia la Zona Cero, entramos en la Capilla de Saint Paul y pasamos por el cementerio circundante. La zona cero me impresionó por lo encajonada que está entre todos los edificios, fue un milagro que aquello no se convirtiese en un dominó. Estaban trabajando a destajo.
Aprovechando que estábamos al lado hicimos nuetsra primera visita al Century 21. No nos entretuvimos demasiado en la tienda para volver otro día a primera hora. Justo al salir comimos en un deli y a seguir hacia Wall Street.
Seguimos por Wall Street, nos hicimos una foto entre las decenas de turistas que había haciendo lo mismo y nos sorprendió la estrechez de esas calles.
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Continuamos hacia abajo hacia Bowling Green donde definitivamente renunciamos a la foto con el famoso toro por la cantidad de gente que había. Allí vimos al primer grupo cantando a capela maravillosamente pero no nos paramos mucho porque hacía un calor tremendo y estaban al sol.
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Llegamos a Battery park y decidimos sentarnos en un banco a descansar viendo la Estatua de la Libertad. Mi madre aún no estaba bien y el calor no ayudaba mucho, así que reposamos un buen rato (aprovechamos para escribir las postales de rigor) y buscando la sombra (era cerca de las 3 de la tarde) continuamos hacia el Lower Manhattan a ver lo poco que queda de la primera época de la ciudad. Fuimos hasta la Frances tavern, pero estaba cerrada, no se si por reforma o definitivamente porque tenía las ventanas tapadas con papel. Callejeando llegamos a Pier 17 y tuvimos nuestra primera visión cercana del Puente de Brooklyn (quizás sea lo que más me gustó).
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Buscamos allí mismo, sin éxito, un sitio para sentarnos a la sombra para disfrutar la vista pero finalmente nos fuimos a uno de los dos bares que hay en la esquina de la calle que desemboca en el Pier 17, según miras el muelle a la derecha. No recuerdo su nombre, pedimos dos tes helado (bendita bebida) y yo un sandwich de pollo que venía en un pan como de hamburguesa, así que sólo comí lo de dentro. La cuenta fueron cerca de 30 dolares con propina y ahí nos dimos cuenta de que es una ciudad muy cara (aunque haya de todo como en botica).
Mi madre se encontraba mejor y se animó a ir hasta el puente (que largo se nos hizo hasta que llegamos a la entrada, con lo cerca que parecía que estaba). Nos pusimos a atravesarlo y la mitad nos paramos porque habían cortado el paso. Ya habíamos visto, por las inmensas caravanas, que habían cortado el paso a los coches por debajo y por el puente, y al asomarnos a ver que pasaba, vimos una comitiva como las de las pelis, con motos en triángulo, coches, ambulancias y furgonetas escoltando un coche oficial. Nosotras medio en broma decíamos que era Obama (porque era la cumbre de la ONU) y al día siguiente comprobamos que si, que era Obama
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Llegamos a Brooklyn disfrutando de las vistas y de la brisa que corría en el puente y ahí aún no se dónde me equivoqué. No pudimos llegar al embarcadero, cuando nos dimos cuenta estábamos en la parte más alta, creo que en Columbia Heights. Disfrutamos igualmente de las vistas de la City sentadas en un banco y finalmente decidimos volver al hotel en metro. Nos indicó cómo llegar a la estación un señor encantador,y aquí he de decir que la gente fue amabilísima, acompañándonos o consltando internet desde el móvil para indicarnos correctamente.
Nos bajamos en Times Square y de camino, en el cruce de la 6ª con la 38 entramos en un deli para comprar fruta para cenar, os pongo la dirección porque todos los días compramos fruta y es el sitio donde mejor estaba, siempre recién cortada.
Así que nuestro primer día terminó pronto, nos acostamos temprano para recuperarnos, mi madre de la migraña y yo del cambio de horario.