A la vuelta de las vacaciones de verano en la playa, se nos planteó la misma duda que cada vez que regresamos: ¿a dónde vamos ahora?
Como siempre, empezamos a barajar mil posibilidades, que se iban descartando ya fuera por el presupuesto, la climatología del destino en Noviembre o por que Laura sólo contaría con 3 meses y medio en el momento del viaje. Además, a pesar de lo que nos gusta ver cosas, no queríamos que el viaje fuera una paliza para Elena, de 4 años, sino que ella también lo disfrutara como nosotros.
Un destino muy socorrido en estos casos es Disneyland Paris, pero claro, ya habíamos estado los dos años anteriores y aunque nos apetecía mucho volver, también teníamos muchas ganas de descubrir algún lugar nuevo.
Finalmente parece que por enésima vez, nos decidimos por Tenerife. Y también por enésima vez, mientras buscábamos el mejor precio para ir, se nos cruzó otro destino, en este caso una oferta de Pullmantur para hacer el crucero Brisas del Mediterráneo.
La verdad es que desde que hicimos el crucero por el caribe de viaje de novios nos había apetecido volver a hacer otro, pero no se había dado el momento. Hasta ahora.
Lo estuvimos pensando y nos pareció una buena idea. Podríamos ver cosas, que nos gusta a nosotros, y Elena podría ir al Tibu Club a jugar cuando volviéramos de las excursiones. Además no tendríamos que andar haciendo y deshaciendo maletas por ir de hotel en hotel. Nuestro hotel flotante nos llevaría mientras dormíamos a nuestro siguiente destino.
"¿Un crucero? ¿Pero dejaréis a las peques no?" Nos decía todo el mundo. "Pues no" contestábamos al unísono. "Aquí o viajamos todos o ninguno. Vamos todos en el mismo paquete.
Hicimos la reserva y comenzamos a preparar el viaje con la ayuda del foro, buscando información del barco, los destinos, las excursiones... Y casi sin darnos cuenta llegó el esperado día.
En un principio íbamos a ir a Barcelona con el coche el mismo sábado, pero esa misma semana decidimos ir el viernes para evitar un disgusto si surgía algún imprevisto con el coche y no tener que madrugar tanto. Así que reservamos por 55 euros una habitación en el Acta BCN Events, en Castelldefels. Lo suficientemente cerca de Barcelona para tardar poco en llegar al puerto, pero no tanto como para pagar un pastón por la habitación.
El viernes por la tarde recogimos a Elena del colegio y salimos hacia Barcelona. Llegamos al hotel sobre las 8, no sin antes dar un pequeño rodeo gracias a nuestra amiga "Ton Ton a" (y menos mal que mi marido lo había actualizado antes de salir
Subimos a la habitación y ¡oh sorpresa! "¿Seguro que la reserva ponía 55 euros? ¿No sería por persona?" "Que no, que no. Mira, 55 euros" Pues pedazo de chollo. No veáis qué habitación. Dos baños, uno de ellos más grande que el camarote del barco, vestidor, cama de 2,20 y salón con TV de plasma de nosecuantas pulgadas. Vamos, tremenda. Lástima quedarnos sólo una noche.
En fin, dejamos las maletas y nos fuimos a cenar a un centro comercial que había al lado. Volvimos al hotel y después de ver un rato la tele, nos acostamos para intentar dormir algo si nos dejaban los nervios y la emoción de lo que nos esperaba al día siguiente.