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Husmeando en anticuarios, brocantes, braderies, mercadillos y demás ✏️ Diarios de Viajes de Belgica

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MI BRUSELAS
Diario: MI BRUSELAS  -  Localización:  Belgica  Belgica
Descripción: Impresiones de una residente temporal en la "capital" de la Unión Europea
Autor: Ambior   Fecha creación: 
 
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Husmeando en anticuarios, brocantes,  braderies, mercadillos y demás
Etapa:  Husmeando en anticuarios, brocantes, braderies, mercadillos y demás  -  Localización:  Belgica Belgica
Ambior  Autor:    Fecha creación:   
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Husmeando en anticuarios, brocantes, braderies, mercadillos y demás



Bruselas es el paraíso del mercado de segunda mano. Se diría que media Bélgica compra y vende a la otra media. Aquí nada se tira, de alguna manera podríamos decir que todo se recicla. Cuando los padres fallecen y es el momento de una herencia, los belgas utilizan los servicios de los que se llaman “vide-maison”, empresas que se dedican a vaciar las casas para que sus herederos puedan disponer de ellas. Normalmente los herederos no suelen quedarse con el contenido y son estas empresas las que llevan a cabo el trabajo de catalogación: si hay antigüedades irán a parar a los anticuarios o a las casas de subasta, las cosas antiguas sin más, sin llegar a la categoría de antigüedades acabarán en lo que se llama “brocante” en donde se puede encontrar un poco de todo, bueno y menos bueno, y las cosas ya sin valor, metidas en cajas de cartón sin clasificación de ningún tipo, irán a parar a alguno de los mercadillos a los que los belgas son tan aficionados.

Muy cerca de mi casa, en el nº 142 de la rue Gérard hay una tienda pequeña de antigüedades: “Le dix-neuvième, antiquités”. Yo diría que no es exactamente una tienda de antigüedades porque, aunque tiene pequeños muebles del XIX, hay además todo tipo de objetos, lo que en francés se llaman “bibelots”, antiguos y selectos, pero sin llegar a ser antigüedades. Encuentras, además de muebles, porcelanas, plata, cristal, espejos, cuadros, marcos, joyas, etc. y hasta algunos ejemplares de libros antiguos con una bonita encuadernación en piel. Me suelen gustar las cosas que tiene -creo que pueden ser un regalo diferente- así que cuando paso por la acera acostumbro a mirar las novedades que hay en el escaparate.




A veces entro a comprar alguna cosa y a charlar un rato con la dueña, una señora belga de unos sesenta años, a la que le gusta hablar tanto como a mí. Su familia proviene de Charleroi, antigua región minera que se vino abajo con la crisis del carbón, al igual que en Asturias en aquellos años. Me contó cómo de niña vivió la época en que, primero italianos y después españoles, venían a trabajar en la mina y eran alojados en unos simples barracones de madera. Aquella enorme crisis afectó también a su familia y -según ella- se vieron obligados a emigrar a Bruselas partiendo de cero.

Su tienda tiene más de treinta años. Me cuenta cómo vio transformarse el barrio y su clientela y cómo se acabó la época en que la gente compraba con alegría. Ella fue quien me hizo entender el porqué de tanta oferta de cosas antiguas por doquier. Me explicaba que las familias burguesas que ocupan las “maisons de maître”, no sólo tenían alto poder adquisitivo -sin duda fruto de una Bélgica industrial y colonial-, sino que además tenían espacio para acumular objetos. En menos de un siglo la sociedad belga ya no es la misma y muchos de sus herederos -por una u otra razón- tuvieron que deshacerse de la antigua casa familiar, la vendieron o la dividieron en apartamentos más pequeños en los que no hay tanto espacio para conservar los cachivaches que se van acumulando a lo largo de una vida. Como decía cuando hablaba de las “maisons de maître” de mi barrio, pocos afortunados pueden permitirse hoy vivir en una casa así. La mayoría ocupan apartamentos -más bien espaciosos- en torno a cien metros cuadrados para dos habitaciones y salón, pero con una capacidad limitada. Ese es el apartamento tipo en Bruselas. Así que los herederos venden todo, sin planteárselo. Y ante mi reproche de ver que se venden hasta las fotos familiares (en los mercadillos encuentras en cajas de cartón retratos de boda o de primera comunión de personas que no hace mucho que desaparecieron), me decía que ella tenía fotos muy antiguas de familiares a los que ni había conocido ni tan siquiera sabía quiénes eran ¿Para qué iba a conservarlas? Es sin duda un espíritu práctico pero que choca un poco con nuestro apego por las cosas familiares.

Sin embargo, además de afición por las cosas antiguas, tiene que haber en la Bruselas y la Bélgica actual un enorme poder adquisitivo a tenor de la cantidad de anticuarios con auténticas piezas de museo que existen en la capital. Basta con darse un paseo por la plaza del Sablon y sus aledaños: calles Minimes, Lebeau y otras para sorprenderse con los objetos que se exhiben. No son solamente muebles del XVII o XVIII, son bargueños españoles del XVI, por ejemplo, objetos de arte como estatuas griegas, romanas, egipcias, etc. que no entiendes cómo pudieron llegar hasta allí.




Una vez al año se celebran en Bruselas dos ferias de antigüedades muy importantes: Eurantica, en el Palais 5 de Brussels Expo, y la Feria de Antigüedades, en el recinto de Tour &Taxis. La entrada es cara, unos 30€, pero te permite admirar maravillas, no sólo de los mejores anticuarios de Belgas -todos tienen su stand allí- sino de anticuarios venidos de otros muchos países, y es como si estuvieses en un museo, solo que puedes tocar las cosas e incluso interesarte por el precio como si tuvieras intención de comprarlo.

En el nº 31 de la plaza del Sablon, esquina con la rue Ernest Allard, se encuentra “Cento Anni”, especializada en lámparas y figuras Art Nouveau y Art Déco. Normalmente la tienda está cerrada porque sólo abre “sur rendez-vous”. En una ocasión en que estaba abierta entramos y nos enteramos de que su dueño es un mejicano afincado en Bruselas y de que los precios son astronómicos, aunque -según él- menos que en otras capitales como París, Madrid o Barcelona. Siempre es un consuelo…




Hay también otra tienda especializada en Art Déco, mucho más asequible. Se llama “Art Déco 1920-1940”, especialistas sobre todo en lámparas, está justo al lado del Ayuntamiento de Saint-Gilles, haciendo esquina entre la rue de l’Albanie y l’av. A. Demeur.




También en el la rue de l’Albanie, en en el nº 24, hay un establecimiento de antigüedades casi “al por mayor” que ocupa todo un edificio en donde se encontraba antes una fábrica de cerveza. En la fachada pone “Bienaimé – Antiquités en gros”. Su dueño nos dijo que había empezado su negocio hace muchos años recorriendo todos los pueblos de España comprando muebles antiguos. Ahora se reconvirtió a la importación de mueble inglés. Según él es el que más gusta a italianos y españoles.




Y para aquellos cuya economía es menos saneada los sábados y domingos en la plaza, detrás de la iglesia gótica de Sablon, recién restaurada y con unas vidrieras preciosas, hay un mercado de antigüedades a precios mucho más asequibles, pero que -como ocurría con mi vecina del “Dix-neuvième- está más próximo de la “brocante” que de las antigüedades propiamente dichas. También aquí parece ser que si se quiere conseguir una buena pieza hay que estar allí entre las ocho y las ocho y media de la mañana, cuando están desembalando las cosas y todavía se pueden encontrar cosas interesantes a precios razonables.




Y, en busca de mejores precios, hay también muchos “amateurs” que se desplazan los domingos hasta la localidad de Tongres, a unos 80km. de Bruselas, al mercado dominical de antigüedades. Todo el pueblo de Tongres está plagado ese día de puestos con cosas antiguas. Pero -se dice- que para conseguir algo bueno hay que estar allí sobre las 6h. de la mañana. Parece ser que entre las 6h. y las 8h. acuden los entendidos para hacer buenas compras. Después de las 8h. -dicen- ya no queda nada interesante. Nosotros fuimos únicamente una vez con mi amiga Carmen y su marido. Llegamos a una hora razonable, sobre las 10h., vimos y respiramos el ambiente, compramos alguna cosa y nos fuimos tan contentos, aunque quizás no hayamos hecho ningún buen negocio.

Pero, en cualquier caso una visita al Sablon es obligada para ver la iglesia -para mí la más bonita de Bruselas- y ver el ambiente de plaza y las terrazas que la rodean en las que te clavan por tomar algo.



Entre los restaurantes, el “Lola”, en el nº 33, tiene un ambiente muy snob pero se come bien y en el nº 49, justo al lado de chocolates Godiva, hay un restaurante italiano, “Aux bons enfants”, con muy buenos precios y bastante buena cocina. Lo que ocurre es que está casi siempre lleno.




Y hablando de chocolates, en la plaza están representados casi todos: Leonidas, Godiva, Neuhaus, Wittamer y Marcolini. Curiosamente este último, uno de los más apreciados entre los chocolateros artesanales, tiene un pastel delicioso con distintos tipos de chocolate, galleta y avellana que se llama “Oviedo”. Hay que probarlo, seguro que no decepciona.




Y como a mí me encanta el chocolate a la taza, en alguna ocasión me di el gustazo de tomarlo en el salón que Wittamer tiene en el primer piso. Es para iniciados porque tardé bastante en encontrar la entrada. Es caro, toda la plaza lo es, pero lo acompañan con dos de sus bombones (aquí los llaman “pralines”) y el chocolate está exquisito.

Afortunadamente Bruselas no es sólo el Sablon. Muy cerca de allí, siguiendo la rue Rollebeek llegamos a Les Marolles antiguo barrio proletario de Bruselas, escenario de muchas revueltas en defensa de derechos sociales y hoy barrio de viviendas modestas, dinámico y animado. Sus dos calles principales, la rue Haute y la rue Blaes, están llenas de restaurantes y comercios dedicados esencialmente al mercado de segunda mano. Hay algunos anticuarios, pero sobre todo hay enormes brocantes con un batiburrillo de cosas de todos los estilos, todas las épocas y para todos los bolsillos, como Espace 161 en el mismo número de la rue Haute, con 1000m2 dedicados a Brocante-Antiquités según reza en su tarjeta. En la misma calle y casi enfrente está Fins de Siècles dedicada casi exclusivamente a muebles y lámparas Art Déco, aunque también se puede encontrar alguna que otra cosa diferente. Muchos de sus muebles proceden de Francia y son cuidadosamente restaurados en sus talleres y barnizados con el procedimiento de muñequilla para preservar el acabado antiguo.




El día de animación es el domingo, con todas las tiendas abiertas porque montones de bruselenses y no bruselenses se acercan ese día hasta la plaza de Jeu de Balle para dar una vuelta por el mercadillo que es en realidad un rastro en el que se encuentra absolutamente de todo: desde muebles, libros, ropa, cuadros hasta vajillas, cuberterías, alfombras, fotos o bisutería más o menos antigua. Es otra de mis actividades favoritas de los domingos cuando hace bueno. Porque, aunque lo hay todos los días de la semana, alguna vez que fui entre semana me decepcionó un poco. Los precios son sin duda más baratos, pero hay menos ambiente. Por supuesto que el regateo es norma y, a última hora, entre la una y las dos es cuando se consigue bajar más el precio porque evitan así el volver a llevarlo para casa.




Para bajar hasta el Jeu de Balle (porque una parte de Bruselas fue construida en una colina) cogemos el ascensor que está al lado del Palais de Justice -el edificio civil mayor de Europa, dicen- que, desde su altura y tamaño imponentes, domina Les Marolles como si quisiera atemorizar a los bruselenses que viven a sus pies. Desde el ascensor de paredes acristaladas hay una buena vista de Bruselas-centro.




En mi primera visita al Jeu de Balle, vi en una caja de cartón (en las que meten los objetos que no merece la pena ordenar y exponer) un resto de un juego de café de porcelana que me encantó. Compré unas tazas y unos platos por muy poco dinero y fue el inicio de una afición: ahora cada vez que voy intento encontrar alguna nueva taza de café para mi colección, diferente de las demás pero dentro del mismo estilo. Tengo de muchos países: de Bélgica, por supuesto, pero también de Alemania, de Francia, de la antigua Checoslovaquia, de Austria, de Polonia y hasta de China. Será mi recuerdo más personal de Bruselas.




Y para terminar, mi marido y yo vamos a tomar un vino a un cafetón que hace esquina entre Blaes y la rue des Renards, porque los fines de semana hacemos horario español y comemos tarde. Se llama -cómo no- “La Brocante” y tiene, además de un ambiente muy especial, actuaciones en vivo de jazz, en invierno en el interior y en verano en la terraza. Claro que encontrar una mesa en la terraza cuando hace bueno es prácticamente imposible.




Para los asturianos hay tres curiosidades en este barrio. Una de ellas es que en uno de los laterales de la plaza hay una iglesia que tiene una imagen de la Virgen de Covadonga. Las otras dos no tienen carácter religioso: en la rue Haute hay dos bares que están siempre llenos de españoles, uno de ellos se llama El Fontán (éste es más bien un guiño para los ovetenses) y el otro Centro Cabraliego. Cuando vienen amigos asturianos no dejamos de sorprenderlos con las tres cosas.




Pero aunque ésta sea la zona en la que se encuentra la mayor concentración de “brocantes”, hay tiendas de “brocante” repartidas por toda Bruselas. Cerca de mi casa, por ejemplo, en el 94 de l’av. de la Chasse, hay un establecimiento que le gusta mucho a mi amiga Carmen. Se llama “Antiquités – Brocante La Chasse”. Tienen montones de cosas, ahora un poco más ordenado y mejor presentado, y si se tiene buen ojo -Carmen lo tiene- puedes encontrar cosas interesantes. La última vez que estuve allí pensé que si vives en Bruselas y tienes tiempo, puedes poner tu casa de forma muy personal y por poco dinero.




La oferta es enorme. Porque aún no hablé de las casas de subastas que tanto abundan en Bruselas y a las que los belgas también son muy aficionados. Las hay muy buenas y no tan buenas. Nosotros conocemos sobre todo la Maison de Ventes Horta y Galeries Modernes. La primera más selecta que la segunda. Los lotes se exponen siempre durante un fin de semana y la venta tiene lugar los días siguientes. Nunca había asistido a una subasta, ni pujado por un lote hasta llegar aquí. Al principio iba a todas las exposiciones de “Galeries Modernes”, ahora ya perdió el atractivo de la novedad, pero de vez en cuando sigo apareciendo por allí para ver lo que hay.




Y aún queda otra opción más dentro del mercado de segunda mano: son lo que se llaman “braderies”, especie de mercadillo con la particularidad de que son los propios vecinos los que sacan a la calle los trastos viejos para venderlos. Las hay frecuentemente en cada uno de los barrios de Bruselas, sobre todo en verano. Es una buena forma de deshacerse de todo lo que no sirve y ahorrar espacio. Durante todo el día, colocados en una manta sobre la acera, o instalados sobre un tenderete se pueden ver y comprar todo tipo de objetos. Hay mucha ropa, pero no solamente. Los niños, a veces con mamá o papá, otras veces sin ellos, se suman a la actividad para intentar desprenderse de los juguetes viejos. Yo creo que la finalidad es más bien lo que ellos llaman “la convivialité” entre los vecinos porque vender no me parece que vendan mucho y lo que venden a precios casi simbólicos. En una ocasión, en una “braderie” de la calle Georges-Henri, cerca de casa, compré por un euro una lámina del famoso pintor de rosas belga Pierre-Joseph Redouté. El marco era viejo y estaba estropeado, pero en la siguiente ocasión que fui al Jeu de Balle encontré un marco dorado con las mismas dimensiones, me costó dos euros, y me quedó perfecto. O sea que entre unos sitios y otros te vas haciendo con cosas por muy poco dinero. Me pregunto siempre qué hacen con aquello que sacan a la calle y no venden, que es la mayoría ¿Otra vez a casa hasta una nueva “braderie”? En cualquier caso me parece una forma estupenda de hacer circular las cosas y darles una segunda vida.

Y ya para terminar, también los libros tienen aquí una segunda vida. No solamente en las librerías de viejo en donde hay sobre todo libros antiguos, como por ejemplo la galería Bortier, que une la rue Saint Jean con la rue de la Madeleine, y que desde 1848 es un lugar de cita para los amantes de literatura y libros antiguos. Existen además muchas librerías de segunda mano a donde la gente acude con uno o varios libros -supongo que recibirán poquísimo dinero a cambio- teniendo en cuenta los precios de los libros que están a la venta. Pero la filosofía creo que es hacer circular, permitir a otros la lectura, compartir un libro que quizás ya no vuelvas a leer. Hay una calle, la rue du Midi, que está especializada en el mercado de segunda mano. Encuentras postales antiguas y no tan antiguas, fotos, sellos, monedas, oro, etc. Y naturalmente muchas librerías de segunda mano. Me gusta “Evasions” en el nº 89, haciendo esquina con la calle Ernest Allard. Tienen mucha variedad y está bien organizada. En la parte de arriba hay además discos, CDs y películas.




Pero la librería de segunda mano que más me gusta es “Pêle-Mêle”, en Maurice Lemonnier,55 que es la prolongación del Bd. Anspach. Aquí compran y venden todo tipo de libros, discos, juegos y demás entretenimientos. La cantidad de ejemplares es enorme y a precios baratísimos. El único problema es que no es fácil encontrar lo que quieres en ese momento. Pero casi no importa porque al final seguro que te vas con algún otro libro porque entre tanta oferta ¿cómo no vas a ver otra cosa que también te interese?

Y con esto voy a cerrar estos paseos de descubrimiento de Bruselas que ahora ya se están acabando. La ciudad daría para hablar de muchas más cosas. Pero ésta es, o casi debería decir que fue, “Mi Bruselas”. Me estoy dando cuenta de que apenas quedan ya unas semanas para que esta estancia se acabe. Dentro de poco guardaremos en cajas enseres y recuerdos. Y Bruselas irá quedando lejos. Por eso, antes de irme, quise escribir este “diario-homenaje” -como lo calificó mi hija Celia- a esta ciudad que me acogió, que pude descubrir, y que aprendí a querer.



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comment_icon  Últimos comentarios al diario:  MI BRUSELAS
Total comentarios 27  Visualizar todos los comentarios

Fabianandres  fabianandres  05/12/2010 13:22   blogs_icon
Gracias por la invitación que me has enviado para leer las dos últimas etapas de tu diario. Dice bien tu hija, diario-homenaje a Bruselas. Casi me da pena que te marches de la ciudad porque dices que aún tenías más cosas de las que hablar sobre ella y seguro que acabarías descubriendo muchas más.
Creo que es uno de los dos ó tres mejores diarios que he leído.

Pitruma  pitruma  06/12/2010 20:52
Tu siempre genial!

Elenare  elenare  06/12/2010 21:19   blogs_icon
Una etapa mas preciosa. Cuando me compre un mapa lo volveré a leer para ubicar todos los sitios que hay tantos y tan interesantes!

Malena88  malena88  24/11/2013 14:13
Comentario sobre la etapa: Paseando por Bruselas-centro
Extraordinario HOMENAJE a una ciudad que se ve que llevas en el corazón. Conocía Bruselas pero consigues describir aspectos que le dan una dimension completamente distinta , muy interesante. Me ha gustado mucho. Enhorabuena por el gran trabajo !!!

Default https Avatar  manolain  22/08/2014 17:24   blogs_icon
Acabo de volver de este viaje, en el que me he apoyado mucho en este diario, que me ha permitido descubrir sitios nuevos, que en mis anteriores viajes quedaron fuera por falta de tiempo y desconocimiento.

Sólo quería dar las gracias a la autora por permitirnos descubrir esos otros rincones que quedan fuera de los típicos circuitos turísticos!!

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Pais Tema: Viaje a Bélgica - Consejos
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elnegrowalter
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Jun 09, 2018
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Fecha: Mar Ene 25, 2022 08:32 am    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

hola, y gracias por el comentario.
Si te soy sincero, la idea fue siempre ir a Brujas y después ver el resto. Y al leer que con día o día y medio ya basta, pues dijimos de hacer el resto. Se que Bruselas es mas grande, asi que el dia de Gante, si lo liquidamos antes, pues esa tarde noche ya veremos algo mas de Bruselas.
Con respecto a Amberes, creo que te hare caso...

Y otra duda, en que zonas de Brujas y Bruselas buscar alojamiento ??

Gracias !!
Brigantina
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May 09, 2009
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Fecha: Mar Ene 25, 2022 12:06 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

Hola!
Si lo que más os apetece es Brujas, entonces está perfecto así.

Nosotros en Brujas nos alojamos en pleno centro, es una zona con tanto encanto que merece la pena

En Bruselas la zona de los alrededores de la estación central está muy bien, porque es muy cómoda para llegar y marcharse, y además está en pleno centro.

Un saludo.
xansolo
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Dr. Livingstone
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Sep 25, 2014
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Fecha: Mar Ene 25, 2022 09:38 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

Yo, lo que hubiera hecho, ya lo dije XDDD De lo que pones, mi sugerencia sería que el día 2 duermas en Gante, porque así el día 2 lo dedicas a Brujas, pero si ves que te sobra tiempo, y creo que va a ser así, ya podrías dedicar parte de esa tarde-noche del día 2 a Gante, así el día 3 acabas de ver Gante y seguramente puedas dedicar ya al menos medio día para Bruselas... pero tendrás juego para echar más tiempo en Brujas, en Gante o en Bruselas, según vayais viendo... así a lo mejor el día 5 ya os habrá llegado el tiempo para ver también Bruselas, y in situ, os podeis plantear si ver...  Leer más ...
elnegrowalter
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Jun 09, 2018
Mensajes: 162

Fecha: Mie Ene 26, 2022 08:57 am    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

hola, si si, tengo en cuenta tu propuesta y también es muy buena. La idea era dormir solo en 2 lugares, pero si asi podemos ver mas, es buena opcion y podemos ver la noche de Gante.
Si tendrias que elegir entre Amberes o Lovaina y Malinas ?? porque no me dara tiempo para los 3.

Gracias !!!
xansolo
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Dr. Livingstone
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Sep 25, 2014
Mensajes: 5509

Fecha: Mie Ene 26, 2022 05:30 pm    Título: Re: Viaje a Bélgica - Consejos

Amberes cuando fui, había bastantes cosas en obras (y hay cosas que a mi me gustaron, y por lo que vi en futuros consejos, no llamó la atención a la gente, como por ej. la imprenta... XD)... creo que optaría por Lovaina y Malinas. Pero no le daría menos de 2 días a Bruselas, por lo que sobre la marcha decidiría si ir o no... Por si te interesa, en Bruselas hay 2 museos bastante interesantes... el museo de Historia Militar... donde tienen un anexo bastante grande con aviones, etc, y enfrente un museo de automoción... que si te interesan esas temáticas, no están nada mal... y el museo de...  Leer más ...
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