Durante la preparación del viaje a Nicaragua contacté con Juan Ramón a través de la web de Los Viajeros. Juan Ramón es de Guernica y había estado en La Esperanza durante un mes hacía poco. Me ayudó en todos aquellos detalles sobre La Esperanza que no puedes averiguar desde Barcelona (desde aquí, gracias, compañero). Al preguntarle si había algún español me habló de un tal Francisco de Badajoz que llevaba bastantes meses colaborando con La Esperanza. Francisco llevaba unos ocho meses en Granada pero había pasado dos haciendo la Ruta Maya por Méjico, Guatemala y Honduras para volver a Granada y continuar su voluntariado en La Esperanza.
Todos los martes a las siete de la tarde hay reunión general de la dirección de La Esperanza con los voluntarios de todas las escuelas en el restaurante Casablanca de la calle La Calzada. Al llegar conté cerca de 40 voluntarios sentados alrededor de una larga mesa, Pauline y Mark “presidían” la reunión. Las caras evidenciaban nacionalidades dispares como USA, Alemania, Italia, Inglaterra, Holanda….y Francisco, el careto era inconfundible. Me acerqué a él. “¿Eres Francisco?”. “Sí tío, Fran. ¿Tú eres el catalán que acaba de llegar?”. Conexión establecida. Fran es de Zafra (Badajoz) y tiene 36 años. Por lo que pude constatar más adelante, tiene una labia y un don de gentes fuera de lo común. La verborrea no se hace pesada, es divertido y el don de gentes le ha llevado a conocer a media Granada. A primera vista me pareció un tipo interesante.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Fran.
“¿Tú eres Xavi?”, un grupo de tres chicas se sentó a nuestro lado. Laura es de Barcelona, Virginia de Valencia y Sara de Alicante. Habían llegado a La Esperanza hacía unas 2-3 semanas. Se alojaban en otras casas de voluntarios (La Esperanza dispone de seis casas en Granada para alojamiento de voluntarios). Tras la reunión salimos a tomar unas cervezas y se unieron más voluntarios. Elsa y Anette (Alemania), Benoit y Antoine (Francia), Alex y Christopher (UK) y algunos más que ya iría conociendo sobre la marcha. Había muy buen ambiente y la “globalidad” de personajes obligaba a conversar en catalán, castellano e inglés a tres bandas.
“Xavi, vamos a por pan, ¿Te vienes?”. En Granada hay una panadería donde un tipo de apariencia ciertamente fantasmagórica hace un pan de cojones tipo “pan de pueblo”. Le pedí permiso para hacerle una foto y me contestó “Yo vendo pan, no fotos” mientras se giraba para remover las brasas del horno. La panadería en cuestión te traslada al pasado, a los tiempos de los hornos de leña y de los panes amasados a mano, cuando el pan aguantaba varios días una vez horneado. Un auténtico descubrimiento.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras la cena salimos a dar una vuelta por la La Calzada. Fran se encontró a un voluntario que yo no conocía. “Xavi, te presento a V ”………¿V?”, “Sí, es la forma abreviada de su nombre”. “¿Cuál es tu nombre, “V”?. “V” me contestó sonriendo.” “Vichtaspa Delgosha ye Jahangosha“…………….”Encantado “V”. Vichtaspa es de Teherán (Irán) y tras hablar con él un buen rato me pareció un tipo muy interesante. Había viajado por todo el mundo y tenía una cultura general y un sentido del humor envidiables. V siempre viaja en solitario y explicaba batallitas de sus viajes con una gracia insuperable. Por otro lado, a Vichtaspa le encantaba hablar de su país, de sus costumbres, de sus gentes. Una excelente oportunidad para zambullirse en la cultura musulmana en estado puro, sin los maquillajes mediáticos, sociales y muchas veces xenófobos que nos llegan a través de nuestros medios de comunicación. Los tres acabamos en un concierto de “La Cuneta son Machín”, un auténtico fenómeno de masas en Nicaragua que mezcla música local nica con acordes rockeros. Un rock “chinamero” por lo que me dijeron por aquí. Curioso.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Vichtaspa, Fran.
A las diez de la noche, las paradas del Parque Central comenzaban a apagar sus luces hasta el día siguiente. Me acerqué para ver si….”Tienes mala cara, ¿Estás bien?”. Nicole estaba acabando de recoger la parada con cara de pocos amigos. “Agarré una calentura” (por desgracia, la calentura en Nicaragua no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados como “calentura” en España, es un gripazo). “¿Tienes fiebre?”, aproveché para tocarle la frente y romper la barrera física rápidamente, estaba ardiendo. “Me encuentro fatal, me voy a dormir. Hasta mañana”. Nicole desapareció dentro de la parada.
Volví a casa paseando tranquilamente. Salí del Parque Central, entré en la calle de La Calzada donde locales y turistas charlaban animadamente alrededor de unos macuás (zumo de melón y mango con Flor de Caña y hielo picado) al son de música suave, giré a la izquierda por la calle El Martirio y continué caminando lentamente hasta llegar a casa. La sensación de bienestar iba en aumento en Granada. Buenas noches
[align=justify] Todos los martes a las siete de la tarde hay reunión general de la dirección de La Esperanza con los voluntarios de todas las escuelas en el restaurante Casablanca de la calle La Calzada. Al llegar conté cerca de 40 voluntarios sentados alrededor de una larga mesa, Pauline y Mark “presidían” la reunión. Las caras evidenciaban nacionalidades dispares como USA, Alemania, Italia, Inglaterra, Holanda….y Francisco, el careto era inconfundible. Me acerqué a él. “¿Eres Francisco?”. “Sí tío, Fran. ¿Tú eres el catalán que acaba de llegar?”. Conexión establecida. Fran es de Zafra (Badajoz) y tiene 36 años. Por lo que pude constatar más adelante, tiene una labia y un don de gentes fuera de lo común. La verborrea no se hace pesada, es divertido y el don de gentes le ha llevado a conocer a media Granada. A primera vista me pareció un tipo interesante.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Fran.
“¿Tú eres Xavi?”, un grupo de tres chicas se sentó a nuestro lado. Laura es de Barcelona, Virginia de Valencia y Sara de Alicante. Habían llegado a La Esperanza hacía unas 2-3 semanas. Se alojaban en otras casas de voluntarios (La Esperanza dispone de seis casas en Granada para alojamiento de voluntarios). Tras la reunión salimos a tomar unas cervezas y se unieron más voluntarios. Elsa y Anette (Alemania), Benoit y Antoine (Francia), Alex y Christopher (UK) y algunos más que ya iría conociendo sobre la marcha. Había muy buen ambiente y la “globalidad” de personajes obligaba a conversar en catalán, castellano e inglés a tres bandas.
“Xavi, vamos a por pan, ¿Te vienes?”. En Granada hay una panadería donde un tipo de apariencia ciertamente fantasmagórica hace un pan de cojones tipo “pan de pueblo”. Le pedí permiso para hacerle una foto y me contestó “Yo vendo pan, no fotos” mientras se giraba para remover las brasas del horno. La panadería en cuestión te traslada al pasado, a los tiempos de los hornos de leña y de los panes amasados a mano, cuando el pan aguantaba varios días una vez horneado. Un auténtico descubrimiento.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras la cena salimos a dar una vuelta por la La Calzada. Fran se encontró a un voluntario que yo no conocía. “Xavi, te presento a V ”………¿V?”, “Sí, es la forma abreviada de su nombre”. “¿Cuál es tu nombre, “V”?. “V” me contestó sonriendo.” “Vichtaspa Delgosha ye Jahangosha“…………….”Encantado “V”. Vichtaspa es de Teherán (Irán) y tras hablar con él un buen rato me pareció un tipo muy interesante. Había viajado por todo el mundo y tenía una cultura general y un sentido del humor envidiables. V siempre viaja en solitario y explicaba batallitas de sus viajes con una gracia insuperable. Por otro lado, a Vichtaspa le encantaba hablar de su país, de sus costumbres, de sus gentes. Una excelente oportunidad para zambullirse en la cultura musulmana en estado puro, sin los maquillajes mediáticos, sociales y muchas veces xenófobos que nos llegan a través de nuestros medios de comunicación. Los tres acabamos en un concierto de “La Cuneta son Machín”, un auténtico fenómeno de masas en Nicaragua que mezcla música local nica con acordes rockeros. Un rock “chinamero” por lo que me dijeron por aquí. Curioso.
*** Imagen borrada de Tinypic *** Vichtaspa, Fran.
A las diez de la noche, las paradas del Parque Central comenzaban a apagar sus luces hasta el día siguiente. Me acerqué para ver si….”Tienes mala cara, ¿Estás bien?”. Nicole estaba acabando de recoger la parada con cara de pocos amigos. “Agarré una calentura” (por desgracia, la calentura en Nicaragua no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados como “calentura” en España, es un gripazo). “¿Tienes fiebre?”, aproveché para tocarle la frente y romper la barrera física rápidamente, estaba ardiendo. “Me encuentro fatal, me voy a dormir. Hasta mañana”. Nicole desapareció dentro de la parada.
Volví a casa paseando tranquilamente. Salí del Parque Central, entré en la calle de La Calzada donde locales y turistas charlaban animadamente alrededor de unos macuás (zumo de melón y mango con Flor de Caña y hielo picado) al son de música suave, giré a la izquierda por la calle El Martirio y continué caminando lentamente hasta llegar a casa. La sensación de bienestar iba en aumento en Granada. Buenas noches