18 de mayo de 2008, domingo.
Hoy no llueve, así que a las 9:30 cogemos un taxi para ir al Templo del Cielo. Con la guía que me preparé en casa es muy fácil porque lo tengo todo escrito en chino y solo tengo que enseñarle al taxista el nombre de dónde queremos ir, escrito en chino claro, y ya está. Esta foto es de las taquillas para entrar. ¿a que está claro?

Entrada 35 yuanes+10 yuanes de un plano. El Templo del Cielo es lo que más nos ha gustado hasta ahora de todo lo que hemos visto. Es un edificio precioso.

Estamos un buen rato en el primer edificio (hemos entrado por la puerta norte). A este templo el emperador acudía dos veces al año; la primera para pedir una buena cosecha y la segunda para dar las gracias por la buena cosecha. (No sabemos qué hacía si la cosecha no era buena).

Hacemos un montón de fotos y, cómo no, intentamos oírnos en el muro del eco pero como hay tanta gente no lo conseguimos. También nos hacemos la foto de rigor en el último altar, que es el sitio que los chinos de la antigüedad consideraban el centro del mundo.
Salimos dando un paseo por los jardines hasta la puerta Este donde esperaremos que venga nuestro hijo. Tengo que aclarar que todos los días quedamos con él a media mañana porque tiene clase en la Universidad y termina sobre las 11:30 horas. Si, como hoy, además vamos a ver algo que él ya ha visto, pues vamos solos y quedamos después.
A los chinos les gustan mucho los parques y en todos ellos hay gente tocando algún instrumento, haciendo taichí, bailando, jugando a la pelota (a juegos no agresivos)…No se si se aprecia, pero los señores de la foto están tocando cada uno un instrumento.
Salimos dando un paseo por los jardines hasta la puerta Este donde esperaremos que venga nuestro hijo. Tengo que aclarar que todos los días quedamos con él a media mañana porque tiene clase en la Universidad y termina sobre las 11:30 horas. Si, como hoy, además vamos a ver algo que él ya ha visto, pues vamos solos y quedamos después.
A los chinos les gustan mucho los parques y en todos ellos hay gente tocando algún instrumento, haciendo taichí, bailando, jugando a la pelota (a juegos no agresivos)…No se si se aprecia, pero los señores de la foto están tocando cada uno un instrumento.



Aquí hay cipreses con una antiguedad de hasta 800 años que, claro, de lejos no parecen cipreses, pero si te acercas puedes comprobar que lo son. Este de la foto es el más antiguo del parque. Ya veis que está vallado y con un letrero que lo cuenta.

Al terminar la visita cogemos el metro y nos vamos a ver el edificio de la opera. (Aclaro que no es a ver una representación de opera de Beijing). Nos toca andar un buen trecho porque nos hemos equivocado de parada y hemos bajado en una más lejos. No importa porque, de camino, nos metemos en un huton que todavía no habíamos visto ninguno de cerca y nos quedamos asombrados de cómo vive esta gente.

Aunque en todo el diario no me explayo mucho en contar la historia de cada sitio que visitamos, porque creo que para eso ya hay suficiente información por otros medios (y seguramente más fiable que la mía), tengo que explicar que un huton es el lugar en el que tradicionalmente viven los chinos. De hecho han derribado muchos de ellos del centro de Beijing para modernizar la ciudad. En resumen, se trata de viviendas agrupadas y rodeadas por una valla. Tienen muchas puertas y se puede transitar libremente por sus calles interiores. Las casas no tienen aseo y los que hay son compartidos para varias de ellas:

Justo al salir del huton, solo hay que cruzar una avenida, está la Opera. El contraste es impresionante. Es el edificio plateado que se ve al fondo:

La opera es un edificio precioso, inaugurado en 2007 y por tanto en buen estado. La entrada cuesta 40 yuanes. Cuando me oriento resulta que está justo detrás del Parlamento, junto a Tiananmen. Eso hace que todavía me llame más la atención el contraste con el huton.

Está rodeado de agua y se entra por un pasillo bajo el agua
.
No me canso de decirlo pero todo en China impresiona por su tamaño y este edificio no iba a ser menos. En el interior puedes sentarte a escuchar a un cuarteto tocando, leer tranquilamente un libro oyendo la música, o simplemente maravillarte de las dimensiones. Estas fotos son de los músicos tocando visto desde arriba y de la entrada a los auditorios, también a vista de pájaro:

Esta es la parte central, que alberga los auditorios:

Y esta de un detalle de la estructura:

Como estamos cerca, decidimos cenar pato laqueado detrás de la Puerta de Quianmen, porque en mi superguía llevo anotado el nombre de un restaurante, pero cuando llegamos resulta que la zona está siendo remodelada (como casi todo, para las Olimpiadas) y no solo no podemos cenar pato laqueado sino que no conseguiremos ver la zona porque nos iremos de Beijing antes de que la abran. Nos asomamos por un agujerito de la valla y vemos que se está quedando muy bonito pero serán los turistas del verano quienes lo vean. Una lástima.
Bueno, pues nos vamos a cenar pato laqueado a otro sitio. Nuestro guía “personal” ya conoce un restaurante donde lo hacen bueno, cerca de la Universidad, así que allí nos encaminamos. Os cuento como nos lo sirvieron:
Sirven boles con pepino, cebollino, azúcar y varias salsas. También ponen unas tortitas calientes (como las mejicanas, para entendernos, pero más pequeñas y muy finas. Ojo que si no te das cuenta enseguida coges dos). El pato lo sirven en tres platos separados: uno solamente lleva piel tostada, que has de mojar en el bol que tiene azúcar y comértela. Otro solo lleva pato sin piel y el tercero lleva el pato con piel.
Se coge una tortita o bollito, pones pato, pepino, cebollino, salsa, lo enrollas y te lo comes. Está bueno pero no es nada del otro mundo. También cenamos tofu y tres o cuatro platos más.
Es tarde así que cogemos un taxi porque nos hemos apuntado a una excursión a la Gran Muralla y las Tumbas Ming y mañana tenemos que madrugar.
Bueno, pues nos vamos a cenar pato laqueado a otro sitio. Nuestro guía “personal” ya conoce un restaurante donde lo hacen bueno, cerca de la Universidad, así que allí nos encaminamos. Os cuento como nos lo sirvieron:
Sirven boles con pepino, cebollino, azúcar y varias salsas. También ponen unas tortitas calientes (como las mejicanas, para entendernos, pero más pequeñas y muy finas. Ojo que si no te das cuenta enseguida coges dos). El pato lo sirven en tres platos separados: uno solamente lleva piel tostada, que has de mojar en el bol que tiene azúcar y comértela. Otro solo lleva pato sin piel y el tercero lleva el pato con piel.
Se coge una tortita o bollito, pones pato, pepino, cebollino, salsa, lo enrollas y te lo comes. Está bueno pero no es nada del otro mundo. También cenamos tofu y tres o cuatro platos más.
Es tarde así que cogemos un taxi porque nos hemos apuntado a una excursión a la Gran Muralla y las Tumbas Ming y mañana tenemos que madrugar.