Como los demás días desayunamos a primera hora y salimos. Ese día era festivo y cerraban muchos lugares, nos planteamos ver los lugares abiertos como las plazas y las iglesias que eran muchas. Al salir del hotel, bajamos la vía Nazionale hasta llegar a la Columna de Trajano, la habíamos visto de noche pero de día puedes apreciar con más detalle sus bonitos relieves.
Justo al lado el monumento Vittorio Emanuele II, un enorme edificio con unas estatuas de gran tamaño y a pesar de haber leído que a los italianos no les gusta demasiado, a nosotros si nos gustó, además por su dimensión se puede apreciar desde muchos puntos de la ciudad.
A la derecha de este monumento están las escaleras que te llevan a la plaza del Campidoglio, donde se hallan los museos capitolinos, un lugar agradable.
Antes de subir todas las escaleras a mano izquierda se encuentra la iglesia de Santa María In Aracoeli, al final de una larga escalinata, pero la entrada a la iglesia está pasando por la plaza a la izquierda tras unas escaleras, la iglesia es muy bonita y bien merece una visita. Después salimos y vimos la loba de día, el símbolo de Roma y que a mi particularmente, me gusta mucho, al bajar unos pocos escalones te encuentras unas bonitas vistas del Foro Romano, además no había gente y las fotos fueron muy buenas.
Luego nos dirigimos hacia la iglesia del Gesu, no se puede hacer fotos en su interior como en otras iglesias de Roma. Por fuera la fachada es simple pero su interior asombra por todos los detalles, todo recargado de dorados, el altar resalta por su magnitud y brillo y como dato curioso en ella se encuentra la tumba de San Ignacio, fundador de los jesuitas. Está adornada con el mayor fragmento de lapislázuli del mundo. La iglesia nos sorprendió por su decoración recargada. Cerca de esta iglesia se encuentra el Area Sacra de Torre de Argentina, unas ruinas de cuatro templos de los que queda poco, pero es curioso de ver si pasas cerca y además dicen que aquí mataron a Julio Cesar. El lugar estaba lleno de gatos y la gente les dejaba comida. Cerca esta el Campo di Fiori, una de las zonas más alegres de Roma y lugar donde la inquisición ejecutaba a los condenados, de ahí la estatua del filosofo encapuchado. Desde aquí nos dirigimos hacia la Piazza Navona, antes hicimos una parada en Sant Andrea della Valle, su fachada estaba completamente tapada por andamios y deslucía bastante, por dentro es una iglesia bonita, sin más, lástima de no poder ver la fachada que destaca por su asimetría con un ángel en un lado y nada en el otro, por la pelea entre artista y mecenas. Subiendo la calle llegamos a la Piazza Navona, sin lugar a dudas uno de los sitios que más nos gustó de Roma.
La plaza en si ya es espectacular por sus famosas fuentes como la de los cuatro ríos con un obelisco en medio, pero las otras también son muy bonitas. Pero nos sorprendió aun mas porque había un mercado navideño que le daba un ambiente especial lleno de vida, un lugar que visitamos tres o cuatros veces más, tanto de día como de noche, nos encanto y lo recomendamos. Aprovechamos para traernos de recuerdo una típica Befana, que son las brujitas de la suerte y también probamos algunos dulces típicos. Además en su entorno hay cantidad de cosas que ver como Santa Maria della Pace, San´t Ivo, con su preciosa linterna y varios palacios entre ellos el Altemps, nosotros todo esto lo vimos por fuera paseando y nos gustó mucho. En la plaza esta el clásico Tre Scalini famoso por su helado de tartufo. Paseando llegamos a la iglesia de San Luigi dei Francesi una preciosa iglesia que nos gustó mucho, sobretodo sus techos y donde se encuentra una importante obra de Caravaggio, la Vocación de San Mateo, una obra maestra del claroscuro y en la que se representa la conversión de San Mateo de recaudador de impuestos a evangelista. Al salir de la iglesia seguimos paseando hasta el Panteón el cual vimos por fuera porque estaba cerrado, tenía la mitad de la fachada cubierta por andamios pero aún así merecía la pena.
Al día siguiente lo veríamos por dentro. Cerca del Panteón se encuentra la preciosa iglesia de Santa Maria Sopra Minerva, justo a la entrada hay un obelisco sobre un elefante de Bernini, la iglesia destaca por sus preciosos techos azules, sus arcos y sus columnas.
Fue una de las que más nos gustó, en su interior se encuentra el Cristo resucitado de Miguel Ángel, la estatua quizás no será la más conocida pero a nosotros nos gustó por su realismo.
Más tarde seguimos hacia la iglesia de San Ignacio de Loyola, donde lo que más destaca es la ausencia de cúpula, pero en pintor Andrea Pozzo la pintó en el techo sobre el crucero de la iglesia creando la ilusión óptica de que sí tenía cúpula. Dependiendo de donde mires parece una cúpula real de lo bien que está hecha. Seguimos paseando y vimos las enormes columnas del templo de Adriano, que es lo único que queda en pie de este templo.
Aprovechando que estábamos por la zona nos tomamos un helado en Giolitti, el que dicen mejor helado de Roma, está buenísimo. Primero pagas en caja y entras dentro donde lo pides, nosotros con dos sabores y con panna (nata), nos comimos tres helados en nuestra estancia en Roma, y eso que era invierno, y todos los sabores a cual más bueno, imprescindible para los amantes del dulce y el helado. Mientras paseábamos tomándonos el helado vimos la plaza del Montecitorio, la piazza Colonna, con la enorme columna de Marco Aurelio en medio.
De allí nos fuimos a la Fontana de Trevi, la disfrutamos un buen rato apreciando lo bonita que es, todo lo que se diga de la fuente es poco.
Además siempre está llena de gente, a cualquier hora, y eso le da otro ambiente, eso sí para hacerse una buena foto hay que echar un buen rato.
Luego seguimos paseando por via del Corzo, via Condotti y plaza de España, la escalinata con la iglesia de Triniti Monti al fondo es una de las fotos más representativas de Roma, todas estas calles y la plaza están siempre abarrotadas.
Nosotros subimos a la parte de arriba por un ascensor que hay en la parte izquierda de las escaleras y después de ver las vistas desde arriba bajamos tranquilamente las escaleras hasta la fuente de la barca.
Este rato nos llovió un rato pero no molestaba. Nos gustó mucho este sitio y su entorno lleno de gente y tiendas. Después fuimos dando un paseo al castillo de Sant Angelo para verlo de noche, estaba muy bonito iluminado, había un mercadillo justo al lado y como todo Roma muy animado. Cerca del castillo cogimos un autobús que nos llevo al Trastevere, allí disfrutamos por de un paseo por este encantador barrio y fuimos a cenar al famoso Ivo, como fuimos temprano cogimos mesa sin esperar. El lugar está bien decorado con cosas romanas, los camareros se mueven a gran velocidad pero te atienden bien. Nosotros pedimos una pizza y un calzone, ambas cosas estaban deliciosas.
Yo no soy mucho de pizza pero es que no tienen nada que ver con las que había comido antes, la pizza de masa muy fina y jugosa y el calzone también muy rico. Una pizzería muy recomendable. Después de la cena otro pequeño paseo por el barrio y vuelta al hotel a descansar.


Justo al lado el monumento Vittorio Emanuele II, un enorme edificio con unas estatuas de gran tamaño y a pesar de haber leído que a los italianos no les gusta demasiado, a nosotros si nos gustó, además por su dimensión se puede apreciar desde muchos puntos de la ciudad.

A la derecha de este monumento están las escaleras que te llevan a la plaza del Campidoglio, donde se hallan los museos capitolinos, un lugar agradable.

Antes de subir todas las escaleras a mano izquierda se encuentra la iglesia de Santa María In Aracoeli, al final de una larga escalinata, pero la entrada a la iglesia está pasando por la plaza a la izquierda tras unas escaleras, la iglesia es muy bonita y bien merece una visita. Después salimos y vimos la loba de día, el símbolo de Roma y que a mi particularmente, me gusta mucho, al bajar unos pocos escalones te encuentras unas bonitas vistas del Foro Romano, además no había gente y las fotos fueron muy buenas.


Luego nos dirigimos hacia la iglesia del Gesu, no se puede hacer fotos en su interior como en otras iglesias de Roma. Por fuera la fachada es simple pero su interior asombra por todos los detalles, todo recargado de dorados, el altar resalta por su magnitud y brillo y como dato curioso en ella se encuentra la tumba de San Ignacio, fundador de los jesuitas. Está adornada con el mayor fragmento de lapislázuli del mundo. La iglesia nos sorprendió por su decoración recargada. Cerca de esta iglesia se encuentra el Area Sacra de Torre de Argentina, unas ruinas de cuatro templos de los que queda poco, pero es curioso de ver si pasas cerca y además dicen que aquí mataron a Julio Cesar. El lugar estaba lleno de gatos y la gente les dejaba comida. Cerca esta el Campo di Fiori, una de las zonas más alegres de Roma y lugar donde la inquisición ejecutaba a los condenados, de ahí la estatua del filosofo encapuchado. Desde aquí nos dirigimos hacia la Piazza Navona, antes hicimos una parada en Sant Andrea della Valle, su fachada estaba completamente tapada por andamios y deslucía bastante, por dentro es una iglesia bonita, sin más, lástima de no poder ver la fachada que destaca por su asimetría con un ángel en un lado y nada en el otro, por la pelea entre artista y mecenas. Subiendo la calle llegamos a la Piazza Navona, sin lugar a dudas uno de los sitios que más nos gustó de Roma.

La plaza en si ya es espectacular por sus famosas fuentes como la de los cuatro ríos con un obelisco en medio, pero las otras también son muy bonitas. Pero nos sorprendió aun mas porque había un mercado navideño que le daba un ambiente especial lleno de vida, un lugar que visitamos tres o cuatros veces más, tanto de día como de noche, nos encanto y lo recomendamos. Aprovechamos para traernos de recuerdo una típica Befana, que son las brujitas de la suerte y también probamos algunos dulces típicos. Además en su entorno hay cantidad de cosas que ver como Santa Maria della Pace, San´t Ivo, con su preciosa linterna y varios palacios entre ellos el Altemps, nosotros todo esto lo vimos por fuera paseando y nos gustó mucho. En la plaza esta el clásico Tre Scalini famoso por su helado de tartufo. Paseando llegamos a la iglesia de San Luigi dei Francesi una preciosa iglesia que nos gustó mucho, sobretodo sus techos y donde se encuentra una importante obra de Caravaggio, la Vocación de San Mateo, una obra maestra del claroscuro y en la que se representa la conversión de San Mateo de recaudador de impuestos a evangelista. Al salir de la iglesia seguimos paseando hasta el Panteón el cual vimos por fuera porque estaba cerrado, tenía la mitad de la fachada cubierta por andamios pero aún así merecía la pena.

Al día siguiente lo veríamos por dentro. Cerca del Panteón se encuentra la preciosa iglesia de Santa Maria Sopra Minerva, justo a la entrada hay un obelisco sobre un elefante de Bernini, la iglesia destaca por sus preciosos techos azules, sus arcos y sus columnas.


Fue una de las que más nos gustó, en su interior se encuentra el Cristo resucitado de Miguel Ángel, la estatua quizás no será la más conocida pero a nosotros nos gustó por su realismo.

Más tarde seguimos hacia la iglesia de San Ignacio de Loyola, donde lo que más destaca es la ausencia de cúpula, pero en pintor Andrea Pozzo la pintó en el techo sobre el crucero de la iglesia creando la ilusión óptica de que sí tenía cúpula. Dependiendo de donde mires parece una cúpula real de lo bien que está hecha. Seguimos paseando y vimos las enormes columnas del templo de Adriano, que es lo único que queda en pie de este templo.

Aprovechando que estábamos por la zona nos tomamos un helado en Giolitti, el que dicen mejor helado de Roma, está buenísimo. Primero pagas en caja y entras dentro donde lo pides, nosotros con dos sabores y con panna (nata), nos comimos tres helados en nuestra estancia en Roma, y eso que era invierno, y todos los sabores a cual más bueno, imprescindible para los amantes del dulce y el helado. Mientras paseábamos tomándonos el helado vimos la plaza del Montecitorio, la piazza Colonna, con la enorme columna de Marco Aurelio en medio.

De allí nos fuimos a la Fontana de Trevi, la disfrutamos un buen rato apreciando lo bonita que es, todo lo que se diga de la fuente es poco.

Además siempre está llena de gente, a cualquier hora, y eso le da otro ambiente, eso sí para hacerse una buena foto hay que echar un buen rato.

Luego seguimos paseando por via del Corzo, via Condotti y plaza de España, la escalinata con la iglesia de Triniti Monti al fondo es una de las fotos más representativas de Roma, todas estas calles y la plaza están siempre abarrotadas.

Nosotros subimos a la parte de arriba por un ascensor que hay en la parte izquierda de las escaleras y después de ver las vistas desde arriba bajamos tranquilamente las escaleras hasta la fuente de la barca.


Este rato nos llovió un rato pero no molestaba. Nos gustó mucho este sitio y su entorno lleno de gente y tiendas. Después fuimos dando un paseo al castillo de Sant Angelo para verlo de noche, estaba muy bonito iluminado, había un mercadillo justo al lado y como todo Roma muy animado. Cerca del castillo cogimos un autobús que nos llevo al Trastevere, allí disfrutamos por de un paseo por este encantador barrio y fuimos a cenar al famoso Ivo, como fuimos temprano cogimos mesa sin esperar. El lugar está bien decorado con cosas romanas, los camareros se mueven a gran velocidad pero te atienden bien. Nosotros pedimos una pizza y un calzone, ambas cosas estaban deliciosas.

Yo no soy mucho de pizza pero es que no tienen nada que ver con las que había comido antes, la pizza de masa muy fina y jugosa y el calzone también muy rico. Una pizzería muy recomendable. Después de la cena otro pequeño paseo por el barrio y vuelta al hotel a descansar.