Tarde pero por lo menos dentro del mismo año, comienzo mi crónica del viaje que realicé a Grecia a mediados de marzo, principalmente Atenas y algo de la Grecia continental.
Comenzamos por la gestación del viaje. Vistas las fechas, escogidas inicialmente para ir a San Patricio en Dublin pero ante la falta de compinches, decidí con el criterio que me caracteriza que me iría a donde fuera, a ser posible, algo europeo y mediterraneo para asegurar la metereología. Al final, escogí el vuelo más barato de entre todos los que habia con las multiples low cost y salió premio para Atenas con Aegean Airlines.
Así, un sábado por la mañana me embarcaba con muchisima ilusion para la capital griega, ya que ésta era un objetivo largamente deseado por mi.
El vuelo cojonudo, una aerolinea barata con todos los servicios que hace años tenia Iberia, comida tradicional griega, caramelitos, agua, vamos, como hacia tiempo que no me trataban en un avion. Pasamos por encima de la puntita de la bota de Italia y Atenas se reveló al llegar luminosa como todo el mediterraneo, con esos cielos que parecen no existir.
Llegada al aeropuerto de Atenas y a coger el tren para el centro de ciudad, era todavia de dia y la ciudad me esperaba, no abunda la información ni las taquillas para sacar el billete pero yendo detras de la gente se cuentan con muchas posibilidades de ir a algun sitio. Asi lo hice, yendo directo para el Hotel que habia reservado por internete, el hotel Vienna en la avenida Pireos, parada de metro Ommonia. Habia leido criticas malas de esa zona en cuanto a ambiente y la verdad es que tenian toda la razón, la plaza esta llena de gente ociosa y con mala pinta, añadiendo a esto que al salir del metro ya era de noche, pues el ambiente metia un poquitito de miedo. Nada para un tipo aguerrido como yo.
Como los toreros, le di dos vueltas a la plaza buscando la avenida del hotel hasta que me di cuenta que la supuesta avenida pireos tenia un nombre oficial, que era el que rezaba en las placas. Tras un largo proceso deductivo sin resultado y tragarme mi orgullo masculino pregunté y enseguida me orientaron, el hotel en cuestion estaba a 50m de la plaza, es un hotelito antiguo, simple y poco dado a lujos pero por 25€ con desayuno, no me puedo quejar, además tienen un curioso grupito de personajes atendiendo la recepcion que se mostraron en todo momento atentisimos y eso siempre ayuda.
Pese a que era de noche, segui con el plan establecido antes de llegar a Atenas y me dirigí a pinrel a ver el atardecer sobre la Acropolis desde la colina del Lykabetos.
El funicular estaba parado así que me tocó subir a pata, y me cuesta decidir que era peor, la pendiente o la oscuridad, porque la colina es empinada y no tenia ni una mísera luz pero como soy un tipo duro, me armé de valor y tiré para arriba, apretando el culo y con todos los sentidos puestos a tope, listo para echar a correr ante la menor señal de peligro para finalmente disfrutar de esto.

Atenas a tus pies Y allí, al fondo, una cita largamente esperada, la acropolis:

Luego a la bajada, tambien con el culo apretado, caminando llegué justo a tiempo para el cambio de guardia de la Plaza Syntagma.

Me guardo mis opiniones al respecto no vaya a ser que me nieguen la entrada al pais por los siglos de los siglos. Eso si, lo primero que me vino a la mente ya en el instante de verlo fue este sketch de los Monty Python's. Curiosas relaciones establece la mente.
Vean y comparen
Esquina tras esquina, en una ciudad con tanta historia, se encuentra uno con Sorpresas como esta:

que si te acercas, te revelan cosas como esta

Pasito a paso, Anafiotika a la sombra de la acrópolis

para gastando zapatilla, ir de vuelta al hotel encontrando en alguna esquina rincones de esos que tanto me gustan llenos de piedras caidas y al fondo, la acrópolis, que tanto me atraía.
