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PETRA Y WADI RUM -Diarios de Viajes de Jordania- Espitoni
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Diario: 12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL  -  Localización:  Jordania  Jordania
Descripción: 12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL
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Etapa:  PETRA Y WADI RUM  -  Localización:  Jordania Jordania
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A las 7 y media nos despertó un ruido en la habitación. Venían a limpiar. Pero es que está gente se ha vuelto loca. Que sólo son las siete y media y estamos cansados. Por cierto, el personal de limpieza de los hoteles siempre son hombres.
Nos volvimos a dormir. Bueno en realidad no dormimos, más bien hicimos el remolón en la cama. Se está tan bien en la cama por la mañana. Pero no podíamos perder demasiado el tiempo, ya que teníamos un día cargadito. Bajamos a desayunar. El buffet bastante correcto, como el día anterior.
Ese día teníamos que dormir en Aqaba, así que después de desayunar recogimos la maleta, e hicimos el check out en el hotel. A las 9 estábamos nuevamente en la entrada de Petra. Como el día anterior habíamos comprado la entrada para dos días, nos fuimos directos hacia adentro sin pasar por taquilla. Pasaron el lector por la entrada y para adentro sin problemas.
El plan para ese día era subir hasta el Monasterio. Es decir, teníamos que atravesar todo el yacimiento para luego iniciar la subida. Así que volvimos a recorrer el tramo de la entrada, para después atravesar el Siq. Ya lo habíamos visto el día anterior, pero volvimos a recorrerlo poco a poco para disfrutarlo de nuevo. Creo que podría recorrerlo mil veces y no me cansaría nunca. Bueno si, acabaría reventado; me refiero a que no me cansaría nunca de verlo. Es un lugar precioso. También nos detuvimos un momento delante del Tesoro. Hay que aprovechar cualquier ocasión para disfrutar de esta maravilla. Y sin más dilación hacia el Monasterio, pasando por la Calle de las Fachadas, por delante del Teatro y de las Tumbas Reales, por los restos de la ciudad romana, el Qsar Al-Bint y finalmente los restaurantes. Habíamos entrado a las 9 y cuando nos plantamos en el inicio de la subida ya eran las 10. Fuimos caminando tranquilamente, pero sin perder el tiempo, y tan sólo paramos un momento frente al Tesoro. Petra es enorme y las distancias entre los diferentes puntos de interés son grandes.
La subida al Monasterio es bastante dura, más que la subida al Altar de los Sacrificios. No presenta ninguna dificultad técnica, pero es realmente agotadora; tanto que incluso tuvimos que hacer una parada en el camino porque se nos acababa el fuelle. Escalones, escalones y más escalones; acompañados de algo que nunca falta en Petra, un sol abrasador. Lo único que le falta a Petra para ser perfecta, es alguna sombra más donde poder descansar. Sudamos de lo lindo para llegar hasta arriba.
Al inicio de la subida, un pequeño desvío conduce a la Tumba del León, que recibe su nombre por los dos leones que aparecen en la base del documento. Apenas son unos metros, y resulta curioso encontrarse una tumba que parece haberse perdido.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
PETRA - SUBIDA AL MONASTERIO - TEMPLO DE LOS LEONES

Pero hay que reconocer que la dureza de la subida queda totalmente compensada por la belleza de los paisajes que pueden verse desde casi cualquier punto del camino. Las vistas son realmente increíbles, una gozada para la vista. De vez en cuando hay que parar y darse media vuelta para disfrutar de ese espectáculo. Es una buena excusa para pararse y recuperar el aliento sin reconocer nuestras limitaciones físicas
Tras un paseo tan agotador como maravilloso, que duró unos 45 minutos conseguimos llegar hasta el Monasterio.

El Monasterio (Al-Deir) fue construido en el siglo III A.C. para servir de tumba a lrey nabateo Obodas I. Resulta muy parecido al Tesoro, pero es mucho mayor ya que mide 50 metros de ancho por 45 metros de alto. El pato frontal está rodeado de columnas. En las paredes interiores se distinguen cruces talladas, por lo que se cree que durante el periodo bizantino se utilizó como iglesia. El nombre de Monasterio surgió de estas cruces.

Frente al Monasterio hay una amplia explanada en la que hay un bar perfecto para descansar y disfrutar de la fachada del edificio. Detrás del bar hay una tumba.
El Monasterio es bastante parecido al Tesoro, pero no tiene su encanto. Por la mañana está totalmente a la sombra, lo que hace que la piedra tenga un tono verdoso y no brille como el Tesoro. Además la situación, en una explanada tampoco acompaña, a diferencia del que Tesoro se encuentra rodeado de paredes por todos los lados.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
PETRA - EL MONASTERIO

Pero cada fachada es única y no hay porque compararla con las demás. Así que hay que olvidarse del Tesoro y disfrutar del Monasterio. Es una auténtica maravilla, y merece la pena subir hasta allí para verlo. Es una fachada enorme, en un fantástico estado de conservación. De frente impresiona por su magnitud, pero lo mejor es desplazarse hacia un costado y disfrutar de unas vistas laterales de la fachada. Desde esa posición tiene un encanto especial. Si señor, otra maravilla que sumar a la lista de las que ya habíamos visto el día anterior.
El conjunto se completa con dos miradores con unas vistas geniales. No hay que perdérselos. No nos detuvimos mucho tiempo, ya que teníamos que volver a bajar y volver hasta la salida al mediodía, ya que queríamos visitar el desierto de Wadi Rum por la tarde. Personalmente me hubiera gustado disponer de un poco más de tiempo para disfrutar mejor del paisaje, pero cuando no puede ser.
El consuelo que nos quedaba es que ahora tocaba bajar, y cuando vas hacia abajo todos los santos ayudan. Si subir nos costó unos 45 minutos, bajar no creo que nos llevase más de 30 minutos. Y eso que recorrimos la misma distancia.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
PETRA - SUBIDA AL MONASTERIO

Durante la bajada se puede disfrutar mejor de las vistas, ya que ahora se tienen de cara. Pero hay que ir con cuidado al echar el pie para no resbalar y caerse. Siempre será mejor bajar caminando en vez de rodando por el suelo.
Y nuevamente a repetir la rutina de estos dos últimos días, disfrutando de un último vistazo a los principales monumentos de Petra, Qsar Al-Bint, la ciudad romana, las Tumbas Reales, el Teatro, la calle de las Fachadas, el Siq exterior, el Tesoro, con parada incluida, y finalmente el Siq. Se que ya lo he dicho varias veces, y que soy un poco pesado; pero es que no me canso de pasear por este lugar. Pocos lugares me han hechizado tanto como el Siq.
A la 1 de la tarde salíamos por la puerta de Petra. Una lástima tener que irnos de allí, pero nos esperaban otros lugares también muy especiales.
Justo al lado de donde habíamos aparcado el coche estaba el restaurante del que todo el mundo habla y que también aparecía recomendado en la Lonely, el Red Cave. El día anterior no habíamos comido, y eso se merecía una venganza en toda regla, y que mejor lugar para ello que ese restaurante. La jugada nos salió bastante bien. Comimos de maravilla. Una ensalada de atún, un plato de pollo a la brasa, otro de gallayah (especie de estofado con salsa y arroz), y una botella grande de agua, 16 JOD. Raciones abundantes y muy buena presentación. Que más se puede pedir. No se como serán el resto de restaurantes del lugar, pero éste se tiene bien ganada su buena fama. Un sitio altamente recomendable.
Un poco antes de las dos salimos de Wadi Musa en dirección a Wadi Rum. Yo confiaba en encontrar una gasolinera a la salida del pueblo. Pero no nos cruzamos con ninguna, y el GPS nos indicaba que la más cercana en dirección Wadi Rum estaba a unos 40 kilómetros. Apenas llevábamos gasolina. Nos arriesgábamos a quedarnos tirados si seguíamos para adelante. Así que media vuelta y buscar una gasolinera que estaba en la otra punta del pueblo. El GPS insistía en llevarnos por callejones sin asfaltar, por sitios imposibles; vamos que dimos unas cuantas vueltas absurdas. Al final sin saber como llegamos a una gasolinera que por el aspecto parecía de antes de la guerra civil (de la española claro). El precio de la gasolina era de 0`62 JOD, demasiado barato. No se si era gasolina para coche o carburante para tractores. ¡Que sea lo que dios quiera!. Le puse 12 JOD y a rezar para que funcione. Y vaya que si funcionó. Al menos aguantó hasta que devolvimos el coche. Por cierto puse esa cantidad tan rara, porque teníamos que devolver el depósito vacío, y al precio que iba la gasolina con 12 JOD se podían hacer muchos kilómetros. Sólo iba a poner 10 JOD, pero me dio miedo que fuese demasiado justo y por eso le metí dos más. Vaya derroche, ehhh. ¿Dónde están los que antes decían que somos unos tacaños?.
Unos 500 metros más adelante había una gasolinera nuevecita. Como las de aquí. Seguro que era más cara.
Ahora ya si que podíamos ir tranquilos hasta Wadi Rum. Hay unos 100 kilómetros de distancia, que tardamos en recorrer aproximadamente una hora y media. Los primeros 30 kilómetros los recorrimos por una zona desértica. Aquello no llegaba ni a carretera secundaria. No se veía ni un alma. Creo que no nos cruzamos con ningún coche. A continuación 50 kilómetros por la carretera del desierto. Atraviesa varios pueblos, lo que ralentiza mucho la marcha. En los pueblos había badenes elevados, de esos que te obligan a reducir la velocidad. Pero aquellos no eran altos, eran altísimos. Además no estaban pintados con rayas o de otro color. No los veías hasta que estabas encima. En el primero casi emprendo el vuelo. Vaya susto. Luego vinieron unos pocos más, iba un poco más atento, pero aún así tuve que pegar varios frenazos. No se que era peor si los saltos o los frenazos. Menos mal que me acabé dando cuenta de que unos 100 metros antes había una señal que los indicaba. A partir de aquí la cosa fue más suave, con algún pequeño susto aislado. Tras el desvío a Wadi Rum, todavía faltan 20 kilómetros. Es una carretera estrecha que ya anticipa lo que es ese desierto.
Llegamos al centro de visitantes un poco antes de las tres y media. Aparcamos el coche, y sin darnos tiempo a salir del coche un chico nos ofreció una excursión en jeep por el desierto por 100 JOD por persona. O sea 200 JOD o 200 euros como os guste más. En un folleto turístico nos indicó que nos llevaría a la mayor parte de los lugares de interés. Le dijimos que aquel precio era excesivo, y que no nos interesaba. Parecía que él quería negociar, pero nosotros lo evitamos y nos fuimos hacía el centro de visitantes.
El chico sacó el móvil y empezó a hablar, creo que con los del centro de visitantes. Escuché atentamente lo que decía, pero entre que el chico no hablaba español y yo no entiendo el jordano no me enteré nada. Cuando llegamos al centro de visitantes, el chico seguía pegado a nosotros, y antes de que pudiéramos decir ni mu, él ya se había adelantado y estaba hablando con los del centro.
Cuando nos atendieron, lo primero que nos ofrecieron fue lo mismo que nos había ofrecido el chico del parking. Nos pidieron el mismo precio, 100 JOD por cabeza. ¡Que sorpresa!. Aquello me pareció excesivo, por lo que les dijimos que era muy caro. Pero ellos no cambiaban de discurso, así que nos dimos media vuelta para irnos. Y no iba de farol, nos íbamos de verdad, me apetecía mucho visitar el desierto pero no estábamos dispuestos a gastarnos 200 JOD por unas pocas horas. Y de repente nos dijeron Ok, Ok, y bajaron el precio bajó a 50 JOD en total, incluyendo la entrada al parque natural que es de 5 JOD por persona. El recorrido era un más corto, pero 150 JOD de diferencia es mucho.
Y mira tú por donde, nos dicen que nuestro conductor era el chico que nos había abordado en el parking. Por lo visto parece que tienen establecido una especie de sistema de turnos, y cuando llega el turista, ellos ya saben a quien le toca. Por eso en el parking sólo vino uno a ofrecernos la excursión, que además fue el que finalmente nos asignaron en el centro de visitantes para dar la vuelta por el desierto.
Volvimos al parking, y desde allí hasta el pueblo de Rum. A pueblo fuimos con nuestro propio coche siguiendo al 4x4 del guía. Sólo hay un par de kilómetros. Dejamos el coche en el aparcamiento que hay en la entrada del pueblo, y sin más dilación nos montanos en el todoterreno para empezar la excursión. El vehículo que nos había tocado en suerte era bastante nuevo. Nada de carromatos destartalados, con asientos en la parte trasera. Si señor un 4x4 marca Jeep, en muy buen estado. Nos montamos en la parte de atrás, dentro de la cabina, muy cómodos. Habrá gente a la que le gustará el ir pegando saltos encima de un cojín en la parte de atrás de un furgoneta con más años que Matusalem. Yo no les cambio el sitio, prefiero ir bien sentado. La comodidad no está reñida con el disfrute de la belleza de un lugar.
Entre una cosa y otra, había pasado una media hora, debía faltar menos de un cuarto de hora para las cuatro.

Wadi Rum, también conocido como el Valle de la Luna, es un valle desértico situado a gran altitud (en torno a 1.600 m) en una región montañosa formada por granito y arenisca en el sur de Jordania, 60 km al este-nordeste de Aqaba. Es el wadi más largo de Jordania. El punto más elevado de Wadi Rum es el monte Jabal Umm ad Dami, con 1.854 m sobre el nivel del mar.
Wadi Rum ha estado habitado desde la prehistoria por diversas culturas, incluidos los nabateos, que han dejado su impronta en los petroglifos. En el cañón Khaz'ali se encuentran una serie de petroglifos, situados en cuevas, de la cultura talmúdica, anterior al islam.
En Occidente, Wadi Rum es conocido gracias al oficial del ejército británico T. E. Lawrence, que lo usó como base de operaciones durante la Rebelión Árabe de 1917-1918. En la década de 1980, una de las formaciones rocosas más espectaculares de Wadi Rum fue nombrada Los siete pilares de la sabiduría en honor al libro del mismo nombre de Lawrence, aunque no tiene nada que ver con él.
El área centrada en Wadi Rum es el hogar de los beduinos de la tribu Zalabia, que se encargan de organizar eco-turismo de aventura para los visitantes. La zona está protegida desde el año 1988
En esta región se han rodado varias películas importantes, entre ellas, Lawrence de Arabia, de David Lean, en 1962, y Marte rojo, de Anthony Hoffman, en 2000.


El recorrido empieza atravesando el pueblo de Rum. No vimos mucha cosa, pero no nos llamó la atención. Un pueblo de casas en planta baja un poco destartaladas. No creo que valga la pena pararse en el pueblo.
Nada más salir del pueblo, ya se empieza a disfrutar del desierto. Precioso. No es el típico desierto de dunas de arena. Wadi Rum es una amplia extensión llana con unas espectaculares formaciones rocosas al fondo. Íbamos circulando despacito para poder disfrutar mejor del paisaje. Cerca del pueblo vimos camellos sueltos, lo que le daba un mayor encanto al lugar.
La primera parada fue en el Manantial de Lawrence.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
WADI RUM - MANATIAL DE LAWRENCE

El Manantial de Lawrence recibe este nombre por la descripción que del mismo hizo Lawrence de Arabia en su libro los Siete Pilares de la Sabiduría. Es un chorro de agua natural, cuya desembocadura se ha convertido en un importante abrevadero en el desierto.
Hay muchos otros manantiales por l zona. El más conocido es el Ain Abu Aineh, que suele confundirse con el Manantial de Lawrence.


Por mucho que diga el nombre, allí no hay ningún manantial. Ni tan siquiera una fuente. Más bien es un pequeño abrevadero. El agua llega hasta allí a través de una pequeña tubería. Según nos indicó el guía, en la ladera de la montaña hay unas inscripciones nabateas. Pero están muy arriba y la subida no parece fácil precisamente. Se tiene que hacer a través de las rocas que se han ido desprendiendo de la pared, y con una pendiente bastante pronunciada. Nuestro espíritu aventurero no da para tanto, así que decidimos quedarnos abajo junto a la jaima que tienen montada en todos los puntos de interés, y disfrutar de las vistas.
Lo más curioso es un árbol que hay a unos 100 ó 200 metros. Está allí aislado, en medio del desierto. Desentona totalmente con el paisaje y eso es precisamente lo que hace que la vista se te vaya hacia allí continuamente
Es sin duda alguna el punto de menor encanto de todo el recorrido. Este juicio lo hago a toro pasado. Cuando estuvimos allí, como era la primera parada y todavía no habíamos visto el resto, nos pareció un lugar agradable con una bonita perspectiva del desierto. Por lo tanto, un buen lugar para hacer una primera parada y tener una primera toma de contacto con el desierto de Wadi Rum.
Aquí nos ofrecieron el primer té. Lo rechazamos lo más amablemente que pudimos, ya que no nos gusta el té.
Tras la breve parada continuamos el recorrido y nos dirigimos hacia la duna de arena roja. El que la duna sea roja, no sorprende lo más mínimo, ya que el desierto tiene un color rojizo. ¿Por qué?. Porque la arena que hay allí es roja. Lógicamente; si hay una duna tiene que ser roja. Lo raro sería que fuese de color verde.
Y la duna, no es una típica duna, es más bien una acumulación de arena junto a una de las enormes rocas que pueblan el desierto. El viento arrastra la arena que se acumula junto a la roca dando lugar a la formación de la duna. No se ven muchas, pero las que hay son altísimas. Tanto como la roca junto a la que se han formado.


WADI RUM - VISTAS DESDE LA DUNA ROJA

Aquí tocaba hacer el guiri, así que empezamos a subir la duna. Unos primeros pasos con mucha decisión, para ir perdiendo fuelle a los pocos metros. Los pies se nos hundían en la arena y subir resultaba muy dificultoso. Nos lo tomamos con más calma, y tras dos paradas para tomar aliento conseguimos llegar a la cima. Guau!!!!. Nos quedamos con la boca abierta. Me tuve que empujar el mentón con la mano para poder cerrarla. Desde allá arriba se podía disfrutar de una panorámica de 360º del desierto. Dimos varias vueltas sobre nosotros mismos para poder disfrutar del conjunto. Mirases hacia donde mirases las vistas eran magnificas. Nos quedamos un buen rato allí disfrutando de aquella maravilla.
En vez de bajar andando, nos lazamos a correr cuesta abajo. Las piernas se iban solas, y los pies se hundían en la arena. Una sensación extrañísima. A media bajada se me ocurrió una idea digna de una mente privilegiada, algo que tan sólo un genio podría haber imaginado. Decidí tirarme al suelo y dejarme caer rodando sobre la arena. Aquello fue muy, muy, muy, pero que muy divertido. El único inconveniente es que mareaba bastante. Cuando llegue abajo todo me daba vueltas, y tarde un rato en reponerme del mareo. Pero había merecido la pena.
Se me había metido arena por todas partes.
Si, si, ahí también.
Descargue toda la arena que pude, que no fue mucha en comparación con la que apareció cuando me quité la ropa en el hotel. Me llevaba medio desierto encima.
El siguiente destino, era el cañón Khazali. Se trata de una estrecha hendidura entre la roca de unos pocos metros de profundidad. Se puede recorrer sin dificultad hasta el final del cañón, donde una pared cierra el paso e impide continuar. Para salir hay que dar media vuelta y volver por donde se ha venido. Nos llamó mucho la atención que en una zona tan árida hubiera charcos en el suelo. Esa agua explica que a la entrada del cañón haya algo de vegetación, incluyendo dos árboles.


WADI RUM - CAÑON KHAZALI

Estrecha fisura que escinde el Jebel Khazali en un siq. Los 150 primeros metros se pueden recorrer fácilmente a pie. Aquí se pueden observar inscripciones muy antiguas, con dibujos de avestruces, pies, y una mujer dando a luz. Para recorrer un tramo mayor, se necesita equipo especial de escalada

La visita al cañón se justifica por las inscripciones nabateas que hay en las paredes interiores. Hay dos clases de inscripciones, unas que parecen como un texto escrito y otras que son pequeños dibujos. Puedo certificar que las inscripciones estaban allí. Lo que no tengo tan claro es que sean nabateas. Mi dominio del idioma y de la simbología nabateas no son suficientes para certificar la autenticidad de esas inscripciones. Vamos que podrían ser nabateas, o podría haberlas hecho cualquier hijo de vecino dos días antes. Como no hay nada que nos impida creer que las inscripciones son auténticas, pues nos lo creímos, y nos fuimos tan contentos de haberlas visto. Es que no hay nada tan bonito como la inocencia,
El cañón es muy bonito, por lo estrecho de la apertura y lo alto de las paredes que lo forman. Hay alguna zona en la que no caben dos personas. Y las cuatro plantas de la entrada le dan un toque diferente, un pequeño toque de frescor en medio de aquel secarral. En cuanto a las inscripciones nabateas no es que sean obras de arte, más bien son bastante sencillas, pero tiene su punto pensar que llevan allí unos dos mil años.
Aquí las vistas sin dejar de ser bonitas no tienen la espectacularidad de otros lugares del desierto. El hecho de verlas a ras de suelo, y no desde lo alto de una roca les resta algo de vistosidad, pero no por eso dejan de tener su encanto.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
WADI RUM - VISTAS DESDE EL CAÑON KHAZALI

Llegados a este punto, nosotros ya dábamos por bien empleada la tarde. La visita al desierto estaba resultando muy interesante y entretenida. Pero como decían en los dibujos animados cuando éramos niños, “No se vayan todavía. Aún hay más”.
De nuevo en el 4x4 recorrimos un pequeño tramo de desierto hasta llegar a nuestra próxima parada, el Pequeño Puente. Más que un puente es un arco que se ha formado en la roca, ya que en realidad no sirve para pasar a ningún lado. Aunque el puente si que es pequeño, se encuentra a bastante altura, Una vez que te subes encima impone respeto. No es que tengas la sensación de que vayas a caer ni que produzca vértigo; pero yo no me pondría a dar volteretas allí arriba.

El Pequeño Puente de Roca o Rakhabat al-Wadak, es el más pequeño de los puentes de roca del Wadi Rum, pero al mismo tiempo es el más accesible.
Es fruto de la erosión del viento que se ha ido llevando las partes más blandas de la roca, dejando las partes más duras dando lugar a formaciones caprichosas con forma de puente.


WADI RUM - PEQUEÑO PUENTE

Se encuentra en lo alto de una formación rocosa. El puente se ve perfectamente desde abajo. Y hay que reconocer que resulta llamativo. Es inevitable sacarle unas cuantas fotos. Y como ese día ya habíamos empezado a hacer el guiri en la duna roja, no nos íbamos a cortar ahora. Mantuvimos la misma línea y nos encaramamos por encima de las rocas hasta llegar al Pequeño Puente. Y de nuevo lo inevitable, unas cuantas fotos más haciendo el tonto ahí arriba. No acepto críticas por este comportamiento. El que haya estado allí y no haya hecho lo mismo que tire la primera piedra.
Pero lo mejor no es el puente. De nuevo lo mejor son las vistas que se tienen desde arriba. Se disfruta de una panorámica abierta del desierto. Es algo maravilloso. Las fotos que se sacan allí son preciosas, pero nunca llegan a captar completamente la grandeza y la belleza del lugar. No pueden abarcar toda la perspectiva de la disfrutan los ojos en ese lugar.
En los sitios anteriores en los que nos habíamos detenido siempre habíamos coincidido con otros turistas. Pero aquí estábamos solos. Así que decidimos disfrutar del momento y nos quedamos un rato admirando del paisaje. Todo del mismo color, y al mismo tiempo todo diferente por la gran variedad de tonalidades que se pueden apreciar.
Pero la visita tenía que continuar, por lo que bajamos de nuevo hasta el coche, y rumbo al nuevo destino, la Casa de Lawrence. Hasta ese momento los lugares en los que habíamos parado estaban bastante cercanos entre sí. Este último estaba un poco más lejos, o eso nos pareció por el recorrido que hicimos con el jeep. O quizás fue que nos llevó a dar un rodeo para entretenernos un poco más. Daba igual, lo importante era estar allí y disfrutar del paisaje, y de una manera u otra lo estábamos disfrutando.

La llamada casa de Lawrence de Arabia fue construida sobre las ruinas de una cisterna de agua nabatea. Lawrence la usó como refugio durante la Revuelta del Desierto. Actualmente queda muy poca cosa de la vivienda.
Cerca se encuentra una inscripción nabatea que menciona el nombre de Iram, con el que antiguamente se conocía la zona.


No podría definir exactamente la famosa Casa de Lawrence con una palabra. Tal vez la que más se aproximaría sería,…….¡¡¡vaya churro!!!. No queda más que media pared y un montón de piedras por el suelo junto a una roca. Por no tener no tenía ni una puerta por donde entrar, o al menos no la vi. Tampoco la busqué.
Y no es porque no quedara casi nada, es que aquello no tenía nada ver. Aunque hubiera estado enterita, no creo que me hubiera gustado.
Tampoco le di mucha importancia, a esas alturas de la excursión ya tenía bastante claro que lo mejor no eran los supuestos sitios te llevaban a ver, sino la perspectiva del desierto que podías obtener desde cada uno de ellos. Y ese lugar no era una excepción. Sin perder ni un segundo en la casa; aunque tengo que reconocer que le hice un par de fotos; dimos la vuelta, y en la parte de atrás nos subimos a lo alto de una roca, que quedaba a la sombra de una pared mucho más alta.
Volvíamos a estar solos. No se oía ni un solo ruido. Se respiraba una paz inmensa, una tranquilidad como pocas veces he sentido. Las vistas desde aquel punto que habíamos elegido para sentarnos eran muy bonitas. No eran las mejores que habíamos tenido ese día, pero no por eso dejaban de ser espectaculares. No se cuanto tiempo estuvimos sentados allí, escuchando el silencio, pero lo recuerdo como uno de los mejores momentos, no ya del día, sino de todo el viaje. Fue fantástico. A veces las cosas más sencillas son las que más nos llenan.
Cuando volvimos a buscar al conductor a la jaima de turno, nuevamente nos ofrecieron un te. ¡¡¡Que no nos gusta el te, que no insistáis!!!. Como el conductor vio que no había negocio, no tardó mucho en levantarse y reemprender el camino.
En el centro de visitantes habíamos acordado que iríamos a visitar un sitio más. Pero el conductor nos dijo que se estaba haciendo tarde y que teníamos que ir hasta el mirador de la puesta de sol. Que si queríamos ir a la última visita nos perderíamos la puesta de sol. ¡¡¡Y eso si que no, de ninguna manera!!!. Un día como aquel requería un colofón digno del lugar, y que mejor punto y final que una preciosa puesta de sol. No nos la pensábamos perder por nada del mundo. Así que no protestamos y le dijimos que directo al mirador. Hay que reconocer que el sol ya estaba bastante bajo y no faltaba mucho para que se pusiera.
A medio camino, nos encontramos con otro jeep que estaba parado. Nuestro conductor se paró a unos 100 metros. Nosotros pensábamos que era para prestarle ayuda. Pero de repente se baja del coche y nos dice que el cambio de marchas no va bien. Se mete debajo del coche y empieza a pegar unos golpes. De nuevo sale y me dice que cuando me lo indique meta la reductora, y que después la saque cuando me vuelva a avisar. Así lo hice un par de veces.
Supongo que eso entra con el precio de la entrada. Un poquito de folclore para entretener al turista haciéndole creer que el coche se ha averiado en medio del desierto. En otras circunstancias a lo mejor nos hubiéramos acojonado, pero la verdad es que aquello más que dar miedo hacia gracia. Tendríais que haber visto a aquel chaval salir de debajo del coche con una pieza, que no se que era, como si la acabase de arrancar del coche. A menos de 100 metros en el otro coche estaban haciendo lo mismo. Estuve por decirle que en aquel sitio pusieran un letrero de “peligro avería”, porque por lo visto todos los coches se averiaban en el mismo lugar.

*** Imagen borrada de Tinypic ***
WADI - VISTAS DESDE UN MIRADOR

Resuelto el “problema”, nos dirigimos a uno de los miradores para ver la puesta de sol. Lógicamente en esos lugares confluyen todos los turistas que ese día visitan el desierto. No estábamos solos, pero eso no le restó encanto al momento. Todo el mundo disfruta de ese momento en silencio. Y además tampoco hay demasiada gente y te puedes situar en un lugar apartado sin que nadie te moleste
Nos dejó a los pies de unas rocas bastante altas, a las que había que subir para desde allí ver como el sol se esconde detrás de las montañas que se encuentran enfrente. Una de las más espectaculares puestas de sol que he visto. El sol va cayendo poco a poco, mientras ves como la sombra que proyectan las montañas que hay enfrente se va alargando y avaza rápidamente hacía ti. Todo va cambiando color. EL brillo de la arena y de las rocas se va apagando y todo adquiere un tono más oscuro. Finalmente el sol se esconde detrás de las montañas y la luz se va apagando poco a poco. Creo que no podíamos haber encontrado un mejor final para la visita a Wadi Rum.
Con la puesta sol finalizaba la visita a Wadi Rum. Fuimos de los últimos en bajar al coche. El conductor ya nos esperaba dentro. Puso el coche en marcha y lo que hasta ese momento había sido una marcha pausada y sin sobresaltos, se convirtió en un auténtico rally. Empezó a correr como un loco como si le fuera la vida en ello. Saltos, derrapadas, volantazos. Vaya locura. Una carrera muy divertida para volver hasta el pueblo de Rum. Menos mal que ese chico controlaba. Si llego a estar yo al volante nos matamos seguro.


WADI RUM - PUESTA DE SOL

Wadi Rum es un lugar mágico, único. Un lugar que te hechiza, que te embruja y te atrapa para siempre. No sé si algún día volveré, pero lo que si que tengo claro es que no lo olvidaré nunca.
Todo viaje a Jordania pasa por Petra. Pero no todos los turistas que visitan el país se acercan a Wadi Rum. Es una lástima porque es realmente precioso. Creo que debería ser declarado lugar de visita obligatoria para todos los turistas. Las autoridades jordanas no deberían dejar salir a ningún turista sin un certificado que acreditase que había visitado el desierto. Y si no le llevan, otra vez para adentro. “¡¡Que no, que no sales. Si no me traes el certificado del Wadi Rum no sales!. Ahora te vas, lo visitas y me traes el certificado. Y si no, no sales”.
El conductor nos dejó en el parking donde habíamos dejado nuestro coche. Eran aproximadamente las siete y media. Ya había anochecido totalmente. Así que con los deberes hechos, nos despedimos del desierto y pusimos rumbo a Aqaba, donde teníamos que dormir esa noche. No teníamos el certificado de haber visitado el desierto, pero por si las autoridades jordanas se hacían eco de mi idea me llevaba unos cuantos kilos de arena entre la ropa que podrían dar fe de que habíamos estado allí.
En total estuvimos algo menos de cuatro horas, tiempo más que suficiente para visitar los lugares más típicos. No te alejas demasiado del pueblo. Para visitar los puntos que están más alejados es recomendable dedicarle más horas, quizás dedicar un día entero a visitar el desierto. Seguro que en cuatro horas se pueden visitar más sitios, pero a costa de ir como locos y de no parar demasiado tiempo. Y desde nuestra experiencia, lo mejor de ese desierto son los maravillosos paisajes que vas descubriendo. Para disfrutarlos de verdad no hay nada mejor que buscar un lugar elevado un poco apartado y olvidarse del reloj. Por eso creo que para una vuelta más larga son necesarias unas cuantas horas más.
Lo que si que es indispensable es ver la puesta de sol. Yo no vi amanecer, por lo que no puedo opinar. Pero la puesta de sol es indescriptible, preciosa. No os la perdáis.
Para llegar a Aqaba hay unos 65 kilómetros, que tardamos en recorrer una hora, incluyendo la preceptiva parada en un check point que hay junto al aeropuerto de Aqaba.
Nos fuimos directos hacia el hotel, y curiosamente, esta vez lo encontramos a la primera, sin dar rodeos. El hotel era el Days Inn Aqaba. Sólo teníamos que dormir una noche, y el precio fue de 95 USD. Nos dieron un pedazo de habitación; enorme y totalmente nueva, en la quinta planta
Solo nos faltaba cenar, pero antes había que quitarse la arena que habíamos recogido en el desierto. Una vez duchados y con ropa limpia, salimos a dar un paseo. Aqaba nos pareció un lugar turístico sin ningún encanto. Todo eran hoteles, tiendas con souvenirs y restaurantes adaptados al gusto occidental. Nada interesante.
No caminamos mucho, ya que el sitio tampoco nos atraía demasiado. Vimos un Pizza Hut, y como en Amman nos había ido muy bien, decidimos repetir. Pensamos, más vale malo conocido que bueno por conocer. Pues esta vez el refrán no fue cierto. Vaya desastre de sitio. Las mesas estaban llenas de platos sucios. Nos sentamos en la que parecía menos sucia. Pero allí nadie nos hacía ni caso. Los camareros ni quitaban los platos sucios, ni traían la carta ni na de na. El consuelo es que no era sólo a nosotros era el mismo trato para todos los clientes que había en el restaurante. Retiramos los platos sucios hacia un lado de la mesa y mi mujer se levanto a coger unas cartas de no se donde. Al cabo de un buen rato uno de los dos camareros se acercó a tomarnos la comanda, y el otro se puso a recoger las mesas. Acababa de entrar el que debía ser el jefe, y aquellos dos se habían activado de repente. Cenamos una ensalada, un pan de ajo, unas quesadillas, unas alitas de pollo, y un agua grande, por 14 JOD. Al menos fue barato. Pero el servicio nefasto.
Por ese día ya estaba bien. Nos fuimos a dormir al hotel. Pero para nuestra sorpresa en la habitación se oía un zumbido bastante molesto. Mi mujer llamó a recepción para quejarse y le dijeron que era el aire acondicionado, que no se podía hacer nada. Pero aquello no podía ser. Mi mujer se fue decidida quejarse en persona a recepción. Le ofrecieron cambiarnos de habitación, a la segunda planta. Le enseñaron una habitación sin reformar, y bastante más pequeña que la que teníamos. Y el ruido si bien era un poco más suave, también se oía. Como me dijo después, para seguir oyendo el ruido mejor nos quedábamos donde estábamos. Como estábamos reventados de la paliza que nos habíamos dado ese día acabamos durmiéndonos. Al final el ruido no fue un problema tan grave como parecía en un principio.
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  Últimos comentarios al diario:  12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL
Total comentarios 7  Visualizar todos los comentarios

Avatar de Agapita  agapita  03/03/2012 14:33
Muy interesante tu diario. Una buena combinación de experiencias, datos "teóricos" y check points varios :P. Divertido y útil. Muchas gracias por compartirlo con todos!!!!

Avatar de Beatriz1985  Beatriz1985  20/02/2013 10:58
Genial.

Avatar de Default https Avatar  marsa34  07/04/2014 17:25   
Hola!! Me ha encantado el diario, currado y además divertido. Te agradezco en particular la información tan detallada sobre el Siq Trail de Wadi Mujib, nos vamos a animar a hacer al menos el primer tramo después de leer lo que escribes!!

Gracias por compartir!

Avatar de Eliveraton  eliveraton  22/05/2015 23:34   
De los mejores diarios que he leído...enhorabuena!!! Tengo vuelo para ir en septiembre para allá y visitar ambos países, aunque lamentablemente como esta la cosa por allí... si esta gente avanza más allá de Siria habrá que cancelarlo Trist

Tomo nota de toda la información aportada, muchas gracias por compartirla Sonriente

Un saludo

Avatar de Samba012  samba012  13/04/2017 17:26
Comentario sobre la etapa: BETANIA Y WADI MUJIB
Enhorabuena por el diario!

Muy completo. Me ha ayudado bastante. Quería preguntarte si recuerdas si es factible ir al río Jordán y a Wadi Mujib en el mismo día. ¿Cuánto se tarda de un lugar a otro? Muchísimas gracias,

Salu2

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Oct 19, 2011
Mensajes: 229

Fecha: Vie Nov 15, 2019 12:22 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Asi a bote pronto... sin ingles yo que vosotros si o si conductor que hable español.
Por otro lado, no se cuanto estais acostumbrados a viajar a pasises como este, yo no recomiendo a la gente acostumbrada a viajecitos mas sencillitos ir solos a su aire y si ya no sabes ingles menos.
emilio1956
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Ene 18, 2011
Mensajes: 1474

Fecha: Vie Nov 15, 2019 02:16 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Hombre viajecitos no es tampoco hacer en 2016 5000 km los ángeles los Ángeles en 21 días,ni en 2018 hacer en 25 días 6240 km las vegas las Vegas por yellowstone, lo que quería decir que allí no hay problemas de idioma porque hay mucho hispano y siempre hay alguien que lo habla
damagu79
Avatar de Damagu79
New Traveller
New Traveller
May 09, 2013
Mensajes: 4

Fecha: Sab Nov 16, 2019 07:52 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola, quisiera viajar a Jordania en abril (2020) y las mayoría de los vuelos que estoy viendo veo que llegan o salen sobre las 3 o 4 de la madrugada y el regreso igual. La gente que ya ha ido y tuvo alguna de estos horarios, cómo hacíais con el tema hoteles.. reservabais hotel, aprovechabais para hacer tuismo..? Gracias y saludos
Nathanian83
Avatar de Nathanian83
Moderador Asia
Moderador Asia
May 21, 2015
Mensajes: 8209

Fecha: Sab Nov 16, 2019 08:07 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola.
Si el vuelo sale a esas horas no tendrás más problema, el hotel lo habrás dejado y vas a última hora al aeropuerto. Si llegas a esas horas probablemente no tengas la habitación, pero se pueden quedar con las maletas y tú desayunas y comienzas recorrido.
leponex
Avatar de Leponex
Experto
Experto
Mar 29, 2013
Mensajes: 192

Fecha: Vie Nov 22, 2019 04:59 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola,el cambio en el aeropuerto, lo mejor que ví fue a 0.73 (cambiar lo justo para coger taxi, etc)
En el hotel,el cambio me lo dieron a 0.77.
En el banco, el cambio me lo dieron a 0.78

El taxi desde el aeropuerto a Amman centro cuesta 22.50 DJ ( lo pone claro en un tablón previó coger el taxi), es precio cerrado, como en Madrid por ejemplo.

Saludos
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