Desayuno, check out y cogemos el coche dirección Jaisalmer. 333 km. que se resumen en unas 6 horas de viaje.
De camino paramos en Phalodi, ciudad donde la practica totalidad de sus habitantes son jainistas, así que está claro lo que vamos a visitar, ¿no?, pues sí, un templo jainista
A la salida de este templo, el señor que nos hizo de guía nos lleva a una tienda-museo propiedad de su familia y allí nos pusimos a curiosear las antigüedades y objetos de artesanía que tenían. Nos dijo que era un museo pero que si alguien quería comprar algo podía hacerlo, cosa que nos quedó más que clara cuando vimos los datáfonos y las pegatinas de Visa en la puerta interior del "museo" jejeje.
Goyo se enamoró de un artilugio la mar de curioso. Era un candado con 6 llaves, pero no con 6 copias de llaves, no. Con 6 cerraduras. Paso a paso y llave a llave iban surgiendo nuevas cerraduras hasta que con la última llave se abría definitivamente el candado. Nos dijeron que antiguamente se entregaba una llave a cada hijo y al fallecer el padre debían reunirse todos con sus respectivas llaves para desentrañar la herencia. Realidad o cuento??? No lo sé...pero nos encantó la historia.
Goyo no quiso ni preguntar el precio, así que nos fuimos de allí sin ni siquiera intentarlo. Y qué camino...ay el candado....yo quiero ese candado...jo, por qué????...vamos a buscar candados... de pesadilla con el Goyo...
En fin...
Llegamos a Jaisalmer y Helena y Akram (Blackpeppertours), los responsables de la agencia, estaban esperandonos en nuestro hotel, el Fort Rajwada, situado a las afueras de Jaisalmer. Muy bonito. Haciendo juego con Jaisalmer.
Ainsssssss Jaisalmer...qué rápido nos cautivó...
La ciudad de Jaisalmer está muy cerquita de la frontera de Pakistán, en pleno desierto del Thar. Es denominada la ciudad dorada por el color que predomina en sus casas, calles, havelis, fuerte...Impresionante. Y toooooodo tallado en piedra. Perderte por sus callejuelas te asegura un atracón visual. Prepara la cámara porque difícilmente podrás despegar el objetivo de miles de rincones, puertas, rotos, ventanales, artesonados, ganeshas....
Penita haber pasado solo dos días allí. Hoy añadiría dos sin dudarlo. Habrá que dejarlo para otra ocasión
A lo que íbamos. Nos pegamos una duchita rápida y nos fuimos con Akram y Helena. Ejercieron como buenísimos anfitriones y nos dirigimos a su casa, donde la cuñada de Akram me iba a hacer el mehendi que se les hace a las recién casadas en las manos. Impresionante trabajo el que me realizó Neetu, casi tan bonito como ella. Neetu. Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo la historia de amor entre Neetu y uno de los hermanos de Akram desafiando al sistema de castas...ains...pero eso se queda en privado, este no es sitio para contarla.
Después del mehendi y con las manos sin mover para que la henna penetrara a fondo en la piel y el dibujo no se deformara, fuimos a dar un paseillo por la ciudad.
Compramos una tarjeta Sim para el móvil que llevé liberado, y nos fuimos a tomar un Banana Lassi a una terracita.El Lassi es una especie de yogur líquido que puede ser dulce, salado y "especial", vamos, con maría, muy ofertado en Pushkar, por cierto. Y Goyo lassi???Noooooooooo, Kingfisher!!!!jaja
Jolín qué agusto se estaba...Y con las vistas del fuerte de Jaisalmer...sin palabras.
Más tarde, ya anocheciendo, fuimos a una tienda de telas, donde yo encargué dos salwar kameez a medida para el día siguiente. Y muy bien de precio, gracias a mis intermediarios de lujo
Cenita en el Jaisal Italy, y a la camita, que hemos quedado prontito con Akram para ver más a fondo la ciudad.
Gabon!!!!
