Son las 12 del mediodía del 6 de Agosto. Aeropuerto de Barajas. Calor insoportable en Madrid y unas ganas inmensas de llegar a Punta Cana. Por fin vacaciones¡¡¡¡¡¡
Vuelo con un poco de retraso ( iberworld), nada importante, despegamos sin problemas derechitos al paraiso¡¡¡¡¡¡
Después de ocho horas, por fin: Tierra a la vista¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Estamos llegando......
Aterrizamos en Punta Cana, bochorno impresionante al salir del avión. El aeropuerto, muy curioso, con bungalows. Realizamos todos los tramites de entrada ( pasaporte, pago de tasas, recogida de maletas....) y al salir del aeropuerto, ahi estaba nuestro touroperador esperandonos para llevarnos al hotel.


Nos subimos en el autobus y en menos de media hora estabamos en el hotel. Que chulo¡¡¡¡, que grande¡¡¡, que bonito¡¡¡¡.
Habíamos cogido el privileged, con lo que el check in, fue rápido; nos dieron las instrucciones, las llaves de la habitación y una bolsita muy mona con las cositas que te entregan. Eran las ocho de la tarde allí, ya de noche y claro; lo primero: a beber el primer cóctel del hotel para celebrar nuestra llegada.
Ya en el bar, decidimos reservar para cenar en el japonés esa misma noche ( con el privileged, teniamos derecho a cinco cenas por semana), así que a gastar la primera. Con lo que nos fuimos a la habitación a dejar las cosas y a ducharnos para ir a cenar.
Llegamos a la habitación, la primera impresión fue buena, pero..........Oscar????, no hay toallas, llama a recepción por fa, que nos traigan. Oscar...., no hay gel; Oscar...., aquí solo hay cosas para una persona y la habitación es de dos. Oscar no tenemos toallas de playa, y la hamaca de la terraza?????????, no está......
Nos arreglamos y nos vamos a cenar al japonés. Cenamos bien, ( a mi no me gusta mucho la comida japonesa, pero a Oscar le encantó).
Depués de cenar nos fuimos a tomar un café y unos cócteles al lobby del hotel y a dormir que estamos cansados.