PRIMERA PARTE: LA HABANA I (MELIÁ COHIBA)
El 24 de marzo de 2011 partimos hacia La Habana. El vuelo salió puntual (sobre las 15h). Típico avión de Air Europa con distribución 2-3-2 y poco espacio entre los asientos. El día antes habíamos reservado los asientos en la parte trasera del avión que suele ser más tranquila. Una vez hubo despegado pude coger una fila de 3 e ir tumbada. Después de unas 9 horas de vuelo y sobre las 21h local aterrizamos en la capital Cubana. La diferencia horaria es de 9 horas.
La temperatura muy agradable, a mi parecer nada húmeda cómo en otros lugares del Caribe. Los controles menos estrictos como esperaba. Lo primero que me llamó la atención fue cómo el personal de tierra nos pedía periódicos y revistas ‘de cotilleo’. Es algo muy valorado en Cuba ya que apenas tienen información del exterior.
El control de inmigración tampoco fue para tanto, te hacen pasar de forma independiente a una cabina cerrada dónde te hacen unas preguntas. En nuestro caso fue rápido. Al salir de la zona de embarque había muchos taxistas ofreciendo transfer a la ciudad, y también particulares con sus llamativos coches antiguos americanos. Nos los quitamos de encima cómo pudimos y fuimos directamente a los representantes de Travelplan dónde nos indicaron la ubicación del autobús. Antes de subir fuimos a una Cadeca (casa de cambio) que hay allí mismo para cambiar algunos Euros.
Aquí hago un inciso para explicar el tema de la moneda. Para los turistas la utilizada es el Peso convertible ó CUC y su valor es aproximadamente el que tiene el Dólar. Pero cuidadín que los Dólares los penalizan con un 10% (debido al bloqueo norteamericano).
Al margen de los CUC la moneda utilizada por los cubanos es el Peso Cubano o CUP. Es recomendable familiarizarse con los billetes y monedas para evitar timos. Basta con saber las diferencias y distinguir los CUC de los CUP. (1 CUC = 25 CUP)
Los CUC llevan impreso lugares turísticos de Cuba.

Los CUP personajes de la revolución.

Resumiendo: llevar Euros y cambiar a CUC. Las tarjetas de crédito no son aceptadas en muchos establecimientos (sí en los hoteles). En los hoteles donde estuvimos había Cadecas oficiales, pero no esa así en todos los hoteles y en ese caso mejor buscar una fuera del hotel.
Nos dirigimos al autobús para ir a nuestro hotel situado al lado del famoso Malecón Habanero, en el barrio de Vedado pero casi en el límite con el barrio de Miramar. Al ser de noche no pude hacer fotos durante el trayecto.
HOTEL MELIÁ COHIBA www.meliacuba.es/ ...lia-cohiba
Está a unos 6 km de la Habana vieja. Cuando viajamos no nos gusta estar en todo ‘el meollo’ y siempre buscamos lugares tranquilos. La elección para nosotros muy acertada. El hotel tiene transporte gratuito al centro y en unos 10 minutos estás en el centro.

El chek-in fue rápido. Había solicitado habitación en las plantas superiores del hotel y nos asignaron una en la planta 18 (la 1805) dónde están ubicadas las habitaciones de Servicio Real (supongo que por no haber disponibilidad en las estándar).


La habitación muy amplia, 2 camas de 1,50 y grandes ventanales con vistas al océano. Aceptable pero ni mucho menos un 5*. Una de las condiciones que el gobierno cubano impone a las cadenas hoteleras es que aunque el capital y beneficios sean de dichas cadenas, la gestión y personal lo facilita el gobierno. La gran mayoría de cubanos son funcionarios porque todo pertenece al Estado.




Al baño le hacen falta una buena reforma. Estaba todo más o menos limpio pero con la impresión de no estar reluciente.
Teníamos régimen de alojamiento y desayuno. El restaurante muy chulo, con un patio central y músicos en directo. El buffet completo y variado.

Para utilizar el servicio de transfer a La Habana Vieja hay que apuntarse en conserjería. Mientras esperábamos a que saliera el siguiente microbús echamos un vistazo a las instalaciones del hotel. Tiene varios restaurantes y bares, el rincón del habano, tiendas, y más cosas que no nos dio tiempo a ver. La piscina, muy apetecible, entraban ganas de quedarse allí y pasar de visitas pero la ciudad nos esperaba.

Montamos en el microbús e hicimos un agradable trayecto a través del Malecón, tomando contacto con el ambiente cubano. En la habana no he visto ni un solo atasco, el tráfico es muy fluido.


Nos dejaron en la Plaza de la Artesanía y había un puñado de guías cubanos ofreciendo sus servicios. Nos los quitamos de encima cómo pudimos y en lugar de adentrarnos a la parte antigua fuimos hasta la Fortaleza de San Salvador de la Punta para contemplar la bahía.



Desde éste punto se puede ver también el Castillo de los Tres Reyes del Morro.

Nos fuimos adentrando en las callejuelas pasando por la Embajada Española, un bonito edificio que contrasta con las casas adyacentes. Esto es muy común en la Habana, tan pronto te encuentras con un precioso edificio colonial rehabilitado y al lado otro que se cae a pedazos.

Por las calles de la Habana uno se va encontrando todo tipo de medios de locomoción: guaguas, tuc tuc al estilo cubano, calesas y los simpáticos coco-taxis que fué nuestro medio de transporte preferido para movernos en distancias más largas.

Museo de la revolución hasta llegar al Parque Central

Los emblemáticos hoteles Saratoga y Telégrafo
El impresionante Teatro Nacional y el Capitolio. Y los cochessssss!!! Quería fotografiar todos.. qué colores, qué modelos !! unos más cuidados que otros pero todos muy llamativos.




Fábrica de tabacos Partagas, el barrio chino ..…


Nuestra siguiente parada fue en el Floridita (cuna del Daiquiri). Hay una estatua del famoso escritor y filósofo Ernest Heminway justo en la zona del bar dónde se los solía tomar. Creo recordar que nos costaron 5 CUC cada uno, lo sirven con plátano frito crujiente. Y como no: música en vivo.

Después de reponer fuerzas nos dirigimos hacia la Plaza Vieja asombrados de lo que uno se puede encontrar callejeando.. edificios totalmente derruidos donde los cubanos viven penosamente, entre escombros y casas apuntaladas.

Los colegiales todos igualitos, uniformados. En cuba la enseñanza es obligatoria, de hecho no vimos ni un solo niño pidiendo cómo en muchos otros países a los que hemos viajado. Está totalmente prohibido que los niños mendiguen.
La plaza Vieja me gustó mucho, amplia y muy muy bonita.

Lla Plaza de la Catedral me dejó impresionada por su belleza, es cómo trasladarse a otra época. Patrimonio de la humanidad por la Unesco y de estilo Barroco. Durante mi estancia en La Habana, volvimos varias veces a ésta plaza porque es el rinconcito que más me gustó de la ciudad.




Cómo no podía faltar en un paseo por la Habana: La bodeguita de Enmedio. Está situada en una de las calles que confluyen en la Plaza de la Catedral. Desde fuera parece un pequeño bar con una barra dónde está la gente tomándose sus mojitos y bailoteando. La música y el baile están presentes en todos los rincones de Cuba.

Subiendo unas estrechas escaleras se llega al restaurante. Las paredes textualmente forradas con firmas de gente que pasa por allí.

La comida estuvo muy bien y nada caro para ser un lugar tan turístico. Pedimos escalopes de cerdo y gambas, que acompañaron con patatas fritas y lo que es típico de allí: ‘moros y cristianos’ (arroz blanco con fríjoles negros). Lo sirven mezclado o separado, cómo prefieras. Por supuesto degustamos el famoso mojito que estaba muy rico.

Nos dieron las 4h de la tarde, el calor se hacía notar y dimos por terminado el pateo de ese día. Cogimos un coco-taxi al hotel (5 CUC).
Pasamos el resto de la tarde en la piscina del hotel, que nos sentó de maravilla. Y pudimos disfrutar de un precioso atardecer en el Malecón Habanero, salpicados por las olas que rompen en él.


>>> Video Malecón
