Nos levantamos y desayunamos a la misma hora que el día anterior, nuevamente el maravilloso desyuno servido por nuestra “mami” belga. Después de desayunar, terminamos de arreglar todo y dejamos el hotel. Esta vez, para ir a la estación optamos por coger un bus pues había una parada al lado del hotel (en la circunvalación) y varios autobuses válidos, paramos el primero que vino, le preguntamos si iba a la estación y efectivamente, en 5 minutos estábamos allí (a un módico precio de 2€ el billete, que no está mal para ahorrase media hora de caminata con las maletas).
En la estación, como ya venía siendo costumbre, preguntamos por el siguiente tren a Gante y, como también venía siendo costumbre, faltaban dos o tres minutos para que saliera así que… ¡a corrrer! Llegamos a Gante en media horita y buscamos la consigna para dejar las maletas, después salimos a buscar la parada del tranvía 1 (está según sales de la estación a la izquierda, pero hay un mapa con todas las paradas porque además están en obras y puede ser que cambien). En la misma parada hay una máquina donde puedes sacar los billetes (al conductor le preguntamos y nos dijo que tenía que ser en la máquina) por 1,20€ cada uno.
En el centro el tranvía nos dejó muy cerca del centro (le habíamos preguntado a un chico por la parada más céntrica y nos mandó bajarnos aquí), fichamos la parada para la vuelta donde también había máquina y nos dirigimos hacia la plaza de San Bavón. Entramos a la iglesia de San Nicolás y, al salir, nos abordó un señor mayor con una carpeta en la mano que nos preguntó si éramos españoles, yo pensé “éste nos vende algo”, y entonces empezó a hablarnos en perfecto español que de dónde éramos, que si en Asturias conocía no sé cuántos sitios, que si en Salamanca conocía a mucha gente (que le diéramos saludos al alcalde), que era traductor, que había dado clases de español y no sé cuánta más información, incluída una lección de ciclismo que tenía aprendida como el Padrenuestro. Después de un buen rato dándonos la chapa (que nos estábamos quedando tiesos de frío) nos dijo que se tenía que ir porque había quedado con su mujer pero que si no, nos hubiese hecho de guía… y, por último, nos pidió algo para un café caliente. Nos quedamos un poco sorprendidos porque después de todo el rato de charla ya se nos había olvidado la idea de que nos querría pedir algo pero bueno, le dimos dos euros y hasta luego.
Seguimos nuestra ruta hacia el Belfort (campanario), subimos (5€ cada uno) y sacamos unas cuantas fotos. Intentando salvar como pudimos las numérosisimas obras que hay ahora mismo en Gante… y es que no hay una plaza que no esté levantada…



Después continuamos hasta la Catedral de San Bavón y entramos, no pagamos por ver el “famoso” cuadro de “La adoración del cordero místico” por dos razones: primero, porque para nosotros no era famoso, no habíamos oído hablar de este cuadro en la vida hasta que empezamos a preparar este viaje, y segundo porque no tenemos ni idea de arte ninguno de los dos y concretamente la pintura nos gusta bastante poco. Luego volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al puente de San Miguel, desde donde hay las famosas vistas de las 3 torres alineadas y las orillas de Graaslei y Korenlei.

Continuamos hacia el barrio de Patershol donde teníamos pensado comer en Amadeus pero HORROR, estaba cerrado y no abría hasta las 18:30, o sea que sólo está para cenas. Decidimos volver de nuevo al centro para ver si el otro Amadeus estaba abierto (aunque nos temíamos que no) y que si estaba cerrado comeríamos en cualquier puesto callejero (en la plaza de San Bavón también había un mercadillo navideño, igual que en Brujas). Como efectivamente estaba cerrado y lo que había en los puestos callejeros no nos apetecía mucho (además hacía un frío que pelaba porque estaba nublado) terminamos en el McDonalds de la plaza que lo único que tiene de especial (aparte de ser más caro que en España) son las vistas:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Desde el McDonalds pudimos observar a nuestro amigo el señor de la carpeta acercarse a otros turistas con la misma jugada que a nosotros, les observaba durante un rato y luego se lanzaba… hasta que un policía le dijo algo y entonces se subió a un bus y le perdimos de vista. La sorpresa fue que, a la vuelta del viaje, comentando el asunto con los padres de mi novio, resulta que ellos ya se habían encontrado con él hace unos 5 años que estuvieron en Gante, les dio un buen paseo turístico y al final también les pidió algo para un café caliente… así que suponemos que lleva haciéndolo mucho tiempo. Si tenéis interés porque un autóctono os cuente cosas de la ciudad pues es una opción (aunque a nosotros realmente de la ciudad nos contó poco) pero si no tenéis interés pues ya sabéis…
Después de comer nos acercamos al castillo de los Condes de Flandes, no entramos porque también estaba medio en obras, al igual que la plaza de enfrente. Seguimos por Patershol hasta llegar a la plaza Vismarkt que, como no, también estaba en obras, y vimos el cañón Dulle Griet. Queríamos entrar en la cervecería que lleva su nombre pero aún estábamos algo llenos de la comida y además queríamos reservar un hueco para un gofre de Max, así que la cerveza no era la mejor opción…
Seguimos andando hasta llegar al edificio del ayuntamiento, que en realidad son dos edificios, uno es neoclásico y otro barroco. Después seguimos para ver el castillo del diablo, iglesia de…, y los dos edificios junto al río…
Visto lo más representativo de Gante, no quedaba mucho por hacer… volvimos a la plaza de San Bavón a probar los famosos gofres de Max (capuccino y gofre 10,50€, el gofre es bastante grande):



Tras hacer las últimas fotos nocturnas de Gante, nos dirigimos hacia la parada del tranvía y enseguida llegó para llevarnos a la estación. Recogimos las maletas (nos cobraron 7,60€ por las dos), preguntamos por el siguiente tren a Bruselas y, como no, nos tocó correr para cogerlo.

En media hora estábamos en Midi y desde allí hasta nuestro hotel – Hotel Galia – eran 15 minutos andando, pues está en la Place du Jeu de Balle, en el barrio de Marolles. La verdad es que el barrio por la noche acojona un poco (sobre todo a mí que soy de fácil acojonamiento) y el hotel, después de ver el de Brujas, fue un poco decepcionante. No estaba mal de precio para lo que es Bruselas entre semana que es caríiiiiiisimo, pues nos costó 69€/noche con desayuno pero la habitación era muy pequeña, no tenía ni armario, sólo un colgador y el baño era como de avión (todo de plástico y de una pieza). Cuando te duchabas lo mojabas todo y la ducha además hacía un ruido horrible según cómo pusieras la llave (si la ponías de la manera que no sonaba el ruido como compensación se caía una gotita cada die z segundos y tenías que poner una toalla en el suelo para no oir el ruido de la dichosa gota). Además los grifos del lavabo y de la ducha eran automáticos de pulsador y duraban poquísimo, esto para un hotel no me parece muy normal la verdad. Lo único que tenía de bueno este hotel era el salón de desayunos (lo contaré cuando toque…).


Dejamos las maletas y nos dirigimos cámara en ristre hacia el centro. Desde el hotel a la Grand Place eran unos 15 minutos andando, llegamos y desde las calles aledañas ya se oía la musiquita de los villancicos que sonaban en la plaza junto al espectáculo navideño de luces que era más o menos cada 10/15 minutos todas las noches:




Dimos una vuelta por los alrededores de la plaza, Galerías Sant Hubert, la Bolsa… pero ya teníamos hambre y estábamos cansados así que empezamos a pensar en la cena y en volver al hotel. De todos los sitios que llevábamos recogidos del foro, decidimos ir a Le Perroquet porque a mi chico le apetecía una pita ya desde Gante y ahí es lo que hay, pitas y ensaladas. La variedad de pitas es para volverse loco, las hay normales y otras que son a la Grillia (éstas están como metidas en la plancha después de rellenas pero son bastante más pequeñas porque al aplastarlas con la plancha no admiten mucho relleno). Nos trajeron las nuestras (ya no recuerdo los nombres) que más que pitas parecían pelotas porque las habían rellenado a conciencia. Las dos pitas y dos cervezas 20,50€.


Después de la cena ya nos fuimos al hotel a descansar para el día siguiente.