Al día siguiente, decidimos levantarnos pronto y hacer la excursión a Ayutthaya por libre, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Visitar la que fue la capital del Reino de Siam es una excursión que no os debéis perder. Aprovechamos para hacerla un lunes porque leí en la Lonely Planet que es el día de fiesta de algunos restaurantes en Bangkok. Fuimos a la estación de tren de Hualampong y cogimos 2 billetes a Ayuttaya en 3a clase, nos costaron muy baratos. Nos indicaron cuál era nuestro tren (mejor si cogeis el express, tardaréis menos) y el vagón no estaba tan mal, tenía ventiladores y todo. Nos pusimos al lado de la ventana para ver las vistas y durante el trayecto iban entrando vendedores ambulantes de comida en los vagones, hasta que al cabo de unas 2 horas llegamos a nuestro destino.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al bajar podeis coger mapas de Ayutthaya, pero no recomiendo que vayáis andando o en bicicleta, al menos si el día es muy caluroso como fue nuestro caso. Los templos están relativamente lejos unos de otros, sobretodo los que están al otro lado del río, así que la opción que nos gustó más fue alquilar un tuc-tuc. Allí tienen un precio establecido de unos 400 thb/ hora y el circuito a los templos más importantes dura entre 2 y 3 horas (sin incluir las entradas a los mismos, que suelen ser de 50 thb pp), pero merece la pena porque te explican cosas, te recomiendan sitios para comer y vas sentado y fresquito.
Primero, nos llevó al templo Wat Yai Chai Mongkhon , es uno de los que más me gustó. Tiene un chedi de unos 60 metros de altura (en el que puedes subir y ver las vistas) y un Buda reclinado, donde la gente realiza ofrendas y le pega monedas en los pies.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Después visitamos Wat Phra Mahathat. Lo más conocido es su impresionante cabeza de Buda que se asoma entre las raíces de un árbol. Dice la leyenda que cuando los birmanos conquistaron Ayutthaya cortaron muchas de cabezas de Budas y debajo de una de ellas empezó a crecer un árbol, hasta que la cabeza acabó formando parte de su tronco.
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Wat Lokayasutha es el Buda reclinado más grande de Ayutthaya y se encuentra al aire libre.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Wat Thammikarat, un templo rodeado con figuras de leones.
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Wat Ratchaburana, su Prang central tiene forma de mazorca.
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*** Imagen borrada de Tinypic ***
Wat Chaiwatthanaram, es uno de los mejor conservados, recuerda un poco a Angkor Wat.
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Finalmente, Wat Phra Si Sanphet es el templo más conocido de Ayutthaya. Consta de 3 grandes chedis que contienen las cenizas de 3 reyes. A su lado está Wihan Phra Mongkhon Bophit, mucho más actual y con un Buda en su interior.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Después de ver todos estos templos con una pausa para comer en un restaurante al lado del rio, cogimos el tren exprés de las 16h para volver a Bangkok. Terminamos la tarde en el centro comercial MBK, enorme y con una zona tipo mercadillo en su interior. Decidimos que volveríamos el último día para hacer las compras y así no ir cargando con todo durante el viaje. Por la noche volvimos a cenar a Khao San, en uno de las restaurantes de la calle Rambrutti y probamos el cocktail mai tai y el fish spa. Consiste en poner los pies en un cubículo lleno de pececitos que se comen las pieles muertas. Al principio hacen cosquillas pero la experiencia es muy divertida y puedes encontralos por todos lados.
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Al bajar podeis coger mapas de Ayutthaya, pero no recomiendo que vayáis andando o en bicicleta, al menos si el día es muy caluroso como fue nuestro caso. Los templos están relativamente lejos unos de otros, sobretodo los que están al otro lado del río, así que la opción que nos gustó más fue alquilar un tuc-tuc. Allí tienen un precio establecido de unos 400 thb/ hora y el circuito a los templos más importantes dura entre 2 y 3 horas (sin incluir las entradas a los mismos, que suelen ser de 50 thb pp), pero merece la pena porque te explican cosas, te recomiendan sitios para comer y vas sentado y fresquito.
Primero, nos llevó al templo Wat Yai Chai Mongkhon , es uno de los que más me gustó. Tiene un chedi de unos 60 metros de altura (en el que puedes subir y ver las vistas) y un Buda reclinado, donde la gente realiza ofrendas y le pega monedas en los pies.
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Después visitamos Wat Phra Mahathat. Lo más conocido es su impresionante cabeza de Buda que se asoma entre las raíces de un árbol. Dice la leyenda que cuando los birmanos conquistaron Ayutthaya cortaron muchas de cabezas de Budas y debajo de una de ellas empezó a crecer un árbol, hasta que la cabeza acabó formando parte de su tronco.
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Wat Lokayasutha es el Buda reclinado más grande de Ayutthaya y se encuentra al aire libre.
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Wat Thammikarat, un templo rodeado con figuras de leones.
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Wat Ratchaburana, su Prang central tiene forma de mazorca.
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Wat Chaiwatthanaram, es uno de los mejor conservados, recuerda un poco a Angkor Wat.
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Finalmente, Wat Phra Si Sanphet es el templo más conocido de Ayutthaya. Consta de 3 grandes chedis que contienen las cenizas de 3 reyes. A su lado está Wihan Phra Mongkhon Bophit, mucho más actual y con un Buda en su interior.
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Después de ver todos estos templos con una pausa para comer en un restaurante al lado del rio, cogimos el tren exprés de las 16h para volver a Bangkok. Terminamos la tarde en el centro comercial MBK, enorme y con una zona tipo mercadillo en su interior. Decidimos que volveríamos el último día para hacer las compras y así no ir cargando con todo durante el viaje. Por la noche volvimos a cenar a Khao San, en uno de las restaurantes de la calle Rambrutti y probamos el cocktail mai tai y el fish spa. Consiste en poner los pies en un cubículo lleno de pececitos que se comen las pieles muertas. Al principio hacen cosquillas pero la experiencia es muy divertida y puedes encontralos por todos lados.
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