A continuación os contaré cómo ha sido mi viaje a París. Viajamos 3 personas, desde Barajas y nos alojamos en el hotel Amarys SImart, junto al metro Marcadet-Poissoners, en la zona de Monmartre.
Decir que, para el transporte, nos sacamos allí la Carte Orange, que es como un abono transportes para metro, RER (Cercanias) y bus del martes al domingo, y del domingo al martes siguiente llevábamos ya sacada desde Madrid el Paris Visite. La Carte Orange la sacamos de las zonas 1 a la 4 para que nos incluyera Versalles. Si no, mejor cogerla de la 1 a la 3.
Llegamos al aeropuerto de Orly a las 10 de la mañana y fuimos a comprar la Carte Orange, pero nos dijeron que en el aeropuerto no la vendían, que tenía que ser en Paris en cualquier metro o RER, así que buscamos algún bus para viajar al centro. Te lo indica bastante bien, sobre todo las opciones de Orlybus (bus) y Orlyval (tren), y buscamos el Orlybus. Allí fuera, donde estaba la parada, paraban también otros buses que iban a Paris, como los de Air France, pero nos decidimos por el orlybus, que costaba 6,30 cada uno y se compran los billetes en el mismo autobús.
Tardamos como media hora o algo menos en llegar al metro Denfert-Rochereau, donde cxogimos la línea 4 del metro para llegar sin transbordos a nuestra estación del hotel: Marcadet-Poissoners. Decir que la zona está llena de personas de color (africanos, indios, pakistaníes...) pero no tuvimos ningún problema, de hecho, la gente es super amable y se matan por explicarte las cosas cuando les preguntas.
Dejamos allí las maletas y nos fuimos andando al Sacre Coeur, que se supone que está a 10 minutos del hotel, pero nos perdimos y dimos más vueltas de lo normal, además de subir escalinatas interminables, pero por fin llegamos arriba. Entramos a ver la basílica por dentro, y en general, me gustó más por fuera.


Muy bonitas las vistas que se ven desde fuera de la basílica, junto a las escaleras: Notre Dame, la Torre Montparnasse, el río, el Louvre, el Panteón...

Volsimos al hotel, con más dificultades para encontrarlo que antes, y allí descansamos un rato de las escaleras del Sacre Coeur. Por la tarde pensábamos ir a la Ópera Garnier, pero cerraban a las 5 y media o así y no nos daba tiempo, así que optamos por ir a la Torre Eiffel.

Hacía mucho viento y pensábamos que no nos dejarían subir, pero sí que se podía, eso sí, tras esperar una larguíiisima cola para subir en el ascensor, y pagar 12 euracos, lo cual me parece exagerado, en relación por ejemplo, con el precio del Louvre (8,5 euros). Pero eso sí, las vistas desde la torre, impresionantes. Se ve todo Paris desde 300 metros de altura y pienso que es algo que no os debeis perder. (Dentro, para pasar de una planta a otra, también hay que esperar bastantes colas, y con el frío que hacía, eso fue lo peor).



Vuelta al hotel en metro. Ese día cenamos pollo empanado que habíamos llevado desde Madrid en un tapper.


