Bajo la torre de su famosa catedral nos espera un autobús que me llevara a recorrer las colinas donde se cría el vino espumoso más famoso del mundo: el champán o champaña. En esta parte del tour me reúno con los que serán mis compañeros de aventura: Peter, un belga especialista en motos y automovilismo, pero también un gran conocedor del mundo de los vinos y de la buena mesa y Thomas, alemán, experto en vinos y gastronomía, una enciclopedia sobre vinos y bodegas.
La excursión en bus panorámico por la región de Champaña consiste en un tour de unas tres horas, que comienza con una vista de paso de los principales monumentos de la ciudad, un paseo de una hora por los viñedos y pueblos de la Montaña de Reims y una visita guiada a una bodega, con explicación del proceso de producción del vino y degustación de champaña.
El tour lo ofrece la oficina de turismo de Reims, a unos 40 euros por persona y 35 si es en pareja:
www.reims-tourisme.com/ ...dioguidees
El autobús parte y termina a los pies de la catedral Reims, junto a la actual oficina de turismo (la próxima primavera la oficina se trasladará a un lugar cercano).
El autobús es un minibús de unas 20 plazas, aunque hoy solo están ocupadas la mitad de las plazas, con techo descapotable, que se puede cerrar en caso de lluvia. Cuenta con cascos individuales con audio-guía de todo el tour en seis idiomas, entre ellos el español. La audio-guía es muy completa: la historia de la zona está muy bien relatada y la traducción al español es correcta.
Comenzamos con un recorrido por la ciudad: el ayuntamiento, el arco romano, la estación de tren a la que debería haber llegado yo, el estadio de fútbol, elegante palacio de congresos. Salimos de la ciudad por un camino paralelo a un canal de agua, y tras un breve recorrido comenzamos a subir las faldas de las montañas que rodean a Reims. El cultivo típico de esta zona es el viñedo, pero no un viñedo cualquiera, sino el viñedo que produce el vino espumoso dorado más famoso del mundo: el champán o champaña.

Las tierras que producen el champaña no son realmente tierras ricas, sino tierras calcáreas, sólo adecuadas para la vid. La composición del suelo, el clima duro y el agua, le dan un especial sabor a estos vinos. Estas tierras famosas vitivinícolas son labradas con mucho esfuerzo y mimo para obtener uno de los caldos más preciados.
A finales de septiembre el viñedo ya ha sido cosechado. El trabajo en el campo casi ha terminado y comienza el de la bodega: el prensado el mosto y su posterior fermentación.
El paisaje es relajante: viñedos a ambos lados, salpicados de pequeñas bodegas con curvas sinuosas que dan más encanto e intriga a la ruta. Coincidimos con numerosos ciclistas. La carretera es sinuosa y eso le da un encanto especial: no sabes que te vas a encontrar a cada curva o cambio de rasante. Hay bastantes ciclistas y algunos tractores acabando las tareas propias del otoño, preparando la tierra para el descanso invernal.
El los tranquilos pueblecitos abundan las pequeñas bodegas familiares: hay unas 5000 en la región que produce la Denominacion de Origen Champaña.
Una de nuestras paradas va a ser el molino de Verzenay (Moulin de Verzenay), que fue utilizado como puesto de mando durante la I Guerra mundial y lugar de reunión y visita de varios jefes de estado. Un lugar con unas estupendas vistas sobre los viñedos y el valle.

Daremos la vuelta en el pueblo de Verzenay, con sus numerosas y prestigiosas bodegas (y un faro que es museo del vino): www.lepharedeverzenay.com/
Solo veremos de paso el coqueto pueblo de Chigny-les-Roses (famoso precisamente por sus rosas) y por la mujer que dio un gran impulso a la comercialización del Champaña: Mme Pommery dueña de la importante bodega Pommery et Greno.
en.wikipedia.org/wiki/Pommery
www.vrankenpommery.com/
Acabaremos en una bodega de Sermiers, otro bonito pueblo productor de champaña.
El propietario de la bodega Rene Fresne nos recibe con todo su cariño y nos presenta el proceso del vino, desde la prensa, pasando por la fermentación en las cubas, hasta la bodega subterránea.

La bodega es también su casa y antes fue la de sus antepasados, con lo que sientes que te abren un poco de su vida. Nos cuenta detalles de cómo producían el vino sus padres, la tradición, pero como han cambiado las cosas innovando lo justo, para mejorar la calidad de sus espumosos. La explicación (en francés e inglés) es clara y sencilla, como lo sería la de cualquier persona del mundo rural.
Nos da a degustar diferentes clases de champaña, desde los más dorados, hasta los rosados: vinos que dejan un intenso y duradero sabor en el paladar.
A lo tonto, a lo tonto, no sé cuántas copas hemos bebido, en medio de deliciosos apetitivos servidos por su mujer: jamon típico de la zona, el foie, pates...

Creo que se me fue el santo al cielo observando hipnotizado el subir constante de las diminutas burbujas en la copa.
Compro una botella para casa, que pienso reservar para una ocasión especial.
Champagne René FRESNE
20, Rue du Franc-Mousset
51500 SERMIERS
www.champagne-rene-fresne.com
Volvemos hacia Reims por los mismos campos que hemos atravesado antes y el bus para justo donde nos recogió: al pie de la torre de la Catedral de Reims, lugar de coronación de muchos reyes franceses.
No conviene hacer dos tour el mismo día, a menos que se tenga un alto grado de resistencia al alcohol.