Despertamos pronto, desayunamos en el motel (incluido) y nos pusimos en ruta. Teníamos el día entero para ver Yosemite y llegar a dormir a Oakhurst. Yo tenía especial ilusión en ver algún osito pero nada, no pudo ser.
El viaje hasta la entrada del parque por el Tioga Pass fue maravilloso: prados verdes, montañas con algo de nieve (incluso a esas alturas del verano-otoño), bosques de abetos... A medida que nos íbamos introduciendo en Yosemite la temperatura bajaba y el paisaje se hacía, si cabe, todavía más verde.
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Y por supuesto, yo iba como loca por ver a un osito y cuántos más carteles como este veía, más ilusiones me hacía!!!
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Para aquellos que solo tengáis un día para dedicar a Yosemite como nos pasó a nosotros, sabed que se puede hacer. Nosotros vimos los principales puntos del parque y disfrutamos de pequeños paseos y todo en un día. Eso sí, si os gusta la naturaleza en todo su esplendor es más que recomendable dedicarle un par de días. También depende, imagino, de si queréis ver las secoyas en Yosemite (zona de Mariposa Groove) o si como nosotros vais a dedicarle un día a Sequoia National Park.
Como decía, nosotros vimos lo principal en un día. Yo disfruté muchísimo con el parque porque los paisajes me parecían idílicos: largas praderas, lagos rodeados de pequeños bosques de abetos, montañas de granito de fondo... La mezcla de flora de Yosemite te deja sin habla. Mi marido es más de paisaje desértico por eso disfrutó mucho más en Death Valley.
Tenaya Lake fue nuestra primera parada. Simplemente impresionante. Los árboles reflejándose en el agua del lago, que casi formaba una pequeña playa y el paisaje de fondo con las fantásticas paredes de granito. Precioso.
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Más adelante empezamos a ver las primeras apariciones del Half Dome. Totalmente distinto al paisaje de Tenaya Lake y sin embargo igualmente bello e impactante!
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A lo largo de la carretera que atraviesa el parque, fuimos parando en todos los puntos que nos parecían bonitos - es decir, todos!!!!
Comimos en un food court (no recuerdo el nombre) y seguimos adelante. Desde allí, obtuvimos unas vistas fantásticas de El Capitán así como de Bridalveil Fall, aunque en la época en la que fuimos no tenía demasiada agua y a penas se veía (lo mismo nos pasó con Mirror Lake..)

Me hubiese gustado llegar a Tunnel View con la puesta de sol pero no todo puede encajar, qué le vamos a hacer! Aún así, las vistas memorables.

Mientras salíamos de Yosemite en dirección a Oakhurst, yo iba pegada a la ventanilla en busca del oso que sabía que me tenía que encontrar. Después de hacer parar varias veces a mi marido pensando que había visto uno (al final siempre resultaba algún tronco caído o algo así..), desistí y puse punto y final a mi búsqueda. Estaba claro, si no estaba de Dios no lo estaba y me marché de Yosemite sin avistar osos








