Hoy termina nuestro periplo por Roma, pero las vacaciones no terminan aún, Florencia nos espera. Hasta las 12:45 no salía nuestro tren, así que todavía teníamos tiempo para apatrullar una par de horas la ciudad.
Dimos un último paseo por la Fontana de Trevi hasta el Pantheon, mientras revisamos lo que nos había quedado pendiente en nuestra lista de prioridades, no habíamos visto la cripta de los capuchinos, a pesar de estar a escasos dos minutos de nuestro hotel. Al lado de la estación de metro Barberini está en la Iglesia de la Inmaculada, las paredes están decoradas con cientos de huesos y calaveras de monjes difuntos, haciendo diferentes ornamentaciones. No se pueden hacer fotos, si alguien tiene curiosidad que eche un vistazo en Google, es un tanto tétrico, perfectamente podría haber prescindido de la visita, es mi opinión, mi pareja opina lo contrario. No hay que pagar entrada como tal, pero si un donativo.
Para el desplazamiento a Florencia habíamos comprado los billetes desde casa en la página de Trenitalia. El viaje dura aproximadamente hora y media, el precio varía bastante dependiendo de la tarifa que coja y el tren. Nosotros cogimos 2 billetes en tarifa mini y tren Frecciargento, sólo ida- ya que luego continuaríamos a Pisa, y de Pisa a casita- por 68€.
La estación de ten en Florencia está al lado de Santa María Novella, de hecho lleva ese nombre. En general todo en Florencia está relativamente cerca. No hay pérdida, si sigues a la multitud llegarás a la Piazza del Duomo.
Santa María Novella
Nuestro hotel estaba a medio camino entre la estación y la Piazza del Duomo, como siempre reservado por booking, al módico precio de 130 € dos noches con desayuno incluido. El Hotel Nizza, que así se llamaba, no tiene otra definición que la de “auténticamente Toscano”, al igual que su dueña, que lo mismo hace de recepcionista que te sirve el desayuno cantando ¡buongiorno!.
Dejamos a toda prisa las maletas, nada de ascensor, tres pisitos a patita, pero sin problema, con la de hidratos de carbono que estábamos tomando, como si hay que subir siete.
Tomamos dirección Piazza del Duomo, casi no nos lo podíamos creer, parecía que iba a llover, y así fue, poner un píe Delante del Duomo y empezar a echar agua como si no fuera a para más. La cola para la entrada a la Catedral, que siempre llega muy lejos quedó vacía.
Aprovechamos el chaparrón para meternos en un chiringuito de pizza al taglio, para reponer fuerzas, y trazar la estrategia de ataque.
Cuando compramos los billetes de avión y reservamos los hoteles no nos dimos cuenta de que los lunes en Florencia cierran muchas de los lugares de visita obligatorios, los Uffizzi, la Academmia, Capillas Medicis, Galería Palatina.. y concretamente el lunes era precisamente el día que estaríamos completo en Florencia, pero eso no era todo, todavía nos encontraríamos con algún contratiempo más que contaré en breve.
La idea inicial era ver esta tarde la Galería de los Uffizi y el Palazzo Pitti. Dimos un montón de vueltas a la idea de comprar la Firenze Card o no, es carísima, 50 € por persona. Tiene una duración de 72 h. desde que se activa con la primera visita, incluye la visita a la mayoría de los Museos de la cuidad pero no así a los que pertenencen a la iglesia. También puedes utilizar auóbús o tranvía durante ese periodo, pero salvo para subir a la Piazza Michelangelo no es necesario, ya que las distancias son pequeñas.
Después de hacer muchos números y darle muchas vueltas la compramos, no por el ahorro económico en las visitas, sino por evitarse las colas, ya que con la Firenze Card pasas directamente sin esperar la cola, y como habíamos leído mucho sobre las colas que se formaban en la Academia y los Uffizi, además de lo cansados que veníamos ya de Roma, pues soltamos la pasta como si nos arrancaran la vida.
La activamos con nuestra primera visita a la Galería de los Uffizi, su nombre , Ufficio, recuerda que el edificio se construyó como oficinas para la administración de la ciudad. Pasaría después a albergar la colección de arte de la familia Médicis . Esta Galería aloja una de las colecciones de arte más famosas del mundo, pinturas de Leonardo Da Vinci, Filipo Lippi, Tiziano, Caravagio... y una interminable lista de maestros. Se encuentran aquí obras como El nacimiento de Venus y la Primavera, de Botticelli. Destacan sus luminosos corredores llenos de esculturas, es una pena que no se puedan hacer fotos en ellos. Sí se pueden hacer hacia el exterior, estas son las vistas sobre el río Arno y el Ponte Vechio:
Cruzamos el Puente Vecchio, lleno de joyerías y muy concurrido de turistas, paseando hasta llegar al Palazzo Pitti, al otro lado del Arno. Es enorme, aunque exteriormente no compite en belleza con otros edificios de la ciudad. Nos dirigimos a la taquilla reservada para la Firenze Card (no hay que hacer cola, pero si sacar un papelito en cada monumento) y nos dirigimos de cabeza a ver la Galería Palatina, pero antes se me ocurrió consultar la hora de cierre de los jardines para volver el martes, ya que entonces ya estaban cerrados, cual es mi sorpresa cuando el vigilante me dice que no será posible verlos ni mañana lunes, por estar cierrado (que eso ya lo sabíamos) ni el martes por huelga general en Italia, QUEEE!!! casi me da algo, la mente me empezo a funcionar a mil por hora, no ibamos a poder ver la Academia, ni los jardines, ni un montón de cosas más... y tampoco funcionarían los tres, y teníamos que ir hasta Pisa a coger el Avión!!! Ya veréis que luego no fue tan grave, porque la huelga era de 10 a 5 de la tarde, no el día completo, pero hasta que nos enteramos.....
Salimos corriendo como si nos quemaran las zapatillas dirección a la Academia, a las seis era la última entrada, y eran como las cinco y media, y no estábamos dispuestos a marchar de Florencia sin ver el David. Nos perdimos, pasamoscorriendo por medio de un mercadillo, luego no encontrábamos la puerta.. llegamos justo cuando estaban a punto de cerrar, pero nos dejaron entrar. Eso sí, ver poco vimos, básicamente tres cosas : El Árbol de la Vida, El Rapto de las Sabinas, y por supuesto el David de Miguel Ángel. Allí que nos sentamos delante de él un buen rato, por lo menos el spring mereció la pena, poco nos importaba que no nos diese tiempo a ver otras cosas en la Academia.
Dedicamos el resto de la tarde a pasear por Florencia, en la Plaza de la SS Anunziata había un mercadillo de productos típicos, tanto de comida como de artesanía. Nos compramos unos jabones muy chulos. Deambulamos por la Piazza del Duomo, es el centro de todo, constantemente pasa por allí. El Duomo, Campanille y el Baptisterio resaltan por los colores de sus mármoles; blanco y verde.
Baptisterio, son famosas sus tres puertas de bronce
No se puede estar en Florencia y no pasar por el Mercato Nuovo a saludar al Porcellino, dicen que si tocas su morro la vuelta a Florencia está asegurada, ver veremos.
Esa noche cenamos en Gusto Leo (Vía del Proconsolo 8-10) Muy recomendado en el foro, pero la verdad es que no nos dio mucho más. Al día siguiente volveríamos, pero más por comodidad que por lo excelente que fuera.
Después comimos unos estupendo gelatos paseando por las calles de Florencia, ya sin el bullicio del día, aunque con ambiente y espectáculos de espontáneos animadores callejeros.
El Palacio Vecchio tiene un horario muy particular, desconozco si solo es en verano o durante el resto del año también, pero se puede visitar hasta las 12:00 de la noche. Situado en la Plaza de la Signoria, es uno de los monumento más destacados de la ciudad, con cierto aire medieval (esto me lo invento yo) es el edifico que más llamó mi atención, incluso más que la famosa Cupula de Brunellechi.











