Hoy era nuestro cuarto día en Roma, y último entero. El planing de visitas que habíamos previsto se iba cumpliendo, más o menos en armonía con el hago un poco lo que me da la gana, que para eso estoy de vacaciones. Eso sí, madrugón día si día también. Son manías de la familia Candamo llegar siempre los primeros a los sitios, nadie es perfecto, pero tiene sus ventajas, como llegar a la Fontana de Trevi y que estén haciendo la recogida de las monedas, y poder hacerse fotos con la Fontana solo para ti:

La visita a las catacumbas de San Calixto era condición sine qua non para Miguel -es que su hermano le había dicho que era lo que más le había gustao de Roma, y claro, a ver quien le lleva la contraria a un Carbayón- así que ahí estabamos nosotros camino de la Vía Appia: Línea B de metro hasta Pirámide, y luego el Bus 118. No vi tantos baches juntos en mi vida!!! Estábamos en Roma o en el desierto? Tampoco ayudó mucho al viaje la velocidad del bus.... al fin llegamos sanos y salvos, pero el viaje fue de lo más movidito.
Las Catacumbas de San Calixto son probablemente las más famosas de Roma, se dividen en 5 alturas de loculi o nichos, a través de estrechos pasillos. Destaca además de la Cripta de los Papas, la cripta de Santa Cecilia, donde hay una copia de la escultura que puede verse en S. M. Trastévere.
Es una visita muy amena, ya que el guía en español es bastante cómico, y engancha tu atención con adivinanzas y premios al que acierta. Debes sacar el tiket y esperar a que se forme el grupo en español. Son 8 €, carillo, y por supuesto nada de fotos.
A la salida de las catacumbas, cogimos de nuevo el autobús que nos dejó justo delante de San Juan de Letrán, no recuerdo el número, los lo indicó el guía adivinador. Según dicen ésta es la iglesia más antigua del mundo, la cabeza y madre de todas las iglesias, fue durante casi mil años la sede central de la iglesia católica, hasta su traslado al Vaticano.
Siguiendo el periplo religioso cogimos la línea B del metro para visitar San Pablo de Extramuros, fuera de las murallas, vamos, lejos del centro.
Pero para periplo, el de vuelta hasta el centro. El calor empezaba a ser sofocante, nos acercamos a las paradas de bus cercanas para ver que líneas pasaban por allí, al final un poco al azar cogimos uno que “supuestamente” llegaba al Trastevere, pues ese mismo, ya que teníamos un montón de ristorantes recomendados en la zona, y así por la tarde podríamos ver Santa Cecilia y alguna cosa más. Ni se sabe donde nos dejó el bus…. Una caminata, un sol, una sed….. a puntito estaba de darme algo cuando por fin nos sentamos a comer, pero mereció la pena: Carlomenta, en Via Lungareta 101, recomendadísimo!!! Aquí una foto de la terraza, aunque nosotros prefermimos dentro:
Una focaccia, una pizza diavoleta, una lasagna –riquísima- un agua grande, tiramisú y panna cotta, Total: 23,00 €.
El Trastevere tiene un ambiente muy peculiar, con sus muchas tratorías típicas. Como monumentos de interés están la iglesia de Santa María in Trastevere, y la iglesia de Santa Cecilia –Se levanta esta última sobre el lugar donde fue martirizada la santa, patrona de los músicos- Destaca la estatua de Santa Cecilia, de Stafano Maderno, bajo el altar.
Dejamos el Trastevere atrás cruzando por el puente Palatino para ir s Santa María in Cosmedín, en sus soportales está la Bocca della Veritá, y si quieres hacerte la fotito metiendo la mano en la boca, pues a esperar al sol la cola y pagar un Eurín, pero claro, a ver quien marcha sin ella, así que venga cola, euro y foto.
Después de un merecido descanso en el hotel, ya con una temperatura más agradable -que vamos hacer, somos de Oviedo, y a nosotros el calor nos mata, es la falta de costumbre- salimos sin saber muy bien qué ver de lo que habíamos ido dejando pendiente. El Castel S. Angelo aún no lo habíamos visto, así que nos acercamos a la parada del bus enfrente del hotel para ver que líneas pasaban, hay tantas, ésta vez sí cogimos el correcto y nos dejó muy cerca. Estaba anocheciendo y las fotos salieron preciosas.
San Pietro y Vía de la Conciliazione desde Castel S. Angelo
Llevaba apuntada una Pizzería que recomendaban en el foro, nos quedaba un poco lejos, pero la verdad es que estabamos de vacaciones, así que si hay que cruzar Roma se cruza, como tampoco tenemos prisa. Está cerca del coliseo : Tratoría-Pizzería Luzzi, en Via S. Giovanni in Laterano,88. Estaba a tope, tanto la terraza como dentro, hasta la bandera, por algo sería:
Un entrante de patatas al horno, una pizza Calzone, una pizza Raviata, tiramisú y dos cervezas grandes 27 €. Buonna Pizza e buonni prezzi, forno a legna. Buena elección para nuestra última cena en Roma.











