Día siguiente, sábado, tocaba el Vaticano y sus museos. Abrían a las 10 y cerraban a las 14,45 (la entrada a las 14 h.). Tomamos el metro y según llegas (las 9,45 nosotros), vas viendo la INMENSA COLA que hay para entrar en los museos Vaticanos. Te pones en la cola como miles y miles de personas más y vas avanzando despacio. Total, TRES HORAS PARA ENTRAR, una locura.
Una vez dentro, ves que aquello es inmenso, es imposible verlo todo. Vimos la pinacoteca, cuadros de Rafael, Leonardo da Vinci, Caravaggio, la lista es interminable. Salas y salas con colecciones etruscas, egipcias, cientos de estatuas de mármol, incontables salas con pinturas al fresco preciosas en los techos, y tu siguiendo a la multitud para llegar al final donde está la Capilla Sixtina, que es como el mar donde va a desembocar el río de gente. En la capilla, los vigilantes no paran de berrear a grito pelado “no video”, “no foto”, pero podéis suponer el caso que le hace la gente. Estás sobre 5 minutos máximo, e intentan largarte fuera para dejar sitio al siguiente aluvión.

Después de toda la mañana, lo normal es que estés cansado. En el museo hay una cafetería con autoservicio donde no se come nada mal para lo que es, y además, increíble, había muy poca gente y está bien de precio. Salida a la calle por la famosísima escalera Simonetti.
A las 14,45 nos tiraron fuera. Vamos a ver la Basílica de San Pedro. Oh cielos, otra cola inmensa para entrar. Mañana lo intentaremos, por hoy ya pasamos de estar al sol en cola. Paseo hasta el Castillo de Sant Angelo y bus hasta plaza Navona, para ver lo de anoche de día.

Navona, Panteón (tomarse un café en Tazza de Oro o un capuchino (soberbio!!!) en Café Sant Eustachio, en la plaza del mismo nombre. La cantidad de gente que había en la Fontana di Trevi era espectacular. Piazza de Spagna y metro hacia el hotel. Ducha reconfortante y cena en un restaurante proximo que encontramos por casualidad: Le Virtù in Tavola, detrás de la Scala Santa, en San Giovanni in Laterano. Restaurante Italiano sin pizzas con buenos platos (por ejemplo la saltinbonca a la Romana) y mas que aceptable bodega. Precios comedidos para lo que es Roma (sobre 25 €/persona con botella de vino) y bastante clientela local (importante).

Una vez dentro, ves que aquello es inmenso, es imposible verlo todo. Vimos la pinacoteca, cuadros de Rafael, Leonardo da Vinci, Caravaggio, la lista es interminable. Salas y salas con colecciones etruscas, egipcias, cientos de estatuas de mármol, incontables salas con pinturas al fresco preciosas en los techos, y tu siguiendo a la multitud para llegar al final donde está la Capilla Sixtina, que es como el mar donde va a desembocar el río de gente. En la capilla, los vigilantes no paran de berrear a grito pelado “no video”, “no foto”, pero podéis suponer el caso que le hace la gente. Estás sobre 5 minutos máximo, e intentan largarte fuera para dejar sitio al siguiente aluvión.

Después de toda la mañana, lo normal es que estés cansado. En el museo hay una cafetería con autoservicio donde no se come nada mal para lo que es, y además, increíble, había muy poca gente y está bien de precio. Salida a la calle por la famosísima escalera Simonetti.

A las 14,45 nos tiraron fuera. Vamos a ver la Basílica de San Pedro. Oh cielos, otra cola inmensa para entrar. Mañana lo intentaremos, por hoy ya pasamos de estar al sol en cola. Paseo hasta el Castillo de Sant Angelo y bus hasta plaza Navona, para ver lo de anoche de día.

Navona, Panteón (tomarse un café en Tazza de Oro o un capuchino (soberbio!!!) en Café Sant Eustachio, en la plaza del mismo nombre. La cantidad de gente que había en la Fontana di Trevi era espectacular. Piazza de Spagna y metro hacia el hotel. Ducha reconfortante y cena en un restaurante proximo que encontramos por casualidad: Le Virtù in Tavola, detrás de la Scala Santa, en San Giovanni in Laterano. Restaurante Italiano sin pizzas con buenos platos (por ejemplo la saltinbonca a la Romana) y mas que aceptable bodega. Precios comedidos para lo que es Roma (sobre 25 €/persona con botella de vino) y bastante clientela local (importante).
