Desayunamos tranquilamente viendo las noticias en la tele y acabamos de empaquetar. Nos encontramos debajo de la puerta una nota de Rick pidiéndonos que dejemos los 55 $ dentro del apartamento antes de marcharnos:

Hacemos lo que nos pide y le contestamos la nota haciéndole saber que nos llevamos las llaves porque tenemos que volver a recoger las cosas después de la visita a Antelope. La oficina de Antelope Tours está a 2 minutos andando del apartamento. Nos van llamando por grupos y subimos al último jeep. Salimos con unos 10 min. de retraso.
Después de un entretenido trayecto, a toda velocidad, por un camino lleno de barro seco, polvo y baches, entramos en el cañón con nuestro guía, un joven navajo que nos da consejos fotográficos, e incluso nos hace las fotos él mismo para que veamos las figuras que forma la roca a través del objetivo. A simple vista es mucho más difícil apreciarlas.






De nuevo en Page, recogemos las cosas y nos encontramos al personal de limpieza dentro. A la salida, Rick acaba de llegar, aprovechamos para darle las llaves en mano y le pregunto si tiene el sobre con el dinero. “No te preocupes, probablemente lo ha recogido el housekeeper” y nos deja marchar sin ni siquiera comprobarlo.

Paramos en un Burger King a media hora de Monument Valley y antes de las 16h llegamos al hotel The View.

Pedimos en recepción que nos reserven un tour en jeep. Tenemos el tiempo justo de descargar y enseguida bajamos al lobby, donde nos espera nuestro guía navajo. Es un hombre de mediana edad llamado David. Antes de empezar nos pregunta si preferimos jeep cubierto o descubierto, así que tenemos que ir a su casa a cambiar de vehículo. Resulta que vamos en un jeep de 10 plazas para nosotros solos.

Lo pasamos en grande durante el tour, botando como locos con los baches. Si no nos cogemos a la barra, salimos disparados del jeep. Como vamos solos, es un tour "a la carta": Cuando queremos ver más detenidamente algún punto en particular, simplemente tenemos que dar unos golpes en el techo y David se arrima donde sea y para el vehículo. Es persona de muy pocas palabras y de aspecto serio, lo que no impide que haga algún que otro chiste como respuesta a nuestras preguntas. Eso sí, sin apenas esbozar una sonrisa. ¡Qué tío! Me cayó bien.
Su respuesta a un comentario mío sobre la gran cantidad de cuervos que habitaban la zona fue: "Sí. Demasiados. Deberíamos comernóslos."






Algunas figuras en las rocas y sus nombres navajos:








Terminamos el tour casi totalmente de noche, así que instalamos el trípode en una terraza exterior del hotel y le metemos una exposición a la cámara de tres pares para intentar que se vea algo... este es el resultado:

Cenamos en el restaurante del hotel (la única opción para comer). Probamos el pan navajo, una masa frita (similar en tamaño y forma a una pizza), con acompañamiento de carne y no sé cuántas cosas más. Además nos pedimos una "tapa" hecha con el mismo pan, caliente, pero a la masa le habían añadido algo de color morado, riquísimo todo, pero no pudimos terminarlo.
Nos retiramos a nuestra habitación con vistas y llamamos a recepción para pedir que nos despierten a la hora de la salida del sol... no hay que perdérselo.