Día 2: 18/08/2011
Nos despertamos en Venecia bastante temprano y con las ganas de conocer más esta ciudad. Cargamos la mochila: cámara de fotos (que no falte!!), guía de viajes, entradas a monumentos, algún dulce, dinero... sí, está todo! Podemos irnos!!
Hoy era nuestro día grande en Venecia así que empezamos por lo más fuerte, impresionante y bonito que hay en Venecia... ¿qué es? Pues la Piazza San Marco!!
Salimos de nuestro hotel y cruzando el Ponte della Paglia (una pena que en esa época estuviera aún tapado casi la totalidad del Puente de los Suspiros), dimos una primera vuelta por la maravillosa plaza que le da sentido a Venecia. Todo ahí es digno de ser observado: la Basílica de San Marco, el Palazzo Ducale, el Campanile, el bullicio de la gente, las numerosas palomas, el sonido de los cafés, las sillas tremendamente ordenadas, la Torre dell'Orologio, las famosas columnas, el león alado símbolo de Venecia...
Sin poder dejar de mirar hacia todos lados, nos fuimos hacia el Palazzo Ducale, ya que teniamos reservadas las entradas. ¿Qué se puede decir de este palacio? Pues, como mínimo, que es una joya en sí mismo. A nosotros nos encantó, a pesar de que no creo que esté bien explicado ni tenga una infraestructura museística modélica, pero cada sala supera a la anterior. Salimos encantados de nuevo hacia la Piazza, no sin antes hacer fotografías de todo, incluida la típica junto a las góndolas y sus mástiles.
Nos acercamos, con la intención de conocer lo que era una parada de góndolas hasta la que está situada en Bacino Orseolo, justo detrás del lateral izquierdo de la plaza. Los precios: prohibitivos, como ya todos sabemos!!
Después de todo esto aún quedaba bastante tiempo para poder ver la Basílica iluminada, que según el foro, es como mejor se podía apreciar su singularidad, asi que decidimos hacer tiempo cogiendo un Vaporetto (amortizando nuestro pase de 72h.) y cruzando hasta San Giorgio Maggiore.
Desde el vaporetto que te lleva a la isla se tiene una panorámica estupenda de la Piazza San Marco, por lo que no pudimos dejar de mirar todo el tiempo que duró el trayecto.
Una vez que llegamos allí comprobamos que la isla en sí no tiene gran cosa, excepto la iglesia del mismo nombre, aunque a mi me encantó ese trocito de tierra desde el que se tiene una de las mejores vistas de Venecia.
Decidimos subir a este Campanile. Estuvimos dudando a la hora de organizar el viaje, ya que queriamos subir a uno de los dos campanarios, pero finalmente creímos que este sería más impresionante porque nos dejaba ver la Laguna entera y una panorámica preciosa de la ciudad. Sin duda alguna, no nos equivocamos y recomiendo esta subida 100%!!
Una vez vista la isla, esperamos en la sombra (porque a esas horas ya se dejaba notar Lorenzo) a que viniera el Vaporetto para volver a ver la Basílica iluminada, no sin antes encontrarme un eurillo!!
Fuimos a hacer el truco de la mochila, pero a Mª José no le había contado el porqué la dejábamos... imaginé que pensaría que era por comodidad o por no poder entrar con la misma en la Basílica. Cuando llegamos a la puerta había una cola larguísima que llegaba hasta las dos famosas columnas, y como yo sabía que podiamos entrar con nuestro resguardo de haber dejado la mochila, a la puerta de la izquierda que nos fuimos. Fue entonces cuando le expliqué que, haciendo este truquillo, podiamos pasar sin esperar ninguna cola!! Ella lo flipaba y me pregutaba: y la gente no sabe eso?? Pensarán que nos estamos colando... Pues que se hubieran leido el foro, le respodí!!!
Entramos directamente a ver la Basílica de San Marco y, como el resto de Venecia, ésta no iba a ser menos: estaba llenísima de gente. Cuando entramos aún no estaba iluminada, por lo que estuvimos esperando de pie un buen rato a que las paredes brillaran, ya que no dejaban sentarse en los bancos a nadie. A mi me gustó mucho más iluminada, aunque mi pareja no estuvo muy de acuerdo debido a la espera de pie que tuvimos que hacer...
Salimos y compramos alguna postal para la familia, y nos sentamos a escribirles contemplando desde uno de los escalones del final de la plaza el espectáculo que es esta plaza en sí misma (Nota: a quien le interese, la oficina central de Correos está detrás de la plaza, en el lado opuesto a la Basílica, y es que encontrar un buzón y un supermercado en Venecia no es tarea fácil).
A esta hora ya iba entrando un poco el hambre, pero todavía era temprano, así que empezamos a recorrer el Sestiere de San Marco y nos acercamos hasta el Ponte dell'Academia, pasando antes por San Moisé, el teatro de La Fenice, la calle comercial (y bastante cara) XXII Marzo y el Campo San Vidal.
He de decir que, particularmente, el Puente de la Academia me pareció espectacular y el más bello de los cuatro que cruzan el Gran Canal. Además, las vistas que ofrece son impresionantes.
Tras las fotitos de rigor desde arriba, desde abajo, desde el lado y más allá... volvimos sobre nuestros pasos hasta el Campo Santo Stefano, donde decidimos almorzar. Buena comida, a un precio lógico y aceptable.
Todavía quedaba mucho tiempo por delante, así que tranquilamente empezamos a caminar por el Campo Sant'Angelo en dirección al Ponte di Rialto, descubriendo cada uno de los rincones que ofrecía el Sestiere de San Marco. Pasamos por el Palazzo Contarini del Bóvolo (en lamentable estado, por cierto) y por S. Maria Formosa, para llegar finalmente al Puente de Rialto, el más famoso de Venecia.
Decir que te deja indiferente es mentir, así que seré sincero: es espectacular, aunque la masificación de turistas (como si yo no fuera uno de ellos
Lo cruzamos y estuvimos dando una vuelta por Santa Croce, granizada de frutas naturales en mano, paseando por el Mercato di Rialto, viendo la belleza de Ca' d'Oro desde la orilla opuesta y perdiéndonos en las calles de este barrio.
Decidimos coger un traghetto por dos cosas: por probar la experiencia y porque nos pillaban lejos los dos puentes para cruzar a la otra orilla del Gran Canal
Ya en la otra orilla, decidimos ir dando un paseo hasta el hotel tranquilamente, pasando cerca de joyas como Santa Maria dei Miracoli o Santi Giovanni e Paolo, no sin antes pasar por nuestra ya famosa tienda de crepes de Nutella!! Uhm... Aquí tuve un pequeño percance, y es que el último bocado se me cayó al suelo!!
Éste era el momento perfecto, y aunque estaba más que concienciado en querer montarme en una góndola y probar esa experiencia (y a sabiendas cuáles eran los precios estipulados de antemano...), Mª José puso su punto de cordura y decidimos dejarlo para otra ocasión.
Nos prometimos en ese momento que volveriamos a Venecia para cumplir nuestros dos deseos de la ciudad: montarnos en góndola y comprarnos una verdadera máscara veneciana.
Las horas se notaban y prefirimos llegar al hotel a descansar un poco, darnos una ducha fresquita y salir a conocer Venecia de noche!!
Yo soy de los que tienen la manía de ver las ciudades, sus calles, sus monumentos, el ambiente... de día, pero también de noche!!! Desgraciadamente, creo que Venecia es más de día que de noche y, aunque nunca es posible que pierda su encanto, sí es una ciudad que me gustó mucho más a la luz del día.
Después del merecidísimo descanso, volvimos a recorrer las zonas que más nos habían gustado, esta vez a la luz de las pocas farolas que alumbran la ciudad: San Marco, Puente de Rialto, Santa Maria della Salute,... Ya casi me sabía las calles de memoria!!! Esta es una de las ventajas de Venecia...
Una vez que habiamos cenado, llegamos hasta el famoso (y para mi gusto, fuera de lugar) Puente de Calatrava, y allí cogimos un Vaporetto de vuelta al hotel, recorriendo todo el Gran Canal de noche. Impresionante la iluminación de algunos, y sólo de algunos, de sus edificios!
Hoy había sido un día largo y exprimido al máximo, así que caímos rendidos en la cama, aunque aún con el buen sabor de boca que nos estaba dejando la gran Venecia.




