No tenía ni idea de a dónde ir de vacaciones. Sabía solamente que quería viajar, e ir lejos, para ver cómo aguantaba el tema de las largas horas en vuelo. Navegando por la red, al final di con la página web de Catur, especialistas en Indonesia, y las fotos que vi y las rutas ofrecidas me sedujeron lo suficiente como para ponerme en contacto con ellos.
Me montaron la ruta según mis preferencias, adaptándola a los días que podía estar allí, con un trato excelente. La única pega es que ellos no ofrecen los vuelos de entrada y salida del país, pero me dieron el contacto adecuado para ello.
Al final pillé vuelos de salida el 30 de julio de 2007 y regreso el 16 de agosto, con ruta:
30/7: Barcelona-Amsterdam-Kuala Lumpur-Jakarta
31/7: Llegada a Jakarta(Sasano Jakarta Airport Hotel)
1/8: Jakarta-Semarang-Borneo(Klotok)
2/8: Borneo(Klotok)
3/8: Borneo(Klotok)
4/8: Borneo-Semarang-Jogjakarta(Jogjakarta Plaza Hotel)
5/8: Jogjakarta(Jogjakarta Plaza Hotel)
6/8: Jogjakarta-Bromo(Lava View Lodge)
7/8: Bromo-Kawah Injen(Ketapang Indah Resort)
8/8: Kawah Injen-Bali(Pelangi Bali Hotel)
9/8: Bali(Pelangi Bali Hotel)
10/8: Bali(Pelangi Bali Hotel)
11/8: Bali-Flores-Rinca(A bordo)
12/8: Rinca-Komodo(A bordo)
13/8: Komodo-Flores-Bali(Pelangi Bali Hotel)
14/8: Bali(Pelangi Bali Hotel)
15/8 :Bali-Singapur-Amsterdam-Barcelona
16/8: Llegada a Barcelona
En Catur me cogieron los vuelos internos, transporte, guías, chóferes, alojamientos y actividades, a excepción de los días en Bali, en que contacté con una agencia local y acordé las visitas y el precio. Todo en un perfecto español.
El presupuesto total aproximado del viaje:
Vuelos Internacionales: 1400€ (a través de Oceanus travel)
Servicios Catur: 1600€
Servicios guía Bali: 300€
Varios: 300€
30 de julio
El vuelo desde Barcelona a Amsterdam pasa sin incidencias, pero no puedo disfrutar del estupendo aeropuerto de Schipol porque el enlace entre vuelos es más bien justito, así que embarco rápidamente en el vuelo nocturno hacia Kuala Lumpur. Lo único que recuerdo del vuelo es que hacía frío en la cabina... En KL, unos 20 minutos para estirar las piernas antes de pasar al siguiente y definitivo avión, que me llevará hasta Jakarta, capital de Indonesia, en la isla de Java.
31 de julio
Llego bien entrada la tarde al aeropuerto, y como mañana debo tomar un vuelo temprano hacia Semarang, me quedo a dormir en el hotel del aeropuerto (SASANO JAKARTA AIRPORT HOTEL). Antes de dejar los trastos en la habitación, cambio unos cuantos euros por moneda local. Después de dejar el equipaje, y desoyendo las indicaciones del guía que me aconseja NO ir a la ciudad de noche, me subo al autobús que lleva hasta el centro de Jakarta para dar una vuelta. Mala idea. Me bajo en un barrio que parece deshabitado, todo oscuro y sin nadie por la calle, o sea que después de andar menos de 1 km, decido pillar un taxi y volver al hotel, que también necesito descansar un poco del viaje. Hay que ir con ojo con los taxistas, porque suelen querer timar a la gente (y seguro que la mayoría de veces lo consiguen), así que acordamos un precio, regateando lo que puedo, y nos ponemos en marcha. Para llegar al aeropuerto hay que pasar por unos peajes de los que no sabía nada, y el taxista me los hace pagar a mi. Encima, se equivoca de terminal y me deja lejos del hotel, por lo que tengo que andar por la autopista para llegar al mismo.

Por el camino, un control de policía me indica que por allá no se puede andar, pero hago ver que no les entiendo y voy tirando. Me dejan por imposible. Después de un buen rato, llego a la terminal correcta, pillo algo de chino para cenar y me voy a la cama.
1 de agosto
Me levanto temprano para coger el vuelo hacia Semarang, en la misma isla de Java, y así atravesar hacia Borneo por la parte más estrecha. Un desayuno a base de frutas me ayudará a pasar el día, puesto que me temo que en los vuelos no me van a dar de comer...
Al llegar a Semarang no hay nadie esperándome, y salgo a dar una vuelta y fotografiar los plataneros que hay en las cercanías (tampoco es cuestión de irse muy lejos).
El aeropuerto es bastante pequeño, pero me temo que no será el más pequeño que veré. Efectivamente, el aeropuerto de llegada en la isla de Borneo, Pangkalan Bun, es una edificación de unos 40 metros cuadrados, de una sola sala que sirve de llegadas y salidas. Durante el vuelo he entablado conversación con una pareja de norteamericanos, con los que voy a coincidir varias veces en la isla, Kathy y Steven. Al llegar a la "terminal", me recibe Andreas, el guía local, con un inglés bastante justito. Nos montamos en un coche y vamos hasta Kumai, dónde conozco a mis compañeros de barco: el capitán y el cocinero. El barco en el que voy a pasar los próximos días y noches es un KLOTOK, con una eslora de unos 10 metros, por 2 de ancho, con una especie de bodega en la que dormirán los 3 nativos, y yo...al aire libre en cubierta, con una mosquitera y unos colchones. Madre mía! Además el lavabo, es al aire libre, una taza sin cadena, con desagüe directo al río y un cubo para arrastrar lo que toque.

Empezamos la travesía por el río Kumai hasta la desviación del Sekonyer, a cuya orilla se encuentra la reserva natural. El viaje debe llegar hasta Tanjung Puting y nos llevará más de 3 horas por el río, en medio de una naturaleza exhuberante y magnífica, mucha fauna y unas aguas negras como el carbón pero limpias a más no poder.

A mitad de la travesía, el cocinero (un chaval de no más de 18 años), me trae la primera comida a bordo, deliciosa. Si en el barco hubiera medios para cocinar bien podría ser la hostia. No hay mesas, sillas ni cubiertos ni nevera, o sea que con las manos y en el suelo, que todo sabe mejor. Después, a lavar los platos en el río desde el lateral del barco, muy rústico todo, pero genial.
A poco de llegar a nuestro destino de hoy, nos cruzamos con otro Klotok en la misma dirección, con los norteamericanos a bordo. Los guías son colegas, así que empezamos una competición a ver quien llega primero y quien ve algún orangután. Logramos ver uno de refilón en la parte del río que no es reserva natural, pero lo que más se ven son monos proboscidios con una nariz enorme y largas colas.

A las 6 de la tarde oscurece (cosas del trópico), y me sirven la cena, con una vela aromatizada para ahuyentar los millones de mosquitos y otros insectos que viven en el río. La comida otra vez, sencillamente estupenda. Después de cenar, un paseo por la jungla con los guías y pasajeros de los 2 klotoks. Muy divertido, pero a decir verdad, estaba un poco asustado y muy cansado. De regreso al barco, me han preparado la "cama", es decir unas colchonetas y la mosquitera. Antes de ir a dormir, estoy un buen rato hablando con los americanos acerca de sus viajes, ya que parecen haber estado en todas partes. Quedo fascinado con sus vivencias e historias, pero el cansancio me vence y me voy a dormir.
A eso de medianoche, la luna llena vuelve a iluminar el río, después de unas horas de absoluta oscuridad. Es una experiencia realmente inolvidable, dormir al aire libre en medio de un río en la jungla, con todos los sonidos de la naturaleza alrededor, animales bajando a beber al río... No lo olvidaré en la vida. Esto promete!
