En PadangBai nos encontramos con nuestro conductor en las oficinas de Scoot Cruises. Después de hacer las presentaciones pertinentes nos enseñó su coche, que estaba bastante nuevo y parecía cómodo. Habíamos organizado las rutas en Bali en base a los sitios que queríamos visitar, y nos habían salido cuatro zonas bien diferenciadas, de forma que teníamos acordados 4 días con nuestro conductor, como ya expliqué en los preparativos del viaje. Claro, algunos días tuvimos que modificar la ruta sobre la marcha, quitar, poner, improvisar… Aquí tenéis la ruta prevista del primer día:

Bali: ruta Este
Cargamos pues las maletas y pusimos rumbo a la primera parada del día: Taman Ujung (entrada 20.000Rp/persona; los parking los pagaba el conductor), un antiguo palacio de agua, destruido en el terremoto en 1979 y posteriormente remodelado. Como era nuestra primera visita en Bali nos pareció muy bonito, tranquilo y muy arreglado, pero a toro pasado no creo que merezca la pena ir a visitarlo a no ser que os pille muy muy de camino.
Bali: Taman Ujung
Desde Taman Ujung hicimos el primer recorte en la ruta de ese día: prescindiríamos de la playa de Pasir Putih, ya que después de Lembongan no teníamos tanta necesidad de playa y ni siquiera nos habíamos puesto los bañadores. Pusimos rumbo a Tirtagangga (entrada: 10.000Rp/persona), un maravilloso palacio de agua con piscinas reales donde además puedes bañarte si quieres. Mucho más impresionante que Taman Ujung, pero también mucho más concurrido. Las piscinas abiertas al público estaban llenitas de jóvenes balineses armando bulla, parecía que se lo estaban pasando genial.

Bali: Tirtagangga
Es un sitio muy agradable para dar un paseo. Cuando terminamos, como íbamos bien de tiempo y el conductor nos dijo que Pura Besakih iba a quedar muy justito en la ruta del día siguiente, decidimos modificar nuestra ruta de ese primer día para incluirlo, eliminando Goa Lawah que de todas formas lo teníamos como “opcional”. Así pues, pusimos rumbo a Pura Besakih (entrada:15.000Rp/persona), el templo madre, posiblemente el más importante de la isla. Hay muchas historias circulando por internet y las guías de viaje sobre los timos y lo pesados que son los “guías” de Besakih, hasta tal punto que hay gente que deja de visitarlo. Nosotros no tuvimos mucho problema: en el momento en que les dices que no necesitas de sus servicios, amablemente y con una sonrisa, y te muestras firme, automáticamente pasan de ti y se van a por el siguiente. Os dirán que no podéis pasar, que tenéis que hacer una “donación” de no sé cuánto dinero, que sin guía no se puede entrar al templo… ni caso, id a vuestra bola y os dejarán en paz.
Al llegar a Besakih se empezó a nublar el día. El conductor nos proporcionó sarongs y se quedó esperándonos en el parking, aquí ya vimos que de guía tenía poco y se iba a limitar a llevarnos y traernos. Había muchísima gente en el templo, la mayoría locales, pero también muchos turistas, algunos con sus correspondientes guías. Incluso oímos algunos españoles (tenemos que decir que en Bali vimos muchísimos españoles, comparado con Malasia donde prácticamente no habíamos visto a ninguno).
Bali: Pura Besakih
Es un templo muy espiritual y siempre lleno de fervientes balineses, pero a nosotros no nos pareció tan espectacular como otros que vimos después. Aun así, merece una visita, por la importancia que tiene en la isla y todo lo que significa.
Después de esta visita era ya muy tarde y ni siquiera habíamos comido! Le dijimos a nuestro conductor que preferíamos ir a comer a sitios locales, baratos y auténticos, en lugar de restaurantes abarrotados de autobuses de turistas. Nos llevó a un pequeño warung en la carretera, bajando la montaña hacia la costa, con unas vistas espectaculares. Comimos 3 o 4 platos locales muy ricos y muy baratos (49.000Rp para los dos, con la bebida del conductor porque él ya había comido mientras nos esperaba). Desde allí nos dirigimos a la última parada del día: el palacio Klungkung, con su antiguo Palacio de Justicia Taman Kertha Gosa y el pabellón flotante Bale Kambang (entrada 12.000Rp/persona). Es un sitio pequeñito que se visita rápido. Merece la pena asomarse al mini museo que hay en el edificio del fondo, admirar el candi de entrada y las excelentes pinturas en el techo del pabellón.
Bali: Klungkung Palace
Con esto terminamos las visitas del día con nuestro conductor. Desde allí nos llevó a Ubud, donde nos esperaba la villa con piscina que habíamos reservado para los siguientes días. Al elegir alojamiento en Ubud, teníamos claro que queríamos una villa con piscina, pero sin dejarnos un riñón. Barajamos varias opciones y nos decidimos por las Pondok Naya Villas, que estaban un poco apartadas del centro pero te dejaban usar una moto para moverte, y eso nos convenció. La casita estaba muy bien, muy nueva, y los dueños eran muy amables. El único “pero” que podemos ponerle es que estaba metida en un campo de arroz, y el acceso era por una pequeña calle muy estrecha, solo apta para motos, con lo que todos los días teníamos que ir con la moto hasta el final de esta callejuela y quedar ahí con el conductor. Dejábamos la moto aparcada en la tienda que tienen los dueños de la casa allí, así que no había problema, y el trayecto eran poco más de dos minutos, así que para nosotros no suponía un problema, pero el camino es estrecho y tienes que sentirte a gusto llevando la moto por él. Podéis ver fotos de la casa en su web. La dueña nos acompañó en otra moto hasta la casa para enseñarnos todo y ayudarnos con las maletas. También nos dejó un móvil a nuestra disposición por si teníamos que llamar para pedir el desayuno, o para llamarlos a ellos si teníamos cualquier problema. Todo un detalle. Nosotros aprovechamos y llamamos al Laka Leke para reservar cena para el día siguiente, y al Venezia Spa para reservar un masaje balinés para dos días más tarde.
El camino a nuestra villa en Ubud
Esa noche no hicimos mucho más porque estaba lloviendo. Cuando parecía que había parado nos aventuramos a ir al centro de Ubud a cenar, en un pequeño warung en Jl. Hanoman (94.000 Rp), donde comimos un curry verde delicioso. Habíamos cambiado un poco los planes y al día siguiente tendríamos nuestro “día libre” en Ubud para recorrer la ciudad y aprovechar para lavar ropa.
Próxima etapa: Bali: Ubud