5 de agosto
Después de otra pedazo de ducha y un desayuno espectacular a base de...todo, me dispongo a ir de ruta. Después de la paz de Borneo, Java es un caos, los desplazamientos en coche son como un juego de supervivencia, la principal norma de tráfico, es que el más rápido pasa antes.
La primera visita del día es al templo budista de BOROBUDUR, encontrado en medio de la jungla y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El templo es magnífico, como una pirámide de base cuadrada, escalonada, y con cientos de campanas de piedra gigantescas, cada una con una representación de Buda en su interior a partir del quinto nivel. Totalmente hecho de piedra negra, posiblemente de origen volcánico, y con representaciones talladas en la piedra de historias de buda y leyendas locales, que se pueden seguir dando la vuelta a cada nivel horizontal.

En la cima, una enorme campana de piedra (creo que se llaman Stupas), y una vista magnífica de la selva alrededor y del jardín botánico que precede a la entrada del templo. Evidentemente, en las cercanías, cientos de vendedores ambulantes intentando vender lo que sea, souvenirs, tallas, ropa...
Después de este fantástico templo nos dirigimos al de MENDUT, mucho más pequeño, también budista, y perfectamente obviable si vas justo de tiempo. Es mejor un árbol con raíces colgantes situado justo al lado en el que puedes hacer el tarzán, que el templo en sí.

No gasto mucho tiempo aquí, puesto que a las 11 debo estar en el PALACIO DEL SULTÁN, para ver el "Ballet Ramayana". El Palacio está abarrotado de turistas, hace mucho calor y el espectáculo de danza es una auténtica paliza, así que voy a dar un garbeo por el Palacio, aunque tampoco vale mucho la pena.


Después voy al CASTILLO DEL AGUA, antiguo harén de las concubinas del sultán, que lo esperaban en gigantescas piscinas, actualmente secas. Otra visita de relleno que os podéis saltar.
Para después de la comida tenía prevista una visita al mercado de pájaros, pero con el tema de la gripe aviar, decido cambiarlo por un paseo y algo de shopping en Maliboro Street, una calle-mercadillo, en el que paso largo rato y aprovecho para comprar algo de ropa de abrigo, puesto que me han dicho que en el volcán BROMO hace frío y no llevo nada adecuado.
Partimos a ver el templo de PRAMBANAN, pero antes, me tienden una trampa y me meten en la típica fábrica de Batik (artesanía local con ropa estampada), para ver el proceso de fabricación. Caigo como un pardillo y compro uno. Le digo al guía que aunque pierda su comisión por posible venta, no me lleve a más trampas de este tipo, pero pasa de mi y paramos en el "Teatro de marionetas y sombras". Le sale el tiro por la culata, ya que en domingo no hay función. Mientras miro como fabrican las marionetas, el guía se va a rezar (es musulmán y reza 5 veces al día).
Finalmente llegamos a PRAMBANAN, un templo hinduista precioso pero que fue afectado por un terremoto en 2006 y quedó destruído en parte. Vendedores ambulantes aparte, es una visita bonita para ver las torres típicas de los templos hindúes, también hechas de piedra negra. Mientras no esté reconstruido, no se puede entrar en los templos, por riesgo a desprendimientos, pero supongo que al ser Patrimonio de la Humanidad, no tardarán en arreglarlo.

De nuevo en el hotel, un bañito en la piscina para aprovechar los últimos rayos de sol, y una cena sorprendentemente deliciosa en la habitación.
6 de agosto
El día de hoy es aburrido y fácil de explicar. Desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde montado en el coche, con sólo una parada en el PALACIO DEL SULTÁN en SOLO que me podía haber ahorrado para ganar tiempo; y otra en un restaurante de carretera para comer y que el guía pueda rezar. El largo recorrido es para llegar al VOLCÁN BROMO. La carretera es mala incluso para la media de Indonesia. Peligrosas curvas montaña arriba, hasta la cima desde la que se ve el volcán humeante. Hace un frío terrible (3ºC) para estar en el trópico en agosto, y aunque compré algo de abrigo, no tengo más que pantalones cortos. Afortunadamente, los vendedores ambulantes han colonizado la zona, y aquí venden calcetines gruesos, gorras de lana, guantes...

En la habitación del LAVA VIEW LODGE de PROBOLINGGO, enorme (hay 6 camas), no hay calefacción, así que cojo todas las mantas que puedo y hago un búnker en el que me pondré a dormir después de una cena en el restaurante del hotel, a base de una sopa de verduras muy caliente y picante, pollo y patatas fritas (sin arroz!). De postre un chocolate calentito con unas tostadas y a dormir a las 7:30, que me tengo que levantar muy temprano para ver la salida del sol.
7 de agosto
A las 3:30 me despierto, y para acabar de rematar el frío que hace, no hay agua caliente para la ducha. La necesito al menos para despertarme. Probablemente la ducha más rápida de la historia. 3 pares de calcetines, 2 camisetas, jersey y chubasquero, pero en pantalón corto, salgo para ir a ver el amanecer y el mar de nubes tras los volcanes. Monto en un jeep para ir a la cima del Monte Penanjakan. En la subida, un pequeño local sirve bebidas calientes, y los inevitables y astutos vendedores alquilando anoraks (se las saben todas).
La salida del sol es espectacular, pero nada íntimo, hay cerca de 300 personas en el recinto con gradas. Un grupo de japoneses se ponen a cantar su himno nacional a medida que el astro rey aparece en el horizonte.

Al final el sol está lo bastante alto para empezar a calentarme y permite sacar fotos del humeante cráter del Bromo, al que voy a ir acto seguido en el jeep.

El paisaje parece lunar, nada de vegetación, fumarolas y arena, hasta la base del cráter en la que hay un montón de escaleras para llegar arriba, después de subir un buen rato a pie, aunque se puede hacer en caballo. Ya en el borde del cráter, unas cuantas fotos, y un paseo para calentarme con el sol.

Apenas se puede ver el interior del volcán debido al intenso humo que sale de su interior, pero por el camino he encontrado un pendiente y hago una ofrenda al volcán como marca la tradición. Por si no tenéis nada que ofrecer, tranquilos, hay vendedores ofreciendo flores y otras cosas que tirar al volcán.
Vuelvo al hotel para el desayuno, solamente son las 8! Después otra vez al coche para pasar un montón de horas antes de llegar al nuevo hotel, frente a la isla de Bali. Mañana otro volcán y a atravesar el estrecho en ferry para llegar a la Isla de los Dioses.
El nuevo hotel (KETAPANG INDAH, en BANYUWANGI) es totalmente diferente, bungalows sueltos en unos inmensos jardines, flores por todas partes. Una cena rápida, una ducha y a dormir, he quedado a las 4 de la madrugada con el guía (que duerme en un hotel diferente), para la salida.
8 de agosto
Durante la noche, duermo poco, gracias a la tele de los vecinos y a la llamada a la oración de la mezquita adyacente al hotel. Salgo del hotel, me encuentro con el guía y el chófer y nos dirigimos al KAWAH INJEN, otro volcán de la zona. Está lloviendo un poco, pero no pinta muy mal. Lo que sí pinta mal es el recorrido para llegar a la cima, un caminito embarrado y empinado, unos 3 kms de subida infernal, que me hace llegar arriba empapado de sudor. Por el camino encuentro en sentido contrario con varios trabajadores que se dedican a extraer enormes bloques de azufre del volcán y llevarlos a una fábrica cercana. Si tenemos en cuenta que el peso medio de los indonesios no llega a los 65 kgs, que los bloques deben pesar unos 40 kg, que hacen el camino unas 6 o 7 veces diarias en ambos sentidos, y que les pagan una miseria, hay que quitarse el sombrero ante ellos. Alguno se atreve a pedirme un cigarrillo, pero como no fumo...

Al llegar a la cima, el paisaje vuelve a ser desolador, arbustos quemados y unas vistas espectaculares del lago formado en el interior del cráter, con las minas de azufre a su alrededor. Al cabo de un buen rato de pasear por la cima, llega el guía, cuando yo ya voy a iniciar el descenso.

Volvemos al hotel, desayuno, me ducho y recojo todo para dirigirme a tomar el ferry hacia Bali. La travesía es corta y disfruto de la costa de las dos islas, con el viento en la cara. Desde el punto de llegada del ferry hasta la zona de SEMINYAK, en que está mi hotel, hay poco más de 100 kms, pero tardamos más de 4 horas en llegar. Por el camino, veo que todas las casas tienen en el jardín un templo para realizar las ofrendas a los dioses Hindúes (el 95% de la población es de esta religión). Esta religión tiene muchos Dioses, por eso a la isla se la conoce como la Isla de los Dioses.
Ni el guía ni el chófer conocen la zona y damos un montón de vueltas hasta localizar el hotel, en el que ellos se despiden y vuelven a su isla. Debía haber visitado el templo de TANAH LOT hoy, pero no lo he hecho, así que se van sin propina. El hotel PELANGI BALI, está a pie de playa, y me tumbo a tomar un cóctel en la piscina, viendo el océano y los surfistas batallar con las olas. Me canso rápido de no hacer nada, así que doy un largo paseo por la playa, viendo la puesta de sol y una ceremonia hindú en la arena.

De vuelta, tengo una cita con el guía en la isla, Pablo, que habla un perfecto español, y planeamos juntos las rutas a hacer durante los días en Bali.
Después de la cena en un restaurante cercano al hotel, me voy a la cama agotado.
