6:00 de la mañana. Otra vez despierta. Bueno, empiezo ya a pensar que este es el viaje de no dormir. Tengo que empezar a mentalizarme. No pasa nada.
A las 7:30 comenzaban los desayunos y a las 7:25 estaba delante de la puerta, esperando impaciente a que abrieran las puertas. Enseguida llegaron los demás y ... para dentro, a zampar!!! Otro desayuno repleto de supernutrientes, jeje. Y eso que teníamos intención de parar por el camino para desayunar, pero bueno, ya que entraba....
La ruta planificada para hoy era un poco larga:

Nos esperaban unos 750 km y unas 8 horas solo de coche.
A las 8:00 nos despedíamos del hotel, re-programamos el navegador, dirección: Peggy Sue en el 35654 de Yermo Road. Esto suponía desviarnos un poco de la ruta pero creíamos que merecía la pena.


Tardamos bastante en salir de Los Ángeles, si por salir de los Ángeles entendemos que deje de haber casas. Justo en ese momento paramos en una gasolinera donde aprovechamos para repostar, para comprar la famosa nevera de corcho que tan útil resulta en este tipo de viajes y rellenarla con botellas de agua y hielo.
A las 9.30 retomamos el camino. El paisaje va cambiando poco a poco y al rato ya es un cúmulo de montañas, áridas y sin mucha vida con unas larguísimas rectas en la carretera que rompe el panorama.

Estamos a 25 ºC una agradable temperatura, pero a los cinco minutos de reiniciar el camino ya nos ponemos a 27 y cinco minutos después ya pasaba de 32. La cosa se empezaba a calentar.
Por fin llegamos a Peggy Sue y aunque habíamos desayunado, aquí mi hermano se metió entre pecho y espalda un bocadillo de los de ellos (con sus patatas y demás). Esto más un superbatido de chocolate, dos cafés y dos tartas de cereza (buenísimas) nos costó 24$ más la propina. Pero es que las tartas solo costaban 1$. Una mención aparte para los batidos o milkshake: En este viaje hemos comprobado que te compras 2x1 ya que te los hacen en una especie de coctelera y te lo sirven, por un lado tu baso de milkshake y por otro la coctelera que trae otro batido extra.




Entramos en la tienda de recuerdos que como tienen tantas cosas pues al final acabamos picando algo.
Reanudamos el camino. Dirección: Kingman (Arizona). Poco a poco el terreno se vuelve aún más árido y al rato empezamos a bordear el Desierto de Mojave. Hacemos una parada técnica en el desierto. Cogemos uno de los ramales y nos adentramos. Cuando nos pareció suficiente, bajamos del coche, salimos de la carretera, damos un paseo por entre los matorrales y árboles, hacemos alguna foto y volvemos al coche. Superábamos ya los 38ºC pero corría la brisa y se aguantaba bien.

Nos reincorporamos a la autopista. A las 14:00 dejamos atrás el desierto de Mojave. Nos queda aproximadamente una hora y media para Kingman así que no podíamos detenernos mucho. Teníamos que comer, jeje.
A las 14:25 dejamos el estado de California y empezamos a conducir por el estado de Arizona. En este momento el termómetro marca los 40.5 ºC. Creo que fue la temperatura más alta a la que estuvimos expuestos durante el viaje. (Aunque parezca mentira).
Durante el trayecto fuimos viendo los enormes trenes de mercancías. Tan largos que no conseguíamos ver el principio y el final a la vez.
Llegamos un poco antes de las 15:30 de la tarde y fuimos directos a comer. Y como no escogimos el mítico Mr D´z Route 66 Dinner. Un restaurante de estilo típico americano. Comimos bien, mucho, incluso diría que demasiado. Yo solo pude con el Sandwich, el resto se quedó en el plato. Llegamos por los pelos porque al salir nos dio la impresión de que iban a cerrar.



Al lado de este restaurante hay un parque en el que se encuentra la famosa locomotora Santa Fe, que tiene unas enormes dimensiones y se le ha incluido en el Registro Nacional Histórico después de haber recorrido 2.585.600 millas realizando el trayecto Los Ángeles - Kansas.

En este punto, en lugar de seguir por la autovía dirección Seligman cogemos la antigua ruta 66 y nos vamos directos hacia la Hackberry General Store un lugar que sin duda merece la pena todo el rodeo solo por pararse aquí. Es una tienda en el medio de la nada. Pero tiene todo lo que te puedas imaginar. Parece todo sacado de una antigua película del Oeste.





Son ya las 18:00. Nos habíamos retrasado un poco porque pasamos de largo la tienda y tuvimos que dar la vuelta.
Camino a Seligman pasamos por Peach Springs que es el pueblo en el que se inspiraron para hacer la peli de Cars. No paramos porque no queríamos llegar muy tarde a Seligman, queríamos verlo de día y poder hacer alguna compra. Y de día llegamos pero con las tiendas cerradas. Menos mal que un amable caballero nos abrió la suya y pudimos comprar las gorras, el sombrero para mi hermano y una camiseta para Paula.
El pueblo no tiene desperdicio. Se pueden sacar solo aquí miles de fotos. Y para muestra este botón:








Como veis empezaba anochecer y nos tocó ver la puesta de sol en el coche.


Llegamos a Williams a las 21:00. Hicimos el Chek-in en el hotel y vamos directos a cenar que con lo rápido que cierra todo aquí no queríamos quedarnos en ayunas.
Cenamos en un Mexicano que ya de mano nos puso una fuente de nachos con salsas a cargo de la casa y claro.... comida mexicana, ambiente mexicano, nachos... y llegaron las Margaritas ("On the Rock, on the Rock, please": que risas pasamos aquí). Y las Margaritas rularon.... y la cuenta subió. Pagamos 106$ pero la mitad fue en margaritas. Eso si, la cena buenísima (y las margaritas, "of course"). Para repetir, sin duda.



A las 23:45 nos metemos en la cama. Al día siguiente nos esperaba el Gran Cañón pero antes, el Helicoptero.
El hotel escogido en Williams fue el Grand Canyon Travellodge. El hotel muy bien. Tenía desayuno incluido que te sirves tu mismo. Tenían bollería, fruta, cereales, un poco de todo. Además del café que ... como todos, en la línea americana. Desayunamos en la terraza que tienen fuera habilitada para ello porque lo que es el desayuno lo sirven en la recepción del hotel (esto lo vimos en muchos moteles y hoteles de esta zona).
