Hoy nos dirigiríamos rumbo al río Mara, para ver la fauna asociada a la zona. Comenzamos el día con una manada de leones, que empezaban a despertarse, algunos aún adormilados…
Otros desperezándose…
Otros acicalándose…
Pero claro, como era una zona “abierta”, pronto empezaron a llegar otros vehículos, y los leones decidieron no exponer más su intimidad y optaron por retirarse a unos arbustos, con lo que seguimos nuestro viaje. En ruta, paramos a desayunar en este sitio, del que os dejo foto, para que también veáis a la Poderosa…
Esa mañana había llovido, y esta roca era sospechosamente parecida a aquéllas en las que los leones se tumban a dormir… y secarse tras la lluvia. Y bingo! A pocos metros de donde estábamos, en otra roca parecida, una familia de leones tomaba el sol tras la lluvia vespertina. Os dejo fotos de ese momento, absolutamente a solas con los leones, y juzgad por vosotros mismos. Podría deciros que son bellos, impresionantes, majestuosos… pero todo sería quedarme corto, así os dejo con las fotos…
Una vez nos despedimos de los leones, seguimos rumbo al río Mara. Hoy os adelanto sería el día de los Big Five, los cinco grandes, el león, el búfalo, el elefante, el rinoceronte negro y el leopardo. El rinoceronte negro lo vimos con los prismáticos, pues estaba en mitad de una llanura, pero en la zona de Tanzania, al otro lado del río, con lo que no hay testimonio gráfico. Era impresionante, tan grande, y menudo cuerno!!! Yo pensaba que era más chato, pero vaya con el rino!! Aquí el amigo Tipira antes de encontrarlo.
Antes de llegar a la zona donde vimos el rino, pasamos un trance, que luego recordamos como la mini aventura. La Poderosa se mete por todos los lugares imaginables, y claro, a veces pasa esto…
Pero la pericia de Jose y Tipira hizo que en menos de 10 minutos estuviésemos de nuevo en ruta, y quien lo iba a decir, ya nos veíamos nosotros encallados para el resto del día! Más adelante seguimos con las aventuras, vimos una víbora que estaba siendo supervisada por unas rapaces, con lo que entendimos que estaba muerta…Entendimos, porque cuando se acercó Jose para moverla y que la viéramos bien, pegó la tía un salto para morderle! Menos mal que estuvo rápido, el amigo…
Entre unas cosas y otras llegamos al río Mara, donde nos recibió esta manada de elefantes.
Y ahí estábamos, viendo los elefantes, cuando de repente, Jose gritó: “El leopardo!!!!” y pegó un acelerón en el coche que por poco nos quedamos atrás! El leopardo acababa de cazar a un impala, y lo había subido a un árbol. Al vernos, inició huida y nosotros claro, detrás de él. Qué impresionante verlo en plena carrera, que maravilla!! Una pena no tener fotos, pero claro, ya os digo que estábamos tan tranquilos viendo elefantes y nos pilló de sorpresa. Pero, de nuevo, un momento de los que no se olvidan, el leopardo corriendo, nosotros detrás, se metió tras unos arbustos y, de repente, su cara, mirándonos, bufándonos y de nuevo, sólo arbustos. Uf, qué subidón de adrenalina, y qué cabreo tenía Jose de que se nos hubiera escondido jaja! La cuestión, en un día habíamos conseguido ver los big five!!
En fin, que seguimos el camino, y paramos a comer a orillas del río mara, acompañados de unos hipos simpáticos, pero no éramos los únicos que comíamos en ese momento… A poca distancia, un guepardo hembra se estaba pegando un festín, y tras haber comido unos y otra, nos encontramos, y pudimos tener una digestión en grupo. Mirad que guapa que era…
Y junto a nosotros, una amiga que siempre aparecía para limpiar las sobras…
Y así terminamos un día inigualable, resultado de toda la energía positiva acumulada durante los anteriores, atardeciendo junto a una pareja de guepardos preparándose para la caza nocturna, y Jose haciendo una exhibición de caza con flecha junto a sus masais…



















