28 de noviembre
Si creéis que viajar en tren en India puede ser una experiencia enriquecedora en algún sentido, olvidadlo. Yo lo hice con la intención de ahorrar en tiempo y dinero (vuelos y hoteles), y la verdad es que no lo repetiría. Qué desastre de noche...
Llego molido y 3 horas tarde (retraso habitual en India) a la estación de Jabalpur, para encontrarme con que nadie está esperando, al menos en el andén y sala principal de la estación. Salgo cargado con todo el equipaje a dar una vuelta por los alrededores, sin alejarme demasiado, a ver si encuentro a alguien que pueda ser el guía. Necesito una ducha con urgencia. En los alrededores de la estación, multitud de taxistas ofrecen sus servicios para llevarme a dónde sea, pero no pierdo la esperanza de encontrar lo que busco. Pienso en dar una llamada a la agencia para ver qué pasa, pero evidentemente no hay cobertura, o sea que me siento y a esperar. Al cabo de un rato, aparece un viejo bajito y con una sonrisa sin dientes que se presenta como el nuevo conductor e intenta ayudar con el equipaje. Demasiado grande para él. Cargo maletas en el coche y empezamos el recorrido por carretera hacia el Parque Nacional de KANHA, en el que se inspiró Rudyard Kipling al escribir "El libro de la selva". Está situado a 200 kms de Jabalpur, o sea va para largo. Antes de dejar la ciudad, pido al chófer que pare en una tienda a comprar provisiones por si acaso. En los PN estoy a pensión completa, pero nunca se sabe...Las carreteras continúan siendo una sucesión de baches y agujeros, pero al menos el paisaje es más agradable que en la parte de Delhi y Agra, es más natural, con mucha vegetación. La velocidad media apenas sobrepasa los 40 kph, y lo de adelantar es poco más que misión imposible: tardamos más de 4 horas en hacer los 200 kms.

Llegamos a las cercanías del PN de Kanha, estoy destrozado, y preguntando a la gente si conocen la ubicación del hotel: el Mowgli Resort (en honor al protagonista de la novela de Kipling). Finalmente doy con el lodge, y a primera vista tiene muy buena pinta (para ser India).


Compuesto por un edificio central que contiene comedor, cocina y sala de recreo, y unos jardines en los que se reparten los bungalows que sirven de alojamiento a los huéspedes. Incluso hay una piscina. Soy absolutamente el único cliente en el día de hoy, e incomprensiblemente me dan uno de los bungalows más alejados del comedor... Cuando me he registrado y me han explicado como va todo, le digo al encargado que antes de comer quiero darme una ducha, pero dice que no puedo, pues el agua deben calentarla manualmente, ya que no hay agua caliente corriente, así que hasta después de la comida no podré ducharme. Voy pues, a comer: una mezcla de platos típicamente indios (sopa, arroz, lentejas, verduras, pan) intercalados con platos occidentales (patatas fritas y pollo frito). No es una delicia, pero estoy tan hambriento que pido varias raciones de patatas fritas. Tras el ágape, una ducha relajante y una siesta, pues hoy no tengo nada programado por la tarde, no sabía a qué hora llegaría. En el techo del bungalow han "anidado" unos monos que no paran de hacer ruido y me estropean la siesta, pero por lo menos descanso. A eso de las 7, llaman a la puerta y aparece el guía del safari de mañana con los permisos y papeles que debo rellenar para eximirles de responsabilidad en caso de que se me coma un tigre. Tras el papeleo, a cenar. Continúo siendo el único huésped en el resort, y la cena parece una repetición de la comida, pero como está rico, da igual. Me voy a la cama, creo que hoy dormiré como un tronco...
29 de noviembre
He descansado profundamente toda la noche. A las 5 me viene a buscar el guía del parque para empezar el safari. Ya casi estaba vestido cuando ha llamado a la puerta. Es noche cerrada y la temperatura bastante fresca, así que me abrigo con varias capas de ropa e impermeable. El desayuno, empaquetado para comer en ruta. Total, a esta hora y con todo lo que comí ayer, no entraría nada... Las puertas del PN de Kanha abren a las 6, y en las taquillas hay una larga cola de jeeps esperando. Esta vez, el safari será en vehículo pequeño abierto, no en camión. A ver si tengo más suerte. El guía comenta que durante el safari, tendré la oportunidad (pago aparte), de perseguir al tigre por la espesura montado en un elefante, como en las cacerías de los antiguos maharajas. Cuando comenta el precio, amablemente (y con ojos como platos), declino la oferta.

En el coche, aparte del conductor y el guía, me acompaña un naturalista, que se dedicará a explicar curiosidades sobre la fauna y flora que pueda observar. Tampoco le voy a hacer mucho caso, pero es lo que hay.
Una vez dentro del parque, no es que haya mucha fauna para comentar: lechuzas, arañas, algún ciervo... Aparte, el entorno no se parece al que se ve en la película de "El libro de la selva". Me muestro un poco decepcionado por todo ello. Por lo menos veo una espectacular salida de sol en el más absoluto de los silencios.



Tras varios kms recorridos en el coche, nos detenemos en una especie de campamento con un comedor y unos servicios. Aquí vendremos después para desayunar, de momento parada técnica para aguas menores. Reanudamos la marcha, con la esperanza de ver algún tigre cuando en un recodo del camino veo 4 jeeps parados y mirando un punto en la espesura. A lo lejos veo un leopardo descansando en lo alto de un árbol, y nos quedamos un rato mirándolo, pero está muy lejos. Cuando volvemos a ponernos en marcha, a pocos cientos de metros de nuestra posición, vemos un elefante con conductor salir de la espesura, y escucho perfectamente los rugidos de dos tigres que, o se pelean o se cortejan.



Detenemos el coche en medio del camino, pues los rugidos se van acercando. Estoy expectante ( y los otros 2 jeeps que hay en el camino también). Espero. Y espero más. Los rugidos cesan. El elefante vuelve a entrar en lo profundo del bosque, a ver si los espabila. Espero un buen rato. Los rugidos han parado hace rato y no se han vuelto a escuchar. Me aburro de esperar. El guía lo percibe y comenta si quiero ir a desayunar. Acepto, pues el campamento no está lejos. Me como los bocadillos rápidamente, y regreso al jeep para volver al punto en que dejamos a los tigres. Durante mi ausencia, obviamente, los tigres han cruzado el camino por delante del punto en que estábamos detenidos antes del desayuno y se han internado en la selva al otro lado. Todavía se les oye, pero no se les ve. Me dispongo a esperar pacientemente un buen rato más, pero no parece que tengan intenciones de mostrarse de nuevo. A mediodía, el parque cierra sus puertas, o sea que tenemos que empezar a regresar a la entrada. Al cruzar por el punto en que vimos al leopardo, veo con alegría como baja del árbol y se dirige hacia nosotros. Nos paramos, pero lo pierdo de vista entre el sotobosque. Ya no lo volveré a ver.
Voy al resort para comer, por la tarde volveré para otro safari, pero le pido al conductor que en lugar de llevarme al resort me deje en el pueblo, así compraré algunas bebidas y chucherías para ir picando. Ya volveré a pie, no está lejos. Hoy no estoy solo en el comedor, han llegado más huéspedes. La comida continúa siendo buena, pero la variedad es escasa: sopa, patatas fritas, pollo, arroz, lentejas...
A las 2:30 me recogen para el safari de la tarde. Otro rato perdido, dando vueltas en busca del condenado tigre, para ver solamente unas huellas y unas marcas de garras en un árbol, aparte de un chacal. Había decidido que si en el safari de la tarde veía un tigre, mañana por la mañana haría otro (pagando aparte), en caso contrario, saldría temprano hacia Bandhavgarh. Regreso al lodge frustradísimo, deseando darme una ducha, cenar e irme a dormir. Mañana salgo temprano...



30 de noviembre
Me despido del lodge con un buen sabor de boca por el trato recibido, la comida, la habitación... pero muy cabreado por no haber visto los dichosos tigres. Como es habitual, el chófer llega tarde, y al cabo de menos de cinco minutos de subir al coche, cuando aún no hemos salido del pueblo de Kanha, tenemos que parar para que nos reparen un neumático pinchado. Empieza bien el día...Por suerte, esta gente tiene una gran práctica y habilidad para estas cosas que deben ser muy habituales, y en menos de 10 minutos estamos en ruta. Tenemos un recorrido largo y aburrido por delante, con un paisaje monótono y una conducción no apta para cardíacos.
Finalmente, tras una parada en la carretera para ver unos árboles de los que cuelgan cientos de murciélagos, llegamos a mediodía al nuevo lodge: Wildhaven Resort. Nada que ver con el anterior, este es sucio, polvoriento, viejo y descuidado.


Me despido del chófer, quedando con él para las 7 de pasado mañana. En vista de que la hora de llegada es adecuada, intento hablar con la agencia para organizar un safari para esta misma tarde, pero son tan rematadamente obtusos que no hay nada que hacer, hasta mañana, nada de safaris. Así pues, voy a comer. No hay más clientes en el lodge (no me extraña), y tengo que comer bajo la atenta mirada del propietario, que me observa como si le fuera a robar las mesas. La comida (lo de siempre), no es terriblemente mala, pero he comido mejor en el Mowgli. Por lo menos me dan una botella de litro de agua para la comida y no tengo que ir pidiendo.
Tras la comida, voy dando un paseo hasta el pueblo, para ver si hay algo interesante que ver. Un par de tiendas, un centro de internet, muchos animales por la calle y varios perros hambrientos rebuscando entre los montones de basura. Hace mucho calor, así que no prolongo demasiado el paseo y vuelvo al hotel a pegarme una siesta.
Toda la tarde leyendo, y matando arañas en la habitación... Llegada la hora de la cena, voy al comedor, y antes de que me sirvan, le pido al propietario que el desayuno de mañana me lo pongan en plan picnic, para llevarlo al safari y comer en el PN. No problem. La comida servida para cenar recuerda sospechosamente a lo que ha sobrado al mediodía, debidamente tuneado y camuflado, pero eso sí, me dan otra botella de agua. Me veo venir que me las van a cobrar... En el lodge se ven un montón de empleados, por lo menos hay 10, pero soy el único huésped y no parece que vaya a cambiar. Tampoco se ve a nadie haciendo nada, ni disimular. Sólo "trabaja" el propietario y el chaval que sirve las comidas.
Mañana tengo safari a las 5:30 de la mañana, o sea que pongo el despertador a las 4:30 y me retiro pronto a dormir. No hay tele ni nada mejor que hacer...
1 de diciembre
Bufff. Son las 4:30 de la mañana y hace fresquito. Es noche cerrada, y me temo que el agua caliente para la ducha no funciona muy bien. Llaman a la puerta, pero al abrir no hay nadie. Han dejado unos bollos y unas tazas con café e infusiones para calentarme. Algo es algo... Salgo a esperar al guía del safari bien abrigado, y pido unas mantas para llevarme en el coche, que supongo será un jeep descapotable como en Kanha. Con el desayuno, me entregan una botella de agua. Con el retraso habitual, llega el jeep y me instalo, guardando el desayuno a mis pies para ir picando. El parque no está lejos, aunque el camino para llegar a la entrada es un sinfín de baches, y a la hora de apertura de puertas (6:15), ya estamos esperando. Consta de 6 zonas diferentes, y a mi me asignan la número 2. La fauna del parque es de las más pobres que he visto aquí, peor que en Ranthambore... Puedo distinguir varias huellas de tigre y leopardo, pero ni rastro de los animales.


A las 8, paramos a desayunar y continuamos dando vueltas sin sentido por los caminos del parque. Las puertas se cierran a las 10 de la mañana incomprensiblemente, y hasta después de la comida no podemos reanudar el safari. Eso sí, me ofrecen la posibilidad (pagando extra, 2000 rupias), de hacer un combo safari + trekking de 11 a 5. No habíamos quedado que el parque cerraba??? Regreso al lodge bastante cabreado como viene siendo costumbre, y tras visitar los servicios, como es muy temprano para comer, voy al pueblo a dar una vuelta. En la mochila llevo algunos restos de comida que doy a los perros que deambulan por la calle y me empiezan a seguir dónde quiera que vaya.
A mediodía vuelvo al lodge, a darme una ducha y a comer. Otra botella de agua. No he quedado hasta la 1:30, así que me echo una siesta.
Para el safari de la tarde, me hacen entrega de otra botella. Tengo una colección de botellas de agua llenas, pues apenas me he acabado las dos primeras... Esta tarde tengo asignada la zona 1. Las puertas abren a las 2:30. El safari de la tarde, otra porquería, unos monos y algún ciervo, pero una espléndida puesta de sol. Empiezo a estar seguro de que lo de los tigres en India sólo es un mito. Se han extinguido hace tiempo, pero turistas tontos como yo seguimos creyendo en ellos.


Vuelvo al lodge a cenar. Otra botella de agua. Pido el desayuno de mañana en formato picnic otra vez, y un poco de fruta para el postre. Tras la cena, el propietario me pasa una nota con lo que tengo que pagar: un montón de botellas de agua y la fruta. Le devuelvo todas las botellas de agua que tenía en la habitación y no le pago nada. Encima faltaría eso...
