26 de noviembre
Por fin he descansado como Dios manda... Me levanto a las 7 y al entrar al comedor para desayunar, todo el mundo ya se ha largado, y no ha quedado nada de comida. Me quejo en recepción y me traen, de mala gana, un poco de fruta, unas tostadas frías, unas tortillas pírricas y café recalentado. Desde luego, vaya viaje llevo...
Me voy a andar un rato para estirar las piernas antes de la larga jornada en coche. El chófer, que parece ser la única persona seria y cumplidora del país, espera puntual en la entrada, así que cargo las maletas, le doy las llaves al botones y me voy sin pasar por recepción para pagar las consumiciones de ayer. Va por el desayuno.
Las carreteras están en tan mal estado que es imposible entretenerse en el viaje, ni leer, ni dormir, pues el coche hace ruido por todos lados, y con tanto bache parece que se vaya a desmontar en cualquier momento. Al cabo de un buen rato de conducción que imagino debe ser agotadora, paramos en un gran recinto al lado de la "autopista", en el que hay varios vehículos detenidos, autobuses incluidos. El chófer necesita descansar un rato y tomarse un té. Yo doy una vuelta por la inevitable tienda de souvenirs y refrescos, dónde coincido con un grupo de españoles que también han parado a descansar y van en dirección contraria a la mía. Charlamos un rato sobre las distintas experiencias en este y otros viajes, y cuando veo salir al chófer, nos despedimos, deseándonos suerte mútuamente en la continuación.
Al cabo de poco rato, llegamos a FATEHPUR SIKRI, un palacio imperial abandonado hace mucho tiempo, muy cercano a Agra. La entrada con el vehículo está prohibida, pero el chófer ya sabe con quién debe encontrarse y nos aborda un guía local, que se cuidará de darme la paliza en esta localización solamente. Para llegar al palacio, hay un buen trecho y el guía comenta de coger un "rickshaw", pero resulta que el precio no está incluido. Paso. Me paga el billete del autobús que lleva hasta el interior, tampoco es que haya mucho trecho. Hay que ver como intentan timarte con cualquier cosa, si llego a aceptar el rickshaw, tengo que pagar de mi bolsillo, y él se queda con el dinero del bus y la comisión del rickshaw...






El interior del palacio con sus patios, aposentos para mujeres, columnas talladas y fuentes, es bastante anodino, y el guía me aburre con sus explicaciones, aún más cuando cree que sabe español y a veces intercala palabras en italiano, pensando que es español. No le corrijo, para qué? Unas cuantas vueltas y fotos, más que nada para poder estirar las piernas, no es que sea una visita muy interesante, y me voy por el mismo camino de subida, pero andando, que no está tan lejos...Llego a tiempo de ver como un taxi embiste a un rickshaw y lo deja majo, por suerte no hay heridos, pero el pobre hombre del rickshaw va a estar unos días sin poder trabajar.
Al volver a subir al coche, como parece que estamos cerca y tendremos tiempo, le pifo al chófer que me lleve a ver la puesta de sol al TAJ MAHAL. Incomprensiblemente, me entiende! Me lleva a un lugar desde el que no se ven las típicas imágenes del templo, está lejos, pero es una perspectiva nueva.


El tráfico en Agra es poco menos que caótico para variar, aunque la ciudad tiene un aire más europeo por lo que veo de momento. Al chófer le cuesta bastante encontrar el Hotel Crystal Inn, pero preguntando a varios peatones (hay para escoger), al final llegamos. No tiene mala pinta. Allí ya me espera el guía de Agra, justo a tiempo de intentar convencerme de quedar a las 8 para las visitas. Le digo que quiero ver la salida del sol, así que al final quedamos a las 6. El hotel tiene un restaurante en el piso superior desde el que se vería el Taj Mahal si estuviera iluminado de noche. La comida no está mal, pero el servicio es lento y nefasto, pues soy el único cliente y tardan lo indecible...
27 de noviembre
Al quedar tan temprano con el guía, no puedo desayunar en el hotel, así que tras pedirlo ayer por la noche, me preparan el desayuno y me lo ponen en una bolsa de plástico para llevar. Salgo del hotel a las 5:45, a punto de salir el sol. Por suerte, el hotel está relativamente cerca del Taj Mahal. Por el camino me como unos bocatas de los que me han preparado para el desayuno, para llegar a la visita y no perder tiempo comiendo. Durante el trayecto desde el aparcamiento hasta la zona de taquillas, multitud de vendedores ofrecen sus tiendas para comprar souvenirs a la salida. Ya veremos. Las colas son enormes, y por lo visto las puertas no se abren hasta la salida del sol. Me pongo a hacer cola, una para hombres, otra para mujeres (??). No se permite la entrada de tabaco, comida o bebida para no ensuciar las instalaciones, por ese motivo a la entrada se forman tantas colas, el registro es exhaustivo.

Una vez dentro, enseguida quedo maravillado de la belleza del mausoleo. Creo que es lo único que realmente ha valido la pena del viaje. Las torres de mármol blanco, la enorme cúpula, los colores cambiantes a medida que los rayos del sol inciden en diferentes ángulos (blanco, pastel, amarillo, rosa). Es un espectáculo, aunque la cantidad de gente es tan grande que es muy difícil disfrutarlo como se merece. Casi imposible sacar una foto del templo sin que salga un ser humano. Tras varios intentos infructuosos, decido que da igual (si supiera como funciona el Photoshop se arregla fácil), y saco las instantáneas con gente. De lejos, de cerca, con fuentes, sin fuentes, con reflejos... Da igual, no te cansas de mirarlo. Dispongo de un buen rato para pasear por el recinto y entrar en el mausoleo, aunque las colas allí otra vez son eternas. Hay que descalzarse para poder entrar, pero por suerte, te entregan unos patucos de tela para no ensuciarte los pies. En el interior, en teoría no se pueden hacer fotos, pero la gente pasa de todo. Me apunto. Tras el edificio principal se ven unas bellas vistas del río, aunque no apetece para nada bañarse en él. Desde los edificios adyacentes también se obtienen bellas fotos, pero el tiempo apremia y debo salir.






A la salida, entro en una tienda y miro un rato, sin llegar a comprar.
La siguiente visita es al FUERTE ROJO (esta vez el original). Mostrando la entrada del Taj Mahal, hay un descuento en la entrada al Fuerte, o sea que guardadlas! La visita es muy parecida a la de Delhi, jardines, museos, salas de columnas labradas de mármol... Un pastel de visita.



Poco antes de mediodía, he acabado con las visitas programadas por la agencia, al haber empezado horas antes de lo que tenían planeado. El guía comenta que él ha acabado su trabajo y me abandona con el chófer otra vez. El tren no sale hasta las 7 de la tarde, o sea que tengo varias horas por delante sin ningún plan. Me las arreglo para comunicarme con el conductor y quedar con él a una hora determinada en una zona bastante concurrida para que me lleve a la estación, y yo voy a callejear, intentar encontrar algún sitio para comer y hacer unas compras. Tras mucho rato andando entre coches, cerdos, vacas y ciclistas, sin poder ver ningún chiringuito en el que arriesgarme a comer algo, veo el familiar letrero de un Pizza Hut, y no me lo pienso. Me como una pizza no muy mala, y disfruto del aire acondicionado un buen rato. Saliendo me voy de tiendas, a comprar unos recuerdos y regatear un ratito. A la hora convenida, me encuentro con el chófer, que pacientemente espera en el coche. Es el único profesional responsable que he visto hasta ahora, los demás se escaquean en cuanto pueden. Conduce a la estación, me ayuda a descargar las maletas y se despide cordialmente sin ni siquiera esperar a ver si cae una propina. BRAVO!
La estación es un caos, está a reventar de gente, sentada en el suelo, durmiendo en el andén, fumando, comiendo... "Allí dónde fueres, haz lo que vieres", dicen, así que me siento a esperar. El tren llega más de dos horas y media tarde, y para mi parece una eternidad, ya no sé qué hacer. Finalmente, casi a las 10, puedo entrar en el vagón asignado y buscar mi "cama". Una litera durísima, en el pasillo, sin puertas, solamente unas cortinas... Un desastre. No lo recomiendo a nadie. La gente paseando por el pasillo toda la noche, imposible descansar.
Próxima parada: Jabalpur.

