10/09/2012.-
Viernes 22 de Junio. Como cada día lo primero que hicimos nada más despertar fue asomarnos a la ventana de la habitación. Los motivos por lo que hacíamos eso cada mañana eran 2, el primero para ver el tiempo que hacía de primera mano y el segundo para comprobar que el viaje aún no se había acabado.
Sobre las 7 de la mañana, hicimos el check out de nuestro hotel y como el día había amanecido un poco nublado lo primero que hicimos nada más dejar las llaves fue buscar un sitio donde tomar un café bien cargado para despejar al menos las ideas.
Tras el desayuno nos pusimos en camino y cruzamos nuevamente el puente por el que entramos la primera vez a San Francisco, esta vez estuve pendiente de no saltarme el peaje aunque de poco me sirvió ya que para salir no había. Tras unas dos horas de camino llegamos a nuestro primer destino, la entrada del parque natural que hay en la península de Monterrey y que es hogar del que dicen es el árbol más fotografiado de Norte América, el Lone Cypres.
En dicho parque no se puede utilizar el Anual Pass así que hay que pagar 10 dolares por persona para poder pasar, una vez dentro solo hay que seguir el recorrido indicado en el mapa, nosotros buscamos la 17 Mile Dr. y la seguimos hasta llegar a nuestro destino.

Aunque el sitio era muy bonito y ver por primera vez los Bosques de Kelp llama mucho la atención para mi opinión se pasan un poco cobrando 20 dolares, aunque si tenemos en cuenta que estábamos en una de las zonas con la renta per cápita más alta del mundo a lo mejor era hasta barato, nunca se sabe.
Tras la sesión fotográfica en el Lone Cypres nos marchamos de allí rumbo a Ocean Ave. que está en el centro del Carmel, tras estacionar, nos dirigimos a dar una vuelta por la zona y nos sorprendió lo bien cuidado que estaba todo y la cantidad de galerías de arte y de tiendas de lujo que había por todos lados.
Cuando terminamos de recorrer las calles principales del centro volvimos al coche para acercarnos a la playa. Sin duda de todas las que vimos en este viaje, la del Carmel fue la que más nos gusto y aunque el tiempo de momento no acompañaba, en un día bueno tendría que ser un disfrute estar allí, aunque nunca como en las de Cádiz.
Por último y antes de despedirnos de este precioso pueblo nos acercamos a conocer la Misión del Carmel, observamos que estaba muy bien conservada y a diferencia de la misión de San Francisco, el estilo de esta construcción recordaba más a una iglesia mexicana que a una española.
Tras la visita continuamos nuestro camino y paramos en una gasolinera cercana a repostar, nada más salir de allí vimos el cartel que nos anunciaba que el Big Sur ya no quedaba demasiado lejos. Entramos en la antigua Hwy1 (que ya no dejaríamos hasta llegar de nuevo a Los Ángeles) y unos pocos kilómetros más adelante empezamos a ver los primeros acantilados y los primeros miradores.
El paisaje era simplemente espectacular, el día se había despejado totalmente y eso hacía que el color del mar luciera con un tono azul increíble, pero el Big Sur no es solo paisajes, nos quedamos aún más sorprendidos con la multitud de especies animales que vimos en su hábitat natural (comparable a Yosemite).
oo Nutrias: (centro de la imagen, tomando el sol) ooooooPelícanos:
Llegamos a un mirador que estaba a los pies de uno de esos puentes que cruzan los acantilados del Big Sur y aprovechamos para comernos unos sandwiches, que habíamos comprado en San Francisco el día antes, mientras contemplábamos el Pacífico.
Seguimos nuestro camino y paramos en 2 o 3 sitios más antes de llegar a una zona llamada Julia Pfeiffer State Park . Lo que todo el mundo quiere ver en este lugar (incluidos nosotros) es la Mc Way Fall y la mejor manera de saber donde comienza el camino que conduce hasta la cascada es fijándose en un lugar de la carretera en donde hay muchos coches aparcados en la cuneta.
Julia Pfeiffer State Park:
Mc Way Fall:

Dejando atrás los acantilados del Big Sur y antes de llegar a la Playa de Piedras Blancas vivimos uno de los momentos más alucinantes del día ya que mirando el océano a través de la ventana del coche veo algo a lo lejos que brillaba y de repente... un chorro de agua, eran ballenas. Buscamos un sitio para parar y así poder fotografiarlas y verlas con más detenimiento, se trataba de un grupo enorme y miraras donde miraras se veían los chorros de agua, impresionante.
oo 

Tras la experiencia vivida con las ballenas nos pusimos de nuevo en marcha y ya no paramos hasta llegar a la Playa de Piedras Blancas, lo interesante de aquel lugar es que hay una colonia de Leones Marinos que viven allí de forma permanente y que se pueden ver desde muy cerca. La playa consta de dos calas y a la entrada del parking hay un cartel que te indica en cual de las 2 están los leones marinos ese día (que detalle).

Muy cerca de esta playa se encontraba otro de los atractivos de la Hwy1, el Hearst Castle, meses antes de hacer nuestro viaje estuvimos mirando su pagina web con la intención de reservar un tour por el castillo pero no nos arriesgamos ya que no teníamos ni idea de a que hora llegaríamos y tampoco queríamos que dicho tour condicionara nuestro día en el Big Sur.
Sin embargo una vez allí nos pico el gusanillo y como solo eran las 6 de la tarde decidimos entrar a ver si se podía visitar pero nos llevamos una desilusión ya que en la recepción nos dijeron que las taquillas habían cerrado a las 5 de la tarde y que hasta el día siguiente a las 9 de la mañana no las volvían a abrir.
Como lo del Hearst Castle no había podido ser nos marchamos de allí y pusimos rumbo hasta otro de los puntos de interés que llevábamos marcado en nuestro itinerario, se trataba de Morro Bay y más concretamente su peñón que sorprendentemente era más grande de lo que yo me esperaba.
Nuestro último destino del día era Solvang, un pueblo precioso en el que haríamos noche, este pueblo a parte de por su arquitectura nórdica es muy conocido por ser el centro neuralgico de una zona vitivinicola muy importante de California llamada Santa Ynez.
Llegamos al hotel a eso de las 7 y media de la tarde y como todavía había bastante claridad nos fuimos a dar una vuelta a pie por el pueblo. Solo repetir que era una pasada de bonito y de bien cuidado, parecía un decorado, paseamos por sus pintorescas calles hasta que llegamos al centro, allí localizamos una pizzeria y decidimos encargar una para llevar y tomárnosla en la habitación del hotel, ya que al día siguiente regresábamos a casa y debíamos dejarlo todo bien organizado.
Conclusiones del día: La ruta por la Hwy1 es increíble, incluso para nosotros que vivimos muy cerca de la costa y que estamos acostumbrados a los paisajes marítimos nos llamó mucho la atención el color azul tan intenso que tenía el mar y la belleza de los paisajes de acantilados del Big Sur.
Es una etapa muy larga y como tal hay que elegir que se ve y que no, ya que como habéis visto, incluso saliendo temprano y descartando lugares como Monterrey y el Hearst Castle, llegamos a Solvang casi anocheciendo. Pero como existen múltiples combinaciones ya que cada cual escoja la suya. De lo que nosotros vimos destacaríamos como imprescindible Mc Way Fall, Piedras Blancas y Solvang.