¡Hola!, me parece necesario antes de iniciar hacer una aclaración al lector: estas son mis experiencias, vivencias y sentires desde una visión personal y no pretendo con ello ofender a nadie ni convencerlo de nada, es la perspectiva de una mujer mexicana (por lo que uso expresiones usadas en México, las cuales he entrecomillado y si queda alguna duda de ellas favor de preguntarme :)),embarazada con una niña y un adolescente, espero lo disfruten...
Pues comenzaré con decir que este viaje surgió porque mi esposo debía ir de trabajo a Marrakech y nos "le pegamos" mis hijos y yo. Ahora tengo un embarazo en el segundo trimestre y a pesar de que esto me representaba un poco de miedo al viajar, después de mi chequeo habitual con la matrona y la ginecóloga, me animé, no sin antes checar lo del seguro de viaje que tengo por parte de una de mis tarjetas y la cual me protege ante los imprevistos.
Volamos mis hijos y yo desde Madrid por Ryanair por 100 euros por persona ida y vuelta (supuestamente, ya les contaré en la última etapa porque)
Llegamos a Marrakech sin contratiempos y como ya había leído en los diarios de viaje una relación de precios del taxi.además había visto en el goggle Earth que el hotel quedaba relativamente cerca, pues regatee con el taxista que quería 200 DHS (que para estos días la conversión era de 1 euro = 10 DHS) y le dije que le daba 150 DHS y los dos quedamos conformes.
El hotel era el Atlas Medina & spa, el cual cuando uno entra da la apariencia de ser un hotel de lujo y de primera, pero ya que uno entra a las habitaciones, se da cuenta que las alfombras están sucias (aunque las aspiren diario) y todo el mobiliario, cojines y cobijas se ve que no los han lavado en mucho tiempo, se nota que sólo limpian "por encima" o como diría mi mamá "por donde ve la suegra"
Al llegar mi esposo, nos fuimos todos al JAMA EL FNA que es la plaza principal, por los cuatro pagamos 40 DHS desde Hivernage hasta allá. Comimos en un restaurante que estaba en una esquina con mesitas al exterior y lleno de turistas para ir más a la segura con la comida la cual estuvo buena (3/5) por 100 DHS por persona y el taxista fue puntual en que no comieramos en la plaza central ya que -Pas de frigo- o sea que la comida no tenía refrigeración y corríamos riesgos de enfermarnos (se imaginarán que debo extremar precauciones).
Caminamos al centro de la plaza y una mujer me cogió de la mano para pintarme con henna, por más que le dije que estaba embarazada y que no podía tatuarme, ella se metió henna a la boca y me dijo que era natural, que estaba hecha de tierra y limón y en menos de lo que les platico, ya me había hecho una flor en la mano y le decía a mi esposo que me sacara fotos y él bien obediente, total, yo le decía que cuanto era y ella me decía -luego, luego- -¿cómo te llamas?- le dije y me pintó mi nombre en árabe en la mano, total que le dije a mi esposo -ya dale 50 DHS y vámonos de aquí- y ella dijo -no, son 300 DHS- ¿Quéeeee?
Nos fuimos caminando a la Medersa Ben Youssef y la verdad es que no nos perdimos ya que mi hijo de 14 es bastante orientado y dijo -Mira mamá, este se ve que es el camino principal, tiene techo de madera y hay muchos puestos-, efectivamente era todo derecho, en el camino compramos unos puzzles (rompecabezas) y mi esposo pagó en un local 30DHS y yo 50 DHS en otro local
De regreso, nos desviamos en algún momento y fuimos a dar al área del zoco donde están los herreros y los que realizan la tenería (sin llegar a las tinajas de la tenería), nos regresamos por donde veníamos y fuimos a dar a una placita donde esta el "Café des epices" donde tomamos un tradicional té de menta y platicamos con unos chicos marroquíes en español, muy bien arreglados, vestidos como occidentales y que nos decían que pertenecían a la clase media, que en los últimos años se había encarecido la vida para ellos a causa del turismo (pero el 50% de la economía de Marrakech gira alrededor del turismo) pero que no se quejaban, muy amables, preguntándonos por México y por Madrid (ya que les comentamos que vivíamos aquí), nos despedimos, ellos deseándome un buen parto y yo deseándoles una buena vida mutuamente y fue una sensación muy bella para mi.
De salida del zoco, en la plaza principal nos encontramos un espectáculo humeante, con casi un centenar de puestos de comida y gente del lugar paseando por la zona, interesante pero pasamos de ello ya que estabamos cansados y por 35 DHS nos fuimos a nuestro hotel a dormir.