Tras una visita fugaz a Alemania, hoy nos desviamos hacia Luxemburgo para seguir viajando hacia el sur con destino a la Selva Negra. La parada en Luxemburgo no estaba prevista, pero viendo diarios el día anterior y viendo que pillaba de camino fue una decisión muy acertada.
Visitamos 2 ciudades: Vianden, un pueblecito en las montañas y la capital, Luxemburgo. Luego nos volvimos a Trier en Alemania para dormir.
Este fue el recorrido (en total 240 km):
Tras un par de horas de viaje por carreteras belgas en su mayoría llegamos a Vianden. Un pueblecito enclavado en un valle, a orillas de un río y con un imponente castillo en lo alto de la ladera.

La carretera atraviesa el pueblo y cruza el río por un pequeño puente de piedra. No hay mucho sitio para aparcar. Nosotros nos dirigimos al otro lado del rio al parking del telesilla que subía hasta el castillo. Realmente no llega hasta el castillo sino un poco más arriba en una colina aledaña. Desde ahi, bajando por un sendero se llega a la entrada del castillo en unos 15 minutos. Nosotros cogimos sólo ida ya que desde el castillo se baja fácilmente al pueblo y nos costó unos 2 o 3 €.
La subida en el telesilla es espectacular. Unas vistas tremendas del valle, el pueblo y el castillo.

Llegamos a la entrada del castillo con el sol brillando en lo alto y marcando la silueta del castillo.

Ya desde la entrada se oía música y alboroto en el interior. Más tarde descubrimos que había una especie de feria medieval en el castillo y estaba todo lleno de gente vestida de época. La entrada al castillo eran unos 7€ por cabeza. En su interior se pueden visitar distintas dependencias del mismo. Un día normal no sería muy espectacular, pero con la feria todo tenía un ambiente estupendo y además había muchos puestos para comprar diversas cosas.
Unas fotos de la gente.

Aprovechamos para comer en la cantina del Castillo. No sabría decir si sirven comidas todos los días o sólo con las ferias. Luego fuimos bajando tranquilamente por el pueblo hacia el río. Todo el ambiente era genial y las casas muy bonitas. Desde el puente de piedra las vistas a ambos lados era preciosa y si levantabas un poco la mirada te encontrabas con el castillo.


Volvimos al coche y nos fuimos a Luxemburgo (Capital, comparte el nombre con el país). De camino aprovechamos para echar gasolina al coche. Está bastante más barato que en el resto de países colindantes, así que merece la pena llenar aquí el depósito.
En Luxemburgo nos costó un poco aparcar en el centro pero al final dejamos el coche en la plaza del teatro y desde ahí fuimos andando a la place Guillaume II donde se encontraba la oficina de turismo para coger un mapa e información.

Desde ahí hicimos un itenerario por el centro, descubriendo edificios con fachadas imponentes

y unas estupendas vistas de la parte baja de la ciudad rodeada por el río

Hacia el otro lado, un gran puente de arcos permitía el paso de trenes de un lado a otro de la ciudad

En esta zona se encuentra la que se puede considerar la gran atracción de la ciudad. Las Casamatas. Una red de grutas y canales excavados en la piedra que han sido utilizados a lo largo de la historia cómo refugio y punto defensivo de la ciudad. La entrada son 4 € y te dan un mapa con el que tu visitas la zona. Te puedes dejar muchas galerías sin ver si no vas atento.

Después de las casamatas terminamos la visita a la ciudad, que nos pareció muy bonita
Antes de irnos nos dimos un respiro en la Place d'Armes tomando un helado y escuchando a una orquesta que tocaba en un quiosco del centro de la plaza.
Para dormir fuimos a Trier, justo pasando la frontera Alemana. Dormimos en un camping a las afueras, justo a la orilla del río. Terminamos de cenar pronto en el camping y menos mal, por que empezó a caer una tormenta que no dejó de caer agua durante 3 horas, y dentro de la tienda se oye mucho...