Día 6:
Al día siguiente nos ponemos en marcha, nos esperan 8 horas en 4x4 en una carretera donde hay de todo: barro, arroyos, polvo, arena, aldeas, cebus, niños. Obviamente pinchamos una rueda,pero la de repuesto es buena, así que no problem. Llegamos a Bekopaka, donde se encuentra el parque del Tsingy, una autentica maravilla de la naturaleza.
El mismo día visitamos el "pequeño Tsinguy", una versión en miniatura del parque grande, donde podemos admirar las típicas rocas puntiagudas y un grupo de lemures salvajes.
Por la noche alojamos en el Olympe du Bemaraha. El sitio se presenta muy bien, tiene piscina y un comedor de alta calidad. Nosotros estábamos en las habitaciones quizás de serie B, con baño compartido. Muy bonitas, pero con un gran defecto: tenían ventana solo a un lado, por lo cual no circulaba el aire, y, aunque por la noche hiciera fresquito por lo general, la habitación era un horno.
La cena la tuvimos en un camping donde alojaba Olivier, que nos preparo unos calamares al coco maravillosos.
Día 7:
Nos despertamos a primera hora y vamos con un guía local a visitar el gran Tsingy. Advertencia: no es un caminata. El parque es un conjunto de caminos hecho por espeleólogos y escaladores, o algo por el estilo. Hay pasajes tan estrechos que tienes que quitarte mochila, hay caminos por cuevas (llevad linternas) y hay escaladas con paisaje a esas rocas-cuchillos que no son para todo el mundo. Aun así lo hace todo tipo de gente (hemos visto señores bastante mayores) y nunca pasa nada, así que no os preocupéis y dejados llevar por el guía.
Después del parque (unas 3-4 horas), descanso en la piscina, y por la noche contratamos una excursión extra con nuestro guía del parque (unos 30 mil ary-ary). En la excursión nocturna vimos el lemur pigmeo, no me preguntéis como hace el guía a encontrarlo porque no lo se, y luego unos camaleones, que, por la noche, tienen su color natural, o sea verde.