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Madagascar con mochila, descubriendo la isla africana -Diarios de Viajes de Madagascar- Tonirodenas
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Diario: Madagascar con mochila, descubriendo la isla africana  -  Localización:  Madagascar  Madagascar
Descripción: Nuestra aventura durante un mes en Madagascar por nuestra cuenta. Lemures, parques nacionales, taxi-brousses... ¿a qué esperas para descubrirlo?
Autor:    Fecha creación: 
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Etapa: Madagascar, en busca de la rana tomate  -  Localización:  Madagascar Madagascar
Fecha creación: 05/08/2013 12:39  
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La pantalla del asiento del avión me indicaba que todavía quedaban 5 horas y 20 minutos para llegar a Antananarivo. El tiempo que había tenido durante el verano para leer sobre Madagascar era tan poco que apenas sabía cosas tan poco útiles como que la capital es más conocida como Tana. -No se nada -pensé. ¿Qué nos encontraríamos allí?

Miré por la ventana y solo vi arena, la pantalla del avión me daba otra vez la información que le pedía, nombres de ciudades de algún país entre Libia y Mozambique que no sabía ubicar. -No se nada -volví a pensar. -Tenemos que viajar más. Y es que hacía ya más de un año y medio que no subía a un avión. Aquellas Navidades en India eran ya un recuerdo lejano en mi memoria y mis ganas de volver a coger una mochila para perderme por algún sitio se habían multiplicado exponencialmente durante los últimos meses.

Cogí la guía y ojeé el cuaderno que había en su interior sobre la fauna malgache, el verdadero motivo de mi afán por conocer la isla. Madagascar posee especies de animales y plantas únicas en el mundo desde que hace más de 160 millones de años se separó de África provocando una evolución de la flora y la fauna diferente a la de cualquier otra parte de nuestro planeta. En la primera foto aparecía un animal que conocía, un lémur de cola anillada, el mismo que ocupaba la portada de la guía por ser de los más conocidos y representativos, ese animalillo al que la naturaleza había decidido distinguir con un aspecto simpático y una preciosa cola larga, blanca y negra, y al que el rey Julien se había encargado de popularizar.


El precioso lemur de cola anillada

Seguí mirando el cuaderno lleno de fotos de muchas otras especies de lémures: lemur coronado, lémur de collar rojo, sifaka de diadema, sifaka de Coquerel, aye ayes, indris… Y no solo lémures, también había otros mamíferos como la rata gigante, el zorro volador o el fosa, el temido depredador. La cosa no terminaba ahí, seguí mirando y encontré fotos de aves, camaleones, tortugas, serpientes...Y entre tanta biodiversidad mi madre había elegido la rana tomate.

-Quiero una foto de la rana tomate -eso fue todo lo que dijo cuando le revelamos que nuestro siguiente destino era Madagascar. Se trata de una especie en peligro de extinción cuya peculiaridad a parte de su color y forma globosa es la secreción de una sustancia blanquecina y pegajosa cuando se sienten amenazadas. La había visto en un documental y ahora quería una foto, así que le prometí que si veíamos alguna la retrataríamos -el problema era que ni siquiera teníamos muy claro si íbamos a pasar por su hábitat. Nuestra ruta de viaje se reducía a un croquis escueto sobre un mapa que había quedado en intento de itinerario. Ya improvisaríamos, pues era la primera vez que viajábamos a un sitio con tan poca información. ¿Seríamos capaces de encontrar a todos aquellos animales?

-¡Excuse moi madame! -¿Quién me estaba hablando francés? -Madame, le dîner -¿La cena? Me había quedado frita y la azafata estaba repartiendo ya las bandejas justo en el momento en el que estaba a punto de pisar esa playa de arena blanca en mi sueño, ¿sería así Morondava? -Voulez-vous…? -¿Qué? Madre mía y yo sin haber escuchado las lecciones de francés que me había recomendado Toni… Poco después el piloto anunciaba que empezaba el aterrizaje, momento en que quise mirar por la ventanilla pero la oscuridad de la noche me impidió apreciar la vista aérea de la que es la cuarta isla más grande del mundo.


La cena en el avión

Llegados al aeropuerto de Ivato empezó el ajetreo. Gente, mochilas, maletas, saludos, fotos, calor, preguntas, mochilas, maletas… ¡Por fin en Tana! Atrás quedaban las largas horas de vuelo que preceden a todo viaje. Pero aun no podíamos cantar victoria, primero había que hacer el visado, y para ello “solo” tuvimos que estar una larga y aburrida hora haciendo cola, lipotimias incluidas… -¡mora, mora! Fue nuestro primer descubrimiento malgache y el que nos acompañaría en todo el viaje: la pachorra. En Madagascar no existe la prisa.


¿Sacaremos el visado en tiempo record...? nooooo

Casi a medianoche y después de una larga travesía en taxi por las oscuras calles de la capital llegábamos al hotel Le khartala, celebrando con una cerveza three horses el comienzo de nuestro viaje sin tener apenas idea de que Madagascar era el país que mas nos iba a sorprender. Comenzaba de nuevo la aventura.

Tonga Soa (Bienvenidos)


Primera cerveza (de muchas) en Madagascar
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Ver Etapa: Madagascar, en busca de la rana tomate




Etapa: Antananarivo, primer contacto  -  Localización:  Madagascar Madagascar
Fecha creación: 05/08/2013 12:55  
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Sonaba un saxo que insistía en tropezar siempre en el mismo trozo de canción para despertarnos y darnos la bienvenida a Antananarivo. El torpe músico nos recordó que ya estábamos en Madagascar y no había tiempo que perder. Seguir durmiendo, aunque fuesen las 6 de la mañana, no era la mejor opción cuando nos esperaba fuera todo un mundo por descubrir. Pronto acabaríamos acostumbrándonos a levantarnos a esas horas.

Para nuestra sorpresa, en la terraza del hotel ya nos estaban esperando Gerard, el taxista que nos trajo desde el aeropuerto la noche anterior, junto con un guía que hablaba un poco de español y que venía expresamente a intentar cazar algún cliente. Nos dijeron que desayunáramos sin prisa, puesto que ellos podían esperar allí fuera mientras comíamos y hablar con nosotros más tarde. El desayuno continental que tanto disfrutaba Toni cada mañana del viaje ya estaba preparado, así que no les hicimos esperar demasiado. El pan con mermelada, el café y los plátanos duraron en la mesa un abrir y cerrar de ojos.


Desayunando antes de ver Antananarivo

La conversación con el guía fue más rápida de lo que a él le hubiese gustado. El tour que nos ofrecía empezaba en Antananarivo, pasaba por Antsirabe, llegaba a Belo sur Tsiribihina en canoa y finalmente terminaba en Bekopaka para ver el Tsingy. Más tarde descubriríamos que todos ofrecían prácticamente lo mismo, el truco consistía en intentar sacarlo al mejor precio posible. Aunque por la descripción y las fotos que nos enseñó estuvimos tentados, gastar 700 euros en una semana no entraba dentro de los planes de dos viajeros de presupuesto ajustado como éramos nosotros, así que ni siquiera perdimos el tiempo discutiendo el precio. El guía se despidió y se fue a regañadientes, seguramente a buscar algún turista con unos cuantos ariarys más que nosotros. Aun así el taxista, haciendo caso omiso de nuestra excusa económica, se ofreció a hacernos una ruta turística por Tana por lo que a él le parecía un módico precio: 50 euros. Nuestra respuesta fue automática: imposible.

Cinco minutos en la parte soleada de la terraza ojeando la guía sobraron para decidir qué hacer. De momento íbamos a seguir la ruta a pie por el centro, como recomendaba el libro y cuando estábamos a punto de salir del hotel saltó la propietaria detrás de nosotros mirándonos con la misma cara que hubiese hecho si fuésemos directos a tirarnos a la vía del tren. -¿Como se nos ocurría salir de allí solos con aquellas cámaras tan grandes? Normalmente somos muy precavidos con nuestro material, pero intentamos no dejarnos asustar por el primer comentario que nos hacen, de no ser así no existiría el blog. Pero si es verdad que habíamos leído cosas de los peligros de Tana y, tratándose de la dueña del hotel, y siendo ya la segunda persona que nos lo decía ese día, decidimos dejarlo todo bajo llave y salir sin nada. Por si acaso y antes de irnos me metí el teléfono en la riñonera con la esperanza de poder sacar alguna foto, aunque fuese con menor calidad.


Una ojeada a la guía para ver dónde nos vamos

Al salir del hotel, y mientras bajaba las escaleras que daban a la calle, tuve la misma sensación que la primera vez que pisé el zoco de Marrakech. La incertidumbre que me causaba lo desconocido me hacía andar despacio, casi de puntillas, intentando pasar desapercibida mientras me habituaba a sus calles, sus gentes, los vendedores, los taxis.... El centro de Tana lucía espectacular a plena luz del dia lleno de color y nada hacía pensar que se tratara de un lugar peligroso. Aun así me resultaban intimidantes las miradas de los vendedores ambulantes que ofrecían casi cualquier cosa en cualquier rincón. Sin necesidad de tener que entrar a una tienda podías encontrar lo que quisieras. Las ofertas variaban desde algo para comer como fruta, verdura o cacahuetes hasta esponjas, mochilas para el colegio, chanclas... Había incluso puestos de cuños que nunca supe que dibujo sellaban. Dos turistas eran una presa perfecta, seguro que estábamos interesados en comprar cosas tan útiles para viajar como una paleta eléctrica para matar moscas o un teléfono de ducha. Ese tipo de cosas que siempre lleva uno en la mochila por si acaso.


Las primeras tomas de contacto con la calle en Tana

El mapa que estábamos usando para orientarnos no era precisamente esclarecedor. Las pequeñas y estrechas calles del centro se enredaban entre ellas en una maraña haciendo que nos perdiésemos en su interior. En cada esquina dudábamos si había que girar hacia izquierda o derecha y no sabíamos dónde estaba el norte ni dónde estaba el sur. A pesar de nuestra poca orientación conseguimos pasar por delante del Palacio Presidencial y descansar en la plaza de la Independencia antes de llegar al Lago Anosy. Allí, ya lejos del barullo del centro, pudimos pasear con tranqulilidad aunque sin dejar nunca de respirar el aire contaminado por el exceso de coches, tan característico de Tana. A pesar de que el lago no es para nada espectacular, los jaracandás que lo rodean con sus hojas púrpura consiguen embellecerlo y en su interior se levanta el monumento de los Caídos (Monument aux Morts).


Carme en las escalinatas que parten de la plaza de la Independencia

Al dejar atrás el lago nuestra prioridad se convirtió en buscar algún sitio donde hacernos una cerveza muy fresca, con tan buena suerte que encontramos el hotel Raphia poseedor de una terraza desde la que se podía ver la mayor parte de la ciudad. Sin grandes edificios y llenos de casas pequeñas pegadísimas, desde ahí arriba Antananarivo me recordó a una de esas grandes rocas irregulares que se llena de lapas en las escolleras.


Skol, otra de las marcas de cerveza que encuentras en Madagascar

A pesar de estar a mucha altura, en Tana estaba haciendo mucho calor ese día y nosotros íbamos demasiado abrigados, así que la Skol nos sentó de maravilla. Y cuando nuestras tripas empezaron a rugir nos volvimos a perder por el centro en busca del restaurante Chez Sucett’s. Para ser nuestra primera comida malgache verdaderamente habíamos acertado con el sitio. Antes de sacar los platos principales nos deleitaron con unas deliciosas salsas típicas. Y si con esto ya nos habían dejado un buen sabor de boca, con los pimientos rellenos de berenjena y rebozados me terminaron de sorprender.


Deliciosa comida malgache en el restaurante Chez Sucett's

De vuelta al hotel nos encontramos con lo que parecía un concierto de música, y cuando nos acercamos nos dimos cuenta de que al lado de las escalinatas que subían a Le Karthala había una iglesia bautista en la que estaban cantando diferentes coros. La niña que cantaba en el coro de su pueblo salió de dentro de mí y se quedó pegada a la verja mientras Toni subía a por las cámaras a la habitación, y ante mi interés un hombre nos invitó a entrar. No supimos si celebraban algo o simplemente era lo que hacían cada domingo, pero allí estuvimos unos minutos escuchando a los niños cantar.


La iglesia baptista con sus coros

Un rato después de escuchar a todo el mundo cantando en la iglesia subimos a la terraza del hotel y nos sentamos a tomar el poco sol que quedaba. Las sillas nos atraparon hasta el atardecer, momento en el que el señor que se encargaba de la cocina nos preguntó si queríamos cenar allí, a lo que contestamos de forma afirmativa. El buen tiempo que nos había acompañado durante todo el día se fue con el sol y ante el frío de la noche nos amparó la hoguera de la chimenea. El calor del hogar nos cobijó durante la cena hasta encontrar más tarde el refugio debajo de las mantas.


Final de un largo día al lado de la chimenea

Después de la visita obligada a la capital, empezábamos a sentir la necesidad de salir a los pueblos a descubrir la verdadera vida malgache, así que el día siguiente decidimos que debíamos salir ya en dirección Antsirabe.
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Ver Etapa: Antananarivo, primer contacto




Etapa: Caos en la estación, pousse pousse y llegada a Antsirabe  -  Localización:  Madagascar Madagascar
Fecha creación: 05/08/2013 13:00  
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Era ya mediodía cuando nos despedimos de los trabajadores de Le Karthala y salimos en dirección a la estación de taxi-brousse del sur de Antananarivo. Volvía a hacer un día perfectamente soleado y nos moríamos de ganas de salir de la ciudad en dirección a los pueblos. La colección de taxis Renault 4 y Citroen 2C color crema hacían que las calles de Tana pareciesen una exposición de autos antiguos; cogimos de los del primer modelo que ya nos esperaba en la esquina y atravesamos la capital.


En el taxi camino de la parada de taxi-brousse

Parecía que Antananarivo seguía con su ritmo frenético ajena a nuestra despedida pero diez minutos más tarde hicimos la entrada triunfal. Casi al mismo instante en que la primera rueda del coche pisó la estación de taxi-brousse, una avalancha humana nos asaltó. Los golpes en los cristales y los gritos medio en francés, medio en malgache nos alertaban de la que se avecinaba y nada más pisar el suelo se armó la gorda.

-¡¡¡¿Antsirabe?!!! -¡¡¡¿Ambositra?!!! -¡¡¡¿Fianarantsoa?!!! -Los gritos de los nombres de los diferentes destinos retumbaban en nuestras cabezas mientras intentábamos recoger el equipaje y situarnos. Todos intentaban llevarse nuestras mochilas del taxi para dejarlas en su taxi-brousse y todos querían que fuésemos al suyo.

Diciendo la palabra mágica “Antsirabe”, conseguimos hacer desaparecer a la mitad de los cazaclientes, pero los que quedaron fueron suficientes como para seguir enredándonos. En un intento de poner orden al caos, muy ingenuo por nuestra parte, Toni preguntó cuál era el que iba a salir primero, y el más rápico cogió las mochilas, dijo que saldríamos de inmediato y fuimos detrás de él. Pronto aprendimos que preguntar quién salía primero no resultaba útil, pues todos decían salir enseguida. “¡Tout de suite!”


Nuestro primer taxi-brousse desde Antananarivo

El modus operandi en una estación de taxi brousse, aunque al principio pueda parecer complicado, es muy sencillo. Para empezar los horarios no existen, simplemente hay que esperar a que se llene el vehículo y entonces partirá. De nada sirve preguntar si saldrá antes de las 8 o si llegarás antes de las 10. Los taxistas y su grupo de cazaclientes siempre te diran que sí. La ventaja de esto es que vayas a la hora que vayas siempre habrá algún taxi-brousse esperándote, lo que no se sabe nunca es a qué hora saldrá. Dicho esto, lo único que hay que hacer cuando se llega a la estación es buscar donde está el taxi-brousse que va al destino que desees y como habéis podido comprobar no resulta nada difícil encontrarlo, pues más bien te encuentran ellos a ti.

Y así es como terminamos sentados en la parte delantera de una furgoneta, pagando un poco más por el lujo que es ir en los primeros asientos y esperando que se llenase lo suficiente para poder marchar a Antsirabe. Por lo menos habíamos cogido el mejor sitio. O eso nos habían dicho…


El interior del taxi-brousse desde la parte delantera

A la una del mediodía terminaron de atar todo el bagaje a la baca, sofà incluido, y el conductor subió al taxi-brousse. Cuando arrancó el vehículo una mirada a la parte posterior de la furgoneta me hizo suspirar de alivio por no estar envasada junto al resto de pasajeros.

Dejamos atrás el bullicioso centro de Tana y empezamos a ver las primeras pinceladas del Madagascar más rural. A ambos lados de la carretera se presentaban ante nosotros los arrozales y cerca de ellos pastando los famosos cebús. Inconfundibles por sus largos cuernos, la enorme giba y la papada colgante, el cebú se convirtió en un compañero más de viaje que encontrábamos en cualquier zona de la isla, gracias a su considerable rusticidad. Característica esta última la que debería tener también cualquier mochilero que decida ir a Madagascar.


Uno de los muchos cebús que veríamos en Madagascar

El hotely de carretera en el que paramos se asemejaba a cualquiera de los que vimos en Camboya: un comedor grande con muchas mesas para abastecer a taxi-brousse enteros que paraban a comer. Entramos solamente por tomar alguna cosa para beber, pues habíamos desayunado muy tarde y no teníamos hambre. Nos sentamos en un rincón y dimos una ojeada al hotely. Me llamó la atención la cantidad de platos de arroz que había repartidos por las mesas, todo el mundo lo comía acompañado de un poco de carne.


En el hotely con una niña que no paraba de jugar

Cuando salí en busca del baño pasé por donde estaba comiendo el conductor y vi que peleaba con un gallo que tenía muy claro que esa era su mesa y ese su plato. En este restaurante era fácil ver este tipo de aves compartiendo mesa con algún despistado.

Muchos de los baños de los que visité en Madagascar son dignos de mención y puesto que yo visité tantos nombraré los más memorables. El primero del viaje sin duda alguna fue el de este hotely. La puerta era tan baja que cuando estaba de pie se me veía de cintura para arriba, además no había pestillo y se abría constantemente. La zona de los baños estaba un poco elevada y el agujero del suelo por donde salían todos los residuos orgánicos asomaba a un enorme y repugnante charco a unos dos metros de distancia. Miré la ciénaga y acordándome de una escena cómica de Slumdog millionaire puse una mano en la riñonera, la otra en la puerta y me aseguré de tener todo bien sujeto.

La segunda parte del viaje se hizo un poco menos soportable, pues el motor del coche que quedaba justo debajo de nosotros calentaba tanto los asientos que nuestro trasero empezaba a alcanzar temperaturas extremas. Afortunadamente en poco más de unas hora llegamos a nuestro destino y nuestras nalgas no sufrieron daños graves.


Camino de Antsirabe

Tres horas y media después de haber salido de Antananarivo llegábamos a Antsirabe. La estación estaba alejada de la ciudad y no había taxis para acercarse al centro. En vez de eso una retahíla de hombres con una especie de carros de dos ruedas se ofrecían para llevarnos encima de ese arcaico vehículo, el pousse pousse. Este medio de transporte típico de Madagascar abunda en Antsirabe y se asemeja al rickshaw en India o el tuk-tuk en el sueste asiático, pero la diferencia está en que éste es arrastrado por el conductor. Al principio nos mostramos un poco reacios, pero la ausencia de otro medio hizo que nos decidiéramos a subir cada uno en uno aunque no sin encontrarnos un tanto incómodos. A lo largo del viaje nos acostumbramos a viajar en pousse pousse pero ese día no podía ver otra cosa que a un pobre hombre delgaducho y descalzo tirando del carro conmigo y las mochilas encima. Solamente mis botas de montaña debían pesar más que él.


El corto viaje en pousse-pousse

Durante el camino hacia el hotel Hasina se nos unió un grupo de jóvenes que andaban con la bicicleta del pousse pousse de Toni al mío. Eran Billy y sus amigos y nos estaban contando que eran guías y trabajaban en el hotel chez Billy. Querían comentarnos su oferta para hacer el tan famoso tour por el río Tsiribihina, así que esperaron a que hiciésemos el check-in y nos acompañaron luego hasta el restaurante de su hotel. Una vez sentados con nuestra cerveza Billy nos volvió a explicar el tour igual que lo hizo el guía de Tana el día anterior. La excursión era exactamente la misma, la única diferencia era el precio, pues ahora empezaríamos desde Antsirabe y nos ahorraríamos el precio del viaje desde Tana. Aunque conseguimos rebajar el precio inicial, la interpretación con guitarra incluida de la bamba no nos terminó de convencer y necesitábamos rumiar un poco la respuesta.

Meditamos durante nuestra comida en el restaurante Razafimanjy, entre unas cosas y otras se había hecho tarde, eran las cinco y media pasadas y todavía no habíamos tomado nada. Haciendo cálculos llegamos a la conclusión de que 550 euros seguían siendo demasiados para nosostros. Además para salir con el grupo de Billy debíamos esperar hasta el miércoles, y eso retrasaba demasiado nuestros planes.

Decidimos volver a contarle a Billy lo que habíamos decidido, y cuando llegamos a su restaurante vimos que habían montado un mini escenario y él y sus amigos estaban cantando. Nos sentamos en una de las mesas y quisimos quedarnos allí el resto de la tarde. Se había hecho de noche y después de todo un día de viaje nos merecíamos el descanso.


Concierto en el Chez Billy
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Ver Etapa: Caos en la estación, pousse pousse y llegada a Antsirabe



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  Últimos comentarios al diario  Madagascar con mochila, descubriendo la isla africana
Total comentarios 8  Visualizar todos los comentarios

Yennefer  Yennefer  05/08/2013 22:43   
Un interesante diario preciosas fotos.

Default https Avatar  eliot_zgz  06/08/2013 18:29   
un placer haber conocido un destino totalmente desconocido para mi, de una forma tan auténtica y con unas fotos preciosas. Muchas gracias por compartir vuestras vivencias. 5*

Carlitosgudo  carlitosgudo  07/08/2013 09:35
Gracias por este "GRAN DIARIO". Me ha encantado la manera q tienes de narrarlo, trasmistiendo ese sentimiento. UYn 10 a esas fotografias y gracias otra vez por compartir vuestra vivencia con nosotros.
Ahi van las estrellitas

Meha  meha  24/08/2013 23:13   
Excelente relato y magnífica fotografía. Una historia de sentimiento convertida en una espléndida narración. Enhorabuena por vuestra aventura.
Os dejo todas mis estrellas.

Raqtm  raqtm  26/08/2013 01:11   
Increíble diario para un destino bastante desconocido también para mi. Enhorabuena, es genial!!!

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Itinerarios-Rutas Tema: Madagascar: Rutas e Itinerarios
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Fecha: Vie Ago 16, 2019 11:33 am    Título: Re: Madagascar: Rutas e Itinerarios

Si vas en transporte privado si, en público justo. 1-De morondava a ranomafana es un palizón muy grande Muy feliz 2-Manakara a Ranohira es otro palizón, tienes Ambalavao por enmedio que es bonito y ves Anja. 3-Ifaty - Ambositra es otro palizón, piensa que por ejemplo aquí te dice ya el google maps 12h, pero te aseguro que son más jeje Yo me lo he recorrido todo en transporte público, pero aunque sea en privado, yo sólo me vería capaz de hacer el 2, aunque me perderia Ambalavao y Anja o el mercado de cebús. Tren de la selva piensa que solo sale 2 días a la semana, tienes que coincidir...  Leer más ...
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Fecha: Vie Ago 16, 2019 11:34 am    Título: Re: Madagascar: Rutas e Itinerarios

Sobre el papel, bien. No se como te desplazas, si con coche con conductor o como. O vas a buscarlo alli cada dia el transporte.
Si fuera Europa o algun otro continente, te diria sin problemas. Pero aquello es Africa, y los tiempos, horarios y distancias son diferentes....no facilmente ni medibles ni predecibles. Yo hice algo parecido, salvo el tren de la selva y el canal. Supongo que habras visto que el tren no sale mas que dos dias en semana, creo. Yo lo desestime. Pero cada uno hace el viaje que le parece, esta claro. Suerte¡¡¡
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Ago 13, 2019
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Fecha: Sab Ago 24, 2019 01:47 pm    Título: Re: Madagascar: Rutas e Itinerarios

Hola de nuevo! Tenía mi ruta casi casi hecha pero mi chioc quiere hacer un par de modificaciones y necesito vuestra ayuda: Qué opciones tengo para ir de morondava a tulear o al revés? Sé que hay una carretera por la costa, cuantos dias necesitaría, y cuales son las etapas diarias? Hay vuelos dorecots de morondava a tulear? Y por último, algo que yo no he sabido encotrar, pero mi chico lo ha leído en algún sitio: hay un barco que hace este recorrido?? A parte de esto, también nos gustaría ver ballenas. Parece que el mejor sitio es la isla sante marie, pero no nos viene de paso...  Leer más ...
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Sep 17, 2017
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Fecha: Sab Ago 24, 2019 04:00 pm    Título: Re: Madagascar: Rutas e Itinerarios

Lo del tren de la Selva... Todavía no funciona...
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Abr 13, 2018
Mensajes: 12

Fecha: Sab Ago 24, 2019 04:25 pm    Título: Re: Madagascar: Rutas e Itinerarios

Buenas; yo hice le msmo recorrido pero sin el tren de la selva; Manankara y el canal. Los días fueron más o menos los mismos y aunque nos dió tiempo, llevabamos un coche para nosotros desde el primer día, prepararos para haceros muchas horas de coche. Si podéis, ir a la avenida de los Baobabs antes de que salga el sol, pero como una hora o algo más antes. EN mi vida vi un cielo con tantas estrellas como allí, luego ya empiezan a llegar todos los turistas y se rompe un poco el encanto. Nos tuvimos que pegan un madrugon tremendo despues de haber hecho el día anterior 6-8 horas de coche, pero...  Leer más ...
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