Vamos de lleno a aspectos importantes a tener en cuenta de nuestro viaje, por si puede ser útil a futuros viajeros de la zona.
Dólares ($)
Incómodo, en cierto modo el hecho de tener que cambiar dos tipos de monedas, pero como lo haces con un banco, las comisiones son similares a si cambiaras sólo una. Además, no es necesario llevar mucho efectivo. En casi todos los sitios (por no decir todos) aceptan tarjetas de crédito y débito, sin problemas.
Llevamos por si acaso y porque en algunos alojamientos canadienses (Bed & Breakfast, básicamente) sólo aceptan cash.
Frontera USA-Canadá
Fue un tema que me preocupó en algún momento y busqué y busqué mucha información al respecto. Que si había que pagar algo, que si las inspecciones, las esperas. En nuestro caso, y en las dos ocasiones que cruzamos la frontera, ningún problema. Enseñas el pasaporte, cuatro preguntas de rigor (de dónde vienes, a dónde vas, si llevas frutas o verduras (mentimos, ya que sí que llevábamos algunas manzanas, pero no hubo inspección) de qué trabajas en España??!! ¿Y a ellos qué les importa? Pero bueno, las dos veces fue rápido y sin problemas. Tampoco había tráfico, en el paso de Canadá a USA no me extraña, pasamos a una zona super árida y casi sin pueblos cercanos…
Alojamiento
Después de las dos experiencias anteriores lo teníamos muy claro.
Estados Unidos: Hoteles tipo Super 8 o similar. Tienen un estándar y un precio aceptable y hay muchos. Los hay más baratos y cutres y más caros y mejores, pero para nuestras necesidades, era suficiente. Además, nos habíamos hecho socios de Wyndham (que engloba una serie de moteles/hoteles) y gracias a un par de promocines conseguimos una noche gratis…
Canadá: Después de las buenísimas experiencias en los Bed & Breakfast de la costa este, decidimos repetir, y volvimos a acertar. Es una modalidad de alojamiento especial. Te permite conocer gente, pese a las distancias que tú o los propietarios pueden marcar, son normalmente más baratos que los hoteles y los desayunos pueden llegar a ser espectaculares.
Reservamos las dos primeras noches en el estado de Washington (cerca de Seattle y cerca de la frontera canadiense) y casi todos los alojamientos en Canadá. No habría problemas por encontrar Bed&Breakfast libres por las fechas, pero es un alojamiento que es más fácil reservar que no llegar a casa de alguien y preguntarle si tiene habitación y el precio. A veces puedes negociar algún descuento y en algunos sitios encontramos auténticos chollos.
No quisimos reservar casi nada más, a excepción del hotel de Seattle la última noche (salíamos pronto y buscamos hotel cerca del aeropuerto para que un shuttle bus nos acercara por la mañana) y Yellowstone. Cuando empecé a mirar, muchos sitios de West Yellowstone estaban completos, por lo menos para las cinco noches que queríamos nosotros. Finalmente nos decidimos por el Super 8 de Gardiner (entrada norte). Contactamos con ellos directamente y también nos ahorramos algo al hacer el booking. Otra ventaja.
Alquiler de coche:
Siempre que hemos viajado, lo hemos hecho con ealquilerdecoches. La experiencia siempre ha sido buena. Nos han redireccionado con Alamo, o National y el trato ha sido siempre bueno. Esta vez pedimos, como siempre, un coche pequeño. Evidentemente nos comentan que es pequeño y que por un módico precio diario (11$, más de 200 en total) tenemos uno superior. Aceptamos la ampliación del seguro (por si acaso), pero no el coche “medium class”.
Cuando nos dan “a elegir” el coche, OHHH! sorpresa desagradable. Se acabó el mito de que en Estados Unidos sólo fabrican coches grandes. También existen los utilitarios chiquitines. En el lugar de los “Economy class” sólo hay uno, realmente muy muy pequeño. Little, little. Es un Chevrolet Spark. Tiene unas ruedas casi de juguete y el maletero es enano, tanto, que no nos caben las maletas. Volvemos e intentamos que por el mismo precio nos den otro un poco más grande, ya que no hay más coches de esa misma classe… BAD LUCK! Pues, nada, como decimos en catalán, “Pagant, Sant Pere canta”. Eso sí, la chica se lo curra y nos ofrece la posibilidad de escoger un coche de categoría “special”. Y tan “special”. Es un KIA Optima Hybrid, un coche que aún no se comercializa en España. Es parecido al Toyota Prius, y nos va a permitir, a lo largo de los días, descubrir una conducción diferente y un ahorro de gasolina importante. Al final, vale la pena y nos convence totalmente.
Comidas:
Tanto Estados Unidos como Canadá no son el máximo exponente de la cocina propia, aunque hay restaurantes de todo tipo en casi todos los lugares y seguro que el buen gourmet es capaz de encontrar sitios donde comer bien, pero no es lo más habitual ni lo más barato. Nuestros desayunos fueron copiosos en algunos casos, y completos en general. La idea era aprovechar el tiempo al máximo y comer más o menos sano a mediodía. Con las limitaciones que ofrecen los parques naturales decidimos hacernos ensaladas completas: comprábamos lechuga y las acompañábamos con todo tipo de ingredientes para luego merendar y cenar algo suave ya en la zona más urbanizada.
Ruta:
La máxima era ver las Rocosas Canadienses y Yellowstone y el resto, sin dejarlo de lado, era un poco secundario, aunque nos llevamos algunas sorpresas positivas, como comprobaréis si leéis todo el diario. Por ello, no nos importó hacer poco más de 7500km en total, con alguna jornada especialmente larga (3 tiradas de más de 600km) y alguna otra de 400-500. Eso sí, la idea era tener, cada día, algún “objetivo” para visitar. Y lo cumplimos diría que en todos los días. Fuimos de Seattle a Vancouver y de allí a las Rocosas (Banff y Jasper) para bajar a Yellowstone y volver a Seattle.
Mapa USA-CND de Google Maps
